LLANES: MENOS VECINOS, MENOS EMPRESAS… Y MÁS SILENCIO POLÍTICO

Hoy se publicaba en la prensa regional que Asturias registra un ligero crecimiento en el número de empresas, aunque de forma discreta y concentrada en algunos municipios concretos. Según los datos del Directorio Central de Empresas (DIRCE) del INE, a 1 de enero de 2025 el Principado cuenta con 64.608 empresas activas, lo que supone 145 más que en 2024, un aumento del 0,22%, muy por debajo del crecimiento medio nacional del 1,7%.

El principal motor de este incremento es Gijón, que aporta 114 nuevas empresas, pasando de 17.107 a 17.221. También destacan municipios con evoluciones muy positivas pese a su menor tamaño, como Pravia, que suma 23 empresas, o Mieres, con 17 más, consolidando una tendencia favorable en las Cuencas junto a Langreo, que crece en 8. Oviedo aumenta de forma moderada con 20 nuevas empresas, mientras que Siero, tercer concejo en volumen empresarial, pierde 7.


Varios concejos pequeños y medianos muestran un dinamismo notable. Colunga y Belmonte de Miranda ganan 14 empresas cada uno, Salas suma 12, Las Regueras 10 y Cabranes 9. También presentan incrementos Muros de Nalón y Avilés, aunque más moderados.

En el lado negativo, destacan las pérdidas de tejido empresarial en San Martín del Rey Aurelio, Carreño y Navia, todos con 22 empresas menos. También registran descensos significativos Lena, Valdés, Cangas de Onís, Cangas del Narcea y Llanes.

En conjunto, el crecimiento empresarial en Asturias existe, pero es limitado y muy desigual, dependiendo en gran medida del empuje de Gijón y del buen comportamiento puntual de algunos concejos pequeños bit.ly/4pzA1yp

                                        Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE)

Si a la noticia anterior sumamos el hecho de que como se publicó recientemente Llanes perdió población en el periodo comparado entre los años 2024 y 2025: su número de habitantes descendió de los 13.529 vecinos desde los 13.598 del año anterior, lo que implicó una pérdida de 69 personas. Este descenso contrasta con la tendencia positiva de Oviedo y otros concejos centrales, y subraya las diferencias demográficas entre las zonas urbanas que atraen población y las áreas costeras o rurales que siguen perdiendo vecinos, aunque en algunos de esos casos el flujo interno también está influido por factores como el precio de la vivienda y la migración hacia áreas con más oportunidades laborales. lavozdeasturias.es+1

Por otro lado hoy tambien conociamos por la prensa que Oviedo encadena tres años consecutivos como el concejo asturiano que más habitantes gana gracias a los intercambios migratorios, consolidándose como el principal polo de atracción demográfica del Principado. En 2024, la capital asturiana cerró el año con un saldo positivo de 4.775 habitantes, superando de nuevo a Gijón, que registró 3.239. Este crecimiento se apoya especialmente en la inmigración internacional, con un saldo favorable de 3.747 personas, y en los intercambios con otras comunidades autónomas, que aportaron 1.047 nuevos vecinos, mientras que el balance con el resto de concejos asturianos fue prácticamente neutro.

Este dinamismo demográfico contrasta con la evolución de otros territorios del Principado. Como se publicó recientemente, Llanes perdió población en el periodo comparado entre 2024 y 2025, al descender su número de habitantes de 13.598 a 13.529, lo que supone 69 vecinos menos. Este retroceso subraya las diferencias entre los concejos urbanos y centrales, que siguen atrayendo población, y otras zonas costeras o rurales que mantienen una tendencia negativa, influida en parte por factores como el precio de la vivienda, la menor oferta laboral estable y los flujos migratorios hacia áreas con mayores oportunidades.

En los concejos costeros del oriente asturiano se observan comportamientos dispares. Ribadesella destaca como uno de los municipios que crece con claridad, al aumentar su población hasta 5.629 habitantes, frente a los 5.595 del año anterior, manteniéndose además por encima de los registros de 2023. En cambio, Llanes confirma su pérdida de población, situándose por debajo de los valores del año previo. Parres continúa también su tendencia descendente, bajando a 5.141 habitantes desde los 5.170 de 2024, mientras que Piloña prolonga una pérdida progresiva que lo sitúa en 6.729 vecinos, consolidando una trayectoria demográfica claramente negativa.

En conjunto, los datos reflejan una Asturias a dos velocidades, con concejos centrales como Oviedo reforzando su atractivo residencial y otros territorios, especialmente costeros como Llanes y rurales, enfrentándose a un progresivo descenso de población bit.ly/4jfC5tA

El mercado residencial español cerró el año 2025 marcado por un fuerte encarecimiento de la vivienda, con un crecimiento medio del 13,1% interanual en el cuarto trimestre, según datos de la tasadora Tinsa. En términos reales, descontando la inflación, la subida alcanza el 10%, configurando un escenario que recuerda a los niveles del anterior boom inmobiliario previo a 2007. El precio medio en España se sitúa ya en torno a 2.091 euros por metro cuadrado, con una brecha cada vez mayor entre las zonas más tensionadas —principalmente grandes ciudades y destinos turísticos— y aquellas con avances más moderados.

Este repunte se explica por una combinación de factores: la resistencia del empleo, la normalización del poder adquisitivo tras la inflación, la rebaja de los tipos de interés por parte del BCE, que ha abaratado el crédito hipotecario, y el notable aumento de la población desde la pandemia, lo que ha derivado en una demanda residencial muy robusta frente a una oferta limitada. Once comunidades autónomas registran subidas superiores al 10%, con especial intensidad en la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana y Cantabria, mientras que Madrid lidera también el ránking de precios absolutos.

En paralelo, la obra nueva continúa encareciéndose y alcanza un nuevo máximo histórico cercano a los 3.300 euros por metro cuadrado, con previsiones de nuevas subidas en 2026. Los expertos señalan que esta presión es aún mayor en la vivienda a estrenar debido a la escasez de suelo, la falta de mano de obra y los largos plazos administrativos, un desequilibrio estructural que seguirá condicionando el mercado.

En el caso de Asturias, aunque las subidas porcentuales son más moderadas que en otras regiones, el impacto del encarecimiento es especialmente acusado en determinados concejos. Llanes se ha convertido en uno de los municipios con mayores problemas de acceso a la vivienda, debido a la fuerte presión del mercado turístico, la limitada oferta residencial permanente y el aumento sostenido de precios, factores que dificultan el acceso tanto a la compra como al alquiler para la población local. Esta situación refleja cómo, incluso en territorios donde el crecimiento de precios es menor en términos estadísticos, el problema de la vivienda puede ser especialmente grave a escala local, reforzando las desigualdades territoriales dentro del propio Principado bit.ly/3KSvhWl

Hoy las noticias no pueden ser más ilustrativas de la decadencia en la que está sumida el municipio de Llanes con un gobierno ultra de VecinosxLlanes (sicarios de los enemigos de Llanes, AVALL y el PP). El municipio atraviesa una situación estructuralmente preocupante en la que pérdida de empresas, pérdida de población y encarecimiento de la vivienda no son fenómenos aislados, sino problemas encadenados que se retroalimentan y empujan al concejo hacia una dinámica de decadencia social y económica cada vez más evidente.

En primer lugar, la pérdida de tejido empresarial es una señal clara de debilitamiento económico. Mientras Asturias registra un crecimiento empresarial modesto pero real, concentrado en concejos como Gijón, Oviedo o incluso municipios pequeños con políticas activas de dinamización, Llanes figura entre los concejos que pierden empresas. Esto implica menos actividad económica estable, menos empleo permanente y una mayor dependencia de sectores estacionales, fundamentalmente el turismo, que genera trabajo precario y discontinuo. Sin empresas sólidas y diversificadas, el concejo pierde capacidad para retener población joven y cualificada, quedando atrapado en un modelo frágil y poco resiliente.

Esa fragilidad económica se traduce directamente en la pérdida de población. Llanes ha pasado de 13.598 habitantes en 2024 a 13.529 en 2025, una caída de 69 vecinos que, aunque pueda parecer limitada en términos absolutos, resulta muy significativa en un municipio de tamaño medio y confirma una tendencia negativa persistente. Mientras concejos centrales como Oviedo crecen gracias a la atracción de población nacional e internacional, Llanes pierde residentes de forma silenciosa pero constante. Se marchan jóvenes, familias trabajadoras y personas que no encuentran empleo estable ni posibilidades reales de desarrollar un proyecto de vida, dejando atrás una población cada vez más envejecida.

El tercer elemento, y probablemente el más perverso, es el grave problema de acceso a la vivienda. Llanes se ha convertido en uno de los concejos asturianos donde más se ha tensionado el mercado residencial. El auge del turismo, la proliferación de segundas residencias y viviendas de uso turístico, y la escasez de vivienda destinada a residencia habitual han disparado los precios tanto de compra como de alquiler. El resultado es una paradoja profundamente injusta: un concejo que pierde población, pero en el que vivir es cada vez más caro. Los trabajadores locales no pueden competir con compradores externos o inversores, y muchos llaniscos se ven obligados a marcharse porque simplemente no pueden permitirse vivir en su propio municipio.

Estos tres problemas forman un círculo vicioso: sin empresas no hay empleo estable; sin empleo, la población se va; y con menos población residente, el mercado se orienta aún más al turismo y a la especulación inmobiliaria, encareciendo la vivienda y expulsando a más vecinos. Todo ello sucede en un contexto de ausencia de una estrategia política clara para revertir la situación.

La responsabilidad política resulta ineludible del gobierno fascista que hoy gobierna en el Ayuntamiento de Llanes. El gobierno municipal, en manos de, VecinosxLlanes y PP, es percibido por una parte creciente de la ciudadanía como incapaz o poco dispuesto a afrontar los problemas estructurales del concejo. La falta de políticas valientes en materia de vivienda, diversificación económica y apoyo al tejido productivo local transmite la sensación de un gobierno que se esconde, mira hacia otro lado y gobierna para el corto plazo, priorizando una imagen turística rentable frente a las necesidades reales de los llaniscos. A ello se suma el silencio cómplice de los socialistas en la oposición, cuya falta de una alternativa clara y combativa contribuye a la parálisis institucional.

En conjunto, Llanes se enfrenta a un proceso de declive silencioso, maquillado por la aparente bonanza turística pero profundamente dañino para su cohesión social y su futuro. Si no se rompe esta cadena de pérdida empresarial, sangría demográfica y exclusión residencial, el concejo corre el riesgo de convertirse en un territorio cada vez menos vivido y más explotado, donde los vecinos de toda la vida sean progresivamente sustituidos por un modelo económico que no piensa en ellos ni les deja sitio.

Para terminar el post quiero manifestar que lo que hoy vive Llanes no es fruto del azar ni de una mala racha coyuntural, sino la consecuencia directa de una desidia política prolongada, de un gobierno municipal fascista que ha renunciado a gobernar para sus vecinos. VecinosxLlanes y PP, han construido un poder local cerrado, autoritario y profundamente insensible, más preocupado por conservar sillones, cobrar la nómina y repartir favores que por afrontar los problemas reales del concejo. Su forma de actuar, basada en el silencio, la negación y la propaganda, responde a una lógica que no escucha, no dialoga y no rinde cuentas: una manera de gobernar que muchos llaniscos ya identifican sin tapujos como fascista en el fondo y en las formas.

Mientras el municipio pierde empresas, vecinos y futuro, el gobierno local mira hacia otro lado, amparado en discursos vacíos y en una falsa imagen de prosperidad turística que solo beneficia a unos pocos. Han permitido que la vivienda se convierta en un lujo inalcanzable, que el trabajo estable desaparezca y que los jóvenes se marchen, todo ello sin una sola medida estructural, sin un plan, sin valentía política. Gobernar, para ellos, se ha reducido a no molestar a los intereses económicos dominantes, aunque eso suponga expulsar a los llaniscos de su propia tierra.

La gravedad es aún mayor por el abandono institucional consciente. No es incapacidad: es elección. Elegir no intervenir en el mercado de la vivienda, elegir no defender al pequeño empresario local, elegir no frenar la conversión del concejo en un parque temático estacional. Elegir, en definitiva, sacrificar a la población residente en nombre de un modelo excluyente, elitista y profundamente injusto.

Y frente a este escenario, la oposición socialista ha optado por el mutismo, por una crítica tibia e inofensiva que los convierte en cómplices por omisión. Cuando un gobierno abandona a su gente y nadie alza la voz con firmeza, el daño es doble: se pierde presente y se hipoteca el futuro.

Llanes no se está vaciando solo de habitantes; se está vaciando de derechos, de oportunidades y de dignidad política. Cada vecino que se va, cada empresa que cierra y cada joven que renuncia a quedarse es una acusación directa contra quienes gobiernan. La historia será implacable con quienes, teniendo la responsabilidad de cuidar el concejo, eligieron dejarlo caer mientras se llenaban los bolsillos con dinero de los llaniscos.

Ya lo dijo Robert Caro: “El poder no corrompe; el poder revela”.

 

 

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