La actualidad asturiana de los últimos días ha estado marcada por varios asuntos que reflejan algunos de los principales retos de la región: la modernización de infraestructuras básicas, el acceso a la vivienda y el papel de la iniciativa empresarial en el desarrollo económico.
En el concejo de Siero, el Ayuntamiento avanza en uno de los proyectos de mayor envergadura de los últimos años. Su alcalde anunció la aprobación en el Pleno municipal del estudio económico-financiero y del calendario de inversiones vinculados a la externalización del servicio de abastecimiento de agua. La planificación prevé movilizar alrededor de 100 millones de euros durante la próxima década para completar el ciclo integral del agua en el municipio. De esa cantidad, aproximadamente 35 millones serán destinados a la red de abastecimiento mediante la futura empresa adjudicataria del servicio, mientras que otros 65 millones procederán de fondos municipales para ampliar y completar la red de saneamiento.
Las actuaciones previstas incluyen la construcción de nuevos depósitos en La Pola y El Berrón, la renovación de tuberías, mejoras en la red de distribución, la digitalización de contadores y la implantación de sistemas de control y gestión destinados a aumentar la eficiencia del servicio y garantizar el suministro futuro. Según explicó el regidor, el objetivo es disponer de unas infraestructuras modernas capaces de responder tanto a las necesidades actuales como al crecimiento residencial y empresarial previsto para las próximas décadas https://tinyurl.com/2s4kdvd7
Por su parte el alcalde de Siero volvió a defender públicamente la externalización del servicio de agua como la fórmula que permitirá acometer unas inversiones que, según señaló, serían difíciles de asumir exclusivamente con recursos municipales. Entre las actuaciones destacadas figura el nuevo depósito de La Pola, una infraestructura considerada necesaria desde hace años para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua del núcleo urbano principal del concejo. En paralelo, el Ayuntamiento continuará desarrollando el Plan Director de Saneamiento, que contempla actuaciones en localidades como Lieres, Collado, Aramil, Trespando, Feleches, Tiroco de Arriba y Carbayín, entre otras. El alcalde insistió en que garantizar el abastecimiento de agua constituye una cuestión estratégica para el futuro del municipio y para su capacidad de atraer población y actividad económica https://tinyurl.com/yy7ma9ry
Mientras algunos municipios centran sus esfuerzos en mejorar sus infraestructuras para favorecer el crecimiento, el acceso a la vivienda continúa siendo uno de los principales debates en Asturias. Durante unas jornadas organizadas por la Cámara de Comercio de Oviedo bajo el título "Zonas Tensionadas: ¿Solución o Drama?", el presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Asturias (Coapi), Antonio Vega, defendió que el problema de la vivienda requiere soluciones a largo plazo y rechazó que la limitación de los precios del alquiler pueda resolver por sí sola la situación.
Vega apostó por incrementar la oferta de vivienda protegida y expresó sus dudas sobre la propuesta del Principado de intervenir en determinadas zonas tensionadas mediante la adquisición de viviendas. Actualmente, las áreas declaradas como tensionadas en Asturias, Llanes capital además de Posada, Barro, Niembro, Nueva y Poo (Llanes); los barrios gijoneses de La Arena y Cimadevilla; Luanco (Gozón), y La Magdalena (Avilés). Durante el encuentro también participó el doctor en Derecho Carles Sala Roca, quien expuso estudios sobre la regulación de los alquileres en distintos países y explicó que estas medidas pueden contribuir a contener los precios, aunque también pueden reducir la oferta disponible de viviendas en alquiler https://tinyurl.com/5amdbbxc
En paralelo a estos debates sobre vivienda e infraestructuras, la actividad empresarial también tuvo protagonismo en Asturias. La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, aprovechó la entrega del XV Premio José Luis Álvarez Margaride a la Trayectoria Empresarial para reivindicar el papel de los empresarios como generadores de riqueza, empleo e innovación. El galardón recayó este año en el empresario asturiano Pepín Corripio.
Durante su intervención, Moriyón destacó que la creación de riqueza es indispensable para sostener los servicios públicos y defendió que las administraciones deben facilitar la inversión eliminando obstáculos para el desarrollo empresarial. Asimismo, puso en valor la trayectoria de Corripio, nacido en Arroes (Villaviciosa), y su vinculación permanente con Asturias a través de diversas iniciativas impulsadas mediante la Fundación Corripio Alonso y otras entidades. La alcaldesa también recordó la figura de José Luis Álvarez Margaride, cuyo legado continúa siendo un referente para el empresariado asturiano https://tinyurl.com/brpjhmxr
De este modo, mientras Siero proyecta inversiones millonarias para asegurar el abastecimiento de agua y completar el saneamiento, Asturias mantiene abierto el debate sobre cómo garantizar el acceso a la vivienda y continúa reconociendo la contribución del tejido empresarial al desarrollo económico y social de la comunidad. Todos estos asuntos forman parte de una agenda común centrada en la planificación del crecimiento, la mejora de los servicios básicos y la generación de oportunidades para el futuro.
Si se quiere analizar el futuro de un territorio desde una perspectiva económica y social, resulta difícil encontrar una infraestructura más importante que el agua. El abastecimiento y el saneamiento constituyen la base sobre la que se asienta cualquier estrategia de crecimiento residencial, industrial o turístico. Por ello resulta especialmente llamativo el contraste existente entre municipios asturianos que están planificando inversiones masivas para garantizar estos servicios durante las próximas décadas y otros donde las carencias estructurales siguen siendo objeto de debate público como sucede en Llanes.
En Siero, el Ayuntamiento ha presentado un programa de inversiones de aproximadamente 100 millones de euros para modernizar y ampliar las redes de abastecimiento y saneamiento, con nuevos depósitos, renovación de conducciones, digitalización de contadores y ampliación de la cobertura del saneamiento. El objetivo declarado es asegurar la capacidad del municipio para seguir creciendo, atraer población y facilitar nuevas implantaciones empresariales. Ese planteamiento parte de una idea sencilla: sin infraestructuras básicas no existe crecimiento sostenible.
La situación de Llanes presenta una realidad distinta. El concejo es uno de los principales motores turísticos de Asturias y uno de los territorios con mayor presión inmobiliaria de toda la comunidad autónoma. Sin embargo, el debate público de los últimos años ha estado marcado por las limitaciones de determinadas redes de abastecimiento y saneamiento, problemas que adquieren especial relevancia durante los periodos de máxima afluencia turística.
Precisamente en un contexto de fuerte demanda residencial y turística, el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones de numerosos vecinos. Llanes forma parte de los territorios asturianos afectados por la tensión del mercado inmobiliario, situación que ha llevado incluso a la adopción de medidas específicas sobre vivienda y alojamiento turístico https://tinyurl.com/mryhpv66
En este escenario cobra especial relevancia el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que tramita el gobierno municipal ultra de VecinosxLlanes y PP. El documento urbanístico prevé un importante crecimiento residencial. Según los datos hechos públicos durante su presentación, contempla un potencial de 5.774 nuevas viviendas en el concejo, de las cuales más de 3.000 se localizarían en núcleos rurales https://tinyurl.com/3jw2zdm9
La cuestión central no es únicamente cuántas viviendas podrán construirse, sino qué parte de ese crecimiento se destinará a atender las necesidades reales de acceso a la vivienda de la población residente. Según los datos difundidos por el propio equipo de gobierno municipal, el planeamiento contempla 274 viviendas protegidas distribuidas entre Llanes, Posada y Nueva. En concreto, 223 en Llanes, 46 en Posada y 5 en Nueva https://tinyurl.com/pa75yya3 La comparación entre ambas magnitudes resulta escandalosa. Frente a un potencial de 5.774 nuevas viviendas previstas por el planeamiento, las 274 viviendas protegidas representan una parte reducida (4,74%) del crecimiento residencial contemplado https://tinyurl.com/3jw2zdm9
La importancia de esta cuestión se entiende mejor al observar la evolución reciente del mercado residencial. El propio Ayuntamiento ha reclamado al Principado el desarrollo de suelo destinado a vivienda protegida y ha puesto nuevamente a disposición de la administración autonómica alrededor de 25.000 metros cuadrados de suelo municipal para este fin, una reserva cuya ejecución se viene reclamando desde hace años https://tinyurl.com/2e39cb4z La preocupación por la vivienda pública no procede únicamente de la oposición política o de colectivos vecinales. En los debates municipales vinculados al PGOU se han planteado reiteradamente referencias a la necesidad de incrementar la vivienda social y protegida para facilitar el acceso de jóvenes y trabajadores a una residencia permanente en el concejo… Sin embargo, el gobierno ultra se ha hecho el orejas ante tal necesidad https://tinyurl.com/yc68z94s
Todo ello sucede en un municipio cuya economía continúa sustentándose fundamentalmente sobre el turismo, un modelo que no ha logrado traducirse en un crecimiento sostenido de la población residente. Tras más de once años de gobierno ultra de VecinosxLlanes y PP, Llanes presenta una población prácticamente estancada, mientras persisten problemas relacionados con el acceso a la vivienda, la limitada oferta de vivienda protegida y las deficiencias en infraestructuras esenciales. La combinación de estos factores alimenta un debate cada vez más presente sobre la capacidad real del concejo para retener población, garantizar oportunidades a los vecinos y construir un modelo de desarrollo que vaya más allá de la dependencia del sector turístico.
Desde una perspectiva económica, la creación de riqueza requiere la existencia de condiciones materiales que permitan desarrollar actividad empresarial, fijar trabajadores y atraer inversión. El abastecimiento de agua, el saneamiento, las comunicaciones y la vivienda constituyen componentes esenciales de esa ecuación. La experiencia de numerosos territorios demuestra que la ausencia o insuficiencia de estas infraestructuras puede convertirse en un factor limitante para el desarrollo futuro como sucede hoy en Llanes.
Por ello, el debate abierto en Llanes no gira únicamente en torno al urbanismo o a la vivienda, sino también sobre el modelo de crecimiento que se quiere para el concejo. Mientras el nuevo PGOU avanza en su tramitación y mantiene en exposición pública un modelo capaz de generar miles de nuevas viviendas, continúan las discusiones sobre si la proporción de vivienda protegida prevista resulta suficiente para responder a las necesidades de la población local y sobre si las infraestructuras existentes podrán acompañar adecuadamente ese crecimiento.
Lo que sí muestran los datos disponibles es que el gobierno municipal ultra del Ayuntamiento de Llanes no afronta correctamente los tres desafíos simultáneos que hoy afronta: garantizar unas infraestructuras básicas capaces de responder a la demanda futura, facilitar el acceso a la vivienda para residentes permanentes y gestionar un crecimiento urbanístico que preserve el equilibrio entre actividad económica, calidad de vida y sostenibilidad territorial.
La afirmación de Carmen Moriyón sobre la importancia de crear riqueza y facilitar la inversión empresarial entra en contradicción con una realidad que se ha convertido en uno de los principales problemas de Gijón: el acceso a la vivienda. El desarrollo económico no puede medirse únicamente por la llegada de inversiones o la puesta en marcha de grandes proyectos, sino también por la capacidad de una ciudad para ofrecer condiciones que permitan a sus ciudadanos vivir y trabajar en ella. Sin embargo bajo su gobierno de la derecha extrema de, Foro, PP y un tránsfuga, el mercado residencial expulsa cada vez a más jóvenes y trabajadores hacia otros municipios o dificulta su emancipación. El problema de la vivienda continúa condicionando la fijación de población y cuestionando la eficacia de un modelo de crecimiento que no siempre se traduce en mejoras reales para quienes sostienen la economía local con su trabajo.
Gijón necesita actividad económica, empleo e inversión, pero también necesita vivienda accesible para trabajadores, jóvenes y familias. Sin esa base, la creación de riqueza queda condicionada por un obstáculo previo: la dificultad creciente para establecerse en el municipio. No basta con defender que las administraciones deben eliminar trabas al desarrollo empresarial si, al mismo tiempo, una parte de la población encuentra cada vez más complicado acceder a un alquiler o a una vivienda en condiciones asumibles.
La contradicción aparece con especial claridad en la gestión de las zonas tensionadas. Mientras el mercado del alquiler mostraba una presión cada vez mayor en barrios como La Arena y Cimadevilla, el gobierno de Moriyón rechazó inicialmente la declaración de esas zonas como tensionadas. Esa decisión resulta difícil de encajar con un discurso que vincula bienestar, riqueza y actividad económica, porque el acceso a la vivienda forma parte de las condiciones básicas que permiten que una ciudad retenga población activa y sostenga su propio tejido productivo.
También la medida estrella del gobierno de Moriyón, Plan Llave, refleja esa tensión entre anuncio y resultado. El gobierno municipal presentó este plan como una herramienta para promover vivienda pública y asequible, con el compromiso de alcanzar al menos 500 viviendas durante el mandato. Sin embargo, la propia evolución posterior del proyecto muestra que Gijón continúa en una fase de anuncios, licitaciones, acuerdos y nuevas parcelas, mientras el problema habitacional sigue condicionando la vida diaria de muchos vecinos. La existencia de planes no borra el hecho de que la respuesta llega tarde respecto a la urgencia del mercado… Algo más de tres años de legislatura y ni una sola vivienda de protección se ha construido bajo el gobierno de Moriyón.
La contradicción de Moriyón no está, por tanto, en defender la creación de riqueza, sino en presentar esa creación de riqueza como si pudiera separarse de las condiciones materiales que la hacen posible. Una ciudad como Gijón que aspira a atraer inversión necesita suelo productivo, infraestructuras, seguridad jurídica y proyectos estratégicos, pero también vivienda suficiente, asequible y estable. Sin trabajadores que puedan residir en el municipio, la actividad económica pierde una de sus bases fundamentales.
Por eso, el discurso de Moriyón queda incompleto cuando reivindica a los empresarios como motores del bienestar sin asumir con la misma contundencia que el acceso a la vivienda es una infraestructura social y económica de primer orden que en un parta sustancial es suya la responsabilidad de facilitar la misma. En Gijón, la vivienda no es un problema lateral ni exclusivamente social: es un factor que afecta directamente al empleo, a la capacidad de atraer talento, a la fijación de población y al desarrollo económico de la ciudad.
La realidad de los hechos muestra que el gobierno municipal ha defendido grandes proyectos urbanos y económicos, como Naval Azul, Tabacalera o la ampliación del Parque Científico y Tecnológico, pero esos proyectos conviven con una realidad fea de la que Moriyón y su gobierno huye como del apestado, la vivienda es el principal problema que hoy tiene Gijón para quienes deben sostener con su trabajo esa misma economía. Ahí se encuentra la principal contradicción: se habla de facilitar la inversión y de crear riqueza, mientras una parte esencial de las condiciones para que esa riqueza sea compartida y sostenible continúa sin resolverse con la rapidez que exige la situación.
Para terminar el post quiero manifestar que las noticias publicadas estos días dejan una enseñanza difícil de ignorar. Allí donde los gobiernos ponen el foco en resolver los problemas reales de la ciudadanía, planificando infraestructuras, garantizando servicios básicos y creando condiciones para fijar población, existe al menos una hoja de ruta para construir futuro. Allí donde esas prioridades se sustituyen por la propaganda, los anuncios grandilocuentes o las operaciones de imagen como sucede en Llanes o Gijón, los problemas no desaparecen: se agravan.
Mientras Siero proyecta inversiones millonarias para garantizar el abastecimiento de agua y el saneamiento de las próximas décadas, en Llanes continúan sin resolverse de forma satisfactoria carencias estructurales que afectan directamente a la calidad de vida de los vecinos. Y mientras en Gijón se pronuncian discursos sobre la creación de riqueza y la atracción de inversiones, miles de ciudadanos siguen encontrando enormes dificultades para acceder a una vivienda que les permita desarrollar su proyecto de vida en la ciudad.
La realidad es tozuda. Ningún municipio atraerá población, talento o empresas de forma sostenible si no garantiza previamente agua, saneamiento, vivienda e infraestructuras adecuadas. Ningún discurso sobre crecimiento económico puede ocultar indefinidamente la falta de respuestas ante problemas que afectan cada día a los ciudadanos. Gobernar consiste precisamente en eso: en identificar las necesidades colectivas y actuar para resolverlas. Cuando se gobierna de espaldas a esas necesidades, las consecuencias terminan reflejándose en la pérdida de oportunidades, en el estancamiento demográfico, en las dificultades de acceso a la vivienda y en la frustración creciente de quienes ven cómo los problemas persisten año tras año como sucedió en Gijón y Llanes los tres últimos años.
Porque los ciudadanos no viven de titulares, de fotografías institucionales ni de promesas repetidas legislatura tras legislatura. Viven de servicios públicos eficaces, de infraestructuras que funcionen, de viviendas accesibles y de oportunidades reales para desarrollar su vida allí donde han decidido quedarse. Todo lo demás son excusas de mal pagador como la que nos ha ofrecido Enrique Riestra Rozas y Carmen Moriyón Entrialgo. Y cuando un gobierno es incapaz de convertir esas necesidades básicas en prioridades políticas, lo que fracasa no es únicamente una gestión municipal: fracasa la obligación más elemental de cualquier administración, que no es otra que servir al interés general y mejorar la vida de sus vecinos.
Ya lo dijo Franklin D. Roosevelt: “La prueba de nuestro progreso no es si añadimos más a la abundancia de quienes tienen mucho, sino si proporcionamos lo suficiente a quienes tienen poco."


