MORIYÓN PROMETE FUTURO... PERO GIJÓN SUFRE EL PRESENTE CON SU GOBIERNO

La intervención de Carmen Moriyón en Gijón en el foro, The Next Decade, celebrada el 6 de mayo dentro de la jornada de apertura institucional del foro organizado por EL COMERCIO, fue una exposición de ciudad a medio plazo: la alcaldesa defendió que Gijón afronta la próxima década desde una posición ya construida, no desde una hoja en blanco. El propio evento se presenta como una plataforma para impulsar la transformación urbana, la innovación industrial, la sostenibilidad y la competitividad internacional, y en su programa situó a Moriyón en la apertura institucional de la primera jornada https://bit.ly/3QUs8ry  

El núcleo de sus declaraciones fue que Gijón “ya no parte de cero”. Moriyón sostuvo que la ciudad dispone de una base sólida trabajada durante los últimos años y que, por tanto, el reto de la próxima década no consiste en imaginar desde la nada, sino en consolidar un modelo de ciudad ambicioso, realista y generador de oportunidades. En ese marco, vinculó el futuro de Gijón con una administración más ágil, moderna y orientada a crear valor, porque, según su planteamiento, el desarrollo urbano depende tanto de lo que permita el planeamiento como de la rapidez con la que la administración sea capaz de gestionarlo.

La alcaldesa dio especial importancia al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del año 2019 aprobado por su gobierno, al que presentó como la herramienta que habría dado seguridad jurídica y urbanística a la ciudad. Su argumento fue que ese planeamiento permitió dejar de “especular” sobre el futuro de Gijón y empezar a ejecutarlo mediante proyectos concretos. En otros contextos recientes, Moriyón ya había utilizado esa misma idea al defender que el planeamiento urbano fue decisivo para conservar el carácter industrial de la ciudad y facilitar proyectos como la llegada de Indra al Tallerón de Duro Felguera https://bit.ly/4ngvelz

Dentro de esa visión, Moriyón citó proyectos como Naval Azul y el parque tecnológico como ejemplos de que la transformación de Gijón no es improvisada. Lo publicado por Europa Press sobre Naval Azul encaja con esa explicación: la agencia recogió que el proyecto se centra en la economía azul, se ajusta al PGOU del año 2019, no contempla vivienda residencial y reserva más del 80% de su edificabilidad a uso productivo https://bit.ly/4nf066f Además, la Cadena SER informó de que el Ayuntamiento formalizó la compra del 60% de los terrenos de Naval Gijón, unos 35.000 metros cuadrados, por 4,6 millones de euros, como paso previo para convertir la zona oeste en un foco de atracción empresarial y abrir un paseo peatonal junto al mar https://bit.ly/4usQwyS  

 

En paralelo, la referencia al parque tecnológico también tiene apoyo en lo publicado por otros medios. La Cadena SER informó en abril del año 2026 de la apertura de La Pecuaria, primera fase de la ampliación del Parque Científico y Tecnológico, con unos 55.000 metros cuadrados urbanizados, una inversión municipal de 6,2 millones de euros y un modelo de espacio empresarial abierto que el Ayuntamiento prevé replicar en Naval Azul https://bit.ly/4ncW5Ps Esa información refuerza el mensaje de Moriyón sobre una ciudad que busca combinar actividad económica, espacio urbano y atracción de talento.

Otro eje de su discurso fue la capacidad de Gijón para atraer inversión. Moriyón defendió que competir en el siglo XXI no depende solo de infraestructuras físicas, sino también de una administración capaz de facilitar y acompañar proyectos. En esa línea, relacionó la ventaja de la ciudad con la combinación entre entorno para invertir y calidad de vida. Esa idea aparece también en el enfoque general del foro, que reunió ponentes ligados a economía azul, regeneración urbana, defensa, empresa, tecnología, cultura y conocimiento https://bit.ly/42VHzlS

La alcaldesa resumió la identidad futura de Gijón en dos ejes: innovación y cultura. Presentó la innovación no como una etiqueta, sino como una herramienta de transformación, y la cultura como identidad, proyección y atractivo. Su tesis fue que invertir en cultura equivale a invertir en la propia ciudad, porque la cultura no solo tiene valor simbólico, sino también capacidad de posicionamiento exterior.

Otros medios añadieron un matiz político al contexto del foro. miGijón publicó que Gijón The Next Decade arrancaba con controversia por la ausencia del Partido Popular en el programa oficial, incluida la vicealcaldesa Ángela Pumariega, responsable de Promoción Económica, Innovación y Empleo. El mismo medio señaló que el encuentro estaba organizado por EL COMERCIO, respaldado por el Ayuntamiento y orientado a sentar bases de transformación en economía azul, regeneración industrial y defensa.

En conjunto, las declaraciones de Moriyón dibujan un relato muy concreto: Gijón entra en la próxima década con un planeamiento que, según ella, ya ha definido el rumbo; con proyectos industriales y urbanos en marcha; con una apuesta por la economía azul, el parque tecnológico, la cultura y la innovación; y con la idea de que el Ayuntamiento debe actuar como facilitador de inversiones y no como obstáculo administrativo. Todo ello fue presentado sin plantear una ruptura con la historia industrial de la ciudad, sino como una transformación que pretende conservar esa base y adaptarla a nuevos sectores.

Tomando como referencia la toma de posesión de Carmen Moriyón el 17 de junio del año 2023, el contraste entre el discurso de futuro expuesto en Gijón The Next Decade y la realidad cotidiana del municipio permite hacer un análisis crítico, pero conviene hacerlo con una precisión: algunos problemas dependen solo del Ayuntamiento, otros son de competencia compartida con el Principado o el Estado, y otros vienen de atrás. Ahora bien, desde el punto de vista político, el gobierno local sí tiene responsabilidad directa en la gestión diaria, en el planeamiento, en la vivienda municipal, en la movilidad urbana, en los servicios públicos, en la convivencia vecinal y en la capacidad de convertir los anuncios en resultados.

La primera cuestión es la propia estabilidad y orientación del gobierno municipal. Moriyón llegó a la Alcaldía con un acuerdo entre Foro, PP y Vox; después rompió con Vox y expulsó a sus concejales del gobierno local en octubre de 2023. Desde entonces, la acción municipal ha quedado sostenida por Foro y PP, con apoyos puntuales necesarios para sacar adelante decisiones clave con un tránsfuga de Vox. En el presupuesto municipal del año 2026, por ejemplo, el acta oficial recoge una aprobación por 14 votos a favor: los ocho de Foro, los cinco del PP y el de un concejal no adscrito, frente a 13 votos en contra. Ese dato es importante porque muestra que la mayoría que gobierna Gijón no es solo discursiva: tiene capacidad presupuestaria y política para actuar, y por tanto también debe responder por los problemas que continúan abiertos https://bit.ly/3QVGzM3

El problema más evidente sin resolver por este gobierno de la derecha extrema de Foro, PP y tránsfuga es la vivienda, especialmente la vivienda pública y asequible. Mientras Moriyón proyecta una ciudad preparada para competir e invertir, Gijón arrastra una dificultad muy concreta para muchos vecinos: acceder a una vivienda en condiciones asumibles. En este punto, el gobierno municipal no puede limitarse a describir el futuro urbano, porque dispone de suelo, de planeamiento y de capacidad para colaborar con el Principado. El Pleno llegó a impulsar la cesión de suelo municipal al Gobierno asturiano para construir hasta 300 viviendas públicas, además de otras 250 previstas en el entorno de los antiguos Peritos, lo que demuestra que el problema estaba identificado y que existía una vía institucional para actuar. Sin embargo, el Gobierno del Principado anunció después que estudiaría comprar suelo en Gijón ante lo que calificó como un “bloqueo” municipal a la cesión de terrenos, aludiendo a la falta de avances pese al acuerdo plenario https://bit.ly/3OOsejV  

A esa falta de resultados se suma la controversia sobre el llamado Plan Llave. El mismo está basado en poner suelo público a disposición de promotores privados para vivienda protegida,  pero el mismo no ha dado resultados suficientes. En concreto, se ha publicado que la primera fase, con 120 viviendas de precio concertado dentro de un proyecto más amplio de 500, quedó desierta en su licitación, lo que deja en cuestión la eficacia práctica del modelo. Es decir, el gobierno puede defender que tiene una política de vivienda, pero lo relevante para los vecinos no es el anuncio, sino si se entregan viviendas públicas o asequibles. Y, con la información publicada, no puede afirmarse que ese problema haya quedado resuelto durante este mandato https://bit.ly/3QUvKd6  

El problema de la vivienda también se ve afectada por el crecimiento de los pisos turísticos. El Ayuntamiento aprobó en el año 2024 una moratoria de un año para nuevas viviendas de uso turístico en zonas como Cimavilla, Centro, Fomento y L’Arena, lo que implica que el propio gobierno reconocía la existencia de presión sobre determinados barrios. Sin embargo, los datos publicados después muestran que el problema no desapareció: Gijón pasó de 1.595 alojamientos turísticos y 14.235 plazas en 2024 a 2.277 alojamientos y 17.663 plazas en 2025. Además, las viviendas turísticas y vacacionales sumaban 2.178 unidades y 10.618 plazas, alrededor del 60% de todas las camas turísticas de la ciudad. El Principado, por su parte, incluyó zonas como La Arena y Cimavilla entre las áreas tensionadas para limitar viviendas turísticas, vinculando su proliferación con la subida de los alquileres https://bit.ly/4urqoUY  

Otro problema cotidiano es la movilidad, especialmente el transporte público municipal. La ciudad que se presenta como innovadora y preparada para la próxima década necesita una red de autobuses fiable hoy. Sin embargo, EMTUSA ha sufrido tensiones por falta de conductores, reestructuración de frecuencias y malestar de usuarios. Se informó de ajustes en líneas como la 1, 10, 12 y 18 por falta de personal, y posteriormente los conductores rechazaron cubrir incrementos de frecuencia mediante horas extra, mientras el comité apuntaba a la existencia de 64 profesionales disponibles para contratar. En una ciudad con más de 23 millones de usuarios anuales en el transporte público, la falta de estabilidad en frecuencias y plantilla no es un problema menor, porque afecta directamente a trabajadores, estudiantes, mayores y vecinos que dependen del autobús https://bit.ly/4f7EXbW

La zona oeste resume una de las contradicciones más evidentes entre el discurso de transformación de la ciudad y la realidad diaria que padecen muchos vecinos. La Calzada, Jove, Tremañes y el entorno portuario siguen soportando tráfico pesado, contaminación, ruido y una sensación de abandono histórico. En distintas reuniones vecinales se ha señalado el paso de más de 1.200 camiones diarios, con la consiguiente preocupación por la seguridad, la salud y la calidad de vida. Es cierto que la solución definitiva al tráfico pesado depende de varias administraciones, pero eso no exime al gobierno municipal de su responsabilidad en la ordenación urbana, en la presión institucional, en la búsqueda de alternativas de movilidad y en la protección efectiva de los barrios afectados.

El hartazgo vecinal se ha intensificado tras décadas de promesas incumplidas y después de que el Ministerio descartara en 2024 el proyecto soterrado del vial de Jove, una reivindicación histórica de la zona oeste. La realidad ha demostrado que Moriyón y su gobierno no han estado a la altura de las circunstancias frente al Ministerio. Tras dos reuniones con el secretario de Estado, José Antonio Santano, la alcaldesa acudió a Madrid con una amplia delegación, pero regresó sin resultados concretos y sin presentar una alternativa sólida al vial en superficie planteado por el Ministerio https://bit.ly/3OOv0pl

El contraste es aún más evidente si se compara con el soterramiento del Muro, donde el gobierno municipal sí destinó recursos públicos a encargar un estudio de viabilidad para una obra cuya ejecución no parece cercana ni asumible durante este mandato. Esa diferencia de prioridades transmite a los cerca de 40.000 habitantes de la zona oeste la idea de que siguen siendo tratados como ciudadanos de segunda frente a una concepción de ciudad más centrada en los espacios simbólicos y acomodados que en los barrios que soportan los mayores costes ambientales y urbanos. Sobran las palabras: los hechos resultan suficientemente elocuentes https://bit.ly/42QucU6  

Ligado a esto aparece la Zona de Bajas Emisiones de La Calzada. El gobierno local aprobó el proyecto técnico de la ZBE y planteó que no habría sanciones antes de 2028. Ese calendario puede presentarse como prudencia administrativa, pero para los vecinos de una zona sometida a tráfico pesado y mala calidad ambiental supone que la medida llega tarde y sin efectos inmediatos. Ecologistas y colectivos ciudadanos llegaron a comunicar al Ministerio sus dudas por la falta de activación real de la ZBE, señalando que estaba más sobre el papel que en funcionamiento. En términos prácticos, si una medida ambiental se anuncia pero no cambia la vida de los vecinos hasta varios años después, el problema sigue abierto https://bit.ly/4d6yPOx

La calidad del aire es otro asunto que no puede quedar tapado por el relato de ciudad tecnológica o cultural. Un informe divulgativo municipal sobre contaminación atmosférica y salud en Gijón recoge asociaciones entre partículas PM10 y dióxido de nitrógeno con ingresos hospitalarios urgentes por enfermedades respiratorias como EPOC y asma, además de vínculos con problemas cardiovasculares. También señala que los distritos Oeste y Sur presentan valores más elevados de PM10 y que varias estaciones superan valores guía de la OMS. A esto se suma que se ha publicado que los instrumentos de planificación de calidad del aire anteriores dejaron de estar en vigor: el plan de 2017 fue derogado en 2023 y el plan a corto plazo para la zona oeste expiró en junio de 2025. Por tanto, no se trata de una percepción vecinal aislada, sino de un problema documentado de salud pública y de planificación ambiental https://bit.ly/4d8s1A2  

También persisten problemas de mantenimiento urbano, limpieza y atención a los barrios. El informe anual de sugerencias y reclamaciones del propio Ayuntamiento registró en el año 2025 un total de 2.434 escritos, 344 más que el año anterior, con un incremento del 16%. Las quejas subieron hasta 1.925, también un 16% más. El documento recoge que las reclamaciones vecinales hablan de una ciudad que necesita cuidados en ámbitos como aire, parques, limpieza, mantenimiento de calzadas y aceras, movilidad, instalaciones deportivas y puntualidad del autobús. Aunque el informe municipal afirma que una parte importante de los asuntos se resolvió, el aumento de quejas muestra que muchos vecinos siguen encontrando dificultades en la gestión ordinaria de la ciudad https://bit.ly/4fe2OXo  

La limpieza urbana presenta además una lectura doble. Por un lado, una encuesta de EMULSA apuntó a una satisfacción general alta, con un 81,1% de vecinos satisfechos y una nota media de 7,5. Pero esa misma información identificaba puntos débiles concretos: excrementos caninos, pintadas, desratización, contenedores sucios o de difícil uso. Eso obliga a matizar: no se puede afirmar que toda la ciudad esté abandonada, pero sí que hay problemas muy visibles, persistentes y localizados que afectan a la vida cotidiana y que el gobierno municipal no ha conseguido corregir de forma suficiente https://bit.ly/4ddlfsS

En materia social, el caso del Albergue Covadonga refleja una dificultad seria para gestionar problemas delicados con planificación y consenso. El Ayuntamiento planteó el traslado temporal del albergue al Hogar San José, en El Natahoyo, durante las obras de reforma, pero tuvo que recular después de una fuerte protesta vecinal. Moriyón pidió ayuda a las entidades sociales para buscar una solución y reconoció un clima de tensión. El propio contexto publicado habla de un edificio obsoleto, de una reforma presupuestada en 4,6 millones y de la necesidad de coordinar a 21 entidades sociales dentro de la red de atención a personas sin hogar. El problema, por tanto, no es solo dónde ubicar temporalmente un servicio, sino la falta de una solución clara y aceptada para un equipamiento esencial https://bit.ly/4d9Jbx1  

A ello se añade la gestión de las ayudas sociales de emergencia. La oposición denunció retrasos en la aprobación de una ordenanza reguladora de prestaciones económicas de primera necesidad y emergencia social, recordando que el proyecto había sido aprobado inicialmente en mayo del año 2023 y que, tras el cambio de gobierno, seguía sin culminarse. Al tratarse de una denuncia de la oposición, debe leerse como posición política, no como hecho neutral en todos sus términos. Pero sí pone el foco en un problema real: la capacidad administrativa para responder con rapidez a situaciones de vulnerabilidad. Si el discurso oficial habla de una administración ágil y moderna, los retrasos en herramientas sociales básicas son especialmente significativos https://bit.ly/4nf7WNd  

La seguridad y la convivencia también aparecen como asuntos no resueltos por el gobierno de Moriyón. En el plano institucional, la oposición ha reclamado una reorganización y refuerzo de la Policía Local, afirmando que la plantilla se sitúa en 307 agentes, incluidos 31 interinos, frente a una recomendación de 420, y denunciando una reducción de la policía de barrio. Al ser datos presentados por la oposición, deben atribuirse a esa fuente, pero conectan con una preocupación vecinal más amplia: presencia policial, prevención, convivencia nocturna y respuesta en barrios https://bit.ly/42VPeRa

El barrio de Cimavilla es uno de los ejemplos más claros de esa tensión entre ciudad atractiva y ciudad habitable. Asociaciones vecinales han denunciado problemas de ruido, suciedad, botellón, orines, vómitos y deterioro del descanso, especialmente durante fines de semana y fechas festivas. Los vecinos llegaron a trasladar al Ayuntamiento y a la Policía un mapa con zonas conflictivas, y han expresado la sensación de que el problema es conocido pero no suficientemente abordado. La polémica por las gradas del Cholo se inserta en ese mismo conflicto: para parte del vecindario, determinadas intervenciones pueden aumentar la presión de ocio nocturno en vez de reducirla https://bit.ly/4tkG7Eo  

A todos los problemas descritos habría que sumar la precariedad laboral y económica que sigue afectando a miles de familias gijonesas. El discurso de Moriyón habla de inversión, innovación y atracción empresarial, pero esa retórica no puede ocultar que en abril de 2026 Gijón seguía teniendo 14.396 personas registradas en el paro, de las cuales 8.538 eran mujeres. La brecha de género en el desempleo, unida al encarecimiento de la vivienda y al peso creciente del sector servicios, refleja una ciudad en la que no basta con anunciar polos de innovación si esos proyectos no se traducen en empleo estable, salarios suficientes y oportunidades reales para la población trabajadora. Frente a esa realidad, las políticas municipales de empleo aparecen todavía demasiado limitadas: por ejemplo, el Plan de Empleo “Primera Experiencia Profesional 2025-2026” ofrecía 40 plazas para jóvenes menores de 30 años en desempleo, una cifra claramente insuficiente para una ciudad del tamaño y las necesidades de Gijón https://bit.ly/4we39zs

También falta incorporar con más fuerza la dimensión social de la precariedad. Gijón no solo necesita atraer empresas; necesita sostener a quienes ya viven en la ciudad y atraviesan situaciones de vulnerabilidad. La propia Red de Inclusión Activa de Gijón presentó un Plan Operativo 2025-2026 contra el sinhogarismo centrado en tres retos muy concretos: vivienda, prevención y erradicación, y atención a la urgencia. Esa red está coordinada por la Fundación Municipal de Servicios Sociales e integrada por 21 entidades, lo que demuestra la magnitud de un problema que no puede tratarse como algo marginal ni ajeno al debate de ciudad https://bit.ly/48MiMnV

En la misma línea, el aumento del sinhogarismo obliga a mirar más allá de los grandes proyectos urbanísticos. Según lo publicado por RTPA, en Asturias había 1.178 personas sin hogar en el último recuento de 2023, y el sinhogarismo había aumentado un 10% en un año y un 25% en una década. En ese contexto, la situación del Albergue Covadonga no es un asunto aislado, sino el síntoma de una ciudad que no ha resuelto cómo atender con dignidad a quienes están en mayor situación de exclusión https://bit.ly/4tfhyst

Otro elemento que conviene añadir es el envejecimiento de Gijón y la soledad no deseada. El propio Ayuntamiento reconocía que, a 1 de enero de 2025, había en el municipio unas 65.000 personas de entre 65 y 84 años y 12.600 personas de edad más avanzada. Ese dato obliga a preguntarse si el modelo de ciudad que defiende Moriyón, está pensado también para quienes necesitan cuidados, accesibilidad, cercanía, transporte público frecuente, centros municipales activos y barrios habitables, o si se limita a proyectar una ciudad atractiva para inversores y visitantes https://bit.ly/3QUM5i4  

La zona rural de Gijón también debería aparecer en ese análisis de necesidades no atendidas. No todo el municipio vive en el centro urbano ni en los espacios donde se concentran los grandes anuncios. Representantes vecinales de la zona rural han señalado déficits de transporte público, con parroquias donde los autobuses pasan cada dos horas o directamente no llegan a determinadas zonas; también han denunciado la falta de saneamiento en muchos puntos, la ausencia de aceras y caminos seguros, la falta de marquesinas en paradas de autobús y una burocracia excesiva para actividades vecinales y fiestas parroquiales. Esa realidad muestra otro Gijón menos visible, que sigue reclamando infraestructuras básicas mientras el gobierno municipal de Moriyón habla de transformación urbana https://bit.ly/4u1cRnw  

También hay que incorporar la situación del comercio de barrio. Si él gobierno de Moriyón ha presentado un Plan Local de Orientación Comercial hasta el año 2028 para reducir los locales comerciales vacíos, crear un registro de locales disponibles, ofrecer ayudas y mejorar viales comerciales, es porque existe un problema real de pérdida de actividad y deterioro de calles comerciales. La ciudad de la próxima década no puede construirse solo sobre grandes polos empresariales si al mismo tiempo los barrios pierden pequeño comercio, actividad diaria y vida de proximidad https://bit.ly/4cWm62f

Hay además una cuestión de participación y escucha vecinal. La Federación de Asociaciones Vecinales de Gijón ha seguido movilizándose por asuntos como los accesos a El Musel, la atención primaria, los pisos turísticos o las limitaciones en actividades municipales para mayores. Eso indica que una parte organizada del movimiento vecinal no percibe que sus demandas estén suficientemente atendidas. En una ciudad que presume de mirar al futuro, el gobierno local no puede limitarse a presentar proyectos estratégicos mientras las asociaciones vecinales siguen reclamando soluciones básicas para la vida diaria https://bit.ly/4w6Ngea  

La oposición socialista en el Ayuntamiento de Gijón tampoco ha estado a la altura del momento político. Frente a un gobierno de Moriyón sostenido por Foro, PP y un tránsfuga, que acumula problemas sin resolver en vivienda, movilidad, contaminación, barrios y servicios públicos, el socialismo “barbonista” parece demasiado cómodo en la política pequeña, en la minucia y en la queja de baja intensidad. Mientras, los gijoneses sufren las consecuencias de un gobierno de la derecha extrema que mira más al relato que a la realidad, el PSOE local no ha sido capaz de levantar una alternativa firme, reconocible y combativa que convierta el malestar ciudadano en una oposición útil.

Finalmente quiero manifestar que la precariedad de Gijón no es solo económica, sino también territorial, social y democrática. Es económica porque hay paro, dificultad de acceso a la vivienda y empleo insuficientemente estable; es territorial porque no todos los barrios ni la zona rural reciben la misma atención; es social porque aumentan las necesidades vinculadas a vivienda, sinhogarismo, envejecimiento y cuidados; y es democrática porque muchas decisiones parecen tomarse desde arriba, con más atención al relato de ciudad que a la escucha efectiva de quienes sufren los problemas cada día.

Por último, hay un problema transversal de prioridades políticas. Moriyón habla de un Gijón de la próxima década apoyado en innovación, cultura, inversión, Naval Azul, parque tecnológico y seguridad jurídica urbanística. Todo eso puede formar parte de una estrategia legítima de ciudad. Pero los vecinos no viven solo en los grandes proyectos: viven en el precio del alquiler, en la espera de vivienda pública, en el autobús que no llega con frecuencia suficiente, en el ruido de la noche, en el camión que atraviesa su barrio, en las aceras deterioradas, en las quejas por limpieza, en los trámites sociales que se demoran y en la contaminación que afecta a la salud. Ese es el punto débil del discurso del Foro, PP y tránsfuga: proyectan un Gijón competitivo a diez años, pero no responde con la misma contundencia al Gijón que muchos vecinos están sufriendo ahora.

En conclusión, sin necesidad de elucubrar, los hechos publicados permiten afirmar que el gobierno de Foro, PP y tránsfuga, no ha cerrado problemas esenciales del municipio. La vivienda pública no ha dado resultados suficientes; la presión turística sobre el alquiler sigue siendo un conflicto abierto; la zona oeste continúa soportando tráfico pesado y contaminación; la ZBE de La Calzada no tiene efectos inmediatos; EMTUSA arrastra problemas de plantilla y frecuencias; las reclamaciones vecinales aumentan; el Albergue Covadonga sigue pendiente de una solución estable; y barrios como Cimavilla mantienen problemas de convivencia. El contraste, por tanto, no está entre tener o no tener una visión de futuro, sino entre hablar del Gijón de la próxima década y no resolver con eficacia suficiente los problemas presentes del Gijón de hoy.

Moriyón habla del Gijón de la próxima década, pero muchos vecinos siguen esperando que su gobierno atienda el Gijón de esta semana: el del alquiler imposible, el empleo precario, el autobús insuficiente, el barrio sucio, el comercio que cierra, la persona mayor que vive sola, la familia que necesita ayuda, la zona rural sin servicios básicos y la zona oeste que continúa soportando el coste ambiental de una ciudad que demasiadas veces mira hacia otro lado.

Ya lo dijo Paul Valéry: “La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa.”

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MORIYÓN PROMETE FUTURO... PERO GIJÓN SUFRE EL PRESENTE CON SU GOBIERNO

La intervención de Carmen Moriyón en Gijón en el foro, The Next Decade , celebrada el 6 de mayo dentro de la jornada de apertura institu...