El 24 de enero del 2019 la prensa informaba de un importante argayu (desprendimiento) en la carretera de acceso a Purón, en el concejo de Llanes, que dejó incomunicada a la localidad. El desprendimiento se produjo alrededor de las 16:30 horas y, aunque inicialmente quedó un pequeño paso, este terminó cediendo también. Los vecinos señalaban entonces que el problema “se veía venir” desde las obras de mejora de la carretera realizadas a finales de 2014. En el pueblo residían alrededor de una veintena de vecinos, incluidos dos menores en edad escolar. Aquel temporal también provocó otras incidencias en el concejo, como inundaciones en la estación depuradora de Pendueles-Buelna, desprendimientos en la senda costera entre Buelna y Pendueles y desbordamientos en zonas como La Pereda, Celoriu y San Martín https://bit.ly/3PlGXT5
Seis años después, el 24 de enero de 2025, la prensa volvía a recoger la preocupación de los vecinos de Purón por el grave deterioro de la carretera que atraviesa el pueblo, cuyo asfalto se había desquebrajado casi por completo desde las Navidades, llegando a dividir la localidad en dos. Según los vecinos, apenas queda un pequeño borde transitable a pie y el paso de vehículos resulta imposible. Esta situación complica el acceso de servicios esenciales como ambulancias, camiones o el servicio de recogida de basura, y también genera inquietud por el posible riesgo para la tubería principal de agua potable que pasa por la zona dañada. Además, la proximidad de periodos de mayor afluencia, como Semana Santa y el verano, aumenta la preocupación de los residentes ante la falta de una solución que garantice la seguridad y el acceso al pueblo https://bit.ly/40D5lSH
A la vista de las informaciones publicadas en distintos momentos, el problema de los desprendimientos y del deterioro de los accesos en Purón no es una cuestión reciente, sino una situación que se arrastra al menos desde enero de 2019 (algo más de siete años). En aquel momento un argayu dejó incomunicado el acceso al pueblo y ya entonces los vecinos advertían de la fragilidad del terreno y de los riesgos existentes en la carretera. Seis años después, en enero de 2025, la prensa volvía a recoger el deterioro extremo del vial que atraviesa la localidad, con el asfalto prácticamente hundido y el paso de vehículos imposible. Y en marzo del año 2026 la situación vuelve a ser noticia por el crecimiento de un nuevo desprendimiento que afecta a un camino fundamental para el pueblo.
La reiteración de noticias a lo largo de siete años evidencia un problema estructural que no ha recibido una solución definitiva. Cuando un mismo asunto aparece de forma recurrente en la prensa durante tanto tiempo, lo que queda en evidencia es la falta de una intervención eficaz y sostenida por parte del gobierno municipal fascista para resolver un problema que afecta directamente a la seguridad y a la movilidad de los vecinos.
En el caso del Ayuntamiento de Llanes, la responsabilidad de estas actuaciones recae en la concejalía de Obras, actualmente en manos del concejal del PP Josín Amor, dentro de un equipo de gobierno encabezado por un alcalde, Enrique Riestra Rozas, que la única preocupación que tiene es cobrar todos los meses lo que no gana en la vida civil al ser un parado sin oficio ni beneficio. Cuando una infraestructura básica —como un acceso viario que conecta viviendas, servicios y espacios públicos— permanece años con problemas conocidos, la cuestión deja de ser un incidente puntual para convertirse en un síntoma de gestión ineficiente que atenta contra los derechos de los llaniscos.
La gestión municipal de obras públicas exige algo más que actuaciones puntuales o anuncios de propaganda estúpida a la que nos tienen acostumbrados mientras el municipio hace aguas por todos los sitios. Requiere planificación, seguimiento técnico y ejecución efectiva de soluciones que garanticen la estabilidad del terreno, la seguridad de los accesos y la continuidad de servicios básicos. Si los vecinos continúan denunciando los mismos problemas con el paso de los años, la percepción que se genera es una realidad incontestable, Llanes padece de una administración municipal encabezada por un gobierno fascista de VecinosxLlanes y PP, que reacciona tarde y mal o que no logra resolver los problemas a los que se ven expuestos los llaniscos.
Foto: reunión de lobos mantenidos del presupuesto público, perdicion de ovejas
Este tipo de situaciones también refleja una debilidad frecuente en algunos gobiernos municipales: la distancia entre la comunicación política y la ejecución real de las obras. Los vecinos de Llanes no necesitan únicamente anuncios o previsiones de actuación, sino resultados visibles que resuelvan problemas concretos que afectan a su vida cotidiana, como el acceso a sus viviendas o la llegada de servicios básicos.
El caso de Purón muestra a las claras cómo un problema localizado puede convertirse en un símbolo de la relación de oprobio y afrenta entre el gobierno municipal y los vecinos a los que representan y pagan sus salarios a 8 liberados de dicho gobierno. Cuando las incidencias se prolongan durante años sin una solución definitiva, lo que se pone en cuestión no es solo una obra concreta, sino la capacidad del gobierno municipal para atender con eficacia las necesidades de las localidades del concejo. Esto ya hace muchos años que quedó acreditado que son unos inútiles y vagos, pero lo que queda ahora acreditado si cabe de forma más nítida, es que les importa un pepino los problemas de los llaniscos.
En definitiva, la persistencia de este problema durante tantos años plantea una cuestión evidente: la gestión municipal debe traducirse en actuaciones eficaces y sostenidas en el tiempo. Para los vecinos afectados, lo importante no es quién ostenta la responsabilidad política, sino que el gobierno municipal actúe con la rapidez y la eficacia necesarias para garantizar la seguridad y la normalidad en su vida diaria… Cuestión que como vemos con este gobierno es pedir peras al olmo. La solución está en manos de los llaniscos, el año que viene cuando haya que votar ya sabemos lo que hay que hacer… Mandarlos a la vida civil a que se ganen la vida como el resto de los llaniscos, y sino a “pacer” a un prado porque para otra cosa no sirven.
El funcionamiento político del Ayuntamiento de Llanes en los últimos años ha estado marcado por una coalición de gobierno encabezada por el mangante, Enrique Riestra Rozas, y su partido ultra, VecinosxLlanes, con el apoyo cómplice del Partido Popular. Esta alianza ha concentrado áreas clave de la gestión municipal en concejales de estos grupos, y con el paso de los años ha generado un creciente cuestionamiento público sobre la eficacia real de su gestión y sobre la distancia entre los anuncios políticos y la resolución efectiva de los problemas cotidianos del concejo.
Uno de los ejemplos más evidentes se encuentra en el área de obras públicas, dirigida por Josín Amor. Cuando infraestructuras básicas —como carreteras, caminos o accesos a pueblos— arrastran problemas durante años sin una solución definitiva, lo que queda en evidencia no es solo una incidencia técnica puntual, sino una gestión incapaz de planificar y ejecutar soluciones duraderas. La repetición de incidencias en distintas zonas del concejo ha alimentado la sensación de que la concejalía actúa de forma reactiva y tardía, más pendiente de los anuncios que de los resultados.
El panorama tampoco es más alentador en urbanismo, responsabilidad del mentiroso Juan Carlos Armas. Llanes continúa sin un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) plenamente actualizado, una herramienta básica para ordenar el territorio y ofrecer seguridad jurídica al desarrollo urbanístico. La ausencia prolongada de este instrumento refleja una falta de planificación estructural que condiciona el futuro del municipio. Un concejo turístico y en crecimiento no puede permitirse navegar durante años sin una hoja de ruta clara en materia urbanística.
En educación, bajo la responsabilidad de Aurora Aguilar, el debate también gira en torno al papel real del Ayuntamiento en la atención a las necesidades de los centros y de las familias. Aunque muchas competencias pertenecen al Principado de Asturias, la gestión municipal influye directamente en el mantenimiento de infraestructuras y en la coordinación con otras administraciones. Cuando esa coordinación no funciona con eficacia, quienes terminan pagando las consecuencias son los vecinos.
Foto: reunión de fascistas de VecinosxLlanes celebrando los diez años de desgobierno municipal
Todo ello dibuja un modelo de gestión municipal donde tres concejales del PP, se caracterizan por garantizar que los problemas se enquistan durante años mientras las soluciones se retrasan, generando una percepción creciente de desatención hacia las necesidades reales de la ciudadanía. En política municipal, los discursos importan poco si no se traducen en resultados visibles. Y cuando las incidencias se repiten una y otra vez en los mismos ámbitos —obras, urbanismo o servicios— lo que se cuestiona es la capacidad del gobierno local para gestionar con eficacia.
En este contexto también resulta inevitable mirar hacia el plano autonómico. El liderazgo regional del Álvaro Queipo, que aspira a convertirse en una alternativa de gobierno en Asturias, se ve inevitablemente condicionado por la gestión que su partido respalda o comparte en municipios como Llanes. Si los gobiernos locales que cuentan con su apoyo acumulan críticas acreditadas por falta de planificación, retrasos en infraestructuras o problemas sin resolver durante años, surge una pregunta legítima: ¿Qué modelo de gestión propone realmente para el conjunto de Asturias?
La política autonómica se construye también sobre los ejemplos de gestión municipal. Por eso, cuando un municipio con tanta visibilidad como Llanes arrastra problemas estructurales sin resolver, el debate trasciende lo local y alcanza al discurso político regional. Los ciudadanos no juzgan únicamente las promesas de futuro, sino también los resultados presentes. Y cuando esos resultados generan controversia continuada, la credibilidad de quienes aspiran a gobernar más allá del ámbito municipal queda inevitablemente sometida a escrutinio público y en tela de juicio por más que digan y teatralicen con sus “performances”.
Ya lo dijo Peter Drucker: "El poder no se demuestra con promesas, sino con resultados."





