Ayer se publicaba en la
prensa regional la noticia donde se explica cómo la evolución de los bienes de
interés cultural en Asturias refleja el cambio en la manera de entender y
proteger el patrimonio regional. Toma como punto de partida la torre del
antiguo castillo de Llanes, primer BIC declarado en Asturias en 1876,
para mostrar cómo, desde entonces, el catálogo patrimonial fue ampliándose
desde los grandes monumentos religiosos y civiles hacia castros, cuevas con
arte rupestre, conjuntos históricos, bienes muebles y, más recientemente,
manifestaciones inmateriales. En esa línea, se señala que esta misma semana
se han incorporado la Quinta de los Selgas, en Cudillero, y la colección
artística de la antigua Cajastur.
El texto subraya que, en un
primer momento, las declaraciones se centraron en elementos esenciales de la
historia asturiana, como Santa Cristina de Lena, la colegiata de Covadonga, el
prerrománico ovetense y distintas iglesias y monasterios medievales. Más
adelante, la idea de patrimonio se amplió para incluir paisajes culturales,
arquitectura industrial, órganos históricos, yacimientos arqueológicos, cuevas
paleolíticas y expresiones culturales vivas. Entre estas últimas figuran
la cultura sidrera, la misa asturiana de gaita, la asturianada, los bolos
asturianos, el corri-corri de Cabrales y los saberes ligados al bote de vela
latina en la ría del Eo.
Fuente: LNE
En cuanto a la distribución
territorial, Oviedo aparece como el principal núcleo patrimonial de Asturias, con
41 bienes declarados, gracias a la concentración de monumentos como San
Miguel de Lillo, Santa María del Naranco, la catedral, La Foncalada, la
muralla, museos, palacios y órganos históricos. Después se sitúan Llanes
y Villaviciosa, con 26 BIC cada uno; en Llanes destaca además el
bien inmaterial de los trajes de aldeana y de porruanu llanisco, mientras que
Villaviciosa se asocia a la cultura del azabache. Tras ellos aparecen
Gijón, Cangas de Onís, Cabrales y Mieres. Frente a estos concejos, la noticia
también señala que todavía hay municipios sin ningún BIC asignado directamente,
como Caravia, El Franco, Illas, Muros de Nalón, Ponga, Riosa, San Tirso de Abres,
Sobrescobio, Soto del Barco, Vegadeo, Villayón y Yernes y Tameza.
Además, se indica que el
inventario seguirá creciendo, ya que hay varios bienes en tramitación, entre
ellos el yacimiento de Lucus Asturum, el teatro popular asturiano y la
trashumancia en la región, todos pendientes de la aprobación definitiva del
Consejo de Gobierno del Principado. La información remarca que la
declaración de BIC no es solo un reconocimiento simbólico, sino que implica
protección legal y la obligación de conservar esos bienes, tanto por parte de
sus propietarios como de la administración.
La segunda parte de la
noticia se centra en el estado de conservación de algunos de estos bienes y en
las actuaciones previstas por el Gobierno de Asturias. Se menciona la
rehabilitación próxima de cubiertas y muros del Museo Arqueológico,
especialmente en zonas afectadas por filtraciones de agua, como la sala de
exposiciones temporales y un almacén del sótano. También se destaca la
situación preocupante de varios edificios del poblado minero de Bustiello, en
Mieres, donde, pese a la reparación reciente de la cubierta de la botica, los
vecinos consideran insuficiente la intervención y denuncian el deterioro del
resto del complejo hospitalario.
En Bustiello, además, está
prevista la rehabilitación de la antigua escuela de niños promovida por el
Marqués de Comillas, que recuperará su uso como refugio de
viajeros. Según la noticia, el albergue juvenil reabrirá en 2027 tras una
reforma profunda de más de 900.000 euros, contará con 50 plazas y será
gestionado directamente por el Instituto Asturiano de la Juventud como primer
albergue juvenil de montaña dependiente de la administración autonómica.
Por último, el texto menciona otras obras pendientes, como la rehabilitación
del edificio contiguo a la hospedería del monasterio de Valdediós, en
Villaviciosa, la del palacio de Aramil en Siero, cuyo proyecto ya está en manos
de Patrimonio, y la del palacio de Celles, también en ese concejo https://bit.ly/4vdjoMQ
Según la legislación
asturiana, la obligación directa de mantener y conservar los BIC no recae
por el mero hecho de estar en un municipio sobre el ayuntamiento, sino
sobre los propietarios, poseedores y demás titulares de derechos reales
sobre el bien. Eso lo establece con claridad la Ley del Principado de
Asturias 1/2001, de 6 de marzo, del Patrimonio Cultural, en su artículo
28.1, al decir que esos titulares “están obligados a conservarlos,
cuidarlos y protegerlos debidamente” https://bit.ly/3O8VwsV
Para los Bienes de
Interés Cultural de forma específica, la misma ley añade en el artículo
50.1 que “los Bienes de Interés Cultural deberán ser conservados”
conforme a su régimen de protección general y específico. Es decir, el
deber de conservación existe con carácter general para todo el patrimonio
cultural y se refuerza expresamente en el caso de los BIC.
El ayuntamiento no es, con
carácter general, el obligado principal a conservar un BIC ajeno, pero
sí tiene funciones de control y disciplina urbanística. La ley
prevé que, si se incumple el deber de conservación, la Consejería
competente en patrimonio ordenará a los propietarios las obras necesarias,
y que los ayuntamientos harán lo mismo cuando tengan facultades para ello
con arreglo a la legislación urbanística y de régimen local,
especialmente respecto de bienes incluidos en catálogos urbanísticos de
protección. Esto aparece en el artículo 29.1. Además, el artículo
31 permite la ejecución subsidiaria por la administración competente, a costa
de los responsables, si no cumplen el requerimiento.
Por tanto, la respuesta
jurídica exacta es esta: la conservación y mantenimiento corresponde en
primer término al propietario, poseedor o titular de derechos sobre el BIC;
el Principado y, en su caso, el ayuntamiento, vigilan, requieren, sancionan
y pueden actuar subsidiariamente, pero no sustituyen de entrada al
titular salvo incumplimiento o salvo que sean ellos mismos los propietarios del
bien.
La ley donde se recoge es la
Ley del Principado de Asturias 1/2001, de 6 de marzo, del Patrimonio
Cultural, sobre todo en estos preceptos: art. 28 (deber de
conservación y uso), art. 29 (incumplimiento del deber de conservación),
art. 31 (ejecución subsidiaria) y art. 50 (régimen de protección
de los BIC).
Tomando como referencia el listado
oficial de Bienes de Interés Cultural de Asturias actualizado a octubre
del año 2025, en el concejo de Llanes figuran 26 asientos: Torre
del Castillo; Ídolo de Peña Tú; Iglesia de San Antolín de Bedón;
Conjunto histórico de la villa de Llanes; Palacio de Espriella; Casa
del Cercáu; Casa Palacio de los Condes de Vega de Sella; Palacio
de Gastañaga; Iglesia de Santa María del Conceyu; Torre de
Tronquedo en Andrín; Casino de Llanes; Cueva de Balmori, Pradón o
La Cuevona; Cueva de El Quintanal; Cueva de El Covarón; Cueva
de Coberizas o Sabina; Cueva de La Herrería, Herrerías o Bolao; Cueva
de Cordoveganes; Cueva de Cueto la Mina; Cueva de La Riera; Cueva
El Tebellín; Cueva Tempranas; Cueva Trescalabres; Cueva de
Samoreli; Órgano de la iglesia de Santa María del Conceyu; Delimitación
del entorno de protección de la iglesia de San Antolín de Bedón; y Conjunto
histórico de Llanes: establecimiento de intervenciones y obras exentas de
autorización por Cultura https://bit.ly/47IJFIQ
Ahora bien, esos 26
asientos no son 26 inmuebles equivalentes entre sí. El propio
listado mezcla monumentos, cuevas y un bien mueble singular —el órgano— con dos
asientos de carácter complementario o regulatorio: la delimitación del
entorno de protección de San Antolín de Bedón (2019) y la fijación de
intervenciones exentas en el conjunto histórico (2022). Además, el Conjunto
histórico de la villa de Llanes no responde a un único propietario, porque
comprende múltiples parcelas y edificios dentro del casco histórico.
El Ayuntamiento de Llanes,
siendo estricto y ciñéndome solo a lo que se puede acreditar con fuente pública
abierta, he podido verificar que solo es propietario de uno: el Casino
de Llanes. Hay un expediente municipal de 2025 para redactar los
estudios y el proyecto de rehabilitación del Casino promovido por el propio
Ayuntamiento, y RTPA recuerda además que el edificio fue comprado por el
Ayuntamiento en el año 1990. No sumo la Torre del Castillo
porque las fuentes abiertas sí muestran uso y gestión municipal
continuados, pero no he localizado una referencia pública inequívoca de
titularidad registral. Tampoco se computa como “propiedad
municipal” el conjunto histórico ni los dos asientos puramente
protectores, porque no corresponden a una sola finca ni a un solo dueño https://bit.ly/4dqntqz
En cuanto al contenido
patrimonial de esos 26 BIC, el núcleo más visible está en la propia
villa de Llanes. Ahí se concentran la Torre del Castillo,
resto defensivo medieval que fue también cárcel; el Conjunto histórico,
que protege la trama antigua de la villa; la iglesia de Santa María del
Conceyu, uno de los hitos religiosos del casco; la Casa del Cercáu,
descrita en su decreto como un palacio urbano con rasgos renacentistas y
barrocos, capilla y finca amurallada; el Palacio de Gastañaga; y el Casino
de Llanes, que el decreto de declaración describe como una pieza de
gusto indiano y modernista, con una decoración interior muy rica. En esta
parte del catálogo se ve con claridad la superposición de la Llanes medieval,
la señorial y la de comienzos del siglo XX.
Fuera de la villa, el
catálogo incorpora varios hitos muy distintos entre sí. El Ídolo de Peña
Tú, en Puertas, es un enclave prehistórico de primer orden con pinturas y
grabados y un entorno de túmulos funerarios. La iglesia-monasterio de San
Antolín de Bedón, en Bricia, conserva la iglesia románica comenzada a
inicios del siglo XIII junto a la desembocadura del Bedón. A ello se suman
edificios de carácter señorial o residencial como el Palacio de Espriella
en Villahormes, la Casa Palacio de los Condes de Vega de Sella en Nueva
y la Torre de Tronquedo en Andrín, que representan la parte nobiliaria y
civil del patrimonio disperso por el concejo.
El bloque más numeroso lo
forman las cuevas BIC, que son trece entradas del registro: Balmori
o La Cuevona, El Quintanal, El Covarón, Coberizas o Sabina, La Herrería,
Cordoveganes, Cueto la Mina, La Riera, El Tebellín, Tempranas, Trescalabres y
Samoreli. Este conjunto explica por sí solo el peso que tiene en Llanes
el patrimonio prehistórico, arqueológico y rupestre. Las
resoluciones de protección de varias de estas cuevas destacan precisamente sus
valores paleolíticos y sus manifestaciones artísticas.
El listado se completa con
el órgano de la iglesia de Santa María del Conceyu, declarado de
forma separada en el año 2017, lo que muestra que en Llanes el régimen BIC
no protege solo edificios o yacimientos, sino también un bien mueble singular
vinculado a la historia litúrgica y musical local. Y, además, las dos
entradas finales de 2019 y 2022 refuerzan la protección jurídica sobre San
Antolín de Bedón y sobre el conjunto histórico de la villa.
|
BIC
|
Localidad
|
Tipo
|
Titularidad
municipal acreditada
|
|
Torre
del Castillo
|
Llanes
|
Torre
/ monumento defensivo
|
No
acreditada
|
|
Ídolo
de Peña Tú
|
Puertas
|
Yacimiento
/ arte prehistórico
|
No
acreditada
|
|
Iglesia
de San Antolín de Bedón
|
Bricia
|
Iglesia
/ monumento religioso
|
No
acreditada
|
|
Conjunto
histórico de la villa de Llanes
|
Llanes
|
Conjunto
histórico
|
No
procede
|
|
Palacio
de Espriella
|
Villahormes
|
Palacio
|
No
acreditada
|
|
Casa
del Cercáu
|
Llanes
|
Casa
palacio
|
No
acreditada
|
|
Casa
Palacio de los Condes de Vega de Sella
|
Nueva
|
Casa
palacio
|
No
acreditada
|
|
Palacio
de Gastañaga
|
Llanes
|
Palacio
|
No
acreditada
|
|
Iglesia
de Santa María del Conceyu
|
Llanes
|
Iglesia
|
No
acreditada
|
|
Torre
de Tronquedo en Andrín
|
Andrín
|
Torre
|
No
acreditada
|
|
Casino
de Llanes
|
Llanes
|
Edificio
civil
|
Ayto.
Llanes
|
|
Cueva
de Balmori, Pradón o “La Cuevona”
|
Valmori
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
de “El Quintanal”
|
Valmori
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
de “El Covarón”
|
Parres
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
de Coberizas o Sabina
|
Posada
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
de La Herrería, Herrerías o Bolao
|
La
Pereda
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
de Cordoveganes
|
Vidiago
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
de Cueto la Mina
|
Bricia
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
de La Riera
|
Bricia
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
El Tebellín
|
Bricia
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
Tempranas
|
Bricia
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
Trescalabres
|
Bricia
/ Posada
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Cueva
de Samoreli
|
La
Llende
|
Cueva
arqueológica
|
No
acreditada
|
|
Órgano
de la Iglesia de Santa María del Concejo
|
Llanes
|
Bien
mueble
|
No
acreditada
|
|
Delimitación
del entorno de protección de la Iglesia de San Antolín de Bedón
|
Bricia
|
Entorno
de protección
|
No
procede
|
|
Conjunto
histórico de Llanes: establecimiento de intervenciones y obras exentas de
autorización por Cultura
|
Llanes
|
Régimen
de protección
|
No
procede
|
El mayor agresor de los BIC de
Llanes es el gobierno fascista de VecinosxLlanes y PP que durante
años y en sucesivas noticias hemos visto como han facilitado actividades que
colisionaban con el interés de conservación de dichos BIC. Todo ello con la complicidad escandalosa de la asociación llanisca AVALL, el verdadero poder dentro del gobierno fascista.
Ciñéndome a noticias y
documentos públicos recogeré cómo fue denunciando en los medios de comunicación
una serie de actuaciones y omisiones que afectaron a BIC de Llanes, sobre todo
en tres casos muy bien documentados: la cueva del Covarón , Cueva de las Herrerias
y el Casino de Llanes.
El caso de la Cueva
del Covarón es el más grave y el más sólido documentalmente. La
cueva está protegida como BIC y su entorno de protección estaba delimitado
antes de la polémica. En mayo de 2020 la controversia saltó a la prensa
local cuando Podemos llevó a la Junta General la construcción que se estaba
ejecutando en la entrada de la cavidad y preguntó cómo se había podido conceder
una licencia dentro de un entorno protegido sin constancia del Servicio de
Patrimonio; además, pidió que se valoraran la anulación de la
licencia, la demolición de lo construido y la restitución del terreno. Toda
esta tropelía se vinculó políticamente al entorno de VecinosxLlanes por estar relacionados
con las obras que se estaban realizando https://bit.ly/3PMJk1H
Foto: concejales "filonazis" del gobierno fascista de VecinosxLlanes
La respuesta del
Ayuntamiento que recogieron los medios fue defensiva: sostuvo que había actuado
“con diligencia”, que ordenó la paralización el 6 de mayo de
2020 al detectar anomalías y que ya había iniciado la revisión de oficio para
declarar la nulidad de la licencia. Esa versión municipal es importante porque
muestra que, desde el primer momento, la discusión pública no giró solo en
torno al daño patrimonial, sino también en torno a quién detectó el problema,
cuándo se reaccionó y si la administración local estaba corrigiendo a tiempo una
licencia que no debió desplegar efectos en ese entorno.
Los documentos oficiales
posteriores confirman que no fue una simple polémica de partido. El Consejo
Consultivo recoge que el 4 de mayo de 2020 Patrimonio Cultural advirtió al
Ayuntamiento de que las obras podían afectar al entorno de protección y pidió una
visita urgente con paralización inmediata si había afección; dos días después,
el Ayuntamiento suspendió cautelarmente las obras, y el 29 de septiembre de
2020 el alcalde declaró nula de pleno derecho la licencia de 2018. Más
aún: en marzo de 2021 el Consejo de Patrimonio concluyó que la parcela estaba
intrínsecamente relacionada con el yacimiento y que una de las bocas de la
cueva se abría en la propia finca. El propio dictamen consultivo de 2022 añade
que la vulneración de la normativa protectora pasó inadvertida tanto para la
CUOTA como para el Ayuntamiento, pese a que ambos habían intervenido en el
procedimiento de delimitación del entorno.
La derivada judicial
refuerza todavía más la importancia del caso. En 2022 los medios informaron de
que el Juzgado de Llanes investigaba un presunto delito contra el patrimonio
histórico-cultural por la obra levantada a la entrada de la cueva, después
de que Cultura hubiera denunciado los hechos ante la Fiscalía por “daños
irreparables” y de que se planteara la demolición de lo construido con
restitución del terreno y seguimiento arqueológico. La Memoria de la
Fiscalía del Principado recogió ese asunto como diligencias incoadas por
actuaciones causantes de daños de imposible reparación en la cueva de El
Covarón, finalizadas con denuncia ante el juzgado de guardia de Llanes por un
presunto delito de prevaricación y contra el patrimonio.
Si se analiza en conjunto,
las noticias sobre el Covarón no describen solo una colisión abstracta entre
urbanismo y patrimonio. Describen una secuencia concreta: denuncia
pública, confrontación política, reacción administrativa tardía pero efectiva
en forma de paralización y nulidad, y finalmente judicialización del asunto.
Es, por tanto, el ejemplo más claro y nítido en Llanes de una denuncia que
acabó respaldada por actos administrativos firmes y por una investigación
judicial, de modo que aquí no estamos ante una mera opinión, sino ante un
expediente con consecuencias jurídicas objetivas.
Foto:concejales fascistas del PP que hoy estan en el gobierno municipal, acompañadas por el muñidor de todo este despropito, el sicario Álvaro Queipo
El Casino de Llanes
presenta un problema distinto. Aquí la denuncia pública no se centra en una
obra presuntamente ilegal junto a un yacimiento, sino en el deterioro
progresivo de un BIC municipal por falta de mantenimiento y retraso en la
intervención. En febrero de 2023 Podemos llevó a la Junta General
una pregunta sobre el “avanzado estado de deterioro por falta de
mantenimiento” del edificio y presentó a Llanes como un caso
paradigmático de abandono patrimonial. Esa presión política coincidió con una
denuncia previa de la junta directiva de la Asociación Casino de Llanes, que
provocó una inspección técnica de Patrimonio el 7 de febrero de 2023 https://bit.ly/3PQnyu0
La Consejería de Cultura
confirmó entonces que el estado global del inmueble era bueno, pero también que
presentaba desperfectos relevantes en acabados interiores e infiltraciones de
agua visibles en falsos techos y partes altas de los muros. A partir de esa
inspección, Patrimonio dio al Ayuntamiento de Llanes un plazo de dos meses para
presentar un proyecto técnico y arquitectónico con diagnóstico, valoración de
daños y propuesta definitiva de intervención. La propia documentación
parlamentaria recoge que la exigencia se apoyaba en los artículos 28 y 29 de la
Ley de Patrimonio Cultural. Esto significa que, en el Casino, la denuncia
mediática sí encontró refrendo oficial: no era solo un reproche partidista, sino
una deficiencia constatada por inspección técnica y seguida de un requerimiento
formal.
Lo significativo es que el
asunto no desapareció después de ese requerimiento. En marzo de 2025, el diario
El Búscolu recogía una nueva denuncia del PSOE de Llanes según la cual,
dos años después de los anuncios de intervención, no se había ejecutado ninguna
actuación relevante y el edificio seguía en un estado preocupante; el
mismo texto señalaba que las quejas no procedían solo del PSOE, sino también de
la Sociedad Casino y de actores que habían llevado el problema a la Junta
General. Ese mismo mes, sin embargo, la Plataforma de Contratación
del Sector Público ya publicaba la memoria del contrato para redactar estudios
previos y proyecto básico y de ejecución de la rehabilitación del Casino; en
esa memoria el propio Ayuntamiento admitía que el inmueble había sufrido
reformas e intervenciones desordenadas y que era necesaria una primera
actuación prioritaria para frenar su deterioro a corto plazo https://bit.ly/4bUKosQ

Foto: el portavoz socialista, Oscar Torre, "el triste" acompañado de concejales y militantes socialistas... Mientras el fascismo campa a sus anchas por Llanes
Leído en conjunto, el patrón
del Casino es el de una denuncia persistente por inacción o lentitud.
Primero se denuncia el deterioro; después Patrimonio lo verifica y requiere
un proyecto; más tarde la oposición denuncia que el proyecto no se traduce en
obras; y, finalmente, el Ayuntamiento reconoce en un expediente de contratación
que hace falta una intervención prioritaria para frenar el deterioro. La
crítica mediática, por tanto, se apoya aquí en la distancia entre el
diagnóstico ya conocido y la ejecución material de las obras.
Según lo publicado en prensa,
lo que ocurrió en el BIC de la Cueva de la Herrería en La
Pereda fue la denuncia pública, en mayo de 2025, de unas obras ejecutadas
dentro de su entorno de protección. Los medios recogieron que la
Coordinadora Ecoloxista d’Asturies puso el caso en
conocimiento de la Consejería de Cultura, la de Ordenación del
Territorio y la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, al
entender que se estaban realizando trabajos en una zona protegida y pidiendo
que se comprobara su legalidad.
Las actuaciones denunciadas,
tal como las resumió la prensa, consistían en tala de arbolado,
movimientos de tierra y acondicionamiento del terreno, parcelación de fincas
con cierres de tubos metálicos y alambre sobre base de hormigón, e instalación
de luz de obra. También se publicó que parte de esos trabajos afectaría a
una zona de suelo no urbanizable y de especial protección, e incluso a
la servidumbre de protección de aguas, lo que fue uno de los motivos
principales de alarma.
La relevancia del caso,
según esas noticias, radica en que la Cueva de la Herrería es un BIC
y en que su entorno de protección estaba ya delimitado, por lo que la
prensa enmarcó la denuncia como un posible choque entre las obras y el régimen
de conservación del yacimiento. Los artículos recordaban además que la cavidad
conserva signos rupestres datados en el Magdaleniense Superior y que la
protección de su entorno buscaba precisamente evitar impactos negativos sobre
el enclave.
En síntesis, lo que la
prensa contó fue esto: se detectaron y denunciaron obras en el entorno
protegido de la cueva, se pidió a las administraciones que verificaran
si estaban autorizadas y, en caso contrario, que las paralizaran y
restauraran la zona. La información publicada se concentra en esa denuncia
inicial y en la descripción de los trabajos https://bit.ly/4sSJS4y
Para terminar el post quiero
manifestar que lo sucedido con los BIC de Llanes no permite hablar de simples
descuidos puntuales, sino de una negligencia gubernativa sostenida del ámbito
municipal. Cuando en un mismo municipio se encadenan un caso como el
del Covarón, con obras en el entorno de una cueva protegida
que acabaron en paralización, nulidad de licencia e investigación judicial;
otro como el del Casino, donde tuvo que intervenir Patrimonio para requerir
formalmente al Ayuntamiento que actuara ante el deterioro de un BIC de su
propia titularidad; y otro como el de la Cueva de la Herrería, donde vuelven a
aparecer denuncias por actuaciones en un entorno protegido, lo que
queda al descubierto es un fallo estructural en la vigilancia, en la prevención
y en la asunción de responsabilidades políticas municipales. No es
serio gobernar un concejo con uno de los patrimonios culturales más importantes
de Asturias esperando siempre a que denuncien otros, a que
intervenga el Principado o a que el problema llegue a la prensa para empezar a
reaccionar.
El balance es especialmente
grave porque no se trata solo de conservar piedras antiguas o expedientes
administrativos, sino de custodiar bienes jurídicamente protegidos cuya
defensa es una obligación pública inexcusable. Y, sin embargo, la
imagen que deja este gobierno municipal presidido por él “filonazi”, Enrique
Riestra Rozas, es la de una administración incapaz o renuente a ejercer con
rigor esa obligación. Donde debería haber vigilancia constante, hay
pasividad; donde debería haber mantenimiento preventivo, hay abandono
hasta que el deterioro se hace visible; donde debería haber celo
institucional, aparecen retrasos, omisiones y respuestas tardías. Esa
forma de actuar no es neutral: favorece de hecho que el patrimonio quede
expuesto, degradado o comprometido.
Además, el contraste con
otras prioridades municipales resulta políticamente devastador. Para aquello
que da escaparate, foto o proyección social sí aparece el dinero, la rapidez y
la voluntad de actuar. Ahí está el campo de golf, al que se han
destinado cientos de miles de euros públicos para sostener una instalación
utilizada por una minoría. En cambio, bienes patrimoniales de valor
colectivo han tenido que esperar años, informes, denuncias y hasta financiación
externa para recibir intervenciones que eran perfectamente asumibles para el
presupuesto municipal. El ejemplo de los Cubos de la Memoria es
especialmente elocuente: una obra emblemática y perfectamente visible,
deteriorada durante años, que no se restauró hasta la llegada de fondos
europeos. Ese contraste demuestra que el problema no era la
imposibilidad de actuar, sino la falta de voluntad política para hacerlo.
Por eso el juicio final es
duro, pero ajustado a los hechos: en Llanes, bajo este gobierno municipal
fascista de, Vecinos y PP, la protección de los BIC no ha funcionado
como una prioridad de gobierno, sino como una carga secundaria que solo
se atiende cuando la presión exterior ya hace imposible mirar hacia otro lado.
Y cuando un ayuntamiento solo protege su patrimonio a remolque de las
denuncias, de los requerimientos ajenos o del escándalo público, eso no es
mala suerte ni una suma de incidentes aislados: es una forma de
negligencia política en el ejercicio del poder con una oposición socialista que
ni está ni se le espera como viene siendo costumbre.
Ya lo dijo José
Saramago: “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin
memoria no existimos, y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.”