TASA TURÍSTICA: QUE PAGUE EL PUEBLO, QUE COBREN LOS DE SIEMPRE

 

El día 30 de mayo se publicaba en la prensa regional dos noticias sobre la tasa turística. La implantación de dicho impuesto ha abierto un debate político, municipal y empresarial que va más allá de la propia medida. El Gobierno regional plantea una tasa voluntaria para los ayuntamientos, de entre 0,50 y 3 euros por persona y noche, con un máximo de cinco noches y limitada a Semana Santa y al periodo de junio a septiembre. Sus defensores la presentan como una herramienta para reforzar servicios municipales, proteger el territorio y mejorar la sostenibilidad turística.

La presidenta de la Federación Asturiana de Concejos y alcaldesa de El Franco, Cecilia Pérez, defiende que cada concejo pueda decidir según su realidad. Afirma que la idoneidad de la tasa “debe ser valorada por cada ayuntamiento desde la autonomía local” y que su carácter voluntario permitirá analizar “la presión turística, los servicios que presta y el modelo de destino que quiere impulsar” cada municipio. Según Pérez, el verdadero veredicto llegará cuando se aplique, porque habrá concejos donde resulte útil y otros donde quizá no sea necesaria. Además, considera que las tarifas planteadas no parecen suficientes para frenar la llegada de visitantes si el dinero recaudado se reinvierte en sostenibilidad, servicios municipales y mejora de la experiencia turística.

 

En una línea similar se sitúa la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, que recuerda que la tasa figura en el acuerdo de gobierno entre PSOE y Cambia Avilés. Monteserín rechaza que sea “un impuesto al turismo” o que vaya a disuadir a los visitantes. Para ella, es una herramienta de financiación municipal que permitirá a los ayuntamientos mejorar servicios públicos que también utilizan los turistas, haciendo que estos contribuyan a su mantenimiento. https://bit.ly/4vemlvD

Frente a esta visión, la patronal turística y empresarial se muestra abiertamente contraria. José Luis Álvarez Almeida, presidente de Hostelería de España y exdirigente de Otea, califica la tasa como un “impuesto a las vacaciones” y advierte de que puede dañar la imagen del destino. También lanza una crítica política al preguntar si los alcaldes actuarán por “disciplina turística o de partido”, recordando que más del 70% de los concejos asturianos están gobernados por el PP, formación contraria a la tasa. Almeida cuestiona además el destino real de la recaudación: “Recaudarán, pero no sabemos para qué”, y critica que algunos ayuntamientos puedan pedir más fondos cuando han tenido dificultades para ejecutar fondos europeos. A su juicio, antes de crear nuevos ingresos habría que reorganizar mejor los recursos existentes y gestionarlos con valentía.

La Cámara de Comercio de Gijón también rechaza la medida. Su presidente, Félix Baragaño, considera que la tasa hará perder competitividad turística a Asturias. Señala como contradictorio afirmar que todavía hay capacidad para recibir más visitantes y, al mismo tiempo, gravar su llegada. Además, rechaza el argumento de que la tasa sirva para financiar servicios públicos, porque, según él, esos servicios ya están cubiertos por los Presupuestos del Principado. Baragaño defiende que Asturias cuenta con una oferta turística de alta calidad y que las administraciones deberían apoyar a un sector importante para la economía, no ponerle obstáculos.

La oposición empresarial se refuerza con la postura de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), que califica la tasa de “innecesaria” y asegura que penaliza a un sector que compite especialmente en precio. Su presidenta, María Calvo, advierte de que la voluntariedad municipal no mejora la medida, sino que la complica, porque puede convertir Asturias en un mapa de tasas distinto en cada concejo. Según FADE, eso generaría inseguridad, agravios entre municipios vecinos y un mensaje confuso para los visitantes, debilitando la imagen de Asturias como destino conjunto. La patronal sostiene además que, aunque las cantidades sean modestas, encarecen la estancia y pueden desviar demanda hacia otros destinos sin tasa. También advierte de que el impacto no afectaría solo al alojamiento, sino también al comercio, transporte, restauración y oferta cultural, sectores formados en gran parte por pequeñas y medianas empresas con márgenes ajustados.

FADE rechaza igualmente la comparación con otros destinos donde ya existen tasas turísticas. A su juicio, esas ciudades o regiones suelen partir de problemas reales de saturación, mientras que Asturias no tiene un problema estructural de masificación que justifique una tasa disuasoria. Por ello, la patronal presentará alegaciones durante el periodo de información pública del anteproyecto https://bit.ly/436BsLK

FADE, OTEA y José Luis Álvarez Almeida defienden principalmente los intereses del sector empresarial turístico y hostelero: hoteles, alojamientos, restauración, comercio vinculado al turismo y empresas que dependen del gasto del visitante. Su postura no es extraña: como patronales, su función es oponerse a cualquier medida que pueda aumentar costes, reducir márgenes o hacer menos atractivo el destino desde el punto de vista del precio.

Ahora bien, el punto discutible es quién debe pagar los costes que genera el turismo. La tasa turística parte de una idea sencilla: cuando un municipio multiplica su población en verano, también aumentan los gastos de limpieza, basura, playas, seguridad, mantenimiento urbano, agua o servicios públicos. Si no existe una tasa específica, esos costes acaban recayendo principalmente en los presupuestos públicos, es decir, en los vecinos residentes de dichos muicipios mediante impuestos generales. Por eso, puede decirse que la oposición frontal de FADE, OTEA y Almeida busca evitar que el visitante y el sector turístico asuman una parte directa de esos costes que sus actividades generan.

No sería riguroso afirmar sin más que sus intereses son “obscenos”, porque desde su posición empresarial argumentan que la tasa puede encarecer la estancia, reducir competitividad y desviar turistas hacia otros destinos. FADE, por ejemplo, sostiene que aunque las cantidades sean pequeñas, pueden afectar a un sector que compite en precio, y advierte de que la voluntariedad municipal puede crear diferencias entre concejos vecinos.

Pero sí hay una contradicción clara: si el turismo genera beneficios privados para alojamientos, hostelería y actividades económicas, pero los costes extraordinarios los pagan los ayuntamientos y los residentes, se produce una especie de socialización del coste y privatización del beneficio. Es decir, el negocio turístico gana con la llegada masiva de visitantes, mientras parte de la factura de mantener el destino limpio, ordenado y habitable queda en manos de la ciudadanía.

La frase de José Luis Álvarez Almeida, cuando llama a la tasa “impuesto a las vacaciones”, intenta presentar la medida como un castigo al turista. Sin embargo, sus críticos pueden responder que no se trata de castigar al visitante, sino de que contribuya mínimamente al uso intensivo de servicios municipales. La propia propuesta limita el importe entre 0,50 y 3 euros por noche, con un máximo de cinco noches y solo en temporada alta, lo que reduce su impacto individual.

Por tanto, el debate de fondo no es solo fiscal, sino político: FADE y OTEA defienden que el turismo siga siendo lo más barato posible para no perjudicar al sector; los defensores de la tasa sostienen que el turismo debe ayudar a pagar los recursos públicos que consume. La cuestión incómoda es que, si no paga una pequeña parte el visitante, la acaba pagando el residente. Ahí está el núcleo del conflicto.

 
  Foto: Álvaro Queipo y Carmen Moriyón, defensores de que los costes derivados de los servicios que demanda el turismo sean asumidos por el conjunto de los contribuyentes asturianos y no mediante una tasa específica a los visitantes.

El presidente del PP en Asturias, Álvaro Queipo y su partido, han defendido una postura contraria a la tasa turística. El dato concreto: Queipo ha dicho que el PP “no es partidario de ninguna tasa turística” y que el sector necesita “menos carga burocrática y menor presión fiscal”, no nuevas tasas. También ha defendido como alternativa una bolsa de financiación para concejos turísticos, con cargo a fondos autonómicos, en vez de recaudar mediante una tasa a los visitantes https://bit.ly/49xVS3V En enero de 2026 volvió a rechazarla, calificándola de medida “inoportuna” y afirmando que “no es el momento de poner más cargas al turismo” https://bit.ly/4dHY0J2  Lo curioso de la postura del partido de la derecha extrema como es el PP, es que su propuesta de bolsa de financiación para concejos turísticos sale según afirma de  Queipo como alternativa a la tasa turística. “gestionar mejor” los recursos existentes https://bit.ly/3PLHLkX

Es decir, no era una bolsa ya aprobada, sino una propuesta política del PP para que el Principado financiara a los concejos turísticos con fondos autonómicos (impuestos que pagamos todos los asturianos para contribuir a los presupuestos) ya disponibles o mejor ejecutados, en lugar de crear una tasa a los visitantes. También defendió después que antes de imponer nuevas cargas había que ejecutar bien el presupuesto turístico existente. O sea socialización del coste de los servicios públicos para que una parte de la industria turística se lleve el beneficio. Estos son los postulados de la derecha extrema del PP, resguardar los intereses de una minoría que paga sus campañas via defensa de una fiscalidad más favorable, licencias urbanísticas, etc. https://bit.ly/43DvguO, https://bit.ly/4fhTNgi En noviembre del año 2023 cuando el Gobierno valenciano, entonces formado por el PP y Vox, celebró a bombo y platillo la derogación de la tasa turística aprobada por el anterior Gobierno del Pacto del Botánico mediante una ley en las Corts Valencianes. Una nueva tasa que incluyó una moratoria que aplazaba su puesta en marcha hasta 2024 y que además era de aplicación voluntaria en cada municipio. Con la llegada en las elecciones municipales del año 2023 al gobierno municipal de Valencia de PP y Vox, con la alcaldesa María José Catalá a la cabeza, nunca llegó a ejecutarse. De hecho, tanto Catalá como el presidente del Gobierno valenciano, Carlos Mazón, hicieron campaña contra la tasa https://bit.ly/4uGf8ER

Por otro lado la postura defendida por Adrián Pumares y Carmen Moriyón en nombre de Foro Asturias es idéntica a la postura del PP, en septiembre del año 2023 fue la de rechazar tanto una tasa turística municipal, como un impuesto turístico autonómico, argumentando que Asturias no necesitaba nuevos gravámenes sino una mejor coordinación entre administraciones.

En concreto, ambos dirigentes afirmaron que Asturias es una comunidad “pequeña” que no necesita tasas turísticas, sino más “planificación y organización”. Durante la comparecencia, Moriyón reclamó apoyo económico para los ayuntamientos que reciben una gran afluencia de visitantes, como Gijón, aunque sin plantear nuevos impuestos o tasas sobre los turistas. En la práctica, eso supone que ese refuerzo económico saldría de los presupuestos autonómicos y, por tanto, sería financiado por el conjunto de los contribuyentes asturianos, mientras que buena parte del beneficio generado por la actividad turística recaería en las empresas del sector.

Por tanto, el resumen objetivo de su posición es:

  • Rechazo a la creación de tasas e impuestos turísticos.
  • Defensa de una mejor coordinación administrativa para gestionar el turismo.
  • Reclamación de apoyo y recursos para los municipios que soportan una mayor presión turística.
  • Consideración de que Asturias no presenta una dimensión o saturación turística que justifique nuevos gravámenes.

Posteriormente, Foro mantuvo esa línea. En el año 2024, Pumares calificó la propuesta de tasa turística municipal del Principado como "pura demagogia" y reiteró su oposición a que los problemas de financiación de los concejos se solucionasen mediante nuevos impuestos https://bit.ly/4uGNszB  

Donde ocurre una situación disparatada con respecto a la tasa turística es en el municipio de Llanes, con un gobierno de coalición de la ultraderecha de VecinosxLlanes y PP. La postura defendida del alcalde ultra, Enrique Riestra Rozas, por Vecinos x Llanes, ha sido favorable a una ecotasa o tasa turística siempre que revierta en el municipio. En marzo del año 2024, en una comparecencia junto a Covadonga Tomé, Riestra afirmó que su responsabilidad era “estar a favor de cualquier tasa” que pudiera repercutir en Llanes. Lo justificó por la presión turística del concejo, señalando que Llanes cuenta con más de 20.000 ofertas de pernoctación y que una tasa permitiría aumentar partidas municipales en limpieza y seguridad https://bit.ly/4eee2KH

Esa posición encaja con otras declaraciones suyas sobre la presión que soporta Llanes. En una entrevista publicada de febrero del año 2025, Riestra reconocía que en determinados momentos “la población flotante multiplica por 10 la permanente” y ponía como ejemplo la Policía Local: el concejo tiene 16 agentes, pero en verano necesita incorporar otros 12. También vinculaba los problemas de vivienda al “crecimiento exponencial del turismo y de las viviendas vacacionales”. https://bit.ly/4dEVLWK

Por tanto, el resumen de la postura del alcalde ultra y su partido, es que han defendido públicamente la aplicación de una tasa turística si el dinero recaudado vuelve al concejo, especialmente para financiar servicios municipales tensionados por el turismo, como limpieza y seguridad. No aparece en las fuentes consultadas una oposición frontal suya a la tasa; al contrario, las declaraciones publicadas lo sitúan a favor de cualquier tasa que tenga retorno directo para Llanes.

Sin embargo, el 12 de mayo del año 2026, Europa Press recoge que el teniente de alcalde de Llanes del PP, Juan Carlos Armas, y representante ante la FEMP, pidió una reforma “urgente” de la financiación de los municipios turísticos y que se reactive el concepto de “Municipio Turístico”. Argumentó que Llanes soporta una alta presión turística sobre limpieza, seguridad, transporte y residuos, pero queda fuera de financiación específica https://bit.ly/431K727  Su declaración literal recogida por la prensa fue: “Llanes necesita recursos para afrontar los costes que genera la actividad turística y poder invertir en un modelo más equilibrado y de calidad” https://bit.ly/4vdicbo

Los medios COPE Ribadesella y El Fielato publicaron lo mismo: Armas apoyó las reivindicaciones de la Comisión de Turismo de la FEMP para dotar de financiación propia a los municipios turísticos, con criterios como pernoctaciones, visitantes, uso real de recursos turísticos y políticas de sostenibilidad https://bit.ly/3RUDgVI

En resumen, su postura de Armas se alinea con la de Álvaro Queipo y el PP asturiano: reclamar más recursos para los municipios turísticos, pero evitando que esos costes los asuma directamente la actividad turística que los genera. El resultado político es claro: los servicios reforzados que exige el turismo acabarían pagándose con dinero público de todos los asturianos, mientras los beneficios seguirían concentrándose en buena medida en el sector empresarial turístico. Lo más llamativo es que esta posición convive dentro del propio gobierno municipal de Llanes con la ultraderecha de, Enrique Riestra y Vecinos x Llanes, que sí han defendido una tasa siempre que revierta en el concejo. Esa contradicción retrata una forma de hacer política en la que la coherencia queda subordinada al mantenimiento del poder y del salario que perciben: se critica la tasa hacia fuera, se comparte gobierno con quien la defiende y, mientras tanto, se permanece cómodamente instalado en el cargo público cobrando lo que no ganan en la vida civil alejados de la política.

Para terminar el post quiero manifestar que después de analizar las posiciones públicas de FADE, OTEA, PP, Foro Asturias y VecinosxLlanes, la principal conclusión es que el debate sobre la tasa turística no gira únicamente en torno a la fiscalidad, sino sobre quién debe asumir los costes que genera la actividad turística. Mientras las patronales empresariales rechazan que una parte de esos costes recaiga directamente sobre los visitantes y el sector, PP y Foro defienden que los ayuntamientos turísticos reciban más recursos procedentes de los presupuestos públicos generales. Es decir, reclaman financiación adicional para afrontar el aumento de gasto en limpieza, seguridad, residuos, abastecimiento o mantenimiento que provoca la llegada masiva de turistas, pero sin que exista una aportación específica de quienes generan esa demanda extraordinaria de servicios.

La contradicción se hace especialmente visible en Llanes. Allí, el alcalde ultra, Enrique Riestra, ha defendido públicamente una tasa turística que revierta íntegramente en el municipio para financiar los costes derivados de la presión turística, mientras que su socio de gobierno, el PP, mantiene la posición contraria defendida por Álvaro Queipo y Juan Carlos Armas. Ambos coinciden en el diagnóstico —el turismo genera gastos adicionales que requieren más financiación—, pero discrepan completamente en la solución. Unos plantean que contribuya el visitante; otros, que los recursos procedan de los presupuestos públicos.

Lo llamativo no es la discrepancia, legítima en cualquier democracia, sino la facilidad con la que partidos que sostienen posiciones opuestas sobre una cuestión tan relevante son capaces de convivir en el mismo gobierno municipal sin que esa divergencia tenga consecuencias políticas apreciables. Mientras unos defienden que quien utiliza los servicios contribuya a financiarlos, otros sostienen que esos recursos deben salir del esfuerzo fiscal colectivo. Son dos modelos distintos de entender la financiación del turismo, pero que, en la práctica, conviven bajo un mismo techo político sin que ninguno parezca dispuesto a llevar su postura hasta las últimas consecuencias… Ya que fuera de la política hace mucho frío para la cartera.

Ya lo dijo Stephen Covey: “La coherencia es el lenguaje de la integridad.”

LA REALIDAD TRAS EL “ESCAPARATE” DE MORIYÓN… UN GIJÓN COMO UN QUESO DE GRUYERE

El jueves 28 de mayo hubo un desayuno informativo organizado por el diario EL COMERCIO, con la colaboración de Caja Rural de Asturias, en el Real Club Astur de Regatas, en el que estuvo acompañada por los ediles de Urbanismo, Jesús Martínez Salvador, y de Insfraestructuras Urbanas y Rurales, Gilberto Villoria y la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón Entrialgo https://bit.ly/49x4kAp

     Foto: participantes en el evento celebrado en el Club de Regatas de Gijón

La noticia que recoge el diario EL COMERCIO de dicho encuentro nos informa de que la alcaldesa, Carmen Moriyón, y varios miembros del gobierno local, estuvo centrado en proyectos estratégicos de la ciudad. Leticia Álvarez, directora del periódico, abrió el acto destacando el valor de escuchar las inquietudes de lectores y suscriptores, que habían enviado más de un centenar de preguntas.

El asunto principal fue Naval Azul. El edil de Urbanismo, Jesús Martínez Salvador, afirmó que el objetivo es aprobar en agosto el PERI de Naval Azul para llegar al periodo electoral con el proyecto de urbanización cerrado. Se mostró optimista y aseguró que la acogida empresarial está siendo “muy positiva”. Carmen Moriyón subrayó que el proyecto nació del consenso político en 2019, al decidir preservar el carácter industrial de los antiguos astilleros de Naval Gijón y apostar por un polo de innovación, destacando también la aportación de Jorge Espina, de Izquierda Unida.

También se anunció una actuación de unos 5.000 metros cuadrados entre el Acuario y la antigua dársena, que se licitará a finales de año y permitirá habilitar una zona de solárium con tumbonas, bautizada durante el acto como el “tostaderu” de Naval Azul. Sobre los edificios abandonados del ámbito, Moriyón explicó que se conservarán por su valor y se destinarán a usos comunales del futuro parque empresarial.

En relación con la ampliación del Parque Tecnológico en La Pecuaria, Moriyón destacó el interés de varias empresas tras la venta de la primera parcela a la Universidad Europea de Madrid. La alcaldesa explicó que el Ayuntamiento acompañó el proceso desde el principio. Sobre el alojamiento de los futuros estudiantes, respondió que el plan corresponde a la propia Universidad Europea, dejando abierta la posibilidad de una residencia.

La alcaldesa defendió además el apoyo municipal a la Universidad de Oviedo frente a las críticas por la llegada de enseñanza privada. Recordó que Gijón aporta más de medio millón de euros anuales a la universidad pública, además de otras actuaciones como la compra de una parcela, mejoras en Viesques y una inversión de 40.000 euros en el Planetario de Marina Civil.

En materia cultural, Moriyón calificó como “cumplir un sueño” que Tabacalera acoja en octubre el programa Ventanas al Prado, con proyecciones de obras del Museo del Prado sobre la fachada del edificio. También destacó la exposición Convivium en Revillagigedo y anunció la ampliación de su plazo de apertura. Gilberto Villoria confirmó que Tabacalera será una realidad como centro cultural a finales de 2028, lo que permitirá reformar la Casa Natal de Jovellanos y dedicarla a su figura y a la Ilustración.

Finalmente, se abordó la ampliación del Jardín Botánico con la adquisición de la Finca de La Isla. Moriyón la definió como “la pieza que faltaba”, mientras Martínez Salvador explicó que mejorará el recorrido circular del jardín y permitirá recuperar un servicio de hostelería. Villoria añadió que la primera actuación será reparar la cubierta de la casona, con una partida ya aprobada de 300.000 euros. La alcaldesa cerró evocando el “espíritu del Botánico” como ejemplo de colaboración entre las distintas corporaciones municipales.

He visto la comparecencia de Carmen Moriyón en dicho evento y la sensación que me ha producido es que vive en un “mundo paralelo” alejado de la realidad. Esta situación se utiliza para describir a una persona cuya percepción de la realidad y problemática que sufren los gijoneses no coincide con los hechos hoy descritos con bombo y platillo que efectúo en el Club de Regatas. Cuando se produce esta situación obedece a varias situaciones:

  • Negar evidencias claras y mantener una creencia a pesar de que los datos o los acontecimientos la contradigan.
  • Tener expectativas irreales del entorno que le rodea.
  • Interpretar la realidad de forma muy sesgada, ignorando información importante que afectan a los gijoneses que no encaja con la propia visión.
  • Aislarse de los problemas reales, refugiándose en fantasías, deseos o grandes proyectos con los que evitar la situación existente.

La expresión suele emplearse de forma crítica en política, economía o en la vida cotidiana para señalar que alguien parece desconectado de la realidad. Muchas veces simplemente refleja una percepción equivocada e interesada, exceso de optimismo, falta de información o una negativa a aceptar una realidad incómoda.

He de decir por otro lado que los dos periodista de EL COMERCIO que estaban en la platea con los tres cargos públicos del gobierno municipal, actuaron con palmeros del poder político municipal del Ayuntamiento de Gijón. Su postura en la tertulia se limito a dar cancha para que Moriyon y sus dos acompañantes relatasen los supuestos éxitos del gobierno municipal, mientras que las cosas de comer quedaban en el tintero. Fueron periodistas que eludieron en todo momento ninguna pregunta incomoda a Moriyón y sus acompañantes, eludiendo cualquier crítica ante hechos cometidos por dicho gobierno en estos tres años que llevan gobernando.

Desde la llegada de Carmen Moriyón a la Alcaldía en junio del año 2023, uno de los principales problemas que más afecta a los gijoneses es el acceso a la vivienda. El precio del alquiler en Gijón ha seguido subiendo: en abril de 2026 alcanzaba los 11,3 €/m², con una subida interanual del 8%. Frente a esa realidad, el gobierno municipal presentó el Plan Llave, con el compromiso de construir al menos 500 viviendas públicas durante el mandato, empezando por 120 en el año 2025. Sin embargo, han pasado tres cuartas partes de la legislatura y no se ha entregado ninguna vivienda de protección pública, pese a que hay parcelas del gobierno municipal para construir sobre ellas. El problema habitacional continúa siendo la mayor preocupación directa para vecinos, jóvenes y familias, especialmente en una ciudad donde el alquiler asequible es cada vez más difícil. En la tertulia Moriyón pasó de dicho problema como quien ha visto el diablo, no era importante hablar sobre las necesidades de los gijoneses.

Otro problema central es el Vial de Jove. La infraestructura sigue sin resolverse, pese a ser considerada clave para sacar el tráfico pesado de La Calzada y de la zona oeste. En 2024, Moriyón pidió al Ministerio garantías de que no habría más retrasos y defendió que sacar los camiones de La Calzada era imprescindible. Ese mismo año, el Ministerio descartó la licitación anterior porque el túnel previsto afectaría a 150 viviendas y a una residencia de ancianos, además de no permitir el paso de determinados tráficos peligrosos vinculados a El Musel. La consecuencia es que la zona oeste sigue soportando un problema histórico de tráfico, contaminación y falta de soluciones definitivas. En la tertulia reconoció que esta legislatura esta pérdida ante el disparate de gestión que efectúo su gobierno al no plantear ninguna alternativa en las dos visitas que hizo al ministerio al Secretario de Estado, José Antonio Santano, de aquellos polvos hoy los gijoneses tienen estos lodos. Como de costumbre Moriyón echó la culpa a el gobierno central… Pero los 40.000 ciudadanos de la zona oeste de Gijón tienen por delante años de calvario y contaminación por la incompetencia de, Moriyón y el consejero del Gobierno del Principado, Alejando Calvo.

También pesa la contaminación en la zona oeste. El propio acuerdo aprobado en Gijón sobre el Vial de Jove señalaba que uno de los grandes problemas de Asturias es el nivel de contaminación de esa área. Por eso, cuando se habla de grandes proyectos o de anuncios estratégicos como hizo Moriyón en el evento del Club de Regatas, el contraste con la vida diaria de los vecinos de La Calzada, Jove, Tremañes o Veriña es evidente: siguen esperando una solución efectiva al tráfico pesado y a la presión ambiental.

A estos asuntos se suma la acumulación de proyectos pendientes o inconclusos. La ciudad arrastra retrasos en infraestructuras, cambios de criterio y actuaciones que no terminan de materializarse. En ese contexto se sitúan el propio Vial de Jove, la transformación de Naval Azul, la Tabacalera, la ampliación del Parque Tecnológico o la Finca de La Isla. Sin embargo, en el desayuno informativo citado, el gobierno local puso en valor estos proyectos, destacando Naval Azul, Tabacalera, La Pecuaria y el Botánico, pero el texto aportado señala precisamente que quedaron fuera del foco “las cosas de comer”: vivienda, tráfico, contaminación y problemas cotidianos.

En conjunto, los principales problemas reales de Gijón durante este mandato de Moriyón no son la falta de anuncios, sino la dificultad para resolver cuestiones básicas: vivir en la ciudad a un precio asumible, liberar a la zona oeste del tráfico pesado, reducir la contaminación, desbloquear infraestructuras largamente prometidas y hacer que los grandes proyectos tengan efectos concretos en la vida diaria de los gijoneses.

Lo sucedido en el Club de Regatas de Gijón reflejó una forma de entender la política basada más en el relato que en la rendición de cuentas. Durante el encuentro, Carmen Moriyón y su equipo dedicaron buena parte de su intervención a desgranar proyectos de futuro, anuncios y expectativas, pero dejaron en un segundo plano los problemas que condicionan la vida diaria de miles de gijoneses.

El problema de la vivienda es el ejemplo más evidente. Mientras el precio de los alquileres continúa creciendo y cada vez más jóvenes y familias tienen dificultades para emanciparse o mantenerse en la ciudad, la realidad es que no se ha entregado ni una sola vivienda pública de las anunciadas al inicio del mandato. Los gijoneses no viven de planes, promesas o maquetas; viven de resultados. Y cuando han transcurrido tres cuartas partes de una legislatura sin que las soluciones comprometidas hayan llegado, la pregunta no es qué se piensa hacer mañana, sino qué se ha hecho hasta ahora.

Algo parecido ocurre con el Vial de Jove. La zona oeste sigue soportando el tráfico pesado, la contaminación y las consecuencias de un problema histórico que continúa sin resolverse. Los vecinos de La Calzada, Jove, Tremañes o Veriña no necesitan escuchar una vez más quién tiene la culpa o qué administración es responsable. Lo que esperan es liderazgo político, capacidad de negociación y soluciones concretas. Cuando una infraestructura estratégica sigue bloqueada después de años de debates, reuniones y declaraciones, el fracaso es colectivo, pero quienes gobiernan tienen la obligación de ofrecer respuestas y no únicamente explicaciones.

La sensación que transmite el discurso municipal es la de una administración más cómoda presentando grandes proyectos que afrontando los problemas inmediatos de los gijoneses. Naval Azul, Tabacalera, la ampliación del Parque Tecnológico o la Finca de La Isla pueden ser iniciativas importantes para el futuro de la ciudad, pero ninguna de ellas resuelve hoy el problema de la vivienda, la movilidad, la contaminación o el deterioro de determinados barrios. Existe una diferencia fundamental entre gobernar para la fotografía del mañana y gobernar para las necesidades del presente.

Por eso resulta llamativo que en una comparecencia destinada, supuestamente, a escuchar a la ciudadanía, los asuntos que más preocupan a muchos gijoneses apenas ocuparan espacio en el debate. La política no puede convertirse en un ejercicio permanente de autopromoción institucional. La función de un gobierno es gestionar los problemas reales, especialmente los más incómodos, porque son esos problemas los que determinan la calidad de vida de los ciudadanos.

La cuestión de fondo no es si Gijón tendrá dentro de unos años un nuevo espacio cultural, un parque empresarial ampliado o una gran operación urbanística. La cuestión es si los gijoneses pueden acceder a una vivienda, si la zona oeste dejará de soportar un tráfico insoportable, si disminuirá la contaminación y si las infraestructuras pendientes dejarán de ser promesas recurrentes. Mientras esas preguntas sigan sin respuesta como sucede actualmente, cualquier balance de gestión estará inevitablemente marcado por la distancia entre los anuncios y los resultados.

 

Para terminar el post quiero manifestar que en definitiva, la política del escaparate de Carmen Moriyón y de su gobierno de coalición —Foro, PP y tránsfuga— ya no tapa nada. Gijón no necesita más propaganda, ni más fotos, ni más discursos fabricados para esconder una gestión incapaz de resolver los problemas reales de la ciudad. Mientras el gobierno municipal presume de proyectos futuros, los gijoneses siguen sufriendo una vivienda inaccesible, una zona oeste castigada por el tráfico y la contaminación, y unas infraestructuras bloqueadas por la falta de soluciones eficaces.

Moriyón puede adornar el relato todo lo que quiera, pero la realidad es testaruda: gobernar no es vender titulares, es dar respuestas. Y cuando los anuncios sustituyen a los resultados, cuando las excusas pesan más que las soluciones y cuando los problemas cotidianos se esconden detrás de grandes proyectos, lo que queda no es gestión, sino fracaso político.

Ya lo dijo Max Weber: “La política no consiste en hacer promesas, sino en cumplir responsabilidades.”

 

 

 

 

TASA TURÍSTICA: QUE PAGUE EL PUEBLO, QUE COBREN LOS DE SIEMPRE

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