ASTURIAS PAGA EL PRECIO DE UNA POLÍTICA QUE HABLA MUCHO Y RESUELVE POCO

La vivienda se ha convertido en uno de los grandes asuntos de debate político, económico y social en Asturias. Las ultimas noticias publicadas por los medios de comunicación muestran un escenario marcado por el encarecimiento de los precios, la dificultad de acceso para jóvenes y familias, la existencia de grandes bolsas de suelo pendientes de desarrollo y una fuerte discrepancia entre administraciones sobre qué modelo debe seguirse para ampliar la oferta residencial.

En Langreo, la derecha extrema del Partido Popular ha situado el foco en la crítica a la declaración de zonas tensionadas impulsada por el Gobierno asturiano. Durante un acto celebrado en el mercado de La Felguera, el diputado regional Rafael Alonso advirtió de que esta medida, según su partido, ya ha demostrado en otros territorios efectos contrarios a los buscados, al reducir la oferta de vivienda y favorecer el aumento de los precios. Alonso sostuvo que, desde que Adrián Barbón preside el Principado, el precio de la vivienda se habría incrementado un 50 % en Asturias y un 36 % en Langreo. Frente a las políticas intervencionistas, el PP defendió un paquete de medidas orientadas a aumentar la oferta disponible, movilizar vivienda vacía, transformar edificios no residenciales en vivienda protegida y facilitar el acceso a la propiedad mediante rebajas fiscales, avales públicos para hipotecas y alquiler con opción a compra. La formación también planteó la supresión del Impuesto de Sucesiones y Donaciones entre familiares directos como parte de su estrategia para favorecer el acceso a la vivienda https://tinyurl.com/5bxpvj63

 

Ese debate sobre la necesidad de aumentar la oferta tiene uno de sus puntos centrales en Gijón, donde el proyecto residencial de Ecojove sigue bloqueado después de años de paralización. Se trata de una actuación prevista sobre más de 254.000 metros cuadrados de suelo en la zona oeste de la ciudad, con capacidad para construir unas 1.900 viviendas protegidas. El proyecto arrancó en el año 2008, pero quedó frustrado por la crisis inmobiliaria y por el cierre de la financiación a los promotores agrupados en la sociedad Áreas Residenciales Concertadas, Arcon, que acabó quebrando. El convenio de ejecución, aprobado en 2011 y vinculado al Ayuntamiento de Gijón y al Principado, expiró en 2023 sin que ni siquiera se haya declarado formalmente su caducidad https://tinyurl.com/4xzx2nrh

La posición del  gobierno municipal del Ayuntamiento de Gijón y la del Gobierno del Principado son actualmente muy distintas. El gobierno local de Foro, PP y tránsfuga, defiende que Ecojove debe reactivarse porque representa una de las mayores reservas de suelo para vivienda protegida del concejo y podría contribuir a aliviar el problema de acceso a la vivienda en la ciudad más poblada de Asturias. Sin embargo, la Consejería de Vivienda del Principado considera que el proyecto no encaja en su modelo de ciudad y sostiene que Gijón solo debería crecer hacia el oeste cuando se solucionen los problemas de contaminación existentes en la zona. Esta discrepancia ha llevado a un punto de bloqueo institucional, pese a que en años anteriores ambas administraciones habían hablado de reformular el proyecto, adaptar su intensidad y revisar su tipología residencial https://tinyurl.com/4xzx2nrh

El conflicto se ha intensificado tras conocerse que los terrenos de Ecojove pertenecen a la Sareb y que podrían pasar a manos de Casa 47, entidad estatal dependiente del Ministerio de Vivienda destinada a ampliar el parque público de alquiler asequible en España. Esta posible intervención estatal cambia el escenario, porque el futuro de esos suelos podría depender finalmente del Ministerio de Vivienda a través de Casa 47. Además, esta entidad ya tiene previsto estrenarse en Gijón con una promoción de 40 viviendas en El Lauredal, cerca del ámbito de Ecojove, lo que le permitiría conocer directamente la zona y valorar tanto la demanda existente como las condiciones ambientales del entorno. El Ayuntamiento de Gijón ha pedido la intervención de Casa 47 para desbloquear la situación, mientras Sareb afirma que la https://tinyurl.com/4xzx2nrh

En otra noticia, la directora general de Urbanismo del Principado, Laura López, dejó clara la postura autonómica al afirmar que el Principado no tiene intención de actuar en Ecojove, aunque tampoco pretende bloquear el proyecto. Según explicó, la iniciativa no es del Gobierno autonómico y corresponde al Ayuntamiento decidir cómo ordenar ese ámbito una vez se declare formalmente la caducidad del convenio. López insistió en que Ecojove no encaja en el modelo de ciudad defendido por el Principado y reiteró que el crecimiento hacia el oeste debería esperar a la solución de los problemas de contaminación. Frente a ello, el concejal de Urbanismo de Gijón, Jesús Martínez Salvador, lamentó la falta de voluntad del Principado y reclamó avanzar en el Plan Estatal de Vivienda para que Gijón pueda desarrollar vivienda pública y protegida https://tinyurl.com/3bwjukvr

Junto al debate político y urbanístico, los datos fiscales muestran el peso económico que tiene el alquiler en Asturias. Según la Estadística de los Declarantes del IRPF correspondiente a 2023, publicada por la Agencia Tributaria, 74.034 contribuyentes asturianos declararon rendimientos íntegros del capital inmobiliario por valor de 502,5 millones de euros. Si se suman otros perceptores incluidos en declaraciones conjuntas, como cónyuges y declarantes vinculados, la cifra total supera los 529 millones de euros anuales. La media de ingresos declarados por alquiler se situó en 6.788 euros por contribuyente, aunque la distribución es muy desigual y abarca desde pequeños propietarios con una sola vivienda arrendada hasta titulares de patrimonios inmobiliarios más amplios https://tinyurl.com/sykv4s5d

Estos datos reflejan que el alquiler no es únicamente un problema de acceso para los inquilinos, sino también una fuente de ingresos relevante para decenas de miles de propietarios asturianos. La información de Hacienda muestra una realidad amplia y diversa, en la que conviven pequeños y medianos propietarios con grandes tenedores y empresas con carteras residenciales significativas. Al mismo tiempo, la información subraya que el contexto social es cada vez más complicado para los hogares, ya que el coste del alquiler obliga a muchas personas a mudarse a viviendas más pequeñas, compartir piso o desplazarse a zonas periféricas. Además, dos de cada tres hogares destinan más del 30 % de sus ingresos al pago de la renta, superando el umbral recomendado para evitar situaciones de sobreendeudamiento https://tinyurl.com/sykv4s5d

En conjunto, las noticias dibujan una misma conclusión: Asturias afronta un problema de vivienda con varias dimensiones conectadas entre sí. Por un lado, existe una presión creciente sobre los precios y una preocupación social cada vez mayor por el acceso a la vivienda. Por otro, hay un debate político abierto sobre si la solución debe pasar por declarar zonas tensionadas, incentivar a los propietarios, aumentar la colaboración público-privada o impulsar directamente vivienda pública y protegida. El caso de Ecojove resume bien esa tensión, porque concentra suelo disponible, necesidad de vivienda, desacuerdo institucional, dudas ambientales y la posible entrada del Estado a través de Casa 47. Al mismo tiempo, los datos de Hacienda evidencian que el mercado del alquiler mueve ya más de 500 millones de euros al año en Asturias, lo que explica por qué cualquier decisión sobre vivienda afecta tanto a inquilinos como a propietarios, administraciones y promotores.

En las noticias publicadas estos últimos días se ve una contradicción principal: todos los partidos políticos dicen querer resolver el problema de la vivienda, pero cada uno utiliza la crisis para reforzar su posición política mientras las soluciones reales siguen bloqueadas.

El primer choque aparece en el discurso del PP. Por un lado, critica las zonas tensionadas porque, según su diputado Rafael Alonso, pueden reducir la oferta y subir los precios. Pero, por otro lado, su alternativa se apoya sobre todo en incentivos, rebajas fiscales, colaboración público-privada y facilidades para la compra. La contradicción está en que denuncia la falta de vivienda asequible, pero evita cargar el peso de la solución sobre una intervención pública fuerte. Su propuesta confía en que, reduciendo impuestos y facilitando suelo, el mercado responda. El problema es que las propias noticias muestran que ya existen grandes cantidades de suelo bloqueado, como Ecojove, y que eso no se ha traducido automáticamente en vivienda disponible.

El caso de Ecojove deja al descubierto otra contradicción evidente. El gobierno municipal del Ayuntamiento de Gijón reclama reactivar una bolsa de suelo con capacidad para 1.900 viviendas protegidas, presentándola como una solución necesaria para aliviar el acceso a la vivienda. Sin embargo, ese mismo proyecto lleva años paralizado, el convenio caducó en 2023 y ni siquiera se ha cerrado formalmente su situación administrativa. Es decir, se defiende Ecojove como solución urgente, pero la gestión institucional acumulada ha permitido que siga siendo un proyecto fantasma desde el año 2008.

El Gobierno del Principado también queda atrapado en sus propias contradicciones. Afirma que no quiere bloquear Ecojove, pero al mismo tiempo dice que no tiene intención de actuar y que el proyecto no encaja en su modelo de ciudad. Esa postura permite al Gobierno autonómico presentarse como prudente por los problemas de contaminación de la zona oeste, pero también le permite esquivar una decisión clara sobre una de las mayores reservas de suelo para vivienda protegida de Gijón. En la práctica, no bloquear y no actuar producen un resultado muy parecido: el proyecto sigue parado.

También hay contradicción en el uso político de la vivienda pública. El gobierno municipal de Gijon presiona para que Casa 47 intervenga en Ecojove porque los terrenos están vinculados a una entidad pública estatal, mientras el Principado mantiene sus reservas sobre el desarrollo de esa zona. Así, una misma idea —la vivienda públicase convierte en arma arrojadiza. Para unos, Casa 47 es una oportunidad para desbloquear suelo (Moriyón); para otros (Zapico), el problema no es solo la titularidad del suelo, sino el modelo urbano y ambiental. El resultado es que la discusión se desplaza del derecho a la vivienda al pulso entre administraciones.

Las noticias también muestran una contradicción económica de fondo: mientras se habla de emergencia habitacional, más de 74.000 contribuyentes asturianos declaran ingresos por alquileres, con más de 500 millones de euros anuales en rendimientos inmobiliarios. Esto no significa que todos sean grandes propietarios, porque la noticia aclara que muchos son pequeños y medianos arrendadores. Pero sí evidencia que el alquiler es, al mismo tiempo, un problema para quienes pagan y una fuente de ingresos para quienes cobran. Esa doble realidad explica por qué las medidas sobre vivienda generan tanta resistencia política.

La mayor miseria política que muestran estas noticias es que la vivienda aparece tratada más como campo de batalla que como problema social urgente. La derecha extrema del PP acusa al Gobierno asturiano de intervencionismo; el Principado rechaza Ecojove por modelo urbano y contaminación; el Ayuntamiento abanderado por Foro (hermano de la derecha extrema del PP) presiona para reactivar el proyecto introduciendo el asunto en la Junta; y el Estado aparece a través de Casa 47 como posible actor decisivo. Cada administración señala a otra, cada partido defiende su relato y, mientras tanto, los jóvenes, las familias y los hogares con rentas ajustadas siguen enfrentándose a precios altos, falta de oferta y alquileres que consumen una parte excesiva de sus ingresos.

En conjunto, las noticias ponen de manifiesto que el problema de la vivienda en Asturias no se debe solo a la falta de suelo, de dinero o de propuestas, sino también a la falta de coordinación política. Hay suelo, pero bloqueado; hay demanda, pero no respuesta suficiente; hay diagnósticos, pero enfrentados; hay promesas de vivienda pública, pero los proyectos tardan años en concretarse. Esa es la contradicción central: todos reconocen el calvario de la vivienda, pero las decisiones reales quedan atrapadas entre intereses partidistas, cálculos institucionales y modelos ideológicos enfrentados.

A partir de los hechos expuestos, la crítica más contundente es que existe una enorme distancia entre el discurso político y los resultados obtenidos. Todos los actores implicados —Ayuntamiento de Gijón, Gobierno del Principado, Gobierno central y los distintos partidos que participan en esas instituciones— coinciden en señalar la vivienda como una prioridad. Sin embargo, las propias noticias muestran que los grandes proyectos continúan bloqueados, que las diferencias institucionales son profundas y que la oferta de vivienda protegida sigue siendo insuficiente para responder a la demanda existente.

El caso de Ecojove es especialmente ilustrativo. Durante años, distintas administraciones han reconocido la necesidad de desarrollar vivienda protegida en Gijón. Sin embargo, una actuación con capacidad para albergar cerca de 1.900 viviendas sigue sin ejecutarse casi dos décadas después de su planteamiento inicial. La responsabilidad no puede atribuirse exclusivamente a una sola institución porque el proyecto ha atravesado diferentes etapas políticas, económicas y administrativas. Lo que sí puede afirmarse es que el resultado final es un fracaso colectivo de la gobernanza pública: los ciudadanos no viven en promesas, viven en viviendas, y las viviendas no existen.

La contradicción más llamativa es que prácticamente todos los partidos defienden la construcción de vivienda asequible cuando están en la oposición, pero cuando gobiernan se enfrentan a las limitaciones, conflictos y costes políticos de llevarla a cabo. Entonces aparecen los desacuerdos sobre el suelo, la financiación, el urbanismo, el impacto ambiental, las competencias administrativas o los modelos de desarrollo urbano. Cada una de esas cuestiones puede ser legítima, pero cuando se acumulan durante años acaban convirtiéndose en una forma de bloqueo político.

Desde la perspectiva ciudadana, el problema no es tanto qué partido tiene razón en cada debate concreto, sino que las administraciones parecen más preocupadas por señalar las contradicciones de sus adversarios que por resolver las suyas propias. El ciudadano que no puede acceder a una vivienda difícilmente encuentra consuelo en saber si la responsabilidad corresponde al Ayuntamiento, al Principado o al Estado. Lo que percibe es que las instituciones se culpan mutuamente mientras el problema persiste.

También resulta significativo que el debate político se centre constantemente en los instrumentos —zonas tensionadas, vivienda pública, colaboración público-privada, incentivos fiscales o regulación del alquiler— mientras los resultados prácticos siguen siendo limitados. Las políticas públicas deberían evaluarse por sus efectos reales sobre la disponibilidad de viviendas, los precios y la accesibilidad, no por la pureza ideológica de quienes las defienden.

Resulta especialmente llamativo el caso de ayuntamientos como los de Gijón y Llanes, que durante esta legislatura han convertido la vivienda en un elemento central de su discurso político mientras los resultados obtenidos han sido prácticamente inexistentes en materia de promoción pública. Sus responsables municipales, Carmen Moriyón Entrialgo y Enrique Riestra Rozas,  han reclamado de forma reiterada a los Gobiernos del Principado y del Estado una mayor implicación para aumentar la oferta residencial y facilitar el acceso a la vivienda, pero al mismo tiempo no han sido capaces de impulsar ni una sola promoción pública propia que contribuya a aliviar el problema. Esta falta de coherencia política entre lo que se exige a otras administraciones y lo que se hace desde las propias competencias municipales supone un claro ejemplo de la distancia que existe entre los discursos y la gestión real. La gravedad de esta situación radica en que, mientras los responsables políticos intercambian reproches y buscan responsabilidades ajenas, miles de ciudadanos siguen encontrándose con enormes dificultades para acceder a una vivienda digna y asequible. Cuando quienes gobiernan dedican más esfuerzos a señalar las carencias de otros que a presentar resultados propios, la vivienda deja de ser una política pública para convertirse en un instrumento de confrontación política, y son los ciudadanos quienes terminan pagando las consecuencias de esa inacción. 

Ante esta situación, la respuesta ciudadana más eficaz no es la resignación ni el alineamiento incondicional con ningún partido. Lo razonable es exigir rendición de cuentas basada en resultados concretos a aquellos que viven del presupuesto público. Preguntas sencillas como ¿cuántas viviendas protegidas se han construido?, ¿cuántas están en ejecución?, ¿cuánto suelo público permanece sin desarrollar? o ¿cuánto tiempo tardan en materializarse los proyectos? La principal crítica que puede extraerse de las noticias es que la vivienda se ha convertido en un espacio de confrontación política permanente. Mientras los partidos discuten sobre modelos, competencias y responsabilidades, los ciudadanos siguen afrontando alquileres elevados, dificultades para emanciparse y una oferta insuficiente. Esa es la paradoja más dura: existe un amplio consenso sobre la existencia del problema, pero una incapacidad igualmente amplia para resolverlo con la rapidez y eficacia que la situación exige.

 

Para terminar el post quiero manifestar que después de leer todas estas noticias, la conclusión resulta difícil de rebatir: el principal problema de la vivienda en Asturias ya no es únicamente la falta de suelo, de financiación o de instrumentos legales, sino la incapacidad de una parte importante de la clase política para transformar sus discursos en resultados. Durante años, los ciudadanos han escuchado promesas, anuncios, planes estratégicos, declaraciones institucionales y reproches cruzados entre administraciones. Sin embargo, mientras los políticos discuten, los precios siguen subiendo, la emancipación juvenil se retrasa, las familias destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos al alquiler y miles de personas ven cómo el acceso a una vivienda digna se convierte en un objetivo cada vez más lejano.

Lo más preocupante es que la vivienda parece haberse convertido en un elemento de propaganda permanente. Cuando se está en la oposición se exigen soluciones inmediatas; cuando se gobierna aparecen las excusas, los trámites, los informes, los desacuerdos competenciales y las razones por las que no se puede hacer aquello mismo que antes se reclamaba. Así, los ciudadanos asisten una y otra vez al mismo espectáculo: administraciones que se culpan mutuamente, partidos que utilizan la vivienda para desgastar al adversario y dirigentes que exigen responsabilidades a otros mientras evitan rendir cuentas sobre su propia gestión.

Casos como Ecojove, las dificultades para impulsar vivienda protegida o la ausencia de nuevas promociones públicas en algunos municipios simbolizan una forma de hacer política basada más en la confrontación que en la resolución de problemas. No se trata ya de una cuestión ideológica, sino de eficacia y responsabilidad pública. Porque al final los ciudadanos no votan planes, titulares o ruedas de prensa; necesitan viviendas construidas, suelo desarrollado y soluciones reales. La mayor derrota no es la de un partido u otro, sino la de una sociedad que contempla cómo uno de sus problemas más graves se enquista mientras quienes tienen la obligación de resolverlo continúan atrapados en una batalla política interminable. Y la mayor exigencia que deberían plantear los asturianos a todos los gobiernos, sin excepción, es muy sencilla: menos discursos, menos culpables externos y más resultados. Porque una vivienda no se construye con declaraciones, sino con decisiones; y demasiados responsables públicos parecen haber olvidado esa diferencia fundamental.

Ya lo dijo Baltasar Gracián: “Prometer es fácil; cumplir es lo difícil.”

 

ASTURIAS PAGA EL PRECIO DE UNA POLÍTICA QUE HABLA MUCHO Y RESUELVE POCO

La vivienda se ha convertido en uno de los grandes asuntos de debate político, económico y social en Asturias. Las ultimas noticias public...