Ayer se publicaba en la prensa regional que Las playas de Llanes vivieron una jornada de gran afluencia debido a las altas temperaturas registradas en Asturias, con un ambiente más propio del verano que de la primavera. Arenales como Borizu y Barru se llenaron desde primera hora del día de visitantes que aprovecharon el buen tiempo para acudir a la costa oriental asturiana. Sin embargo, la llegada masiva de vehículos volvió a poner de manifiesto un problema que se repite cada temporada: el cierre de los aparcamientos privados habilitados en los praos cercanos a las playas.
Estos estacionamientos de pago, que cada verano sirven para aliviar la presión de tráfico y facilitar el acceso a los arenales, todavía no han podido abrir al público. Sus propietarios aseguran que continúan esperando las autorizaciones necesarias tanto del Principado de Asturias como del Ayuntamiento de Llanes para poder iniciar la actividad. Mientras esos permisos no llegan, los espacios permanecen cerrados y sin servicio.
Foto de los aparcamientos ayer en las playas llaniscas
La falta de apertura de estos aparcamientos ha provocado que numerosos conductores opten por dejar sus vehículos en caminos, cunetas y zonas próximas a las playas, generando una imagen de saturación en varios puntos del litoral llanisco. La situación fue especialmente visible en Borizu y Barru, donde muchos coches quedaron estacionados por el pueblo y en accesos cercanos a los arenales. La elevada ocupación registrada durante la jornada confirma además el inicio anticipado de un ambiente veraniego en la costa asturiana, impulsado por el episodio de calor que afecta a la región y que ha animado a cientos de personas a desplazarse hasta las playas del oriente https://bit.ly/4a9hfJ1
He consultado la hemeroteca para saber desde el año 2015 que sucedía con la apertura de los aparcamientos privados de las playas y he encontrado los siguientes datos:
- Verano de 2019: estaban ya en funcionamiento antes del 24 de julio de 2019, porque La Voz de Asturias publicó ese día que el Urraca gestionaba seis aparcamientos entre Barro, Niembro y Celorio, con unas mil plazas https://bit.ly/4wNCZ78
- Agosto de 2019: hay una reseña de Borizu que menciona “aparcamiento de pago” y fecha de experiencia en agosto de 2019 https://bit.ly/4upeLyh
- 2018: una guía/blog de viaje publicado el 25 de noviembre de 2018 indicaba que en el aparcamiento de Borizu se podía dejar el vehículo todo el día por 2 euros, lo que confirma que funcionaba en la temporada anterior https://bit.ly/3RtpIjV
- 2017-2018 aprox.: existe una noticia/vídeo titulada “2000 plazas de aparcamiento para las playas de Llanes”, publicada hace unos 8 años, pero la fuente no muestra en el resultado una fecha exacta de apertura https://bit.ly/3PoLeps
El 11 de mayo de este año se publicaba en un diario regional que el alcalde de Llanes, el ultra Enrique Riestra Rozas, recogió en Barcelona el premio que reconoce al concejo de Llanes como “Mejor Destino de Playa de España” en la IV edición de los Premios de los Lectores de Viajes National Geographic. El acto se celebró en el Auditorio del edificio RBA y contó con la presencia del ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, además de representantes de distintos destinos y proyectos turísticos.
En su intervención, Riestra agradeció el reconocimiento concedido por los lectores de la revista y señaló que el premio supone un estímulo para seguir impulsando un turismo de calidad, basado en la puesta en valor de los recursos naturales, la excelencia de las playas, la conservación del entorno y la autenticidad de Llanes. La noticia que conocimos ayer de falta de aparcamiento en las playas de Llanes corrobora esa excelencia turística.
El alcalde ultra también mantuvo contactos con responsables del ámbito turístico, entre ellos el ministro Jordi Hereu, la directora de Viajes National Geographic, Sandra Martín, y la directora de área de National Geographic, Caterina Miloro. En esos encuentros trasladó la apuesta del Ayuntamiento de Llanes por la sostenibilidad, la accesibilidad y la desestacionalización turística… Y no se le puso la cara colorada, la vergüenza no es precisamente una característica de los trileros de la política como los que hoy gobiernan en el Ayuntamiento de Llanes.
Se decía en la noticia elaborada por el cronista “oficial” del partido ultra VecinosxLlanes, que este reconocimiento refuerza la posición de Llanes como referente del turismo de playa en España y destaca la valoración de su costa por parte de millones de viajeros, especialmente por la diversidad de sus paisajes, su calidad ambiental y su integración con el patrimonio cultural. Desde el Ayuntamiento se hizo extensivo el agradecimiento a los profesionales del sector turístico local, hosteleros, comerciantes y vecinos, por su contribución diaria a la imagen turística del concejo https://bit.ly/49lKOa5
La situación de los aparcamientos cerrados junto a playas como Borizu y Barru no es un problema menor ni aislado. En un concejo como Llanes, cuya economía depende de forma muy intensa del turismo, la falta de previsión en servicios básicos como el estacionamiento tiene consecuencias directas sobre vecinos, visitantes, hostelería, comercio y la propia imagen del destino. La noticia publicada por TPA muestra que, en una jornada de calor y gran afluencia, los praos que otros veranos funcionaban como aparcamientos privados de pago seguían sin abrir por falta de autorizaciones, lo que llevó a muchos conductores a estacionar en caminos, cunetas y zonas próximas a los arenales.
Este hecho contrasta con el discurso institucional sostenido apenas unos días antes, cuando el alcalde ultra, Enrique Riestra, recogió en Barcelona el premio a Llanes como “Mejor Destino de Playa de España” en los Premios de los Lectores de Viajes National Geographic. El gobierno municipal presentó ese reconocimiento como un aval a la calidad del destino y a una estrategia basada en sostenibilidad, accesibilidad y desestacionalización turística. Sin embargo, la realidad publicada después muestra que uno de los servicios más elementales para acceder ordenadamente a las playas, como es el aparcamiento, seguía sin estar resuelto en plena llegada masiva de visitantes.
El problema no es nuevo. Hay referencias anteriores que documentan que estos aparcamientos de temporada ya funcionaban en años pasados. En el año 2019, La Voz de Asturias publicó que el Urraca gestionaba seis aparcamientos entre Barro, Niembro y Celorio, con unas mil plazas. También hay referencias de 2018 sobre el aparcamiento de Borizu y de años anteriores sobre plazas habilitadas para las playas de Llanes. Por tanto, no se trata de un servicio improvisado o desconocido, sino de una infraestructura estacional que formaba parte del funcionamiento turístico ordinario del concejo.
La consecuencia inmediata de mantener cerrados esos espacios es la saturación de los pueblos y accesos. Cuando no se habilitan zonas ordenadas de estacionamiento, los vehículos acaban ocupando caminos, cunetas y entornos residenciales. Eso perjudica a los vecinos, dificulta la movilidad, genera una mala experiencia para el visitante y deteriora la imagen de un destino que precisamente acaba de ser premiado por la calidad de sus playas. En una economía de monocultivo turístico, fallar en lo básico no solo genera molestias: afecta al principal motor económico del concejo.
A este episodio se suma otra polémica reciente relacionada con la movilidad. En marzo de 2026, Llanes activó la zona azul desde el primer minuto de estacionamiento durante la Semana Santa, eliminando condiciones anteriores como la media hora gratuita, según publicó Cope Ribadesella. La medida generó críticas por el incremento del coste de anulación de sanciones y por la falta de alternativas claras de aparcamiento para vecinos y visitantes.
La propia reacción del alcalde eliminando las multas a los llaniscos que fueron multados, confirmó que hubo un problema de gestión y comunicación. Enrique Riestra pidió disculpas públicamente por no haber comunicado con suficiente claridad y antelación los cambios aplicados en la zona azul, admitiendo que aquello había generado “confusión e incomodidad entre vecinos y visitantes”. También anunció medidas correctoras y revisión de sanciones si procedía.
Otro hecho relevante es la presión que el turismo ejerce sobre la vivienda. Llanes ha reconocido públicamente el problema de los alquileres y de las viviendas vacacionales. El propio Riestra declaró que, si había un concejo asturiano con precios de alquiler realmente tensionados y necesidad de regulación efectiva, ese era Llanes. Además, el gobierno municipal aprobó una moratoria para frenar nuevas viviendas de uso turístico y viviendas vacacionales, después de constatar una situación de fuerte presión sobre el mercado residencial.
Otro ejemplo de abandono en la gestión turística que hoy padece Llanes es la renuncia a solicitar la distinción de las Banderas Azules. En el año 2016, el propio gobierno municipal ultra destacaba que el concejo sumaba seis distintivos, con banderas para Barro, Toró, El Sablón y Palombina, además del Aula del Mar y la Senda Fluvial https://bit.ly/4f5sJk9 Sin embargo, en el año 2018 el gobierno municipal decidió no solicitar ese reconocimiento siendo concejal el vago y fulero del gobierno municipal, Juan Carlos Armas (PP), y en el año 2024 la coalición ultra de VecinosxLlanes y PP confirmó que la ausencia de banderas azules se debía a que no las habían pedido https://bit.ly/4dJ8ZRd La decisión se justificó apostando por otros distintivos como la Q de Calidad o Ecoplayas, pese a que Bandera Azul se define como un símbolo reconocido por millones de usuarios y como un estándar mundial de ecocalidad turística https://bit.ly/3RtsBRN En un concejo con una treintena de playas y una economía fuertemente dependiente del turismo, pasar de haber tenido presencia destacada en ese reconocimiento a no contar con ninguna Bandera Azul supone otro fracaso político en la gestión municipal de VecinosxLlanes y PP.
Foto: por la izquierda Priscila Alonso, Fernando Fraile, Enrique Riestra
Estos hechos dibujan una contradicción clara: Llanes recibe premios y vende una imagen turística de excelencia, pero al mismo tiempo acumula problemas publicados en materias esenciales para sostener esa excelencia, como aparcamientos, movilidad, vivienda y presión turística. En un territorio donde el turismo es el sector económico dominante, la gestión pública no puede limitarse a recoger galardones o promocionar el destino. Necesita planificación previa, coordinación administrativa, servicios disponibles antes de la llegada masiva de visitantes y medidas que protejan tanto al residente como al turista.
Desde una lectura crítica, la gestión del gobierno municipal de VecinosxLlanes y PP queda cuestionada por estos hechos publicados: aparcamientos de playa cerrados al inicio de jornadas de alta afluencia, polémica por la zona azul en Semana Santa, disculpas del alcalde ultra por falta de información, sanciones discutidas, presión de las viviendas turísticas sobre el alquiler residencial y necesidad de aprobar moratorias para contener un problema ya reconocido institucionalmente.
La consecuencia para Llanes y los llaniscos es especialmente grave porque no hablamos de un sector secundario. Si el turismo falla, falla buena parte de la economía local. Cada atasco, cada coche mal aparcado, cada visitante que no encuentra dónde dejar el vehículo, cada vecino expulsado del alquiler anual y cada comerciante perjudicado por una movilidad mal resuelta forman parte del mismo problema: un modelo turístico que presume de excelencia, pero que necesita una gestión mucho más seria, anticipada y eficaz para no convertirse en víctima de su propio éxito.
Para terminar el post quiero manifestar que el problema de fondo en Llanes no es únicamente el caos puntual de los aparcamientos o la saturación de las playas. El verdadero problema es la sensación creciente de abandono institucional en un concejo cuya economía depende casi exclusivamente del turismo y donde el gobierno municipal ultra de VecinosxLlanes y PP lleva años demostrando una preocupante incapacidad para gestionar con eficacia el principal motor económico del municipio. Mientras los vecinos sufren atascos, presión sobre la vivienda, problemas de movilidad y falta de planificación en plena temporada alta, el gobierno local continúa instalado en la propaganda, las fotografías institucionales y los premios turísticos, aunque la realidad diaria contradiga ese relato oficial.
Resulta especialmente llamativo que un gobierno que presume constantemente de excelencia turística sea incapaz de garantizar cuestiones básicas como la apertura coordinada de aparcamientos estacionales que llevan funcionando años y que son fundamentales para ordenar el acceso a las playas. La consecuencia es visible: pueblos colapsados, vehículos en cunetas, visitantes molestos y vecinos soportando el descontrol. En cualquier economía turística seria, la movilidad y la planificación de accesos son prioridades estratégicas. En Llanes, sin embargo, parece que todo se improvisa y se deja para el último momento.
Foto: retribuciones de los "vividores" que hoy ocupan el gobierno municipal
A ello se suma la contradicción permanente entre el discurso institucional y los hechos. El mismo gobierno que habla de sostenibilidad y calidad turística renunció a solicitar las Banderas Azules, uno de los distintivos más reconocidos internacionalmente para playas y servicios costeros. Llanes, con cerca de treinta playas y una enorme dependencia económica del turismo litoral, pasó de tener varios distintivos a no contar con ninguno. La explicación oficial fue apostar por otros reconocimientos, pero el resultado objetivo es que el concejo perdió una referencia turística de prestigio ampliamente conocida por millones de visitantes.
También la gestión de la zona azul evidenció improvisación y falta de sensibilidad hacia vecinos y visitantes. La modificación del sistema durante la Semana Santa generó críticas y obligó posteriormente al alcalde a pedir disculpas públicas y revisar sanciones. Cuando un gobierno tiene que rectificar después de provocar malestar generalizado en un asunto tan básico como el estacionamiento, lo que queda en evidencia no es solo un error puntual, sino una forma de gobernar basada en la falta de previsión.
Mientras tanto, los responsables políticos mantienen unas retribuciones muy elevadas para la realidad económica del concejo. Según los datos aportados, el coste anual del gobierno municipal superaba los 293.000 euros en salarios en 2023, a lo que se sumaba el coste de asesores. La crítica política surge precisamente de esa comparación entre lo que cobran los cargos públicos y los resultados visibles de su gestión. En un municipio donde el turismo sostiene buena parte del empleo y de la actividad económica, muchos vecinos observan cómo continúan sin resolverse problemas estructurales relacionados con movilidad, vivienda, planificación turística o saturación de servicios, pese al elevado coste político y económico del aparato de gobierno municipal.
La sensación que dejan estos años de gobierno ultra de, VecinosxLlanes y PP, es la de una administración más preocupada por construir un relato de éxito que por resolver los problemas reales que afectan al día a día de Llanes. Los premios, los discursos institucionales y las campañas promocionales chocan con una realidad publicada reiteradamente en prensa: playas saturadas, aparcamientos cerrados, presión urbanística, vivienda inaccesible y rectificaciones constantes en cuestiones básicas de gestión. En un concejo tan dependiente del turismo, gobernar con improvisación tiene consecuencias económicas directas sobre trabajadores, hosteleros, comerciantes y vecinos. Porque cuando falla la organización del turismo en Llanes, no falla un sector cualquiera: falla el corazón económico del municipio.
Ya lo dijo Marco Aurelio: “Gobernar no consiste en acumular honores, sino en resolver los problemas de la gente.”


