LLANES Y GIJÓN, GOBERNAR SIN DELITO, PERO SIN EJEMPLARIDAD

 

Hoy se celebró pleno municipal en el Ayuntamiento de Gijón, la afirmación realizada por Carmen Moriyón, actual alcaldesa del Ayuntamiento de Gijón, según la cual “no he cometido ningún delito porque si no, no estaría aquí sentada como alcaldesa”, plantea una cuestión que trasciende el plano estrictamente jurídico y se sitúa en el ámbito de la ética pública. En efecto, el hecho de no haber sido condenado por un delito constituye un requisito mínimo para el ejercicio del cargo, pero no agota el conjunto de principios que deben guiar la actuación de quien asume responsabilidades en el servicio público.

Desde la tradición política de la Antigua Grecia, el ejercicio del poder no se entendía como mera legalidad formal, sino como una práctica orientada al bien común. En la Política, Aristóteles sostuvo que la finalidad de la ciudad (polis) es posibilitar una vida buena para sus ciudadanos. El gobernante, en consecuencia, no debe limitarse a cumplir la ley, sino actuar conforme a la virtud (areté) y a la prudencia (phronesis), es decir, a la capacidad de deliberar rectamente sobre aquello que conviene al conjunto de la comunidad. La legitimidad política, desde esta perspectiva, no se mide solo por la ausencia de delito, sino por la orientación constante hacia el interés general.

Del mismo modo, Platón, en su reflexión sobre el gobierno en la República, defendía que quienes ejercen el poder deben hacerlo movidos por la justicia y no por la conveniencia personal o partidista. La justicia, entendida como armonía entre las partes y subordinación del interés particular al común, constituye un principio rector del buen gobierno. Bajo esta óptica, la gestión municipal debe evaluarse no solo en términos de legalidad administrativa, sino también de equidad, transparencia y coherencia con los compromisos adquiridos ante la ciudadanía.

En la práctica contemporánea, los principios que deben regir la acción pública —legalidad, transparencia, responsabilidad, rendición de cuentas y eficacia en la gestión— forman parte del núcleo de cualquier sistema democrático. La legalidad es el punto de partida: ninguna actuación debe vulnerar el ordenamiento jurídico. Sin embargo, la ética pública exige un estándar más elevado. La transparencia implica facilitar información clara y accesible sobre decisiones y recursos; la responsabilidad conlleva asumir las consecuencias políticas de los actos de gobierno; la rendición de cuentas obliga a explicar y justificar las decisiones ante los ciudadanos; y la eficacia requiere que los recursos públicos se administren de manera eficiente y orientada a resultados socialmente útiles.

 

En este marco, una revisión de la gestión municipal desde la llegada de Moriyón al gobierno local debería atender a indicadores verificables: grado de cumplimiento de programas electorales, equilibrio presupuestario y sostenibilidad financiera, calidad de los servicios públicos, políticas urbanísticas y de desarrollo económico, gestión de contratos y subvenciones, así como mecanismos de participación ciudadana. El análisis, para ser riguroso, debe apoyarse en datos oficiales, informes de intervención, resoluciones judiciales cuando existan, y evaluaciones técnicas, evitando interpretaciones subjetivas.

La tradición griega recordaba que la política es, ante todo, una práctica moral orientada al bien común. La ausencia de delito constituye un requisito indispensable, pero no suficiente. Como señalaba Aristóteles, la excelencia política se mide por la virtud y la prudencia en la acción. En una democracia contemporánea, esa excelencia se traduce en gobierno responsable, transparente y eficaz. Por tanto, el debate sobre la gestión municipal no debe limitarse a la dimensión penal, sino situarse en el plano más amplio de la ética pública y del servicio a la ciudadanía.

Dicho lo anterior hagamos un recorrido por lo sucedido con Moriyón al frente del gobierno municipal desde junio del año 2023, ahí veremos que efectivamente delios no cometió pero que su ética política es cuando menos manifiestamente mejorable a ojos de la ciudadanía.

Pacto con formaciones políticas y coherencia programática

En las elecciones municipales de mayo de 2023, Moriyón obtuvo la alcaldía gracias a un acuerdo de investidura con el Partido Popular (PP) y con Vox, formación situada en el espectro de la ultraderecha política. Este pacto permitió que el bloque de la derecha extrema sumase mayoría absoluta en el pleno municipal y resultase investida alcaldesa el 17 de junio de 2023.

Durante la campaña y en declaraciones públicas previas, Moriyón había expresado que no pactaría con extremismos, haciendo hincapié en la importancia de reglas claras y respeto a la legalidad democrática. Sin embargo, para cerrar su investidura aceptó el apoyo de Vox, otorgándole responsabilidades de gobierno y compaginando políticas municipales con ese respaldo externo.

La concreción de ese pacto generó tensiones internas y críticas públicas porque implicó alianzas que algunos consideraron contrarias a los compromisos éticos y programáticos iniciales de su candidatura… Pero para Moriyón lo más importante era tocar moqueta frente a los principios que decía defender en la campaña electoral.

Meses después, en octubre del año 2023, Moriyón anunció la ruptura del pacto con Vox, tras apenas unos meses, aduciendo que la formación de la ultraderecha, “antepuso sus siglas al interés general de la ciudad” y que no había sabido ejercer las responsabilidades asignadas. Curiosamente uno de los dos concejales de Vox en el gobierno municipal, fue cooptado por Foro Asturias como tránsfuga en su gobierno, Oliver Suárez, pese al repudio que producía dicha figura política a Moriyón como manifestó en un diario del Oriente de Asturias el día 17 de julio del año 2021, a los cuales llamaba corruptos https://bit.ly/4bMK7sr

Este vaivén entre declaraciones de campaña —que aseguraban no pactar con extremismos— y la posterior alianza con Vox para asegurar su investidura, y su posterior ruptura para integrar a un tránsfuga en su gobierno, ha sido interpretado por sectores políticos y sociales como un ejemplo de la complejidad de mantener coherencia entre promesas y decisiones estratégicas de gobierno.

Sentencia del Tribunal de Cuentas por pagos improcedentes

En junio de 2024, el Tribunal de Cuentas dictaminó que Moriyón debía devolver 31.314,29 € a las arcas del Ayuntamiento por pagos considerados indebidos o no justificados durante su anterior etapa al frente del Ayuntamiento (2017-2019) con cargo al grupo municipal de Foro Asturias. Esto incluyó, entre otras partidas, dietas mensuales que fueron calificadas como sobresueldos y gastos sin justificar.

La sentencia provocó una fuerte reacción de la oposición, que solicitó explicaciones en Pleno y planteó la necesidad de transparencia ante el uso de recursos públicos. Según informaciones de prensa, Moriyón defendió que se trató de una “errónea interpretación contable”, sin embargo, no ofreció mayores detalles que satisficieran a todos los grupos políticos que formaron parte del pleno.

El hecho de que una autoridad municipal de primer nivel sea condenada por este tipo de gestión financiero-contable genera un debate profundo sobre la ética pública y la gestión de lo que pertenece a la ciudadanía.

Análisis general: principios del servicio público

Los acontecimientos descritos pueden analizarse a partir de los principios clásicos de la ética política y del servicio público:

  1. Legalidad y ética: La legalidad es el mínimo exigible —ninguna condena penal o contable debe operar como justificación de una conducta—. Sin embargo, el servicio público exige ir más allá de lo puramente legal y aspirar a la transparencia, integridad y responsabilidad en la gestión de recursos públicos.
  2. Consistencia programática: Vincular decisiones de gobierno a compromisos claros adquiridos ante la ciudadanía forma parte de la ética democrática moderna. La gestión pública se fundamenta no solo en ganar elecciones, sino en mantener coherencia entre promesas y prácticas, tal como plantearon filósofos clásicos como Aristóteles, que veía en la política una búsqueda del bien común, o Platón, que destacaba la justicia como eje rector del gobierno político.
  3. Transparencia y rendición de cuentas: La Sentencia del Tribunal de Cuentas subraya la importancia de que las autoridades rindan cuentas de manera clara y oportuna sobre el uso de recursos. La falta de justificación pública adecuada daña la confianza ciudadana y va en contra de la idea de un gobierno orientado al interés común.

Otra de las acciones con las que se cubrió de gloria del gobierno de Moriyón fue con la acción que cometió con la permuta de terrenos públicos del Ayuntamiento con el Grupo Quirón salud. En el contexto de la ampliación del Hospital de Cabueñes, el gobierno municipal encabezado por Carmen Moriyón impulsó una operación de permuta de terrenos con el Grupo Quirónsalud, por la cual se intercambiaron parcelas municipales por suelos vinculados al desarrollo hospitalario. La alternativa jurídica de la expropiación forzosafigura prevista en el ordenamiento para actuaciones de interés público— no fue la opción elegida, optándose en su lugar por un acuerdo negociado con la entidad privada. Esta decisión fue objeto de crítica por parte de la oposición municipal y de colectivos ciudadanos, que sostuvieron que la operación podía resultar menos ventajosa para el patrimonio público que una expropiación ajustada a justiprecio, al implicar la cesión de suelo municipal con un valor estratégico. El debate se centró, por tanto, en la idoneidad del instrumento empleado y en si la permuta protegía adecuadamente los intereses económicos del Ayuntamiento y, en consecuencia, de los vecinos de Gijón.

En el ámbito de la transparencia retributiva, la figura de Carmen Moriyón volvió a situarse en el centro del debate público cuando, a raíz de declaraciones judiciales en el procedimiento contra Francisco Álvarez-Cascos, se conoció que, además de su salario como alcaldesa del Ayuntamiento de Gijón, percibía una asignación de su partido, Foro Asturias, así como mantenía actividad profesional vinculada a la medicina privada. La oposición municipal solicitó entonces que se clarificara de forma detallada el conjunto de sus ingresos y que se actualizara su declaración de actividades conforme a los principios de publicidad activa y rendición de cuentas. Desde el gobierno municipal se sostuvo que las percepciones eran legales y compatibles, si bien la controversia no giró tanto en torno a la legalidad como a la suficiencia de la información ofrecida a la ciudadanía. El debate se centró, por tanto, en la necesidad de que quienes ejercen responsabilidades públicas detallen con precisión el origen y cuantía de sus retribuciones, como garantía de transparencia institucional y confianza pública. La polémica en torno a la falta de claridad sobre el conjunto de retribuciones de Carmen Moriyón, en el marco de su responsabilidad al frente del Ayuntamiento de Gijón y como dirigente vinculada a Foro Asturias, proyecta una imagen profundamente contradictoria con el principio de ejemplaridad que debe regir el servicio público. Cuando la transparencia se exige con firmeza a la ciudadanía, a los empleados públicos o a la oposición, pero se diluye o se retrasa en lo que afecta al propio poder, se erosiona la credibilidad institucional. La legalidad formal puede cumplirse, pero la ética pública demanda algo más: claridad inmediata, rendición de cuentas sin ambigüedades y voluntad inequívoca de someterse al mismo escrutinio que se reclama a los demás. La percepción de opacidad, especialmente en materia retributiva, no es un asunto menor; afecta directamente a la confianza democrática y alimenta la idea de que la transparencia se convierte en un principio selectivo, aplicable según la posición que se ocupe en la estructura de poder.


 
Foto: Enrique Riestra y su grupo municipal... Fascistas todos ellos de marca registrada

En el ámbito municipal asturiano, el caso de Llanes ha sido objeto de debate político continuado en los últimos años debido a la estabilidad de un gobierno local sostenido por VecinosxLlanes y el Partido Popular. Durante aproximadamente una década, la oposición municipal ha cuestionado determinadas prácticas de gestión, señalando falta de transparencia en decisiones urbanísticas, contratación pública y relaciones políticas internas. Estas críticas no han derivado necesariamente en responsabilidades penales firmes, pero sí han alimentado una controversia persistente sobre la calidad institucional, la claridad en la rendición de cuentas y el uso del poder municipal. El debate en Llanes, al igual que en otros municipios, no se sitúa exclusivamente en el plano jurídico como hoy afirmó Moriyón en el pleno municipal, sino en el terreno de la exigencia democrática de transparencia, coherencia y ejemplaridad en el ejercicio del gobierno local.

La gestión de cualquier cargo público se evalúa en múltiples dimensiones: legal, ética y política. La ausencia de delito no es garantía de excelencia gubernamental; la historia de la alcaldesa Moriyón en Gijón desde el año 2023 muestra tensiones entre decisiones estratégicas de poder, compromisos de campaña y exigencias de transparencia en la gestión de lo público.

Este escenario invita a recordar que la acción política en democracia debe regirse no solo por la ley, sino por principios de coherencia, servicio desinteresado, justicia y responsabilidad ante quienes confían su representación a quienes se presentan al servicio público. En última instancia, esos principios son los que sostienen la legitimidad ética del ejercicio del poder.

Para terminar el post quiero manifestar que a la vista de los hechos expuestos, el problema no radica en la existencia o no de ilícitos penales, sino en la degradación progresiva del estándar ético que debe presidir la vida pública. Cuando la acción de gobierno se mueve en el límite de lo estrictamente legal, pero se aleja de la ejemplaridad, la coherencia y la transparencia, la democracia se empobrece. Un Ayuntamiento no es un espacio de poder patrimonial ni un instrumento al servicio de estrategias coyunturales; es la institución que administra lo común en nombre de todos. Convertir la política municipal en una sucesión de pactos contradictorios, decisiones discutidas y explicaciones insuficientes erosiona la confianza ciudadana y transmite la idea de que el ejercicio del poder se orienta más a su conservación que al interés general.

Quiero decirle a Moriyón que la democracia local exige algo más que mayorías aritméticas y formalidades jurídicas: requiere integridad, claridad en las decisiones y rendición de cuentas constante. Cuando estos principios se debilitan, la institución se percibe como un ámbito cerrado, distante y poco permeable al escrutinio público. No se trata de retórica moralizante, sino de una exigencia básica de calidad democrática. Gobernar no es simplemente ocupar un cargo sin haber cometido delito alguno; es asumir la responsabilidad de administrar lo público con una ética que esté a la altura de la confianza depositada por la ciudadanía. Sin esa premisa, el poder municipal corre el riesgo de reducirse a un ejercicio discrecional que, aunque formalmente válido, resulta políticamente empobrecedor y éticamente insuficiente.

Ya lo dijo Montesquieu: “La legalidad es el mínimo; la ejemplaridad es la verdadera medida del poder democrático”.

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CUANDO GOBERNAR ES SERVIRSE: LLANES Y GIJÓN FRENTE AL ESPEJO DE SU AYUNTAMIENTO

Estos días podemos leer en la prensa una serie de noticias que dibuja una radiografía clara y preocupante del mercado de la vivienda en España, atravesado por dos dinámicas que conviven en tensión: por un lado, el retroceso de los pisos turísticos tras el endurecimiento normativo; por otro, la creciente concentración de viviendas en manos de multi propietarios, especialmente en grandes áreas urbanas como Madrid.

En primer lugar, los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman un fuerte descenso del parque de viviendas turísticas. En noviembre de 2025 se contabilizaban 329.764 pisos turísticos en España, un 12,4% menos que un año antes, lo que supone la desaparición de casi 47.000 viviendas y más de 270.000 plazas en solo doce meses. Se trata de la mayor caída interanual desde que el INE comenzó a elaborar esta estadística en 2020. El peso de estas viviendas sobre el total del parque residencial ha bajado al 1,24%, el nivel más bajo desde principios de 2023.

El Gobierno atribuye esta reducción al endurecimiento regulatorio impulsado desde el Ministerio de Vivienda, especialmente a dos medidas clave: la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal, en vigor desde abril de 2025, que permite a las comunidades de vecinos vetar los alquileres turísticos con una mayoría cualificada; y la implantación del Registro Único de Arrendamientos de corta estancia, obligatorio desde julio de 2025, que ha dejado fuera del mercado miles de anuncios por incumplir los requisitos legales. Aunque los datos del INE no proceden directamente de este registro, noviembre de 2025 es el primer mes que refleja plenamente su impacto.


 Foto: concejales de la orda fascista de VecinosxLlanes en el Ayuntamiento de Llanes

El recorte ha sido especialmente intenso en territorios con alta presión turística. La Comunidad Valenciana, Cataluña y Baleares encabezan las caídas en términos absolutos, mientras que Murcia destaca como la región con mayor descenso porcentual. También Asturias registra una bajada relevante, con 6.043 viviendas turísticas, un 21% menos, en línea con la tendencia nacional. Aun así, Andalucía y Canarias concentran cerca de la mitad de todos los pisos turísticos del país, lo que muestra que el fenómeno sigue muy arraigado en determinadas zonas https://bit.ly/4aqzjxC , https://bit.ly/4a6PzoI

Sin embargo, estas noticias conviven con otra realidad menos optimista: la concentración de la vivienda en manos de grandes y medianos propietarios continúa creciendo, sobre todo en la Comunidad de Madrid gobernada por la derecha extrema del PP. En 2026 se ha superado la cifra de 75.000 titulares con al menos tres viviendas, más de 10.000 con diez o más, y centenares que poseen hasta 50 inmuebles. Aunque el número de propietarios con más de 50 viviendas ha descendido ligeramente, el conjunto de titulares con tres o más inmuebles ha aumentado en más de 2.700 personas respecto a 2024, lo que confirma que el fenómeno no se frena, sino que se expande.

Expertos y colectivos sociales coinciden en que este proceso contribuye directamente al encarecimiento del alquiler y a la inseguridad residencial. Desde el Sindicato de Inquilinas se subraya que no solo los grandes fondos influyen en el mercado, sino también miles de inversores medianos que gestionan la vivienda como un activo financiero. En paralelo, algunos propietarios defienden que optan por alquileres temporales o turísticos por miedo a la inseguridad jurídica, mientras que otros aseguran priorizar contratos estables aunque sean menos rentables.

El contraste territorial es evidente: mientras más de la mitad de la población vasca vive en zonas con alquileres limitados por ley, la Comunidad de Madrid rechaza aplicar topes, pese a ser uno de los lugares con mayor presión inmobiliaria y concentración de vivienda. A ello se suma el debate abierto por las nuevas medidas del escudo social, que prevén eximir a pequeños propietarios de las limitaciones a los desahucios, dejando fuera a quienes tienen tres o más viviendas, un grupo que en Madrid supera ampliamente las 120.000 personas  https://bit.ly/4kpwQbg

En conjunto, las noticias muestran que la reducción de los pisos turísticos no está siendo suficiente, por sí sola, para aliviar la crisis de acceso a la vivienda. Aunque la regulación empieza a contener una parte del problema, el crecimiento sostenido de la concentración inmobiliaria y la lógica de la vivienda como inversión siguen alimentando un mercado cada vez más inaccesible para jóvenes y familias, cronificando una crisis que, por ahora, no encuentra una solución estructural.

Las cifras publicadas por del INE para la comunidad asturiana son las siguientes:

1. Los datos del INE para Asturias: el marco general

Según la estadística experimental del INE, en noviembre de 2025 Asturias contaba con 6.043 viviendas turísticas, lo que supone:

  • Un descenso del 21% respecto a mayo de 2025,
  • y uno de los recortes más intensos de toda España, solo por detrás de comunidades como Murcia.

Esta caída sitúa a Asturias en mínimos desde 2023, y confirma que la nueva regulación estatal (registro obligatorio, retirada de anuncios ilegales y mayor control) ha tenido un impacto muy significativo en una comunidad donde el crecimiento del alquiler turístico había sido rápido desde la pandemia.

Ahora bien, este dato agregado esconde realidades muy distintas según el municipio.

2. Gijón: ajuste claro, pero con fuerte presión residencial

El INE no publica cifras oficiales desagregadas por municipio, pero cruzando la información disponible y la evolución histórica, hay varios elementos bastante claros en el caso de Gijón:

  • Gijón ha sido el principal foco urbano del alquiler turístico en Asturias, especialmente en barrios como Cimavilla, Centro, La Arena o El Llano.
  • La presión turística en la ciudad no era tan extrema como en destinos puramente vacacionales, pero sí suficiente como para retirar vivienda del alquiler residencial, sobre todo para jóvenes y estudiantes.

Foto: concejales de la derecha extrema de Foro Asturias en el Ayuntamiento de Gijón 

Con la entrada en vigor del Registro Único de Arrendamientos y el mayor control municipal, Gijón ha experimentado:

  • Una retirada notable de anuncios turísticos irregulares,
  • un retorno parcial de viviendas al alquiler tradicional,
  • y un freno al crecimiento del parque turístico que se venía produciendo desde el año 2020.

Sin embargo, el impacto sobre los precios ha sido limitado. ¿Por qué?

  • Porque Gijón combina presión turística con concentración de vivienda en manos de multi propietarios.
  • Muchas de las viviendas que salen del uso turístico no vuelven al mercado de alquiler estable, sino que pasan a alquiler temporal, de temporada o directamente quedan vacías como activo patrimonial.

Resultado:
📉 baja el número de pisos turísticos,
📈 pero la tensión en el acceso a la vivienda se mantiene.

3. Llanes: el corazón del problema turístico asturiano en manos de la ultraderecha

El caso de Llanes es distinto y más extremo. Aunque el INE tampoco publica cifras municipales, Llanes es uno de los concejos con mayor densidad de pisos turísticos por habitante de toda Asturias, y ahí la incidencia del recorte ha sido especialmente visible:

  • Gran parte de la economía local gira en torno al turismo.
  • El alquiler turístico ha desplazado históricamente a la población residente, especialmente a jóvenes y trabajadores del propio sector servicios.
  • En muchos pueblos del concejo, la vivienda habitual ha pasado a ser minoritaria frente a la vivienda turística o vacacional.

Con la nueva regulación:

  • Muchos propietarios no han podido o no han querido adaptarse al registro obligatorio.
  • Se han retirado anuncios, pero no se ha producido un retorno significativo al alquiler residencial, porque:
    • la demanda local es débil,
    • los salarios no permiten competir con la rentabilidad turística,
    • y la vivienda sigue viéndose como inversión estacional.

En Llanes, por tanto, el descenso del 21% autonómico no se traduce en una mejora real del acceso a la vivienda, sino más bien en:

  • viviendas cerradas fuera de temporada,
  • o reconvertidas en segundas residencias.

4. Comparación Gijón–Llanes: dos problemas distintos bajo el mismo dato

Aspecto

Gijón

Llanes

Tipo de presión

Urbana y residencial

Turística y estacional

Efecto del recorte

Retirada de anuncios ilegales

Salida parcial del mercado

Retorno al alquiler estable

Limitado

Muy escaso

Impacto en precios

Bajo

Prácticamente nulo

Problema estructural

Multipropiedad

Turistificación


5. Conclusión: Asturias reduce pisos turísticos, pero no resuelve el problema

El dato del INE (–21%) es contundente y sitúa a Asturias como una de las comunidades donde más ha retrocedido el alquiler turístico. Sin embargo:

  • En Gijón, el problema no es solo el turismo, sino la lógica de la vivienda como activo financiero.
  • En Llanes, el turismo sigue marcando el modelo territorial, aunque haya menos anuncios legales.

En ambos casos, la reducción de pisos turísticos no está siendo suficiente para mejorar el acceso a la vivienda, porque no se acompaña de:

  • movilización de vivienda vacía,
  • límites a la concentración de propiedad,
  • ni políticas específicas desde el gobierno municipal para el alquiler residencial estable.

En resumen: 

Los números bajan, pero el problema permanece y Asturias confirma que regular el turismo es necesario, pero claramente insuficiente si no se aborda el modelo inmobiliario en su conjunto.

La evolución reciente de la vivienda y del modelo urbano en Gijón y Llanes no puede entenderse al margen de las decisiones políticas adoptadas por sus respectivos gobiernos municipales, integrados por partidos de la derecha extrema (Foro Asturias y PP) y la ultraderecha, (VecinosxLlanes).  Lejos de actuar como diques de contención frente a los efectos más agresivos del mercado inmobiliario, estas administraciones han contribuido, por acción u omisión, a normalizar un modelo que subordina el derecho a la vivienda y la vida cotidiana de la población residente a intereses económicos privados.

En ambos municipios se observa un patrón común: la ausencia de políticas públicas activas orientadas a garantizar el acceso a la vivienda habitual, especialmente para jóvenes, trabajadores y familias con rentas medias y bajas. La reducción del número de viviendas turísticas registrada por el INE en Asturias —un 21% menos en noviembre de 2025— no es fruto de una estrategia municipal planificada, sino del endurecimiento normativo estatal. Los ayuntamientos mencionados no han liderado este proceso, ni han articulado mecanismos eficaces para reconvertir esas viviendas al alquiler residencial estable. El resultado es un parque inmobiliario que, aunque parcialmente despojado del uso turístico, no se reincorpora a la función social de la vivienda.

En Gijón, ciudad con una fuerte presión residencial, el gobierno municipal de Moriyón  ha evitado intervenir de forma decidida en el mercado del alquiler. La negativa a aplicar zonas tensionadas, a impulsar límites efectivos a los precios o a movilizar vivienda vacía ha consolidado un escenario donde la reducción de pisos turísticos no se traduce en alivio alguno para la población. La vivienda continúa tratándose como un activo financiero, mientras los residentes se enfrentan a precios elevados, contratos inestables y una creciente precarización habitacional. Esta pasividad institucional no es neutral: favorece objetivamente a los grandes y medianos propietarios, y desplaza el coste del modelo sobre quienes viven de su trabajo.


 Foto: concejales del PP en el Ayuntamiento de Llanes con el sicario presidente del PP de Asturias, Álvaro Queipo

En Llanes, el deterioro adopta una forma aún más profunda, estructural y dramática. Gobernado por fuerzas ultra conservadoras locales con un discurso excluyente y sectario, el municipio ha avanzado hacia un modelo donde la población residente es tratada como un elemento secundario frente a la lógica turística y especulativa. El resultado es un concejo donde la vivienda habitual se reduce, los jóvenes se ven obligados a marcharse y el territorio se vacía fuera de temporada. La falta de medidas para proteger el alquiler permanente, junto con la tolerancia hacia la conversión masiva de vivienda en alojamiento turístico o segunda residencia, ha generado un proceso de expulsión silenciosa, pero constante de los llaniscos.

En ambos casos, el denominador común es una concepción ideológica de la política municipal que renuncia a intervenir para corregir desigualdades y asume como inevitable la mercantilización de la vivienda. Bajo estos gobiernos, el ciudadano deja de ser el centro de la acción pública y pasa a convertirse en un daño colateral asumido, un mal menor frente a la rentabilidad económica y la atracción de capital. No se trata de errores puntuales, sino de una orientación política coherente con postulados autoritarios y ultraliberales, donde los derechos sociales se subordinan al orden del mercado… Es fascismo de garrafón.

Así, el deterioro que sufren Gijón y Llanes no es accidental. Es el resultado directo de políticas municipales que priorizan intereses privados, rechazan la regulación y desatienden la función social de la vivienda. La consecuencia es un territorio menos habitable, más desigual y crecientemente hostil para quienes pretenden vivir, trabajar y desarrollar su proyecto vital en él. En este contexto, la crisis de la vivienda no solo se mantiene: se cronifica y se profundiza, con el aval explícito o implícito de gobiernos que han decidido no situar a sus ciudadanos en el centro de sus políticas.

La situación política e institucional que vive Llanes refleja un deterioro profundo de la relación entre gobierno municipal, oposición y ciudadanía, perceptible en varios planos que afectan directamente a la calidad democrática del concejo. Mientras el acceso a la vivienda se deteriora y el municipio pierde población residente, los llaniscos sostienen con sus impuestos una estructura política sobredimensionada, en la que varios concejales perciben retribuciones que superan ampliamente los ingresos que obtienen —o han obtenido— en sus trayectorias profesionales fuera de la política, buenos ejemplos son el alcalde fascista, Enrique Riestra, el concejal de Urbanismo (PP) Juan Carlos Armas, la concejal de servicios sociales, Priscila Alonso o él impresentable Juan Valladares, concejal de Economía y Agroganadería. Este hecho, constatable en los acuerdos plenarios de dedicaciones y sueldos, genera una brecha evidente entre representantes y representados, especialmente en un concejo con salarios medios modestos y una economía muy dependiente de la estacionalidad turística.

Este desequilibrio no se limita al plano económico. A él se suma una opacidad persistente en la gestión municipal, marcada por la falta de publicación sistemática de documentos, expedientes y resoluciones que afectan al interés general. Contratos, licencias, decisiones urbanísticas o expedientes administrativos relevantes no se ponen a disposición de la ciudadanía con la transparencia exigible, pese a que los concejales —incluidos los de la oposición— tienen derecho legal a acceder a esa información y a difundirla para garantizar el control democrático.

Sin embargo, frente a este escenario, la oposición socialista ha permanecido mayoritariamente ausente de iniciativas políticas contundentes que expongan con claridad estas prácticas y permitan a la ciudadanía conocer el alcance real de la gestión municipal. No se ha producido una estrategia sostenida de fiscalización pública, ni una labor constante de denuncia política que saque a la luz los expedientes ocultos o las decisiones controvertidas. Esta inacción contribuye a normalizar el funcionamiento opaco del gobierno, debilitando el papel de la oposición como contrapeso institucional.

El resultado es un vacío de rendición de cuentas. Por un lado, un gobierno municipal fascista que concentra poder, administra recursos públicos con escaso control visible y mantiene ocultos documentos que deberían ser accesibles. Por otro, una oposición que no ejerce plenamente su función de vigilancia y defensa del interés general. En medio, una ciudadanía que paga salarios políticos elevados y sigue esperando explicaciones, acceso a la información y una gestión que priorice sus necesidades reales.

Esta situación no responde a episodios aislados, sino a una dinámica sostenida de deterioro democrático, donde el derecho a la información se diluye, la transparencia se convierte en excepción y la política municipal se desconecta de la vida cotidiana de los llaniscos. Mientras no se publiquen los expedientes, no se expliquen las decisiones y no se asuma una fiscalización efectiva, la percepción de saqueo institucional y de abandono ciudadano seguirá creciendo, alimentando la desconfianza y el desgaste social en el concejo.

Ya lo dijo Bob Woodward: “La democracia muere en la oscuridad.”

 

 

 

LLANES Y GIJÓN, GOBERNAR SIN DELITO, PERO SIN EJEMPLARIDAD

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