LAS “ESCUELINAS” DE LLANES, ATRAPADAS EN LA BATALLA POLÍTICA DE LOS MANGANTES

 

Tras conocerse públicamente el nuevo retraso en la integración de las escuelas infantiles de 0 a 3 años de Posada y Llanes en la red autonómica, la situación generó una rápida reacción institucional y política en el municipio, reflejada en las informaciones publicadas por distintos medios.

El gobierno municipal fascista de VecinosxLlanes y PP en el  Ayuntamiento de Llanes ha respondido con dureza a las explicaciones ofrecidas por la Consejería de Educación del Principado de Asturias. En un comunicado oficial, el Consistorio rechazó lo que calificó como “excusas sin fundamento” para justificar la exclusión de las escuelas infantiles de la segunda fase de integración prevista en la red autonómica. Según el Ayuntamiento, el argumento trasladado por la Consejería —el riesgo de dejar sin comedor a 90 niños durante siete meses— es “rotundamente falso” y carece de “justificación técnica ni legal”. Además, defendió que el servicio de comedor está garantizado mediante un contrato vigente hasta el 31 de julio de 2026, y aseguró haber remitido documentación con soluciones técnicas y un cronograma para licitar un nuevo contrato que garantice la continuidad del servicio. El Consistorio también afirmó haber propuesto una fórmula jurídica basada en la delegación de competencias por parte del Principado para poder culminar la licitación del comedor tras la integración, una propuesta que, según denuncia, no ha recibido respuesta por parte de la Consejería https://bit.ly/47KB6Nt


 Foto: Álvaro Queipo y Enrique Riestra, los dos sarcomas políticos que hoy tiene el municipio de Llanes

En la misma línea, el fascista alcalde de Llanes, Enrique Riestra, denunció públicamente que el municipio ha sufrido ya tres aplazamientos en este proceso. En declaraciones recogidas en medios locales, el regidor sostuvo que el Ayuntamiento ha cumplido con todos los requisitos administrativos exigidos y que ha presentado tanto la documentación solicitada como soluciones legales para evitar cualquier interrupción del servicio de comedor. “El Ayuntamiento está cumpliendo, hemos iniciado el procedimiento para la tramitación del servicio, hemos presentado toda la documentación y hemos ofrecido soluciones legales viables”, afirmó el alcalde, quien además solicitó una reunión urgente con la Consejería de Educación para desbloquear la situación y garantizar que la integración de las escuelas infantiles pueda hacerse efectiva el 1 de abril https://bit.ly/3PyJk52

Por su parte, el Grupo Municipal Socialista de Llanes reaccionó cuestionando la versión ofrecida por el equipo de gobierno local y acusó al Ayuntamiento de trasladar a las familias una explicación que, a su juicio, no se corresponde con la realidad administrativa del proceso. El portavoz municipal socialista y secretario general del PSOE local, Óscar Torre, afirmó que el problema radica en que el Ayuntamiento no ha cumplido uno de los requisitos exigidos por el Principado para completar la integración: garantizar mediante licitación el servicio de comedor para el próximo curso. Según Torre, desde el mes de octubre el Gobierno autonómico solicitó la documentación necesaria, incluido un contrato que asegurase el servicio hasta el final del curso 2026-2027, y sostiene que en el caso de Llanes no existe una licitación iniciada que acredite dicha garantía. “El Ayuntamiento está intentando construir un relato que no se sostiene. La realidad es que no ha licitado el contrato del comedor y ese era un requisito imprescindible para que la integración pudiera realizarse en abril”, declaró el portavoz socialista. Estas declaraciones pueden consultarse en la información
 https://bit.ly/3NAOay8

Desde el PSOE de Llanes también se subraya que el Principado necesita entre 10 y 12 meses para tramitar un nuevo contrato de comedor, motivo por el cual consideran que la integración no puede llevarse a cabo sin que exista previamente una garantía administrativa de continuidad del servicio. Según el portavoz socialista, el proceso de incorporación de las escuelas infantiles municipales a la red autonómica se está desarrollando de forma progresiva en toda Asturias y debe realizarse “con garantías para los niños, las familias y los trabajadores”, evitando improvisaciones que puedan afectar a un servicio esencial.

Las diferentes reacciones reflejan así un enfrentamiento político y administrativo sobre las responsabilidades del retraso en la integración de las escuelas infantiles de Llanes, con versiones contrapuestas entre el equipo de gobierno municipal y la oposición socialista acerca del cumplimiento de los requisitos exigidos por el Principado de Asturias.

Tras conocerse el nuevo retraso en la integración de las escuelas infantiles de 0 a 3 años de Posada y Llanes en la red autonómica, el debate institucional entre el Ayuntamiento de Llanes y la Consejería de Educación del Principado de Asturias ha derivado en versiones contrapuestas sobre las causas del aplazamiento. Ante esta situación de conflicto administrativo, la única vía formal para dirimir quién tiene razón en términos jurídicos es la jurisdicción contencioso-administrativa.

Si el gobierno municipal considera que la Consejería de Educación está incumpliendo la normativa o retrasando de manera injustificada la integración de las escuelas infantiles, el Ayuntamiento puede acudir a los tribunales mediante la interposición de un recurso contencioso-administrativo contra la decisión o la inactividad de la administración autonómica. Este procedimiento permitiría que un juez analice la legalidad de las actuaciones de ambas administraciones y determine si el Principado está obligado a ejecutar la integración en las condiciones que reclama el Consistorio.

El primer paso sería formalizar un requerimiento previo entre administraciones, un trámite habitual cuando existe un conflicto competencial entre una administración local y una autonómica. A través de este requerimiento, el Ayuntamiento podría solicitar formalmente a la Consejería que cumpla con la integración de las escuelas infantiles o que responda de forma motivada a las propuestas presentadas por el Consistorio. Si la administración autonómica no respondiera o mantuviera su negativa en base a los argumentos que esgrime, el Ayuntamiento podría interponer el recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

En ese recurso, el gobierno municipal tendría la oportunidad de aportar toda la documentación que afirma haber presentado: el contrato vigente del servicio de comedor hasta el 31 de julio de 2026, el cronograma de licitación del nuevo contrato, la propuesta jurídica de delegación de competencias para culminar la licitación y el informe de intervención municipal sobre la compensación económica. Con esta documentación, el Ayuntamiento podría sostener que ha cumplido los requisitos administrativos necesarios y que no existe un riesgo real de interrupción del servicio.

Al mismo tiempo, el Consistorio podría solicitar al tribunal medidas cautelares para los 90 niños afectados de Llanes con el fin de evitar perjuicios a las familias y a los menores mientras se resuelve el procedimiento. Entre esas medidas podría plantearse la suspensión del retraso de la integración o la adopción de una solución transitoria que garantice la continuidad del servicio educativo y del comedor escolar para los aproximadamente 90 niños y niñas afectados.

La vía contencioso-administrativa permitiría así trasladar el conflicto desde el ámbito político al judicial, donde un órgano independiente evaluaría los argumentos de ambas partes y determinaría si la Consejería de Educación ha actuado conforme a la ley o si, por el contrario, debe ejecutar la integración de las escuelas infantiles en las condiciones reclamadas por el Ayuntamiento de Llanes. Mientras tanto, el objetivo central de cualquier actuación administrativa o judicial debería ser garantizar la estabilidad del servicio y la protección del interés de los menores y de sus familias.

La pregunta que muchos vecinos de Llanes pueden hacerse en este momento es clara: si el gobierno municipal sostiene con tanta firmeza que la Consejería de Educación está actuando de forma incorrecta, ¿va a recurrir realmente a un contencioso-administrativo frente a la administración autonómica para defender sus argumentos y exigir la integración de las escuelas infantiles y la protección del servicio para los 90 niños afectados? Esa sería, en términos institucionales, la vía lógica cuando una administración considera que otra está incumpliendo la ley o actuando de forma injustificada.

Foto: Aurora Aguilar (responsable de este desaguisado de las escuelinas) y su "padrino"

Sin embargo, la duda surge precisamente porque hasta ahora el conflicto se ha desarrollado principalmente en el terreno de las declaraciones públicas y del enfrentamiento político. Si el equipo de gobierno municipal mantiene que dispone de contratos, cronogramas de licitación y soluciones jurídicas suficientes para garantizar el comedor y permitir la integración de las escuelinas, la forma de acreditar esa posición de manera definitiva sería acudir a los tribunales para que un juez determine si la decisión de la Consejería es correcta o si, por el contrario, debe ejecutarse la integración en las condiciones que reclama el Ayuntamiento.

Desde una perspectiva crítica con la actuación del gobierno municipal, algunos vecinos como el que escribe este post sostengo que ese paso difícilmente se dará. Para ello argumento, que durante los últimos años el Ayuntamiento ha mostrado una actitud muy combativa cuando el conflicto se produce con particulares o con ciudadanos, pero no la misma determinación cuando el enfrentamiento se plantea frente a una administración de mayor rango. Según esa visión, la estrategia consistiría más en trasladar el debate al plano político y mediático —tratando de imponer un relato sobre la responsabilidad del retraso— que en dirimir el fondo del asunto en el ámbito judicial.

En ese contexto se interpretó también la visita realizada a Llanes por la diputada del Partido Popular en la Junta General del Principado, Gloria Fernández, vinculada al área educativa. Su presencia hay que leerla como un gesto de respaldo político al equipo de gobierno municipal tras la polémica generada por el retraso en la integración de las escuelas infantiles por una concejal del PP, Aurora Aguilar. Desde esa misma lectura crítica se sostiene que este tipo de gestos buscan reforzar la posición política del gobierno local en el debate público, mientras continúa abierta la discusión sobre quién tiene realmente la responsabilidad administrativa del retraso.

En cualquier caso, más allá del enfrentamiento político, la cuestión de fondo sigue siendo la misma: determinar si se han cumplido o no los requisitos necesarios para la integración de las escuelas infantiles en la red autonómica y garantizar la continuidad de los servicios para las familias. Si el Ayuntamiento considera que dispone de los argumentos jurídicos suficientes para demostrar que ha actuado correctamente, la vía del contencioso-administrativo sigue siendo el mecanismo institucional previsto para resolver un conflicto entre administraciones y aclarar definitivamente la situación.

Para terminar el post quiero manifestar que el jabalí parado que hoy ocupa la alcaldía de Llanes, Enrique Riestra Rozas y sus “mariachis” de concejales en el gobierno municipal, son lo que vemos con la gestión efectuada con las escuelas de 0-3 años, incompetentes que han encontrado en la política un refugio para cobrar lo que ni en sus mejores sueños podrían cobrar en la vida civil. La postura del gobierno municipal se ve respaldada por una plaga de “politicuchos” del PP de Oviedo encabezados por Álvaro Queipo, que como argumento para justificar las tropelías de sus compañeros de Llanes, se bajan los pantalones y nos enseñan el culo a los llaniscos… Es lo que hoy representan, la mediocridad con traje ("se creen mierda y no llegan a pedo").

Ya lo dijo Montesquieu: “Cuando el poder sustituye a la justicia por el relato, la verdad termina en los tribunales.”

LLANES: LA BUROCRACIA QUE DENUNCIA VECINOSXLLANES Y PP ES EL RESULTADO DE SU PROPIA GESTIÓN

En el III Encuentro de alcaldes y alcaldesas de Asturias, celebrado hoy en Avilés dentro del Foro Municipalismo organizado por LA NUEVA ESPAÑA, los representantes municipales del oriente asturiano coincidieron en señalar que la excesiva burocracia es el principal problema al que se enfrentan los ayuntamientos en su gestión diaria. En el encuentro participaron José Manuel González (Cangas de Onís), Emilio García (Parres), José Ángel Toyos (Colunga), José Manuel Fernández (Peñamellera Baja), Iván Allende (Piloña), Salomé Samartino (Caravia), Enrique Riestra (Llanes), José Antonio Roque (Onís) y Paulo García (Ribadesella) https://bit.ly/4upiKezEl alcalde de Llanes, Enrique Riestra, destacó que “el principal problema de los ayuntamientos es la burocracia y la falta de efectividad normativa”. Señaló que incluso acciones sencillas pueden tardar meses debido a los trámites administrativos y pidió más apoyo de las administraciones autonómica y estatal, además de medidas para facilitar viviendas asequibles en municipios turísticos.


Por la izquierda, José Manuel González, Emilio García, José Ángel Toyos, José Manuel Fernández, Iván Allende, Salomé Samartino, Enrique Riestra, José Antonio Roque y Paulo García, este jueves, en Avilés.

Por su parte, el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González, explicó que el reto principal es prestar servicios de calidad con recursos limitados. Indicó que los ayuntamientos asumen cada vez más competencias sin financiación suficiente y reclamó mayor apoyo al medio rural, inversiones en infraestructuras y respaldo al sector primario, además de reducir la burocracia.

El alcalde de Ribadesella, Paulo García, señaló que los municipios turísticos afrontan dificultades para mantener los servicios cuando la población se multiplica durante el verano, por lo que reclamó un tratamiento diferencial que permita cubrir adecuadamente esas necesidades.

Iván Allende, alcalde de Piloña, afirmó que uno de los principales retos es poder ejecutar proyectos municipales, ya que la normativa de contratación y la burocracia ralentizan especialmente los proyectos medianos y pequeños. También subrayó que los ayuntamientos asumen competencias que no les corresponden y con recursos económicos limitados.

El alcalde de Parres, Emilio García Longo, indicó que los municipios necesitan definir mejor su marco competencial y contar con una financiación acorde. Según explicó, los procedimientos administrativos generan impotencia y frustración, especialmente al ser la administración más cercana a los ciudadanos.

José Ángel Toyos, alcalde de Colunga, señaló que la principal aspiración de los ayuntamientos es reducir la burocracia y agilizar las tramitaciones de proyectos y solicitudes, destacando que una mayor financiación ayudaría a resolver gran parte de los problemas municipales.

Desde Peñamellera Baja, su alcalde José Manuel Fernández defendió que es necesario facilitar el emprendimiento en los pueblos, con menos burocracia, menor presión fiscal y normativa más flexible. También reclamó mayor apoyo de los gobiernos autonómicos y propuso impulsar micropolígonos para favorecer la implantación de empresas.

La alcaldesa de Caravia, Salomé Samartino, insistió en la necesidad de “adelgazar” la burocracia, señalando que los largos tiempos de autorización entre administraciones pueden hacer fracasar proyectos y subvenciones, incluso cuando cuentan con financiación europea.

Finalmente, el alcalde de Onís, José Antonio Roque, explicó que el principal objetivo de su concejo es retener población, ya que el envejecimiento y el aumento de segundas residencias reducen los ingresos municipales mientras aumentan los costes de servicios. Por ello, reclamó una financiación autonómica que permita la supervivencia de los municipios con poca población.

En conjunto, las declaraciones de todos los alcaldes participantes muestran una situación en la que los ayuntamientos perciben que tienen un papel central en la gestión diaria del territorio, pero con limitaciones administrativas, económicas y normativas que ralentizan su capacidad de actuación. La coincidencia en estos puntos indica que se trata de problemas compartidos por distintos municipios, independientemente de su tamaño o características.

El análisis de la aparente incoherencia entre las declaraciones del alcalde de Llanes, Enrique Riestra Rozas, sobre la burocracia y la realidad del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del concejo debe partir de los hechos comprobables relacionados con la tramitación urbanística del municipio.


 Foto: Juan Carlos Armas (PP) y Enrique Riestra (VxLl), los dos inútiles que hoy están al frente del problema de la vivienda en Llanes 

En primer lugar, es importante señalar que Llanes llevaba años sin un plan urbanístico válido, concretamente desde el año 2011 sin un PGOU válido, es decir, alrededor de 14-15 años sin planeamiento urbanístico general plenamente vigente https://bit.ly/4bG5Bqc, después de que el anterior fuera anulado por el Tribunal Supremo. Esto generó una situación prolongada de inseguridad jurídica en materia urbanística. Durante ese periodo se sucedieron varios intentos de elaborar un nuevo documento de planeamiento sin éxito, lo que convirtió el urbanismo en uno de los principales focos de conflicto político y administrativo del concejo.

El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) impulsado por el gobierno municipal fascista de VecinosxLlanes y PP, fue aprobado inicialmente por el pleno el 28 de abril de 2025, iniciando después el procedimiento legal de exposición pública y presentación de alegaciones. Durante ese proceso se registraron 539 alegaciones en el segundo periodo de información pública, lo que muestra un nivel considerable de participación y también de controversia en torno al contenido del plan.

El documento urbanístico contempla un crecimiento residencial importante: 5.774 nuevas viviendas previstas, de las cuales aproximadamente el 60 % se ubicarían en núcleos rurales del concejo, según la propuesta defendida por el equipo de gobierno municipal. Este planteamiento forma parte de la estrategia urbanística del plan, que según el propio alcalde pretende impulsar un desarrollo “sostenible y moderado” sin agotar el suelo disponible.

El nuevo PGOU aprobado por el gobierno municipal de Llanes se presenta oficialmente como la solución al vacío urbanístico que arrastra el concejo desde que el Tribunal Supremo anuló el anterior plan en 2011. Sin embargo, cuando se examinan los datos y las decisiones políticas documentadas durante su tramitación, aparece una contradicción evidente entre el discurso institucional sobre el problema de la vivienda y el contenido real del planeamiento aprobado.

El plan se ha defendido públicamente como un instrumento necesario para ordenar el territorio y desbloquear la actividad urbanística tras más de una década sin planeamiento general válido. Pero los números del propio documento muestran que el eje central del PGOU no es la vivienda accesible ni la corrección de la crisis habitacional que afecta al concejo, sino la apertura de un enorme volumen de crecimiento residencial. En la tramitación del plan se difundió la previsión de casi seis mil nuevas viviendas, una cifra que convierte al PGOU en uno de los instrumentos de transformación territorial más intensos planteados en el municipio en décadas.

El problema no es simplemente el crecimiento. El problema es para quién está pensado ese crecimiento. En un concejo donde el mercado inmobiliario está fuertemente tensionado por la segunda residencia y el turismo, la cuestión clave no es construir más, sino garantizar vivienda accesible para residentes permanentes. Y es precisamente ahí donde el PGOU revela su mayor debilidad social.

La prueba más clara no está en interpretaciones ideológicas, sino en un hecho político concreto y documentado. En marzo de 2024 el pleno municipal debatió una moción para que el plan general incorporara suelo destinado específicamente a vivienda protegida y vivienda social. La propuesta no prosperó porque fue rechazada por la mayoría formada por VecinosxLlanes y el PP. Es decir, cuando se planteó reforzar de forma explícita el componente social del planeamiento, el gobierno municipal decidió no hacerlo... Nada nuevo en gobernantes fascistas y peseteros.

Ese dato desmonta el argumento de que el plan responde al problema de la vivienda. Si el objetivo prioritario hubiera sido garantizar acceso a vivienda asequible, la reserva de suelo para vivienda protegida habría sido un elemento central del PGOU. Sin embargo, la decisión política fue otra: permitir un gran volumen de crecimiento residencial sin convertir la vivienda pública en el eje estructural del planeamiento.

       Foto: el sicario Queipo con sus fieles del partido en Llanes

La consecuencia es un modelo urbanístico profundamente desequilibrado. Mientras el plan abre la puerta a miles de nuevas viviendas, la proporción destinada a vivienda protegida aparece como marginal en comparación con el crecimiento total. En términos sociales, eso significa que el planeamiento no corrige la dinámica que ya existe en el mercado inmobiliario local, dominado por la segunda residencia, la inversión inmobiliaria y el encarecimiento del suelo.

El problema se agrava además por la distribución territorial del crecimiento. Una parte significativa de las nuevas viviendas previstas se ubica en núcleos rurales, lo que implica expansión residencial dispersa. Ese tipo de crecimiento no solo incrementa la presión sobre infraestructuras y servicios públicos, sino que dificulta utilizar el planeamiento como herramienta de política social de vivienda. La dispersión residencial favorece la urbanización extensiva, pero no facilita la creación de parques de vivienda pública bien conectados y accesibles.

Por eso la crítica al PGOU no se limita a un debate técnico sobre urbanismo. Lo que está en juego es el modelo de concejo que se está construyendo. Un plan general puede servir para ordenar el territorio y garantizar desarrollo equilibrado, o puede convertirse en una herramienta que consolide un modelo inmobiliario orientado principalmente a la especulación residencial y la segunda vivienda. Cuando el crecimiento previsto es masivo y la vivienda protegida queda relegada a un papel mínimo, la dirección que toma el planeamiento resulta difícil de ignorar.

El contraste entre el discurso político y las decisiones adoptadas es particularmente llamativo. Desde el gobierno municipal se ha hablado en distintas ocasiones del problema del acceso a la vivienda en municipios turísticos. Sin embargo, cuando se analizan los hechos —el rechazo a incorporar suelo para vivienda social, la prioridad otorgada al crecimiento residencial y la escasa centralidad de la vivienda protegida en el plan— aparece una brecha evidente entre lo que se dice y lo que se aprueba.

En definitiva, el PGOU de Llanes no puede presentarse únicamente como un instrumento técnico para superar años de inseguridad urbanística. Es también una decisión política que define quién se beneficia del crecimiento del concejo y quién queda fuera de él. Y lo que muestran los hechos es que el planeamiento aprobado abre ampliamente la puerta al desarrollo inmobiliario mientras deja en segundo plano la función social de la vivienda.

Cuando un municipio con fuerte presión turística aprueba un plan que permite miles de nuevas viviendas pero no sitúa la vivienda protegida en el centro de su estrategia, el resultado no es neutral. Es un modelo de urbanismo que ordena el crecimiento, sí, pero que no garantiza justicia social en el acceso a la vivienda. Y esa ausencia no es un accidente administrativo: es el resultado directo de las decisiones políticas que se tomaron durante la elaboración del plan.

Por otro lado, la lentitud en la tramitación administrativa del Ayuntamiento de Llanes es legendaria. Existen referencias documentadas a problemas o críticas relacionadas con la tramitación de licencias urbanísticas en el Ayuntamiento de Llanes.

Un primer elemento objetivo es que el propio gobierno municipal ha reconocido la necesidad de mejorar y agilizar los procedimientos de licencias urbanísticas. En noviembre de 2025 el consistorio anunció una instrucción interna para unificar criterios técnicos y administrativos en la tramitación de expedientes de licencias, una medida impulsada desde la concejalía de Urbanismo que esta en manos del PP por obra de la “mentira andante”, Juan Carlos Armas, con el objetivo de aportar mayor seguridad jurídica y eficiencia al proceso. La propia explicación oficial de esa medida señala que se buscaba mejorar el funcionamiento de uno de los procedimientos administrativos más relevantes del municipio https://bit.ly/4sCd6nJ

El hecho de que el Ayuntamiento aprobara una instrucción específica para reorganizar y homogeneizar la tramitación indica que existía previamente un problema de funcionamiento o de disparidad de criterios, algo que el propio gobierno municipal trató de corregir mediante un protocolo interno https://bit.ly/47hCRSn  


Foto: "Pinocho" Riestra, el fascista que hoy asola desde la alcaldía el municipio de Llanes  

Además, en el ámbito laboral interno del área de urbanismo también han existido tensiones vinculadas al funcionamiento del departamento. El Ayuntamiento emitió un comunicado respondiendo a declaraciones sindicales relacionadas con el departamento de Urbanismo y recordando que ya había existido una denuncia ante la Inspección de Trabajo sobre las condiciones y funcionamiento del área, lo que refleja que el servicio municipal responsable de la gestión urbanística había sido objeto de conflicto o críticas https://bit.ly/3N3ih17   

A esto se suma que los problemas relacionados con retrasos administrativos en licencias urbanísticas no son completamente nuevos en el municipio. En documentación del Defensor del Pueblo se recoge que se solicitó información al Ayuntamiento de Llanes por retrasos en la tramitación de solicitudes de licencias urbanísticas, teniendo que reiterarse el requerimiento de información en varias ocasiones antes de recibir respuesta https://bit.ly/4br1m0t  

Estos tres elementos —la reorganización interna de los procedimientos de licencias, las controversias sobre el funcionamiento del departamento de Urbanismo y la existencia de actuaciones del Defensor del Pueblo relacionadas con retrasos en licencias— muestran que la tramitación urbanística en Llanes ha sido objeto de críticas o de problemas administrativos documentados.

Lo que sí se puede afirmar con base documental es que:

  • La tramitación de licencias urbanísticas en Llanes ha generado quejas y requerimientos administrativos.
  • El propio Ayuntamiento ha reconocido la necesidad de reorganizar y agilizar esos procedimientos.
  • El área municipal de Urbanismo ha sido objeto de conflictos internos y críticas relacionadas con su funcionamiento.

En conjunto, los documentos disponibles muestran que la gestión de licencias urbanísticas en Llanes ha sido un área problemática desde el punto de vista administrativo, lo que ha motivado tanto actuaciones institucionales externas como medidas internas para intentar mejorar la tramitación de expedientes.

Para terminar el post quiero manifestar que a partir de los hechos expuestos, el epílogo que se desprende es claro. En el encuentro de alcaldes celebrado en Avilés, el alcalde fascista de Llanes denunció la burocracia y la lentitud administrativa como uno de los grandes problemas que sufren los ayuntamientos. Sin embargo, cuando se examina la situación concreta del propio Ayuntamiento de Llanes, aparecen una serie de datos que ponen en cuestión esa crítica cuando procede de quien gobierna el concejo desde hace casi 11 años.

Llanes ha vivido más de una década sin un planeamiento urbanístico general plenamente válido tras la anulación del PGOU de 2011. El nuevo plan impulsado por el gobierno municipal no llegó hasta 2025, después de años de bloqueo y de varios intentos fallidos. Ese retraso no es una abstracción administrativa: ha tenido consecuencias directas sobre la seguridad jurídica del municipio, sobre la planificación del territorio y sobre la capacidad de gestionar el urbanismo con claridad.

A esa situación se suman las dificultades documentadas en la tramitación de licencias urbanísticas. El propio gobierno municipal de VecinosxLlanes y PP ha reconocido la necesidad de reorganizar y unificar criterios en la gestión de expedientes para intentar agilizar procedimientos. También existen referencias a conflictos internos en el área de Urbanismo y a requerimientos institucionales relacionados con retrasos administrativos. Todo ello evidencia que la lentitud burocrática que se denuncia públicamente no es un problema ajeno al propio funcionamiento del consistorio.

Cuando desde la alcaldía se critica la burocracia de otras administraciones mientras persisten problemas de funcionamiento en la gestión urbanística municipal, el contraste resulta inevitable. No se trata de una valoración ideológica, sino de una constatación basada en hechos: retrasos en la planificación urbanística durante años, necesidad de reorganizar procedimientos de licencias y conflictos internos en el área encargada de gestionarlas.

En ese contexto, las declaraciones de Riestra sobre la burocracia adquieren otra dimensión. Porque pedir a otras administraciones que agilicen procedimientos y faciliten soluciones exige también que el propio gobierno municipal demuestre la misma eficacia en su ámbito de responsabilidad. Cuando eso no ocurre, el discurso político corre el riesgo de convertirse en una crítica hacia fuera que no se aplica hacia dentro.

El resultado de esa dinámica lo perciben directamente los vecinos de Llanes. Tras casi once años de gobierno municipal continuado, la ciudadanía ha visto cómo se acumulaban retrasos en el planeamiento urbanístico, problemas en la tramitación administrativa y debates recurrentes sobre el acceso a la vivienda sin soluciones estructurales claras. Mientras tanto, los ciudadanos continúan cumpliendo con sus obligaciones fiscales y administrativas hacia el Ayuntamiento.

Por eso la cuestión de fondo no es únicamente la burocracia en abstracto. Lo que está en juego es la responsabilidad de quien gobierna. Si la administración local es la institución más cercana a los ciudadanos, también es la que tiene la obligación más directa de responder con eficacia, planificación y coherencia entre lo que se reclama públicamente y lo que se hace en la gestión diaria.

Cuando esa coherencia no se percibe como sucede con el gobierno fascista del Ayuntamiento de Llanes, el problema deja de ser solo administrativo y se convierte en una cuestión de confianza pública. Y esa confianza es la que, año tras año, muchos vecinos de Llanes sienten que no recibe el retorno que debería corresponder a una administración que lleva más de una década al frente del gobierno municipal.

Ya lo dijo Thomas Jefferson: “La primera responsabilidad de un gobernante es responder ante quienes gobierna.”
Principio del formulario

 

 

LAS “ESCUELINAS” DE LLANES, ATRAPADAS EN LA BATALLA POLÍTICA DE LOS MANGANTES

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