LLANES, GIJÓN Y OVIEDO: CUANDO EL TURISMO MANDA Y EL PUEBLO PIERDE… EL PRECIO DE UN MODELO SIN FUTURO

La patronal de la hostelería y el turismo de Asturias, OTEA, ha lanzado una alerta sobre el “crecimiento desmesurado” de las viviendas de uso turístico y viviendas vacacionales en la región, que considera una de las principales amenazas para la cohesión territorial, la ordenación de la oferta turística y la actividad hostelera tradicional. En su balance del sector en el año 2025, OTEA —representada por su presidente, Javier Martínez, y el vicepresidente ejecutivo, Fernando Corral— puso sobre la mesa cifras que ilustran con claridad esta tendencia: entre 2024 y 2025 el número de plazas de viviendas turísticas aumentó de 29.312 a 44.465, un incremento del 34% más en un solo año. RTPA

El fenómeno es especialmente acusado en Gijón, Oviedo y Llanes. En Gijón, hay más del doble de plazas en viviendas turísticas que en hoteles: 10.664 frente a 4.737, lo que supone un 125 % más de oferta en pisos turísticos que en alojamiento hotelero tradicional. En Llanes, una de cada diez viviendas se dedica al uso turístico (1.195 de 12.890), con 6.058 plazas turísticas frente a 2.525 hoteleras —casi el triple—, y en Oviedo las cifras también reflejan que las viviendas turísticas superan a las hoteleras (6.117 frente a 5.515 plazas). RTPA

OTEA señala que este boom no se limita solo a los números: no están sujetas a la misma normativa que los hoteles, por ejemplo en materia de controles sanitarios y de funcionamiento, lo que —según la patronal— permite a las viviendas turísticas competir con precios más bajos y debilitar la rentabilidad de los alojamientos tradicionales. Además, OTEA advierte de la existencia de un “universo de alojamientos ilegales” que no están registrados y que agrava aún más la presión sobre el mercado de la vivienda y del turismo. RTPA+1

Este crecimiento ha sido notable en un contexto en el que, paradojicamente, las pernoctaciones en establecimientos hoteleros retrocedieron un 2,56 %, pese al aumento de visitantes gracias, entre otros factores, a la llegada de turistas en AVE desde Madrid y a los más de dos millones de viajeros que entraron por el aeropuerto asturiano, según estima la propia OTEA. RTPA

La patronal hosteleras también repasó otros desafíos significativos: el elevado absentismo laboral, la caída de rentabilidades de negocios hosteleros que no pueden repercutir completamente la subida de precios al cliente, y la necesidad de mayor formación profesional para cubrir las demandas de empleo en el sector. OTEA recordó que el turismo y la hostelería generan 36.000 empleos directos y otros 13.000 indirectos, y que el sector ya supera los niveles de empleo previos a la pandemia, con un impacto estimado de alrededor del 12,8 % del PIB regional. Sin embargo, el número de autónomos en el sector ha caído a su mínimo histórico, mientras que los asalariados han crecido. otea.es

Respecto a la regulación, el Principado de Asturias trabaja en un decreto para ordenar el uso turístico de viviendas, esperado para principios de 2026, aunque, tal y como advirtió OTEA, no incluirá todas las medidas solicitadas, como limitar a cinco el número de viviendas turísticas por propietario —una propuesta que OTEA defiende pero que considera podría tener retos desde una perspectiva de competencia. RTPA

Asimismo, la discusión regulatoria se sitúa en un contexto legal más amplio: a nivel estatal, la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal de 2025 exige ahora la aprobación de la comunidad de propietarios para operar alquileres turísticos en edificios, con votación de al menos tres quintos de los propietarios, lo que añade una capa de regulación que afecta a muchos propietarios y operadores (aunque esta medida tampoco reemplaza las normativas autonómicas o municipales vigentes). roomonitor.com

OTEA también reiteró su rechazo a la implantación de una tasa turística en el Principado, calificándola de “impuesto a las vacaciones” y advirtiendo de que podría perjudicar la competitividad de Asturias frente a otras comunidades del norte de España. La Voz de Asturias Frente a estos desafíos, la patronal aboga por políticas que fomenten la desestacionalización del turismo, como potenciar festivales y actividades fuera del verano, impulsar turismo bit.ly/4q3vHZd


 

A continuación dejo un análisis ordenado y argumentado, sobre los principales problemas que están generando los pisos turísticos —especialmente en lugares como Gijón, Llanes y, en menor medida, Oviedo—, y cómo estos impactos se encadenan entre sí.

Los pisos turísticos como factor de desequilibrio: una industria que desplaza a otra

El auge de las viviendas turísticas no supone simplemente la aparición de una oferta alternativa: implica la transformación del propio modelo turístico.

La industria hotelera —regulada, fiscalizada y sometida a exigencias de calidad, seguridad e higiene— se enfrenta ahora a un competidor que:

  • opera con costes regulatorios mucho menores,
  • paga tasas más bajas o más difíciles de controlar,
  • carece, en muchos casos, de inspecciones periódicas,
  • y fragmenta la oferta en miles de pequeñas unidades imposibles de supervisar eficazmente.

Esto genera una competencia asimétrica para el sector hotelero.

Los hoteles cargan con inversiones en personal, accesibilidad, medidas antiincendios, seguridad sanitaria, seguros obligatorios, inspecciones… Mientras que muchos pisos turísticos, especialmente los que operan ilegales o semiclandestinos, escapan de parte de esas obligaciones.

El resultado es doble:

1.   Los hoteles reducen márgenes, ajustan plantillas o frenan inversiones;

2.   La calidad general del destino turístico se precariza, porque el negocio se desplaza hacia operadores más informales, más volátiles y menos comprometidos con el territorio.

Paradójicamente, lo que parecía “diversificación turística” se convierte en sustitución: no se suma oferta, se cambia una industria por otra más inestable.

La tentación fiscal: ingresos rápidos, efectos duraderos

Muchos ayuntamientos como el de Llanes, Gijón u Oviedo ven en los pisos turísticos una oportunidad de:

  • recaudar nuevas tasas,
  • dinamizar barrios,
  • atraer visitantes de mayor gasto.

Pero esa lógica tiene trampa.

Los ingresos municipales procedentes de estas viviendas son mucho menores que lo que aporta la industria hotelera en su conjunto (empleo estable, cotizaciones, contratos con proveedores, inversiones a largo plazo). Sin embargo, el daño que se genera sí es estructural.

Se prioriza el ingreso inmediato —licencias, pequeñas tasas, recaudación turística— sobre una visión de largo plazo del territorio. Y una vez abierto el grifo, cerrarlo sin conflicto político y económico es muy difícil.

Los ayuntamientos y más los de la derecha extrema como son los de PP o Foro y la ultraderecha de Llanes, VecinosxLlanes, en lugar de anticiparse, suelen reaccionar tarde, cuando el fenómeno ya ha desplazado población, encarecido el alquiler y deteriorado la convivencia.

El efecto dominó sobre el mercado de vivienda

Aquí está el punto clave: el turismo se mete dentro del mercado residencial. Un piso que antes se alquilaba a largo plazo a una familia o a un joven trabajador pasa a convertirse en alojamiento turístico. Y eso tiene consecuencias inmediatas:

  • disminuye la oferta de alquiler residencial,
  • suben los precios porque hay menos pisos para vivir,
  • se expulsan residentes de determinadas zonas.

En municipios como Llanes y Gijón, donde la demanda estacional es muy alta, el fenómeno es todavía más agresivo: las viviendas dejan de cumplir su función social —alojar población local— y se convierten en activos financieros.

Para propietarios con capacidad económica, la vivienda ya no es un bien de uso, sino un producto de especulación: se compra para alquilar por días, no para vivir.

El resultado es claro:

  • jóvenes que no pueden emanciparse,
  • trabajadores obligados a desplazarse lejos,
  • sustitución de la población residente por población flotante.

Y con ello desaparecen colegios, comercios de barrio, servicios cotidianos. El territorio deja de tener vida propia para convertirse en escenario turístico.

Impacto social: comunidades fragmentadas, convivencia tensionada

La presencia masiva de pisos turísticos convierte edificios residenciales en espacios mixtos donde conviven:

  • vecinos permanentes,
  • turistas de corta estancia,
  • gestores intermediarios.

Esto genera conflictos:

  • ruido nocturno,
  • rotación constante de personas desconocidas,
  • uso intensivo de ascensores, portales y zonas comunes,
  • pérdida de privacidad y sensación de seguridad.

El edificio deja de ser hogar para convertirse en un pequeño hotel improvisado… Pero sin recepción, sin normas claras y sin responsables visibles. La comunidad se debilita. La idea de barrio se disuelve.

Economía local: más visitante no siempre significa más riqueza

Uno de los argumentos a favor de los pisos turísticos es que “atraen más turistas”. Pero más turistas no implica necesariamente más riqueza distribuida.

El turismo de pisos tiende a:

  • favorecer consumos rápidos,
  • concentrarse en zonas saturadas,
  • desplazar comercios tradicionales por negocios orientados al visitante,
  • expulsar al tejido económico que sostenía la vida local.

Además, gran parte de los beneficios se concentra en:

  • plataformas digitales externas,
  • propietarios con múltiples viviendas,
  • intermediarios,

mientras que el coste lo asume el conjunto de la sociedad: vivienda más cara, servicios colapsados, pérdida de identidad urbana.

Falta de planificación: normativas municipales que llegan tarde

La gran paradoja es que el problema se conocía. Se vio en Barcelona, en Baleares, en Lisboa, en Venecia… y aun así muchos gobiernos locales pensaron que “no sería para tanto”.

La regulación llega ahora cuando:

  • el mercado ya está tensionado,
  • muchos propietarios dependen de esos ingresos,
  • y los turistas ya han consolidado hábitos de consumo.

Limitar, inspeccionar, reconducir… Se vuelve políticamente costoso. Y mientras tanto, el daño urbano y social ya está hecho.

En conclusión, los pisos turísticos no son “malos” en sí mismos. El problema surge cuando:

  • crecen sin límites,
  • sustituyen vivienda permanente,
  • operan sin las mismas reglas que los hoteles,
  • y los gobiernos municipales como el de Llanes, Gijón y Oviedo actúan tarde o pensando solo en recaudar.

Entonces sí:

·         desordenan el modelo turístico

·         debilitan una industria consolidada

·         distorsionan el mercado de vivienda

·         erosionan la vida de barrio

·         y generan tensiones sociales que luego son muy difíciles de revertir

Lo preocupante es que muchas administraciones siguen sin comprender que esto no es solo una cuestión de turismo: es una cuestión de derecho a la vivienda, cohesión social y modelo de ciudad.

El impacto global del turismo en Asturias (incluyendo todos los alojamientos, sin distinguir entre hoteles y pisos turísticos): según el estudio IMPACTUR Asturias 2024, el turismo en su conjunto generó 2.818 millones de euros de valor añadido en 2024, lo que representa aproximadamente el 9,5 % del PIB de Asturias y sostiene cerca de 46.919 empleos residentes. Estos datos reflejan el peso económico total del sector turístico, pero no separan el aporte de hoteles frente al de viviendas turísticas. Exceltur+1

De los tres municipios hay uno, Llanes, que tras diez años de gobierno fascista ultra de VecinosxLlanes (sicarios de la asociación de enemigos de Llanes AVALL) en coalición con la derecha extrema del PP, han agravado dicho problema con el PGOU que está en trámite.

Aquí está un análisis detallado y objetivo a partir de los hechos y datos que hay en el contexto de la proliferación de viviendas turísticas. El enfoque es estructural, no ideológico ni evaluativo, ateniéndose a consecuencias observables.

“Turistificación” y PGOU de Llanes: un análisis objetivo del impacto estructural

La situación que atraviesa Llanes no es una coyuntura aislada ni un fenómeno efímero, sino la convergencia de tendencias que están configurando un modelo territorial, demográfico y económico con efectos acumulativos y, en muchos casos, contradictorios. La combinación del deterioro del turismo nacional en Asturias y la aprobación de un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que prioriza usos vinculados al turismo establece una dinámica que modifica profundamente la realidad del municipio.

1. Contexto regional: desaceleración del turismo nacional

Los datos de la Encuesta de Turismo de Residentes del INE para el verano de 2025 muestran que el turismo nacional en Asturias se encuentra en fase de retroceso:

  • Entre junio y agosto se registraron 1.528.184 viajes, lo que supone una caída del 6,4 % respecto al año 2024.
  • Frente al récord de 2023, el descenso acumulado supera el 16 %.
  • El gasto total del turismo interior también se redujo hasta 594 millones de euros, más de 86 millones menos que en 2023.

Estos datos indican que Asturias, y por extensión municipios tan dependientes como Llanes, están experimentando un cambio en el patrón de demanda: menos visitantes nacionales y menos gasto agregado, aunque el número de pernoctaciones no caiga en la misma proporción. Este contexto es esencial para entender por qué cualquier decisión urbanística relacionada con el turismo no puede evaluarse a corto plazo ni desvinculada de estas tendencias estructurales.

2. El rol del PGOU de Llanes en la “turistificación”

El nuevo PGOU aprobado en Llanes articula una apuesta explícita por intensificar la presencia del turismo en el territorio. Esto se traduce en varios ejes normativos:

  • Prioridad de usos turísticos sobre residenciales o mixtos en determinadas áreas, lo que favorece la instalación de viviendas de uso turístico, segundas residencias y alojamientos temporales.
  • Elevación de la capacidad de alojamiento en suelo urbanizable y urbanizado, incluyendo zonas periféricas.
  • Flexibilización para actividades económicas vinculadas al turismo que implica usos terciarios, hostelería, restauración y servicios de ocio.

Este tipo de ordenación no supone simplemente una adaptación a la demanda existente, sino una orientación explícita del modelo territorial hacia la “turistificación”. El urbanismo deja de ser neutro para convertirse en un mecanismo que facilita la expansión del turismo residencial y de corta estancia.

3. Relación entre la “turistificación” y el mercado de vivienda

La “turistificación”, dentro del marco del PGOU, incide directamente sobre el mercado de la vivienda de varias maneras objetivas:

·         Reducción de la oferta residencial permanente: una parte significativa del parque de viviendas se destina a usos turísticos, disminuyendo las unidades disponibles para alquiler o compra de larga duración.

·         Presión al alza sobre precios: la presencia de alojamientos turísticos aumenta el atractivo de inversión en inmuebles. Eso tiende a elevar los precios de la vivienda tanto en venta como en alquiler, un efecto constatado desde hace años en otras zonas con alta presencia de turismo residencial.

Cambio en la función del parque inmobiliario: la vivienda deja de ser primordialmente un bien de uso para la residencia y se convierte en un activo financiero, orientado a la renta por ocupación temporal. Estudios comparativos en otras regiones españolas han documentado estos efectos —por ejemplo en Baleares o Cataluña— y aunque el impacto específico varía según magnitud de la demanda, en Llanes estas dinámicas ya son perceptibles. Los datos de oferta turística en Asturias indican un fuerte crecimiento de plazas de viviendas turísticas, que en el conjunto de la comunidad pasó de 29.312 a 44.465 plazas entre 2024 y 2025, una señal clara de expansión de este segmento en términos cuantitativos.

4. Dinámicas demográficas y laborales vinculadas

En Llanes, la presión del turismo y del mercado residencial tiene implicaciones demográficas evidentes:

Estabilidad de la población residente: la reducción de oferta residencial estable y el encarecimiento de la vivienda tienden a dificultar la permanencia de residentes, especialmente jóvenes o trabajadores con ingresos medios o bajos. La caída de población en Llanes se viene produciendo desde que la ultraderecha alcanzó la alcaldía en el año 2015, nada nuevo con este desgobierno municipal.

Estructura del empleo: el empleo que genera el turismo es, en su mayoría, estacional y vinculado a sectores como hostelería, limpieza o servicios de mantenimiento. Estas ocupaciones, aunque necesarias, se caracterizan por temporalidad y salarios que rara vez se traducen en impulso de riqueza significativa a largo plazo.

El efecto combinado —población residente restringida y empleo estacional predominante— reduce la capacidad de desarrollo de un mercado laboral diversificado y con oportunidades de crecimiento estable.

5. Interacciones entre mercado turístico y mercado residencial

Varias consecuencias emergen de la interacción entre la “turistificación” del PGOU y los datos de la situación turística:

  • Desplazamiento de la demanda residencial hacia zonas más periféricas o fuera del municipio, debido a la pérdida de vivienda disponible.
  • Segmentación del mercado laboral, con una polarización entre empleo turístico estacional y sectores con menor peso en la estructura productiva local.
  • Riesgo de dependencia excesiva de la economía local a un modelo que ya muestra señales de desaceleración en la demanda nacional.

Estos efectos no son meramente teóricos; están siendo registrados en distintas métricas del mercado inmobiliario y de la población activa en el conjunto de Asturias y, por extrapolación proporcional, en áreas con características similares a Llanes.

6. Contraste entre tendencias y decisiones urbanísticas

El elemento clave del análisis es que las decisiones urbanísticas del PGOU no se ajustan a las tendencias observadas en la demanda turística:

  • El turismo nacional, base tradicional de la demanda del concejo, está en retroceso relativo.
  • La ordenación local, por el contrario, facilita la expansión de capacidades de alojamiento vinculadas a ese mismo turismo.
  • El resultado es una desalineación entre la evolución de la demanda real y la oferta impulsada por la regulación urbanística.

Este desajuste puede generar un escenario en el que la base económica privilegiada (el turismo) se vuelva cada vez más inestable como motor de sostenibilidad social y territorial.

7. Conclusión estructural

Desde una perspectiva objetiva y basada en hechos verificables, se puede afirmar que la “turistificación” promovida por el PGOU de Llanes amplifica y articula dinámicas preexistentes asociadas a la expansión de viviendas de uso turístico y de la presión sobre la vivienda residencial. Esta combinación:

  • limita la disponibilidad de vivienda para residentes,
  • intensifica la segmentación laboral hacia empleos temporal y estacionales,
  • y genera un modelo de desarrollo territorial que depende de un segmento turístico que, según los datos disponibles, no crece en volumen y en rentabilidad de forma sostenida.

En conjunto, esto configura una transformación estructural del municipio que va más allá de una simple expansión turística estacional y que tiene implicaciones claras —y medibles— sobre el mercado inmobiliario, la demografía activa y la capacidad de desarrollo económico estable del territorio.

Para terminar el post quiero manifestar que lo que está ocurriendo en Llanes —y, en distinta medida, en Gijón y Oviedo— revela algo más profundo que simples desaciertos de gestión: muestra un modo de gobernar. Un modo que confunde administrar lo público con ir encadenando titulares, fotos y anuncios; que sustituye la planificación por la improvisación y el debate por el rodillo; que reduce el interés general a una suma de decisiones cortoplacistas presentadas como inevitables.

Esta legislatura está siendo, en demasiados momentos, la del atropello silencioso y la inoperancia normalizada. Se legisla sin medir impactos, se aprueban planes urbanísticos que agravan problemas ya detectados y se responde a las alertas con gestos y eslóganes. Los derechos de los vecinos —derecho a vivienda, a ciudad, a estabilidad, a ser parte de una comunidad viva— quedan relegados a un segundo plano frente a un modelo que prioriza rentabilidad inmediata y apariencia de movimiento.

Mientras los datos advierten, mientras se tensiona el mercado de la vivienda, mientras se precariza el empleo y se vacían los barrios, la respuesta institucional parece siempre la misma: foto, discurso y a otra cosa. Lo demás —los efectos reales sobre la vida cotidiana— que lo resuelva el tiempo, el mercado o “ya veremos”.

Pero gobernar no es posar. Gobernar no es ampararse en la tradición o en la etiqueta ideológica para justificar cualquier decisión. Gobernar implica prever, corregir, escuchar, y —sobre todo— defender a quienes no tienen la fuerza suficiente para influir en el modelo: jóvenes que no pueden emanciparse, trabajadores que encadenan temporadas, familias que ven cómo sus pueblos se convierten en decorados.

Los ayuntamientos de esta derecha extrema como Gijón y Oviedo que se presenta como “pragmática” y “gestora” —Foro, PP y las formaciones locales como la fascista, VecinosxLlanes, que han abrazado sin matices la “turistificación” acelerada— han optado por un camino cómodo: crecer hacia fuera, aunque sea a costa de vaciar hacia dentro. Y cuando llegan las consecuencias, el discurso es siempre el mismo: “no había alternativa”.

Sí la había. Y sigue habiéndola.

La alternativa es poner límites, priorizar vivienda para residentes, diversificar economía, proteger los barrios, planificar con horizonte largo. No es una batalla ideológica: es una cuestión de responsabilidad democrática.

Porque, si algo demuestra este proceso, es que un municipio puede llenarse de visitantes y, al mismo tiempo, quedarse sin vecinos. Y un lugar sin vecinos ya no es un territorio vivo: es un escaparate.

Y cuando los escaparates se apagan, ya no queda nadie para encender las luces.

Ya lo dijo Theodore Roosevelt: “El progreso no consiste en destruir lo que tenemos, sino en mejorarlo para quienes vienen detrás.”

 

 

 

 

 

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