LA REALIDAD TRAS EL “ESCAPARATE” DE MORIYÓN… UN GIJÓN COMO UN QUESO DE GRUYERE

El jueves 28 de mayo hubo un desayuno informativo organizado por el diario EL COMERCIO, con la colaboración de Caja Rural de Asturias, en el Real Club Astur de Regatas, en el que estuvo acompañada por los ediles de Urbanismo, Jesús Martínez Salvador, y de Insfraestructuras Urbanas y Rurales, Gilberto Villoria y la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón Entrialgo https://bit.ly/49x4kAp

     Foto: participantes en el evento celebrado en el Club de Regatas de Gijón

La noticia que recoge el diario EL COMERCIO de dicho encuentro nos informa de que la alcaldesa, Carmen Moriyón, y varios miembros del gobierno local, estuvo centrado en proyectos estratégicos de la ciudad. Leticia Álvarez, directora del periódico, abrió el acto destacando el valor de escuchar las inquietudes de lectores y suscriptores, que habían enviado más de un centenar de preguntas.

El asunto principal fue Naval Azul. El edil de Urbanismo, Jesús Martínez Salvador, afirmó que el objetivo es aprobar en agosto el PERI de Naval Azul para llegar al periodo electoral con el proyecto de urbanización cerrado. Se mostró optimista y aseguró que la acogida empresarial está siendo “muy positiva”. Carmen Moriyón subrayó que el proyecto nació del consenso político en 2019, al decidir preservar el carácter industrial de los antiguos astilleros de Naval Gijón y apostar por un polo de innovación, destacando también la aportación de Jorge Espina, de Izquierda Unida.

También se anunció una actuación de unos 5.000 metros cuadrados entre el Acuario y la antigua dársena, que se licitará a finales de año y permitirá habilitar una zona de solárium con tumbonas, bautizada durante el acto como el “tostaderu” de Naval Azul. Sobre los edificios abandonados del ámbito, Moriyón explicó que se conservarán por su valor y se destinarán a usos comunales del futuro parque empresarial.

En relación con la ampliación del Parque Tecnológico en La Pecuaria, Moriyón destacó el interés de varias empresas tras la venta de la primera parcela a la Universidad Europea de Madrid. La alcaldesa explicó que el Ayuntamiento acompañó el proceso desde el principio. Sobre el alojamiento de los futuros estudiantes, respondió que el plan corresponde a la propia Universidad Europea, dejando abierta la posibilidad de una residencia.

La alcaldesa defendió además el apoyo municipal a la Universidad de Oviedo frente a las críticas por la llegada de enseñanza privada. Recordó que Gijón aporta más de medio millón de euros anuales a la universidad pública, además de otras actuaciones como la compra de una parcela, mejoras en Viesques y una inversión de 40.000 euros en el Planetario de Marina Civil.

En materia cultural, Moriyón calificó como “cumplir un sueño” que Tabacalera acoja en octubre el programa Ventanas al Prado, con proyecciones de obras del Museo del Prado sobre la fachada del edificio. También destacó la exposición Convivium en Revillagigedo y anunció la ampliación de su plazo de apertura. Gilberto Villoria confirmó que Tabacalera será una realidad como centro cultural a finales de 2028, lo que permitirá reformar la Casa Natal de Jovellanos y dedicarla a su figura y a la Ilustración.

Finalmente, se abordó la ampliación del Jardín Botánico con la adquisición de la Finca de La Isla. Moriyón la definió como “la pieza que faltaba”, mientras Martínez Salvador explicó que mejorará el recorrido circular del jardín y permitirá recuperar un servicio de hostelería. Villoria añadió que la primera actuación será reparar la cubierta de la casona, con una partida ya aprobada de 300.000 euros. La alcaldesa cerró evocando el “espíritu del Botánico” como ejemplo de colaboración entre las distintas corporaciones municipales.

He visto la comparecencia de Carmen Moriyón en dicho evento y la sensación que me ha producido es que vive en un “mundo paralelo” alejado de la realidad. Esta situación se utiliza para describir a una persona cuya percepción de la realidad y problemática que sufren los gijoneses no coincide con los hechos hoy descritos con bombo y platillo que efectúo en el Club de Regatas. Cuando se produce esta situación obedece a varias situaciones:

  • Negar evidencias claras y mantener una creencia a pesar de que los datos o los acontecimientos la contradigan.
  • Tener expectativas irreales del entorno que le rodea.
  • Interpretar la realidad de forma muy sesgada, ignorando información importante que afectan a los gijoneses que no encaja con la propia visión.
  • Aislarse de los problemas reales, refugiándose en fantasías, deseos o grandes proyectos con los que evitar la situación existente.

La expresión suele emplearse de forma crítica en política, economía o en la vida cotidiana para señalar que alguien parece desconectado de la realidad. Muchas veces simplemente refleja una percepción equivocada e interesada, exceso de optimismo, falta de información o una negativa a aceptar una realidad incómoda.

He de decir por otro lado que los dos periodista de EL COMERCIO que estaban en la platea con los tres cargos públicos del gobierno municipal, actuaron con palmeros del poder político municipal del Ayuntamiento de Gijón. Su postura en la tertulia se limito a dar cancha para que Moriyon y sus dos acompañantes relatasen los supuestos éxitos del gobierno municipal, mientras que las cosas de comer quedaban en el tintero. Fueron periodistas que eludieron en todo momento ninguna pregunta incomoda a Moriyón y sus acompañantes, eludiendo cualquier crítica ante hechos cometidos por dicho gobierno en estos tres años que llevan gobernando.

Desde la llegada de Carmen Moriyón a la Alcaldía en junio del año 2023, uno de los principales problemas que más afecta a los gijoneses es el acceso a la vivienda. El precio del alquiler en Gijón ha seguido subiendo: en abril de 2026 alcanzaba los 11,3 €/m², con una subida interanual del 8%. Frente a esa realidad, el gobierno municipal presentó el Plan Llave, con el compromiso de construir al menos 500 viviendas públicas durante el mandato, empezando por 120 en el año 2025. Sin embargo, han pasado tres cuartas partes de la legislatura y no se ha entregado ninguna vivienda de protección pública, pese a que hay parcelas del gobierno municipal para construir sobre ellas. El problema habitacional continúa siendo la mayor preocupación directa para vecinos, jóvenes y familias, especialmente en una ciudad donde el alquiler asequible es cada vez más difícil. En la tertulia Moriyón pasó de dicho problema como quien ha visto el diablo, no era importante hablar sobre las necesidades de los gijoneses.

Otro problema central es el Vial de Jove. La infraestructura sigue sin resolverse, pese a ser considerada clave para sacar el tráfico pesado de La Calzada y de la zona oeste. En 2024, Moriyón pidió al Ministerio garantías de que no habría más retrasos y defendió que sacar los camiones de La Calzada era imprescindible. Ese mismo año, el Ministerio descartó la licitación anterior porque el túnel previsto afectaría a 150 viviendas y a una residencia de ancianos, además de no permitir el paso de determinados tráficos peligrosos vinculados a El Musel. La consecuencia es que la zona oeste sigue soportando un problema histórico de tráfico, contaminación y falta de soluciones definitivas. En la tertulia reconoció que esta legislatura esta pérdida ante el disparate de gestión que efectúo su gobierno al no plantear ninguna alternativa en las dos visitas que hizo al ministerio al Secretario de Estado, José Antonio Santano, de aquellos polvos hoy los gijoneses tienen estos lodos. Como de costumbre Moriyón echó la culpa a el gobierno central… Pero los 40.000 ciudadanos de la zona oeste de Gijón tienen por delante años de calvario y contaminación por la incompetencia de, Moriyón y el consejero del Gobierno del Principado, Alejando Calvo.

También pesa la contaminación en la zona oeste. El propio acuerdo aprobado en Gijón sobre el Vial de Jove señalaba que uno de los grandes problemas de Asturias es el nivel de contaminación de esa área. Por eso, cuando se habla de grandes proyectos o de anuncios estratégicos como hizo Moriyón en el evento del Club de Regatas, el contraste con la vida diaria de los vecinos de La Calzada, Jove, Tremañes o Veriña es evidente: siguen esperando una solución efectiva al tráfico pesado y a la presión ambiental.

A estos asuntos se suma la acumulación de proyectos pendientes o inconclusos. La ciudad arrastra retrasos en infraestructuras, cambios de criterio y actuaciones que no terminan de materializarse. En ese contexto se sitúan el propio Vial de Jove, la transformación de Naval Azul, la Tabacalera, la ampliación del Parque Tecnológico o la Finca de La Isla. Sin embargo, en el desayuno informativo citado, el gobierno local puso en valor estos proyectos, destacando Naval Azul, Tabacalera, La Pecuaria y el Botánico, pero el texto aportado señala precisamente que quedaron fuera del foco “las cosas de comer”: vivienda, tráfico, contaminación y problemas cotidianos.

En conjunto, los principales problemas reales de Gijón durante este mandato de Moriyón no son la falta de anuncios, sino la dificultad para resolver cuestiones básicas: vivir en la ciudad a un precio asumible, liberar a la zona oeste del tráfico pesado, reducir la contaminación, desbloquear infraestructuras largamente prometidas y hacer que los grandes proyectos tengan efectos concretos en la vida diaria de los gijoneses.

Lo sucedido en el Club de Regatas de Gijón reflejó una forma de entender la política basada más en el relato que en la rendición de cuentas. Durante el encuentro, Carmen Moriyón y su equipo dedicaron buena parte de su intervención a desgranar proyectos de futuro, anuncios y expectativas, pero dejaron en un segundo plano los problemas que condicionan la vida diaria de miles de gijoneses.

El problema de la vivienda es el ejemplo más evidente. Mientras el precio de los alquileres continúa creciendo y cada vez más jóvenes y familias tienen dificultades para emanciparse o mantenerse en la ciudad, la realidad es que no se ha entregado ni una sola vivienda pública de las anunciadas al inicio del mandato. Los gijoneses no viven de planes, promesas o maquetas; viven de resultados. Y cuando han transcurrido tres cuartas partes de una legislatura sin que las soluciones comprometidas hayan llegado, la pregunta no es qué se piensa hacer mañana, sino qué se ha hecho hasta ahora.

Algo parecido ocurre con el Vial de Jove. La zona oeste sigue soportando el tráfico pesado, la contaminación y las consecuencias de un problema histórico que continúa sin resolverse. Los vecinos de La Calzada, Jove, Tremañes o Veriña no necesitan escuchar una vez más quién tiene la culpa o qué administración es responsable. Lo que esperan es liderazgo político, capacidad de negociación y soluciones concretas. Cuando una infraestructura estratégica sigue bloqueada después de años de debates, reuniones y declaraciones, el fracaso es colectivo, pero quienes gobiernan tienen la obligación de ofrecer respuestas y no únicamente explicaciones.

La sensación que transmite el discurso municipal es la de una administración más cómoda presentando grandes proyectos que afrontando los problemas inmediatos de los gijoneses. Naval Azul, Tabacalera, la ampliación del Parque Tecnológico o la Finca de La Isla pueden ser iniciativas importantes para el futuro de la ciudad, pero ninguna de ellas resuelve hoy el problema de la vivienda, la movilidad, la contaminación o el deterioro de determinados barrios. Existe una diferencia fundamental entre gobernar para la fotografía del mañana y gobernar para las necesidades del presente.

Por eso resulta llamativo que en una comparecencia destinada, supuestamente, a escuchar a la ciudadanía, los asuntos que más preocupan a muchos gijoneses apenas ocuparan espacio en el debate. La política no puede convertirse en un ejercicio permanente de autopromoción institucional. La función de un gobierno es gestionar los problemas reales, especialmente los más incómodos, porque son esos problemas los que determinan la calidad de vida de los ciudadanos.

La cuestión de fondo no es si Gijón tendrá dentro de unos años un nuevo espacio cultural, un parque empresarial ampliado o una gran operación urbanística. La cuestión es si los gijoneses pueden acceder a una vivienda, si la zona oeste dejará de soportar un tráfico insoportable, si disminuirá la contaminación y si las infraestructuras pendientes dejarán de ser promesas recurrentes. Mientras esas preguntas sigan sin respuesta como sucede actualmente, cualquier balance de gestión estará inevitablemente marcado por la distancia entre los anuncios y los resultados.

 

Para terminar el post quiero manifestar que en definitiva, la política del escaparate de Carmen Moriyón y de su gobierno de coalición —Foro, PP y tránsfuga— ya no tapa nada. Gijón no necesita más propaganda, ni más fotos, ni más discursos fabricados para esconder una gestión incapaz de resolver los problemas reales de la ciudad. Mientras el gobierno municipal presume de proyectos futuros, los gijoneses siguen sufriendo una vivienda inaccesible, una zona oeste castigada por el tráfico y la contaminación, y unas infraestructuras bloqueadas por la falta de soluciones eficaces.

Moriyón puede adornar el relato todo lo que quiera, pero la realidad es testaruda: gobernar no es vender titulares, es dar respuestas. Y cuando los anuncios sustituyen a los resultados, cuando las excusas pesan más que las soluciones y cuando los problemas cotidianos se esconden detrás de grandes proyectos, lo que queda no es gestión, sino fracaso político.

Ya lo dijo Max Weber: “La política no consiste en hacer promesas, sino en cumplir responsabilidades.”

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LA REALIDAD TRAS EL “ESCAPARATE” DE MORIYÓN… UN GIJÓN COMO UN QUESO DE GRUYERE

El jueves 28 de mayo hubo un desayuno informativo organizado por el diario EL COMERCIO , con la colaboración de Caja Rural de Asturias, en e...