El 18 de mayo se publicaba en la prensa regional la noticia donde se cuenta que Llanes vive una división política y social muy profunda desde 1990, provocada principalmente por el urbanismo. El último episodio ocurrió en el pleno municipal del 14 de mayo, cuando los concejales socialistas abandonaron la sala mientras el alcalde de la ultraderecha, Enrique Riestra, pronunciaba un discurso muy duro contra la gestión pasada del PSOE. Antes de eso, otro miembro de dicho partido ultra, Juan Valladares, había dimitido como concejal tras reconocer un que había violentado una caja donde se encontraba un expediente que tenía una custodia especial. Al marcharse, también lanzó acusaciones muy graves contra el PSOE, llamándolo “mafia”, “casta corrupta” y “empresa de colocación”.
Foto: miembros del gobierno de ultraderecha de VecinosxLlanes y PP, con el abandono de Juan Valladares en el pleno municipal el 14 de mayo
El origen del conflicto se sitúa en el año 1990. En aquel momento, el PSOE gobernaba Llanes con mayoría absoluta y presentó una propuesta urbanística muy ambiciosa patrocinada por el sector “trevinista”. Para los socialistas, aquel plan era una forma de modernizar el concejo, crear vivienda, atraer actividad económica y generar progreso. Sin embargo, para una parte de la población, aunque al principio minoritaria, el proyecto suponía una amenaza para el paisaje, la identidad local y la transparencia de la gestión pública.
El plan socialista (trevinista) preveía la construcción de muchísimas viviendas, especialmente en la franja costera entre Llanes y Barru, desde la carretera AS-379 hasta apenas 100 metros de la costa. Además, se contemplaban más viviendas en suelos urbanos, en pueblos y en terrenos incluidos en 13 convenios urbanísticos. Estos convenios fueron muy polémicos porque afectaban a sociedades creadas con capitales mínimos que compraron terrenos rústicos baratos y que, poco después, fueron recalificados como urbanizables. Los críticos llegaron a hablar de un posible “Marbellanes”, comparando el modelo con el urbanismo especulativo asociado a Marbella.
En ese contexto nació, en octubre de 1990, la asociación AVALL, la Agrupación de Vecinos y Amigos de Llanes. Esta plataforma ciudadana canalizó el rechazo vecinal al plan urbanístico y convirtió el desacuerdo en una oposición organizada. Desde entonces, la sociedad llanisca quedó dividida en dos bloques: quienes defendían el urbanismo socialista como una oportunidad de desarrollo y quienes lo veían como un modelo basado en corrupción, amiguismo y favoritismo.
Durante los 28 años de gobiernos socialistas de orientación “trevinista”, el urbanismo fue el principal foco de conflicto en Llanes, marcado por una creciente judicialización derivada de irregularidades que posteriormente fueron ratificadas por los tribunales de justicia. La noticia destaca que los tres planeamientos urbanísticos aprobados en el concejo acabaron siendo anulados judicialmente. La última anulación, en el año 2011, se produjo porque se introdujeron modificaciones sustanciales después del periodo de exposición pública. Para sus críticos, este hecho evidenciaba una forma de gobernar poco transparente, en la que se adoptaban decisiones relevantes sin el debido conocimiento ni participación de los vecinos. Desde entonces, Llanes continúa sin un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) propio, una situación que la noticia presenta como excepcional en España. Esta circunstancia, además, permite concluir que tanto el “trevinismo” como las fuerzas que llegaron al gobierno municipal en 2015 —VecinosxLlanes y el PP, presentándose como alternativa regeneradora— han fracasado en la resolución del problema urbanístico, como se analizará más adelante.
El cambio político llegó en el año 2015. Poco antes de las elecciones nació VecinosxLlanes, una formación ultra vinculada en parte al activismo vecinal contra el urbanismo socialista que tiene su gen origen en VecinosxLlanes. Su aparición rompió el dominio electoral del PSOE, que perdió la mayoría absoluta. Entonces, un pacto entre Foro, VecinosxLlanes, PP e IU llevó a Enrique Riestra a la alcaldía. Este nuevo gobierno multicolor con un pegamento común, las retribuciones que cobraban del erario público, prometió regeneración política y un urbanismo más moderado, alejado de los grandes “pelotazos”.
El gobierno ultra de Enrique Riestra descartó el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) socialista que estaba tramitando el PSOE y empezó a redactar uno nuevo, más limitado. Once años después, ese documento está todavía pendiente de aprobación por la CUOTA. El 4 de diciembre del año pasado, el pleno aprobó provisionalmente el nuevo Plan General de Ordenación Urbana con los votos del equipo de gobierno y la abstención del PSOE. El nuevo plan contempla la construcción de 5.862 viviendas, 3.335 se localizan en los pueblos del concejo, 1.606 en suelo urbano consolidado, 567 en urbano no consolidado y 354 en urbanizable. Para vivienda protegida se establece una reserva del 30 por ciento en el suelo urbanizable (191 viviendas) y del 10 por ciento en el urbano no consolidado (55 viviendas). Total, 246 viviendas (el 4,19%) https://bit.ly/4di2fuy Una cifra que el PSOE de Llanes considera insuficiente y restrictiva, mientras que el gobierno local la presenta como una alternativa al desarrollismo anterior. Los socialistas defendían un modelo con unas 15.000 viviendas.
La noticia explica que ahora el enfrentamiento se centra en quién tiene la culpa de los retrasos. El gobierno municipal ultra de Llanes sostiene que el Principado, gobernado por el PSOE, está bloqueando la aprobación definitiva del PGOU para hacer parecer que la gestión local ha fracasado. El PSOE llanisco, por el contrario, afirma que no existe tal bloqueo y que los retrasos se deben a errores y mala gestión del propio Ayuntamiento, que incluso habría tenido que repetir la aprobación inicial… Y mientras tanto, la “casa de los llaniscos” sigue sin barrer.
La crisis de vivienda es otro punto de choque. El PSOE acusa al gobierno local de llevar una década sin impulsar vivienda pública. Por su parte, VecinosxLlanes y el PP responden que el problema viene heredado de la etapa socialista, de la falta de un plan urbanístico válido y del atasco de la Reserva Regional del Suelo de Poo, que lleva unos veinte años sin desarrollarse pese a los compromisos del Gobierno del Principado.
El artículo concluye que lo ocurrido en el último pleno no es un hecho aislado, sino una muestra más de una guerra política enquistada. El lenguaje entre los partidos se ha endurecido mucho: el gobierno acusa al PSOE de haber favorecido la especulación y la corrupción, mientras que el PSOE acusa al gobierno de intentar tapar el llamado “escándalo Valladares”. Así, el diálogo político queda sustituido por insultos, reproches y acusaciones constantes.
En definitiva, la noticia presenta Llanes como un concejo dividido desde hace más de tres décadas por dos modelos opuestos de urbanismo: uno más expansivo, defendido históricamente por el “trevinismo” socialista, y otro más restrictivo del gobierno ultra de VecinosxLlanes y PP contra los llaniscos, que ha llevado a que Llanes tenga uno de los precios más elevados por metro cuadrado de la vivienda en Asturias. impulsado por el actual gobierno. El futuro inmediato del urbanismo local depende ahora del Gobierno del Principado y de la CUOTA, pero cualquier decisión será interpretada políticamente por ambos bandos. Según la noticia, 36 años después, la herida sigue abierta y no parece cercano un acuerdo, ya que el urbanismo fue con el “trevinismo” y con el gobierno ultra el caballo de batalla donde ambos bandos quieren meter la cuchara https://bit.ly/4dDoXw1
Desde el año 2015, el gobierno municipal de VecinosxLlanes y PP ha convertido Llanes en el ejemplo de una promesa de regeneración que terminó derivando en parálisis, confrontación permanente y ausencia de soluciones reales para los llaniscos. La ultraderecha llegó al Ayuntamiento presentándose como la alternativa al viejo urbanismo socialista, prometiendo limpiar la gestión, ordenar el concejo y defender a los llaniscos frente a los errores del pasado. Sin embargo, casi una década después, Llanes sigue sin un PGOU definitivamente aprobado, continúa sufriendo una grave crisis de vivienda, pierde población y mantiene una vida política envenenada por el insulto, la acusación constante y la incapacidad de alcanzar acuerdos útiles.
El gran fracaso del gobierno de VecinosxLlanes y PP es precisamente el urbanismo, el mismo terreno sobre el que construyeron su legitimidad política. Durante años utilizaron la herencia socialista como explicación de todos los males del concejo, pero el paso del tiempo ha vaciado ese argumento. La herencia recibida puede explicar el punto de partida, no justificar diez años de bloqueo. Si un gobierno llega prometiendo resolver un problema histórico y, tras 11 años, el problema sigue abierto, la responsabilidad ya no puede colocarse únicamente en los anteriores. También pertenece a quienes gobiernan, cobran por gobernar y no han sido capaces de dar una salida definitiva.
El actual PGOU, presentado como la gran alternativa al desarrollismo anterior, continúa pendiente de aprobación definitiva. Mientras tanto, Llanes permanece atrapado en una situación anómala: sin una herramienta urbanística estable, sin seguridad suficiente para planificar el futuro y sin una respuesta eficaz al problema de la vivienda. El gobierno municipal ultra culpa al Principado y al PSOE de bloquear el plan, pero esa explicación resulta insuficiente cuando se observa que el Ayuntamiento también ha acumulado retrasos, conflictos y errores de gestión. La política de echar siempre la culpa al adversario no construye vivienda, no desbloquea suelo y no mejora la vida de los vecinos.
La crisis de vivienda es una de las consecuencias más graves de esta gestión letal contra los llaniscos. Llanes es un concejo atractivo, turístico y con capacidad económica, pero cada vez más difícil para vivir todo el año. El aumento de la presión turística, la expansión de viviendas vacacionales y la falta de vivienda pública han creado un escenario en el que muchos vecinos, especialmente jóvenes y familias trabajadoras, encuentran enormes dificultades para quedarse en el municipio. El gobierno municipal no puede presumir de buena gestión mientras el acceso a una vivienda digna sigue sin resolverse.
El problema demográfico que sufre Llanes confirma esa debilidad. Llanes no ha crecido en población tras once años bajo este gobierno: ha perdido vecinos. Pasar de 13.694 habitantes en 2015 a 13.486 en 2025 desmonta cualquier discurso triunfalista. Un municipio que recibe turistas, inaugura negocios ligados a la temporada y presume de atractivo exterior, pero pierde población residente, está mostrando una contradicción profunda. El éxito de un concejo no se mide solo por cuántas personas lo visitan, sino por cuántas pueden vivir en él con estabilidad.
La dependencia del turismo también revela un modelo económico incompleto. El turismo genera ingresos, pero cuando se convierte en el eje casi exclusivo del municipio provoca estacionalidad, encarece la vivienda y debilita la vida cotidiana de los pueblos. El municipio de Llanes no puede convertirse en un escaparate para visitantes, mientras sus propios vecinos soportan dificultades para acceder a vivienda, servicios insuficientes y una economía cada vez más condicionada por la temporada.
A todo esto se suma la presión fiscal. Según los datos aportados por IEE y la FADE, Llanes soporta una de las cargas fiscales municipales más altas de Asturias, con 724 euros por habitante. Esa cifra exige resultados a quienes hoy viven cobijados den la política municipal . Si los vecinos de Llanes pagan mucho, tienen derecho a recibir servicios públicos eficaces, planificación urbanística, vivienda, mantenimiento, limpieza, atención municipal y una gestión seria. Lo que no resulta aceptable es combinar alta recaudación con excusas permanentes, conflictos judiciales y falta de soluciones.
También resulta especialmente grave el coste de la conflictividad administrativa y judicial. Las cifras citadas sobre litigios, contenciosos, reclamaciones y reservas presupuestarias apuntan a cantidades cercanas a los dos millones de euros https://bit.ly/4dQMfjk Ese dinero, directa o indirectamente, sale del bolsillo de los llaniscos. Y cada euro destinado a pleitos, errores administrativos o conflictos de gestión es un euro que no se dedica a vivienda, servicios, mantenimiento, inversión útil o mejora de los pueblos.
La cuestión de los sueldos que perciben los miembros del gobierno municipal agrava aún más la percepción ciudadana. No se trata de negar que los cargos públicos deban cobrar, sino de exigir correspondencia entre sueldo, responsabilidad y resultados. Cuando los concejales perciben retribuciones públicas relevantes y el municipio continúa bloqueado, la crítica es inevitable. Los llaniscos tienen derecho a preguntarse qué reciben a cambio de ese coste político si los principales problemas siguen sin resolverse.
Por eso la crispación que vive Llanes no es solo una pelea entre partidos. Es la consecuencia de una frustración social acumulada. Los llaniscos llevan años escuchando reproches al pasado, acusaciones al PSOE, discursos contra la herencia recibida y promesas de regeneración. Pero en la práctica siguen viendo vivienda cara, pérdida de población, dependencia turística, presión fiscal elevada, pleitos costosos y ausencia de un PGOU definitivo. Esa distancia entre el discurso del gobierno y la realidad cotidiana es lo que alimenta el enfado.
El gobierno municipal de ultraderecha de VecinosxLlanes y PP ha fracasado porque no ha sabido transformar la protesta en gestión. Una cosa es denunciar los errores del pasado y otra muy distinta gobernar con eficacia. Llegaron al Ayuntamiento diciendo que venían a salvar Llanes del viejo modelo “trevinista”, pero han acabado atrapados en la misma guerra política, usando la confrontación como escudo y la herencia recibida como coartada. Después de algo más de una década, ya no basta con señalar al pasado: hay que responder por el presente... Y eso parece ser que les escuece el culo cuando los llaniscos piden cuentas.
En definitiva, la gestión municipal del gobierno ultra desde el año 2015 puede calificarse como profundamente negativa para los intereses de los llaniscos. No ha solucionado el urbanismo, no ha garantizado vivienda asequible, no ha frenado la pérdida de población, no ha reducido la dependencia turística, no ha rebajado la presión fiscal ni ha pacificado la vida política local. La crispación actual es el resultado de esa frustración: un pueblo cansado de pagar mucho, recibir poco y escuchar siempre las mismas excusas de mal pagador, mientras sus problemas reales siguen sin resolverse.
Para terminar el post quiero manifestar que en definitiva, ha llegado el momento de que los llaniscos pidan cuentas a un gobierno municipal ultra de VecinosxLlanes y PP que llegó prometiendo regeneración y que, tras once años, deja un balance marcado por la parálisis urbanística, la vivienda inaccesible, la pérdida de población, la presión fiscal elevada, los costes judiciales y una crispación política permanente. No basta con seguir escondiéndose detrás de la herencia recibida. Quien gobierna, cobra y decide, por lo tanto tiene la obligación de responder por sus actos, por sus omisiones y por el dinero público que sale del bolsillo de los vecinos.
Llanes no puede seguir siendo rehén de un gobierno que ha socavado la cartera y los intereses de los llaniscos mientras convierte cada crítica en una excusa y cada problema en una acusación contra el pasado. Los vecinos pagan, soportan las consecuencias y ven cómo sus necesidades reales —vivienda, servicios, estabilidad, futuro para los jóvenes y vida en los pueblos— quedan enterradas bajo discursos de confrontación, propaganda y victimismo político.
Pero la exigencia no puede dirigirse solo al gobierno municipal. También es momento de reclamar una oposición socialista más contundente, más rigurosa y más limpia de cargas heredadas del. El PSOE de Llanes no puede pretender fiscalizar con autoridad al actual gobierno mientras siga atrapado en la mochila del “trevinismo” urbanístico, una etapa que no fue ejemplar y cuyas irregularidades fueron ratificadas por los tribunales. Defender lo indefendible solo debilita su posición, lo convierte en rehén de su pasado y facilita que el gobierno de ultraderecha de VecinosxLlanes y PP siga utilizando esa herencia como coartada permanente.
Llanes necesita una oposición que no tenga miedo a romper con los errores propios, que fiscalice con datos, que defienda a los vecinos sin complejos y que no permita que el debate público siga secuestrado entre quienes fracasaron antes y quienes están fracasando ahora. Porque los llaniscos no necesitan trincheras: necesitan responsabilidades, soluciones y una política municipal puesta al servicio del interés general.
Y conviene recordar algo esencial: quienes hoy gobiernan el Ayuntamiento de Llanes no llegaron allí por ciencia infusa. Están ahí porque alguien los votó. Por eso también ha llegado el momento de tomar conciencia colectiva entre los llaniscos. Cada voto tiene consecuencias. Cada mayoría permite una forma de gobernar. Y si los vecinos de Llanes no quieren repetir esta deriva de bloqueo, soberbia, excusas y perjuicio para los vecinos, tendrán que mirar de frente lo ocurrido y actuar en consecuencia cuando vuelva a tener la palabra.
Ya lo dijo José “Pepe” Mujica: “Los políticos tienen que vivir como vive la mayoría y no como vive la minoría.”


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