VECINOSXLLANES Y PP: EL GOBIERNO MUNICIPAL QUE DEJÓ LLANES SIN CASAS PARA VIVIR Y CON PISOS PARA ESPECULAR

 

La noticia que hoy se publica en el diario La Nueva España, sobre el drama de la vivienda que azota Llanes, utiliza el caso de un trabajador de Llanes para explicar con datos concretos la situación del mercado residencial en el concejo. Este trabajador es un bibliotecario ovetense que comenzó a trabajar en el Ayuntamiento de Llanes el lunes anterior a la publicación, llevaba semanas buscando vivienda en Llanes, Posada y otros pueblos cercanos. Pese a haber recurrido a inmobiliarias, anuncios por palabras y redes sociales, solo consiguió una solución temporal: un alquiler para los meses de mayo y junio. Si después no encuentra una vivienda estable, tendrá que desplazarse a diario desde Oviedo hasta Llanes y volver, lo que supone unos 200 kilómetros diarios… Con lo cual, lo que gane se habrá quedado una buena parte en el transporte.


Foto: Juan Carlos Armas (PP) concejal de Urbanismo, y el alcalde Enrique Riestra (VxLl)... El lema de la foto es una inocentada para los llaniscos 

La noticia sitúa este caso dentro de un problema más amplio, ya reconocido oficialmente por los creadores del mismo, tras once años de gobierno de la ultraderecha de VecinosxLlanes y PP. Tanto la villa de Llanes como la localidad de Posada han sido declaradas zonas de mercado residencial tensionado por la Consejería de Vivienda. La declaración se apoya en informes elaborados con datos de organismos como el INE, SADEI y el Catastro. Según esos datos, el precio de la vivienda ha crecido muy por encima del IPC, mientras que la oferta disponible para residentes habituales, trabajadores desplazados y jóvenes que buscan emanciparse se ha reducido de forma muy notable.

En el caso de Llanes, el precio medio de compraventa alcanzó en el año 2024 alcanzó los 2.338 euros por metro cuadrado. Entre los años 2020 y 2024, el precio acumuló una subida del 43,61%, lo que supone 23,7 puntos porcentuales más que el incremento del IPC en Asturias durante ese mismo periodo. Por esa evolución, Llanes cumple los criterios legales de zona tensionada por dos vías: por la carga hipotecaria y por el crecimiento del precio de compra.

La situación de Posada es incluso más acusada en términos de incremento porcentual. Allí, el precio de compraventa pasó de 1.040 euros por metro cuadrado en el año 2019 paso a 1.907 euros por metro cuadrado en el año 2024. Esto representa una subida del 83,37%, es decir, 63 puntos por encima de la inflación autonómica. En Posada, la declaración como zona tensionada se justifica tanto por el encarecimiento de la compra como por el incremento del alquiler.

La noticia insiste en que el problema no se limita al precio, sino también a la falta de vivienda disponible para alquilar todo el año. J. R. C., propietario de una inmobiliaria veterana de Llanes, afirma que lleva año y medio sin recibir ninguna vivienda destinada al alquiler anual. Según su testimonio, directamente “no hay” oferta para quienes necesitan vivir de manera estable en el concejo como el ciudadano del comienzo del post.

Frente a esa falta de alquiler residencial, la noticia destaca el peso creciente de la vivienda turística. En mayo del año 2025 había 1.143 viviendas turísticas censadas en el concejo de Llanes, lo que supone un aumento del 48% respecto a 2020. Esta expansión del alquiler vacacional contrasta con la desaparición del alquiler anual. Muchos pisos se ofrecen solo durante el curso, de septiembre a junio, especialmente para docentes, mientras que en julio y agosto se destinan al alquiler por semanas o quincenas.

La noticia recoge que durante el verano algunos propietarios pueden obtener ingresos muy superiores con el alquiler vacacional. Según se señala, incluso algunos pisos sin licencia turística se alquilan en julio y agosto por semanas o quincenas para ingresar 6.000 o 7.000 euros en la temporada. También se menciona que un apartamento de una habitación puede superar los 3.000 euros durante el verano. Esta diferencia de rentabilidad contribuye a que muchos propietarios no ofrezcan sus viviendas para contratos de larga duración.

Otro dato relevante que recoge la noticia procede del informe encargado por el Gobierno del Principado. En el año 2021, el concejo de Llanes tenía 3.098 viviendas vacías, fuera del mercado del alquiler. Esa cifra representaba el 19% del parque residencial. El dato refuerza la idea de que no solo existe presión turística y subida de precios, sino también una parte importante de viviendas que permanecen sin uso residencial estable.

La declaración de zona tensionada permite aplicar medidas para intentar contener los precios, como la limitación de rentas en el caso de grandes tenedores o la ampliación de contratos. Sin embargo, tanto el trabajador que encabeza esta noticia como el dueño de la inmobiliaria muestran pocas expectativas de que esta declaración resuelva por completo el problema. El trabajador considera que puede servir parcialmente, pero no del todo. El dueño de la inmobiliaria, por su parte, sostiene que muchos propietarios no sacan sus pisos al mercado por miedo a impagos, desperfectos o a no poder recuperar la vivienda con rapidez.

La noticia concluye señalando que, mientras no haya más oferta de alquiler anual o vivienda pública asequible, personas como este trabajador tendrán que seguir dependiendo de soluciones temporales. En su caso, espera que quizá en junio o septiembre quede libre algún piso, posiblemente de algún docente, aunque reconoce que encontrar vivienda estable en Llanes está siendo “complicadísimo”.

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El caso del bibliotecario ovetense que consigue trabajo en el Ayuntamiento de Llanes pero no consigue una vivienda estable en el concejo no es una anécdota aislada: es la expresión humana de un fallo estructural del mercado residencial local por la aplicación de políticas neoliberales. La noticia publicada el 10 de mayo de 2026 presenta a un trabajador recién incorporado al Ayuntamiento, obligado a buscar durante semanas en Llanes, Posada y pueblos cercanos, hasta encontrar únicamente un alquiler provisional para mayo y junio; si no aparece una solución estable, tendría que desplazarse diariamente desde Oviedo, unos 200 kilómetros entre ida y vuelta. Ese dato convierte el problema de la vivienda en algo más que una cuestión de precios: afecta a la posibilidad real de cubrir empleos, prestar servicios públicos y mantener población trabajadora en el concejo.

El origen del problema no puede situarse en un único mandato ni en una sola decisión administrativa. Llanes arrastra una combinación de turismo intensivo, segunda residencia, vivienda vacía, presión compradora externa, escasez de alquiler anual y una larga historia de urbanismo conflictivo. Tampoco sería riguroso descargar toda la responsabilidad en el gobierno de la ultraderecha de, VecinosxLlanes y PP, como si antes no hubiera existido una política urbanística que favoreció la expansión residencial, el atractivo especulativo del suelo y una relación muy estrecha entre crecimiento inmobiliario y modelo turístico. Durante décadas de gobiernos socialistas del “trevinismo”, el urbanismo llanisco estuvo marcado por planes anulados, inseguridad jurídica y conflictos judiciales, hasta el punto de que el Tribunal Supremo terminó anulando el Plan General vigente desde 2003, mientras los planes anteriores de 1992 y 1986 también habían sido anulados y el de 1976 había quedado derogado por el Principado https://bit.ly/4uJjB9E

Esa herencia es importante porque muestra que el problema de la vivienda en Llanes no nació solo con las plataformas turísticas ni con el auge reciente del alquiler vacacional. Antes hubo un modelo de crecimiento donde el suelo, la promoción inmobiliaria y el atractivo turístico del concejo fueron adquiriendo más peso que la planificación de vivienda para residentes habituales. El caso del Hotel Kaype, con licencias anuladas y una demolición derivada de resoluciones judiciales firmes, simboliza ese urbanismo de alto conflicto jurídico: no explica por sí solo la falta de alquiler anual, pero sí forma parte de un patrón en el que la ordenación territorial fue inestable, litigiosa y subordinada a intereses de crecimiento inmobiliario https://bit.ly/3R0jGqP  

Ahora bien, reconocer esa responsabilidad previa no exime a quienes llegaron después pregonando la salvación de Llanes con sus políticas. VecinosxLlanes nació en el año 2015 en un contexto de desgaste y hartazgo ciudadano con el socialismo local, que había gobernado el concejo durante casi tres décadas. Tras las elecciones municipales de mayo de 2015, VxL obtuvo tres concejales y Enrique Riestra alcanzó la alcaldía mediante un acuerdo de investidura y gobernabilidad con Foro, IU y PP. Ese cambio político no fue menor: supuso el fin de una etapa larga del PSOE y abrió una nueva fase en la que VxLl pasó de denunciar la herencia recibida a administrar el problema https://bit.ly/4wlwcBe

Desde entonces, el bloque encabezado por VecinosxLlanes, con apoyo o participación del PP en distintos momentos, ha gobernado durante un periodo suficientemente largo como para no poder presentarse solo como heredero pasivo del desorden anterior. En el año 2019 el alcalde ultra, Enrique Riestra, fue reelegido con el apoyo de PP, Foro e IU, reeditando el esquema del año 2015, y en el año 2023 VxLl mantuvo la alcaldía con los votos de la derecha extrema del PP. Por tanto, entre los años 2015 y 2026 hay una continuidad política clara en el gobierno municipal, aunque cambiasen los apoyos concretos https://bit.ly/49kA7V6

La responsabilidad de esta etapa no consiste necesariamente en haber inventado el problema, sino en haber gobernado durante su transformación más grave: el paso de un municipio caro y turístico a un municipio donde trabajadores, jóvenes y residentes habituales tienen enormes dificultades para encontrar alquiler estable. Durante esos años, el mercado residencial dejó de funcionar como mercado de vivienda habitual y pasó a funcionar cada vez más como mercado de rentabilidad. En términos sencillos: el propietario que puede alquilar por semanas en julio y agosto, o reservar el piso para uso vacacional, tiene pocos incentivos económicos para firmar un contrato anual a precio asumible. Si la política pública no corrige esa lógica como así sucedió en Llanes con el gobierno municipal de la ultraderecha, el mercado no produce vivienda para vivir; produce vivienda para extraer renta.

Ahí es donde la comparación con Milton Friedman y los “Chicago Boys” puede utilizarse como lectura política. La idea central del neoliberalismo friedmaniano es que el mercado, si se le deja actuar con suficiente libertad, asigna los recursos de forma eficiente. Aplicada a la vivienda en un territorio turístico como Llanes, esa confianza conduce a un resultado socialmente perverso: el mercado sí asigna la vivienda, pero la asigna hacia el uso más rentable, no hacia el uso más necesario. El problema no es que los propietarios actúen irracionalmente; al contrario, actúan de forma racional desde el punto de vista privado. El fallo está en creer que la suma de decisiones privadas orientadas a la máxima rentabilidad va a garantizar vivienda estable para bibliotecarios, docentes, camareros, sanitarios, jóvenes o familias trabajadoras.

Los datos de vivienda turística permiten ver con claridad esa deriva. La tabla 39363 del INE sobre viviendas turísticas por municipio recoge datos para Llanes desde agosto de 2020 hasta noviembre de 2025, con información descargable sobre viviendas turísticas y plazas. En esa serie, Llanes pasa de 769 viviendas turísticas en agosto de 2020 a 1.143 en mayo de 2025, lo que supone un incremento aproximado del 48,6% bajo el gobierno ultra de VecinosxLlnaes y PP. Aunque el dato baja a 846 en noviembre de 2025, lo relevante es que el volumen alcanzado durante los meses de mayor presión turística confirma que una parte muy significativa del parque residencial se orienta a rentabilidad vacacional, no a residencia permanente https://bit.ly/4tq6kBC  

Este dato debe leerse junto con la estructura del parque de vivienda. El Censo del añó 2021 registraba en Llanes 16.224 viviendas familiares, de las cuales 6.090 eran viviendas principales y 10.134 no principales. Eso significa que el problema no puede reducirse a “faltan casas” en sentido físico. Llanes tiene mucho ladrillo, pero una parte enorme del parque no cumple la función de alojar población residente durante todo el año. Cuando además la noticia señala 3.098 viviendas vacías en el año 2021, equivalentes al 19% del parque, la conclusión se refuerza: el cuello de botella no es solo construir más, sino conseguir que vivienda ya existente se incorpore al uso residencial estable https://bit.ly/3R3L5YQ  

La declaración de Llanes y Posada como zonas de mercado residencial tensionado confirma que el problema ya no es una denuncia partidista, sino una constatación administrativa. El Principado aprobó en abril de 2026 las primeras zonas tensionadas de Asturias, incluyendo Llanes y Posada, al amparo del artículo 18 de la Ley estatal de vivienda. Esa figura se reserva para ámbitos donde existe un riesgo especial de oferta insuficiente de vivienda asequible, y permite actuar sobre precios, movilización de vivienda vacía o infrautilizada y refuerzo del acceso a la vivienda habitual https://bit.ly/4wmpYkw

Los datos de precios que recoge la noticia encajan con esa declaración. En Llanes, el precio medio de compraventa habría alcanzado en 2024 los 2.338 euros por metro cuadrado, con una subida acumulada del 43,61% entre los año 2020 y 2024, 23,7 puntos por encima del IPC asturiano. En Posada, el salto sería aún más fuerte: de 1.040 euros por metro cuadrado en 2019 a 1.907 en 2024, un aumento del 83,37%, 63 puntos por encima de la inflación autonómica. Si esos datos proceden, como indica la noticia, de informes basados en INE, SADEI y Catastro, el diagnóstico es contundente: la vivienda se ha encarecido muy por encima de la capacidad adquisitiva ordinaria, y lo ha hecho en un territorio donde la oferta anual se contrae.

El fracaso del “dejar hacer” se ve mejor en el alquiler que en la compraventa. Comprar en Llanes se ha vuelto difícil, pero alquilar todo el año se ha vuelto directamente imposible. El testimonio del propietario de una inmobiliaria veterana, que afirma llevar año y medio sin recibir una vivienda destinada a alquiler anual, revela algo esencial: no estamos ante un mercado caro pero funcional, sino ante un mercado residencial prácticamente desabastecido para quienes necesitan vivir en el concejo. Cuando la oferta anual desaparece y se sustituye por alquiler de temporada, alquiler escolar de septiembre a junio o alquiler vacacional de verano, el trabajador estable queda atrapado en una temporalidad absurda: puede tener empleo indefinido o contrato público, pero solo techo por dos meses.

La política municipal de la etapa de gobierno ultra de, VxLl-PP, debe analizarse precisamente por esa omisión temporal. Durante años, el crecimiento de la vivienda turística y la pérdida de alquiler anual fueron visibles, pero las respuestas regulatorias llegaron tarde y cuando el fenómeno ya estaba consolidado por sus políticas. La suspensión de nuevas licencias de vivienda turística aprobada por el pleno municipal en octubre de 2024, y avalada judicialmente en 2025, demuestra que el propio gobierno municipal terminó aceptando que era necesario intervenir ante el desaguisado que había creado. El juzgado rechazó el recurso contra la suspensión que interpuso el PSOE de Antonio Trevín, que acostumbrado a ese urbanismo salvaje que avalo con sus mandatos al frente del gobierno municipal del Ayuntamiento de Llanes, consideraba que lo que sucedía en Llanes no era motivo para ser parado. Sin embargo, el juez consideró que la medida adoptada a la desesperada por el gobierno ultra de, Vecinos y PP, estaba motivada por un estudio específico, no era genérica y respondía a una situación urbanística concreta https://bit.ly/4ng8D8M

Esa decisión es relevante porque contradice, en la práctica, la tesis de que el mercado podía resolver por sí solo el problema. Si el mercado hubiera funcionado adecuadamente, no habría sido necesario suspender licencias, elaborar estudios de saturación ni limitar usos turísticos. La intervención municipal tardía es una admisión implícita de que la vivienda turística había alcanzado una dimensión incompatible con el equilibrio residencial. El problema político no es haber regulado en el año 2024; el problema es por qué no se actuó desde el gobierno municipal con mayor anticipación cuando los datos ya mostraban una expansión acelerada y cuando los vecinos, trabajadores y jóvenes ya sufrían la escasez de vivienda anual.

La propia reacción posterior del Gobierno del Principado apunta en la misma dirección. En el año 2026 el Gobierno asturiano anunció medidas para limitar la vivienda turística en zonas tensionadas, con el objetivo declarado de garantizar el acceso a la vivienda y frenar la escalada de precios del alquiler. Entre las áreas afectadas se incluyeron Llanes capital, Posada, Barru, Poo, Celoriu y Nueva. Es decir, el problema dejó de estar localizado en la villa y pasó a afectar a buena parte del litoral y de los núcleos más atractivos del concejo https://bit.ly/3Pg1glk  

También debe recordarse que el gobierno municipal ultra heredó una situación urbanística anómala y compleja. En el año 2022 el Principado aprobó normas provisionales para Llanes con el objetivo de dar seguridad jurídica mientras se tramitaba un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Aquellas normas no eran un plan completo, sino un instrumento limitado para delimitar suelo urbano consolidado, núcleos rurales y ciertos usos transitorios. Esto muestra que la etapa VxLl no partió de cero: recibió un municipio sin planeamiento plenamente estable. Pero también muestra otra cosa: durante años, la política de vivienda quedó atrapada entre la regularización urbanística y la ausencia de una estrategia residencial ambiciosa https://bit.ly/4d2DfYa 



El error de fondo fue confundir urbanismo con vivienda. Aprobar normas, ordenar suelo o desbloquear planeamiento no equivale automáticamente a garantizar alquiler asequible. En municipios turísticos, incluso construir más puede no resolver nada si lo construido se destina a segunda residencia, inversión, alquiler vacacional o compra especulativa. La pregunta decisiva no es solo cuántas viviendas existen, sino para quién existen, durante cuánto tiempo se alquilan, a qué precio y bajo qué condiciones. Llanes demuestra que un concejo puede tener miles de viviendas y, al mismo tiempo, no tener vivienda disponible para un trabajador que acaba de ser contratado por su propio Ayuntamiento.

Por eso el caso del bibliotecario es tan significativo. No estamos hablando de una persona sin empleo, sin ingresos o sin arraigo posible. Estamos hablando de alguien que tiene trabajo en una administración pública local y aun así no encuentra techo estable. Eso rompe la promesa básica de cualquier mercado residencial sano: que quien trabaja en un territorio pueda vivir razonablemente cerca de su puesto. Cuando esa promesa falla, el problema deja de ser individual y se convierte en un problema de modelo económico. Llanes necesita trabajadores, pero su mercado inmobiliario funciona como si los trabajadores fueran prescindibles.

La raíz contemporánea del drama, por tanto, está en la conversión de la vivienda en activo turístico-financiero. La vivienda deja de ser principalmente un bien de uso y pasa a ser una herramienta de extracción de renta. Una casa vacía puede esperar a venderse mejor. Un piso puede alquilarse por curso escolar y liberarse en verano. Una vivienda puede obtener en dos meses lo que quizá obtendría en varios meses de alquiler ordinario. Un apartamento pequeño puede generar más en temporada alta que en un contrato estable. En ese contexto, pedir al mercado que produzca vivienda asequible equivale a pedirle que renuncie voluntariamente a su mayor rentabilidad.

La responsabilidad de los gobiernos socialistas anteriores fue haber contribuido a un marco urbanístico expansivo, litigioso y vulnerable a la lógica inmobiliaria. La responsabilidad del actual gobierno municipal ultra de, VecinosxLlanes y PP, ha sido otra: gobernar durante once años de espaldas al momento en que esa lógica inmobiliaria heredada se fusionaba con la economía turística de plataforma, con el crecimiento de la vivienda vacacional y con la práctica desaparición del alquiler anual. Los primeros dejaron una herencia urbanística pesada; los segundos no han sabido reconducirla a tiempo hacia una política residencial centrada en quienes viven y trabajan en Llanes. La mejor prueba está en el propio Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en tramitación: el documento contempla 5.774 nuevas viviendas, de las cuales, según los datos difundidos por el propio entorno municipal, solo 274 serían viviendas protegidas —223 en Llanes, 46 en Posada y 5 en Nueva—, lo que equivale aproximadamente al 4,7% del total previsto. Es decir, menos de una de cada veinte viviendas nuevas tendría algún régimen de protección, en un concejo que ya ha sido declarado zona de mercado residencial tensionado y donde el problema principal no es solo la falta de casas, sino la falta de vivienda estable y asequible para residentes, jóvenes y trabajadores. Esa distinción es importante porque evita una lectura simplista: no todo empieza en 2015, pero desde 2015 el problema adquiere una forma nueva y quienes gobiernan tienen la obligación de responder a esa nueva realidad, no limitarse a ordenar crecimiento urbanístico mientras el mercado expulsa del concejo a quienes necesitan vivir en él. El resultado es que el PGOU proyecta miles de viviendas, pero reserva una parte mínima a vivienda protegida, justo cuando Llanes necesita lo contrario: más parque público, más alquiler anual y más vivienda vinculada a residencia habitual https://bit.ly/4daOo7W

La declaración de zona tensionada abre una vía, pero no resuelve por sí sola el problema. La Ley de Vivienda exige que estas declaraciones vayan acompañadas de planes específicos para corregir los desequilibrios del mercado, y permite medidas de contención de precios o movilización de vivienda infrautilizada. Pero si no se combina con inspección efectiva de alquiler turístico ilegal, límites claros a nuevos usos vacacionales, incentivos y obligaciones para sacar vivienda vacía al alquiler anual, aumento de parque público y reservas reales para vivienda asequible, el diagnóstico corre el riesgo de quedarse en papel https://bit.ly/4dzSwzH

En conclusión, el drama de la vivienda en Llanes viene de una acumulación histórica: urbanismo expansivo y judicializado en la etapa socialista, dependencia creciente del turismo, parque residencial sobredimensionado pero poco orientado a vivienda principal, auge de la vivienda turística, vivienda vacía, precios de compra disparados y desaparición del alquiler anual. La etapa del gobierno municipal ultra de, VecinosxLlanes y PP, no creó todos esos elementos, pero sí gobernó el periodo en el que se combinaron hasta hacer estallar el problema social. Su apuesta práctica, durante demasiado tiempo, fue dejar que el mercado ordenara los usos de la vivienda. Y el mercado los ordenó: no a favor del bibliotecario que trabaja en Llanes, ni del joven que quiere emanciparse, ni del docente que necesita curso completo, sino a favor del uso más rentable en un concejo turístico.

El resultado es la casuística que muestra la noticia: un trabajador público con empleo en Llanes, pero sin posibilidad real de vivir en Llanes. Ese es el fracaso más claro del modelo de gobierno ultra con las necesidades de los llaniscos. No hace falta elucubrar para verlo: lo dicen los precios, lo dice el crecimiento de la vivienda turística, lo dice la declaración oficial de zona tensionada, lo dice la ausencia de alquiler anual y lo dice la necesidad de intervenir tarde un mercado que durante años se dejó funcionar como si la vivienda fuera solo una mercancía.

Para terminar el post, quiero manifestar que hoy Llanes es un municipio encorsetado, atrapado entre un modelo turístico que consume vivienda, un mercado residencial que expulsa población y un invierno demográfico que no puede explicarse solo por la edad o por la evolución natural de la población. Desde el año 2015, el concejo pierde habitantes mientras no garantiza a sus vecinos algo tan básico como poder vivir, trabajar y construir un proyecto de vida estable en el propio municipio. Por eso no basta con describir el problema ni con reconocerlo cuando ya se ha vuelto insoportable. Quienes han gobernado durante estos años, la ultraderecha de VecinosxLlanes y PP, deben asumir la responsabilidad política de haber permitido que Llanes avanzara hacia este bloqueo residencial y social. Pero tampoco basta con señalar al gobierno local si la oposición, especialmente el PSOE, se limita a una presencia de bajo perfil, encerrada en los plenos y desconectada del malestar cotidiano de los llaniscos. Cuando un concejo se queda sin alquiler anual, sin vivienda asequible, sin oportunidades estables para los jóvenes y sin capacidad para retener trabajadores, la política no puede actuar como si todo fuese una disputa administrativa más. Llanes necesita una alternativa real, valiente y pegada a la calle, capaz de romper con la salsa tóxica de la resignación, del mercado sin control y de la ultraderecha municipal. Porque si vivir en Llanes se convierte en un privilegio, entonces el problema ya no es solo de vivienda: es de democracia local, de futuro y de derecho a seguir perteneciendo al lugar en el que uno ha nacido, trabaja o quiere vivir.

Ya lo dijo Montesquieu: “No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con apariencia de justicia.”

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