Hoy nos desayunamos con una entrevista del alcalde de Llanes, Enrique Riestra Rozas, la misma es de cámara en el diario “amigo” del gobierno municipal de Llanes, LNE, donde se nos relata de forma reiterada sus logros y hazañas, olvidando la dura maleta que arrastra el alcalde y este gobierno de la ultraderecha. En la entrevista Enrique Riestra intenta presentar los once años de su gobierno municipal en Llanes como una etapa de rescate, orden económico y defensa del interés general frente a supuestos poderes externos. Sin embargo, ese relato deja fuera cuestiones esenciales para los llaniscos. Después de gobernar desde el año 2015 hasta la actualidad, el balance no puede limitarse a culpar al pasado socialista ni a insinuar maniobras ajenas cada vez que aparece un problema de gestión. El alcalde ya no es una alternativa recién llegada: es el poder municipal consolidado durante más de una década con un armario de hechos políticos que espanta.
El primer gran vacío de la entrevista es la vivienda. Llanes y Posada han sido declaradas zonas de mercado residencial tensionado por el Gobierno asturiano, precisamente porque el acceso a la vivienda se ha convertido en un problema estructural. Esa declaración no es propaganda opositora: afecta a la capital municipal de Llanes y a Posada, y busca limitar rentas y responder a la presión de los pisos turísticos. Después de once años, el gobierno local no puede despachar el asunto como si fuera una competencia ajena. Podrá alegar limitaciones legales o autonómicas, pero no puede ocultar que el municipio llega tarde a una crisis residencial que condiciona la vida de jóvenes, familias trabajadoras y vecinos que ya no pueden competir con la rentabilidad turística.
Foto: el ultraderechista, Enrique Riestra Rozas, un profesional de la política
El segundo vacío es demográfico. Llanes no puede presumir únicamente de turismo, reconocimiento exterior o capacidad inversora si al mismo tiempo pierde población. Las series oficiales del padrón municipal del INE permiten seguir la evolución anual de la población por municipios, incluido Llanes https://bit.ly/4u6orxJ Según datos recopilados de la serie INE, Llanes tenía 13.694 habitantes en 2015 y figura con 13.486 en 2025; es decir, en la década larga de este gobierno el concejo no ha crecido, sino que ha perdido vecinos https://bit.ly/4d1ArdI Esa cifra desmonta una parte del relato triunfalista: un municipio puede recibir visitantes, abrir hoteles y aumentar plazas turísticas, pero si vivir todo el año se vuelve difícil, el modelo no está garantizando futuro para los llaniscos.
El tercer punto omitido es el modelo económico. Llanes depende cada vez más de una economía de servicios muy vinculada a la temporada turística. El crecimiento de viviendas de uso turístico y viviendas vacacionales en Asturias ha sido muy intenso, y Llanes sumó 97 nuevos alojamientos y 580 plazas entre 2024 y 2025, según datos del Registro de Empresas y Actividades Turísticas difundidos por OTEA https://bit.ly/4ff1PWZ Además, los datos hoteleros de Llanes muestran una densidad muy elevada de plazas hoteleras por habitante, con 44 hoteles abiertos y 103,99 plazas hoteleras por cada mil habitantes en octubre de 2025 https://bit.ly/3RvMhUW El turismo genera actividad, pero cuando se convierte en eje casi exclusivo también genera dependencia, estacionalidad, presión sobre la vivienda y dificultad para fijar población joven. Ese debate no aparece en la entrevista… Quizás haya perdido la memoria sobre dichos hechos.
También queda incompleto el relato económico. Es cierto que el Ayuntamiento puede exhibir remanentes, capacidad de inversión y reducción de deuda viva. La liquidación de 2023 arrojó un resultado presupuestario positivo y un remanente para gastos generales de más de cinco millones de euros, y el presupuesto de 2024 se presentó con ingresos y gastos cercanos a los 27,9 millones https://bit.ly/4uEzXA4 Pero una buena caja municipal no responde por sí sola a las preguntas importantes: qué se prioriza, cuánto se exige fiscalmente a los vecinos, qué servicios se reciben a cambio y por qué, pese a esa supuesta fortaleza económica, no se ha resuelto el acceso a vivienda ni la pérdida de población.
Sobre fiscalidad hay que ser especialmente preciso. Llanes tiene la segunda presión fiscal más alta según un informe de FADE-IEE sobre competitividad fiscal. El esfuerzo fiscal municipal per cápita de Llanes es de 724 euros por habitante, solo por detrás de Carreño https://bit.ly/4u3jZjd Por tanto, los vecinos de Llanes soportan una recaudación municipal por habitante muy elevada. Esa tensión entre “buena gestión” y “alto esfuerzo fiscal” merece una explicación pública que de momento este gobierno no ha dado a los llaniscos https://bit.ly/4wr8unq
El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) es otro de los grandes puntos débiles del relato de Enrique Riestra. El alcalde ultra vuelve a presentar el urbanismo como una batalla contra intereses heredados, pero el dato político difícil de esquivar es que, tras más de una década de gobierno municipal, Llanes continúa sin un planeamiento general definitivamente vigente. La propia documentación plenaria recoge una tramitación prolongada, con retroacciones, aprobaciones iniciales, informes sectoriales, subsanaciones, nuevos contratos técnicos y nuevas fases de información pública. En abril del año 2025 se volvió a llevar al Pleno documentación del Plan General, del Catálogo Urbanístico y del Estudio Ambiental Estratégico, sometiendo el expediente completo a una nueva exposición pública de 45 días hábiles. Además, en el debate plenario se habló de 5.774 viviendas previstas, con un 60% localizado en núcleos rurales; si se mantiene la cifra de que solo el 4,7% tendría carácter público o protegido, estaríamos hablando de unas 271 viviendas sobre el total previsto, una proporción claramente insuficiente en un concejo con graves problemas de acceso a la vivienda. Por eso la pregunta sigue intacta: si el gobierno de Riestra llegó en 2015 prometiendo desbloquear el urbanismo, ¿por qué no ha sido capaz de entregar un planeamiento definitivamente aprobado tantos años después? Culpar siempre a “intereses” externos puede funcionar como discurso político, pero no sustituye a una explicación técnica, política y verificable de los retrasos acumulados.
Métricas corroboradas
La tramitación larga está corroborada por el acta plenaria: se habla de retroacción del procedimiento, de nueva información pública, de plazos otorgados por el Principado, de finalización del contrato anterior y de un nuevo contrato técnico formalizado el 12 de julio de 2024 https://bit.ly/42n3bYl
La nueva exposición pública de 45 días hábiles en 2025 sí está corroborada: la propuesta de acuerdo del Pleno de abril de 2025 somete el expediente completo del Plan General, Estudio Ambiental Estratégico y Catálogo Urbanístico a información pública por 45 días hábiles https://bit.ly/4u9S0P0
La cifra de 5.774 viviendas previstas aparece en el debate plenario y también fue recogida por RTPA al informar de la aprobación del Plan, señalando que más de 3.000 de esas 5.774 viviendas —aproximadamente el 60%— se concentrarían en núcleos rurales https://bit.ly/49o8CtK
Si se confirma que solo el 4,7% de las 5.774 viviendas previstas en el PGOU tendrá carácter público o protegido, se confirmaría que el gobierno ultra de VecinosxLlanes y PP no está planificando el municipio pensando en las necesidades reales de los llaniscos, sino en un modelo urbanístico incapaz de responder a la emergencia habitacional que ya padece el concejo. Después de once años de gobierno, resulta inaceptable que el planeamiento reserve una proporción tan reducida a vivienda protegida mientras Llanes pierde población, expulsa a jóvenes y trabajadores, y convierte el acceso a una casa en un privilegio cada vez más alejado de la vida cotidiana de sus vecinos. En ese escenario, el debate no puede limitarse a los supuestos “intereses heredados” de los que habla el alcalde ultra: también debe ponerse el foco en los actores que hoy condicionan el urbanismo local, entre ellos AVALL, una asociación cuya capacidad de intervención en los tribunales ha sido reconocida en asuntos que afectan al territorio de Llanes, pero cuya influencia debe someterse a escrutinio democrático. Porque defender el territorio no puede significar bloquear selectivamente aquello que no conviene a determinados intereses, ni sustituir la política pública de vivienda por una tutela urbanística ajena a las necesidades sociales del concejo https://bit.ly/3OY6Clb
Retribuciones asignadas al gobierno municipal al comienzo de la legislatura
La entrevista también omite el coste de la estructura política del gobierno municipal. Según denuncias de la oposición basadas en acuerdos municipales, el alcalde pasó a percibir 46.200 euros anuales, seis concejales tendrían retribución y otros tres podrían cobrar dietas por asistencia, lo que permitiría que todos los concejales del gobierno cobraran por una vía u otra. Este punto no debe plantearse como una crítica automática a que los cargos públicos cobren, la cuestión es la proporcionalidad. Llanes no es Gijón, Oviedo ni Avilés. Si el gobierno defiende austeridad, responsabilidad y buena administración, debe explicar por qué un concejo de este tamaño necesita una estructura política retribuida tan amplia y cuánto cuesta realmente cada año. A este hecho se añade una cuestión no menor, las personas que cobran estas retribuciones no tienen en la vida civil retribuciones equivalentes ya que muchas de ellas carecen de ocupación como el alcalde Enrique Riestra, su concejal de Urbanismo, Juan Carlos Armas o Priscila Alonso, Juan Valladares, José Ramón Amor Sordo, Mónica Remis, Miguel Alonso o el asesor de alcaldía, personal eventual del gobierno municipal, con retribución atribuida en el año 2023 de 46.841,58 euros anuales.
Coste del gobierno municipal de Llanes los años 2022 y 2023 tras la liquidación
El apartado de transparencia tampoco encaja con el relato de legalidad impecable que nos relata el alcalde ultra. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno estimó una reclamación relativa al acceso a relaciones de gastos municipales entre 2020 y 2024, considerando que se trataba de información pública, y consta que el Ayuntamiento recurrió esa resolución por la vía contencioso-administrativa. Para un gobierno que presume de procedimientos legales y justos, judicializar el acceso a información de gasto público es políticamente muy significativo. La transparencia no se proclama: se practica facilitando datos, contratos, facturas, dietas, agendas, retribuciones y expedientes sin obligar a la oposición o a los vecinos a pelear cada documento. Si algo ha quedado claro a los ciudadanos que viven en Llanes tras once años de gobierno municipal de la ultraderecha, es que son alérgicos a la transparencia y rendición de cuentas, sus antecedentes recogidos por la prensa y las sentencias judiciales en los que se han visto involucrados así lo demuestran.
En materia de litigios y costes judiciales el agujero para los llaniscos es sideral, contenciosos, reclamaciones y facturas pendientes que acaba soportando el bolsillo de los llaniscos. Según la intervención plenaria de Miguel Polín que se cita del pleno extraordinario del 30 de agosto de 2022, entre 2017 y 2022 el gobierno municipal de VecinosxLlanes y PP habría destinado 969.000 euros a litigios y contenciosos, con cifras concretas de 273.000 euros en 2020 y 246.000 euros en 2021. A falta de adjuntar aquí el acta o la grabación exacta de esa sesión, ese dato debe presentarse como procedente de dicha intervención plenaria. Lo que sí aparece recogido en actas municipales posteriores es que en 2024 se habló de 758.000 euros presupuestados para gastos judiciales, y en 2025 constan referencias a una dotación de “900 y pico mil euros” vinculada a contenciosos administrativos, además de una reserva de 200.000 euros para posibles reclamaciones u otras facturas pendientes https://bit.ly/3RtPZOR
Si se suman los 969.000 euros señalados para el periodo 2017-2022, los 758.000 euros mencionados para 2024 y los 200.000 euros reservados en 2025 para posibles reclamaciones, el resultado asciende a 1.927.000 euros que fueron tirados a la basura por una gobernanza manifiestamente mejorable. Una cantidad muy próxima a los dos millones de euros. Y ese dato, unido a la elevada recaudación por habitante, refuerza la crítica de fondo: Llanes no solo recauda mucho, sino que además arrastra costes derivados de conflictos administrativos, pleitos, reclamaciones y gestión de facturas pendientes que terminan formando parte de la carga económica que soportan los llaniscos.
Tampoco debe pasar inadvertida la discusión sobre la Cuenta General de 2024. La oposición presentó reparos alegando errores y contradicciones en la documentación contable, incluyendo diferencias en importes y versiones firmadas, según informó Europa Press. Un gobierno que se presenta como ejemplo de rigor económico debe responder a esas objeciones con claridad documental, no solo con superioridad retórica.
Por eso, el verdadero debate de Llanes no es si el PSOE “vuelve”, si el “sanchismo desembarca” o si el alcalde hará “lo que menos guste” a sus adversarios. VecinosxLlanes defendió públicamente en su Código Ético y en sus compromisos electorales la limitación de sus cargos electos en el gobierno municipal a dos legislaturas consecutivas, precisamente para evitar la profesionalización de la política. Sin embargo, Enrique Riestra encadenó desde el año 2023 una tercera legislatura consecutiva como alcalde, amparándose, en todo caso, en la excepción prevista por ese propio Código Ético, que exigía un proceso de discusión y validación ciudadana. Lo que no consta públicamente, con la documentación localizada, es el acta o expediente que acredite de forma clara esa validación ciudadana previa. Ese marco le conviene a Riestra porque desplaza el foco desde la gestión municipal hacia la pelea partidista. El marco que interesa a los llaniscos es otro: qué ha pasado con la vivienda pública, por qué se pierde población, por qué el turismo pesa cada vez más sobre la economía local, por qué se soporta una recaudación elevada por habitante, por qué el Plan General sigue sin estar definitivamente resuelto, cuánto cuesta el gobierno municipal, cuánta información se niega o se judicializa y cuánto dinero público se ha ido en pleitos. Pues bien, queda claro que habrá un cuarto mandato de un parado que ha hecho de la política su profesión cobrando como dije anteriormente unas retribuciones que no gana en la vida civil al carecer de puesto de trabajo.
Después de once años, el alcalde ya no puede presentarse solo como quien salvó a Llanes del pasado. Debe responder por el presente que ha construido. Y ese presente tiene luces económicas que puede exhibir, pero también sombras profundas: vivienda tensionada, pérdida de vecinos, dependencia turística, retraso urbanístico, alto esfuerzo fiscal, estructura política costosa y conflictos de transparencia. Ese es el contra relato sólido: no negar todo lo hecho, sino recordar que gestionar no es solo cuadrar cuentas; es garantizar que Llanes siga siendo un lugar donde los llaniscos puedan vivir, trabajar, formar familia y acceder a vivienda sin quedar expulsados por el propio modelo municipal que se presume exitoso desde postulados de la ultraderecha.
Para terminar el post quiero manifestar que los llaniscos no pueden olvidar la pesada mochila que hoy arrastra su gobierno municipal de la ultraderecha, VecinosxLlanes y PP. No puede olvidar que, tras once años de mandato ya no pueden esconderse detrás de la herencia recibida, ni vivir eternamente del relato de que todos los problemas proceden del pasado o de enemigos externos. Después de más de una década gobernando, la situación de la vivienda, la pérdida de población, la dependencia turística, la presión fiscal, el retraso del planeamiento, los costes políticos del gobierno, la falta de transparencia y el volumen de litigios forman parte de su propio balance. Esa es la realidad que los llaniscos deben tener presente cuando se les vuelva a presentar una gestión envuelta en épica, pero cargada de sombras y tengan que votar en las urnas.
Porque la verdadera cuestión no es solo lo que este gobierno ha hecho, sino también lo que ha dejado sin resolver. Llanes sigue sin una política de vivienda pública a la altura de sus necesidades. Sigue sin un modelo económico capaz de ofrecer futuro estable más allá de la temporada turística. Sigue sin un Plan General definitivamente asentado después de años de promesas. Sigue perdiendo vecinos mientras aumenta la presión sobre quienes quieren vivir en el concejo todo el año. Y sigue soportando una forma de gobierno que presume de orden y responsabilidad, pero que no ha despejado las dudas sobre sus prioridades, sus costes, sus pleitos y su resistencia a rendir cuentas con claridad.
Pero esta mochila no la carga únicamente el gobierno municipal. También pesa sobre una oposición socialista que, en demasiadas ocasiones, ni ha estado ni se la ha esperado. Una oposición que no ha sabido construir una alternativa sólida, reconocible y útil para los llaniscos. Una oposición endeble, timorata, incapaz de marcar una línea clara frente a un gobierno que ha campado a sus anchas durante once años. Cuando hacía falta fiscalización firme, proyecto político y defensa nítida de los intereses vecinales, demasiadas veces hubo cálculo, silencio, debilidad o acompañamiento institucional. Llanes necesitaba una oposición fuerte, no una presencia intermitente ni una actitud acomodada ante lo que el gobierno ponía encima de la mesa y se votaba a favor.
Y también conviene preguntarse dónde están, a falta de un año para el final de la legislatura, aquellas fuerzas que concurrieron a las elecciones municipales de 2023 prometiendo representar alternativas al actual estado de cosas. ¿Dónde están Foro, IU, Podemos y el resto de opciones que pidieron la confianza de los vecinos? Una legislatura casi agotada ha dejado una evidencia incómoda: frente a un gobierno ultra de, VecinosxLlanes y PP, plenamente instalado en el poder municipal, esas alternativas han tenido una incidencia política prácticamente nula. Para los llaniscos, una alternativa que no trabaja, que no fiscaliza, que no propone y que no se hace sentir en los asuntos importantes termina siendo una alternativa inútil a la hora de votar, los llaniscos tienen que tenerlo muy presente para las próximas elecciones.
Por eso el balance de estos años debe hacerse completo. No basta con señalar a quien gobierna; también hay que señalar a quienes no han sabido o no han querido ejercer una oposición a la altura. El gobierno municipal de Llanes ha tenido un gobierno municipal con demasiada comodidad y con muy pocas cortapisas reales. Esa falta de contrapeso ha permitido que el relato oficial se imponga muchas veces sin una respuesta política suficientemente fuerte, constante y documentada. Y cuando un gobierno se acostumbra a no tener enfrente una oposición sólida, acaba confundiendo el Ayuntamiento con su propio espacio de poder.
Los llaniscos no deben olvidar. No deben olvidar las promesas de regeneración convertidas en permanencia. No deben olvidar el compromiso de limitar mandatos mientras se normaliza la continuidad en el cargo que hace el alcalde ultra, Enrique Riestra. No deben olvidar la vivienda pública insuficiente, el encarecimiento de vivir en Llanes, la pérdida de población, la dependencia de un turismo que no garantiza futuro para todos, el esfuerzo fiscal que soportan los vecinos, los pleitos pagados con dinero público y la opacidad que obliga a pelear información que debería estar disponible sin resistencia.
Llanes necesita algo más que propaganda de gestión. Necesita una política municipal que mire a quienes viven, trabajan y sostienen el concejo todo el año. Necesita vivienda, población, empleo estable, transparencia, planificación seria y un Ayuntamiento que no funcione como refugio profesional de nadie, sino como instrumento al servicio de los vecinos. Y necesita también una oposición real, valiente y preparada, porque sin alternativa sólida no hay cambio posible, solo continuidad maquillada.
Esa es la advertencia final: el problema de Llanes no es únicamente un gobierno que lleva once años acumulando poder, contradicciones y desgaste. El problema también es un ecosistema político que no ha sabido ponerle freno. Por eso, antes de que vuelvan los discursos de campaña, las entrevistas complacientes y los relatos de salvación municipal, los llaniscos deben mirar la mochila completa. Y esa mochila pesa demasiado.
Ya lo dijo George Santayana: “Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.”



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