ORIENTE DE ASTURIAS: 121 KM DE COSTA Y UNA BANDERA BLANCA ANTE LA INCAPACIDAD POLÍTICA

Hoy se publica en la prensa regional la noticia de que España vuelve a situarse en 2026 como líder mundial en banderas azules, con un total de 677 playas galardonadas, 35 más que el año anterior, lo que supone el mejor resultado desde que comenzó esta iniciativa medioambiental en 1987. El distintivo reconoce la calidad de las playas, especialmente en aspectos como la calidad del agua, la accesibilidad, la seguridad y la gestión ambiental.

Asturias también mejora sus resultados en esta edición, al pasar de 14 a 16 playas con bandera azul. Las dos nuevas incorporaciones son Porcía, en El Franco, y Navia, en el concejo del mismo nombre. El resto de arenales asturianos que ya contaban con el distintivo lo mantienen. La lista queda formada por Arnao, Salinas y Santa María del Mar, en Castrillón; Arnao, en Castropol; Penarronda, compartida por Castropol y Tapia de Casariego; Concha de Artedo, en Cudillero; Porcía, en El Franco; Aguilar, en Muros de Nalón; Frejulfe y Navia, en Navia; Cueva, Cadavedo, Otur y Salinas o Tercera de Luarca, en Valdés; y La Ñora y Rodiles, en Villaviciosa. 

 
Playas que obtienen el distintivo de Bandera Azul en el año 2026 en Asturias

En el apartado de puertos deportivos, España suma 111 banderas azules, repartidas entre nueve comunidades autónomas. Asturias mantiene su único reconocimiento en esta categoría, correspondiente al puerto deportivo de Gijón.

Navia destaca especialmente en esta edición porque, además de conseguir bandera azul para su playa, obtiene también el distintivo para el Museo de las Historias del Mar. En el apartado de centros azules asturianos también conservan el reconocimiento el Centro Oceanográfico de Gijón, el Museo de la Mina de Arnao y el Museo de Anclas Philippe Cousteau, en Castrillón, así como el Bosque Jardín de la Fonte Baxa y el Museo del Calamar Gigante, en Luarca, Valdés. La nota negativa se produce en Gozón, donde sale del listado el Centro de Visitantes e Interpretación del Medio Marino de Peñas.

El presidente de Adeac, José Palacios, destacó que el programa Bandera Azul cumple este año 40 ediciones y subrayó que España ha liderado el ranking durante todas ellas. También señaló que el país alcanza unos resultados históricos en esta edición y atribuyó el éxito a la colaboración entre administraciones, municipios, puertos deportivos, empresas, universidades, fundaciones, asociaciones y ciudadanos.

Por su parte, la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, valoró los datos como excelentes y remarcó que la sostenibilidad ambiental es una de las bases de las políticas turísticas públicas en España.

Por comunidades autónomas, la Comunidad Valenciana mantiene el liderazgo nacional con 151 banderas azules, seguida de Andalucía, con 143; Galicia, con 118; y Cataluña, con 101. También figuran Canarias, con 52; Baleares y Región de Murcia, con 33 cada una; Asturias, con 16; Cantabria, con 11; y Extremadura, con 8. Además de las 677 playas, la edición de 2026 concede 111 banderas a puertos deportivos y seis a embarcaciones turísticas https://bit.ly/4du22U3 

Lo primero que quiero decir que otro año más los llaniscos tienen que sufrir el bochorno de no tener en el municipio ni una sola playa con dicho distintivo. Hay que recordar que el gobierno de la ultraderecha de, VecinosxLlanes y PP, quedaron fuera del listado asturiano de banderas azules porque el gobierno municipal decidió no solicitar este distintivo para las playas del concejo. La renuncia se remonta al año 2018, cuando el equipo de gobierno anunció que dejaba de pedir la Bandera Azul al considerar que no estaba de acuerdo con la metodología seguida por Adeac para la concesión y las inspecciones del galardón. Hasta entonces, el concejo venía solicitando la enseña para arenales como Toró, Sablón, Barro y Palombina https://bit.ly/48DDXsb

El Ayuntamiento justificó aquella decisión por distintas incidencias y discrepancias con Adeac, entre ellas una medición puntual en la playa de El Sablón que dio calidad “buena” en lugar de “excelente” y que, según el consistorio, fue corregida en pocas horas (excusas de mal pagador). También cuestionó que se concediera el distintivo al Aula del Mar pese a estar cerrada, y criticó exigencias de inspección que consideraba poco adaptadas a la realidad de algunas playas del norte https://bit.ly/42U7j1X  

La ausencia de banderas azules en Llanes volvió a generar debate político en el año 2024, cuando el gobierno local ultra confirmó que no las había solicitado. Entonces, el alcalde Enrique Riestra defendió que el concejo prefería apostar por otros reconocimientos, como la Q de Calidad y Ecoplayas, al entender que aportaban mayor valor para la promoción turística de sus arenales https://bit.ly/42U7DxH

Quiero manifestar que en términos de reconocimiento para la promoción turística general, la Bandera Azul tiene más alcance que la Q de Calidad Turística y que Ecoplayas. No porque las otras dos carezcan de valor, sino porque la Bandera Azul funciona como un distintivo internacional muy asentado, asociado directamente por el público a playas, puertos y embarcaciones turísticas, y porque cada año genera un ranking nacional y mundial con amplia presencia mediática. La propia organización internacional Blue Flag la define como uno de los premios voluntarios más reconocidos del mundo para playas, puertos deportivos y embarcaciones turísticas sostenibles, con criterios ambientales, educativos, de seguridad y accesibilidad que deben cumplirse y mantenerse. Además, el programa aparece con cifras globales: más de 5.200 espacios reconocidos en 51 países según su última actualización disponible https://bit.ly/4wqEcBc

En España, esa fuerza promocional se refuerza todavía más porque el país utiliza la Bandera Azul como dato turístico de referencia. En el año 2026, España suma 677 playas, 111 puertos deportivos y 6 embarcaciones turísticas con bandera azul; RTVE recoge que España concentra aproximadamente el 15% de todas las banderas azules del mundo y que el programa está presente en 51 países con más de 5.000 espacios galardonados. Es decir, la Bandera Azul no solo distingue una playa concreta, sino que coloca al destino dentro de una clasificación internacional fácilmente comunicable en prensa, campañas turísticas y comparaciones entre comunidades autónomas o países https://bit.ly/4w6UMpz  

La Q de Calidad Turística, en cambio, tiene un perfil más técnico y sectorial. Es una marca española de garantía vinculada al Instituto para la Calidad Turística Española, dirigida a certificar la calidad de la gestión, los servicios y las infraestructuras de organizaciones turísticas. AENOR explica que sus auditorías comprueban el cumplimiento de normas de referencia para asegurar calidad, seguridad y profesionalidad, y entre sus beneficios incluye la promoción del establecimiento y la fidelización de clientes. Por tanto, la Q tiene un valor fuerte como certificación de gestión turística, pero su campo natural es más profesional, normativo y nacional que el de la Bandera Azul https://bit.ly/42bZYL4


Por tanto, la Q puede aportar prestigio técnico y administrativo, especialmente ante instituciones, empresas turísticas y visitantes que valoren la calidad certificada del servicio. Pero una cosa es el rigor de una certificación y otra distinta es su capacidad de promoción masiva ante el turista medio como ofrece la Bandera Azul https://bit.ly/49wC1C3

Ecoplayas tiene todavía un enfoque más especializado. Según la información publicada por el Ayuntamiento de Llanes sobre los premios de 2025, la Bandera Ecoplayas reconoce playas que destacan por su política de calidad medioambiental, con criterios objetivos de equipamiento, mantenimiento, ingeniería y sostenibilidad. También se valoran certificados de calidad, calidad de aguas y arenas, limpieza, frecuencia de limpieza, sistemas sostenibles, mobiliario, señalización, accesibilidad, socorrismo, salvamento y ecoinnovación. Es decir, Ecoplayas es útil para reforzar un discurso de sostenibilidad, mantenimiento e innovación en la gestión de los arenales, pero su proyección está más ligada al ámbito técnico y municipal que al gran reconocimiento turístico internacional que ofrece al sector turístico la Bandera Azul https://bit.ly/3R4EGMV  

En el caso concreto de Llanes, la situación tiene un componente político y estratégico. En 2018 el Ayuntamiento decidió no solicitar la Bandera Azul para sus playas por discrepancias con la metodología de ADEAC y con determinadas inspecciones. La renuncia afectaba a arenales que tradicionalmente se presentaban a este distintivo, como Toró, Sablón, Barro y Palombina. El propio ayuntamiento sostuvo entonces que mantendría los servicios de playa y que seguiría contando con otros reconocimientos, como la Q de Calidad Turística en Toró y Palombina https://bit.ly/4tlzLov El alcalde Enrique Riestra en el año 2024 respondió que Llanes había optado por otras banderas, como la Q de Calidad y Ecoplayas, que según su criterio daban al municipio “un empuje mayor” que las banderas azules. Esa frase es una valoración política (no real) del alcalde, no una medición comparativa de reconocimiento turístico basada en encuestas o datos de impacto promocional https://bit.ly/3P5WN4C

Con los datos disponibles, la conclusión más equilibrada es que la Bandera Azul tiene mayor reconocimiento promocional general la cual tiene mayor impacto económico en el sector turístico de Llanes que se traduce en mayores ingresos para el sector, sobre todo por su dimensión internacional, su presencia anual en rankings, su identificación directa con playas y su fuerte eco mediático. La Q de Calidad Turística tiene mayor peso como certificación técnica de gestión turística y puede ser muy útil para defender que una playa ofrece servicios bien organizados, seguros y auditados. Ecoplayas aporta valor en sostenibilidad, equipamiento, mantenimiento e innovación ambiental. Para promocionar un destino ante el público amplio, la Bandera Azul es el sello más reconocible; para justificar gestión, calidad de servicios y sostenibilidad ante un público más técnico o institucional, la Q y Ecoplayas son complementos relevantes.

Donde se ve de forma clara la mezquindad de este gobierno ultra es cuando vemos el coste que tiene para los llaniscos dicha aventura que han emprendido con la renuncia a las Banderas Azules. Económicamente, con los datos públicos disponibles, la Q de Calidad Turística es más cara de obtener y mantener que la Bandera Azul y que Ecoplayas. La diferencia principal está en que la Q no es solo una bandera o un galardón anual, sino una certificación basada en una norma, con implantación de requisitos, auditoría externa y seguimiento anual.

En el caso concreto de Llanes, el dato más claro aparece en el acta del pleno ordinario del 4 de julio de 2025. Allí se responde que las banderas Ecoplayas cuestan 168 euros cada una, y como Llanes tenía tres, el coste directo de esas banderas sería 504 euros. En la misma respuesta municipal se indica que las auditorías suponen aproximadamente 8.000 euros en cuatro años, unos 2.000 euros al año, aunque con variaciones según el ejercicio, y que el coste de la marca Q de Calidad es de 1.500 euros anuales. Es decir, solo con esos conceptos, la Q y su sistema asociado se sitúan muy por encima del coste directo de Ecoplayas https://bit.ly/4uyUPZM  

La razón es que la Q de Calidad Turística exige un procedimiento más amplio. El ICTE explica que para obtenerla hay que implantar los requisitos de la norma correspondiente, acordar una auditoría con una empresa homologada, demostrar el cumplimiento técnico durante la auditoría, aplicar mejoras si son necesarias y superar auditorías anuales para verificar que las condiciones se mantienen. Por eso, su coste no se limita a “comprar” o recibir una bandera, sino que implica gestión, certificación y mantenimiento del sistema https://bit.ly/4enOzPA  

La Bandera Azul, en cambio, tiene un coste directo más bajo en comparación, pese a tener una mayor repercusión para el sector turístico de Llanes. RTVE recogía que presentar una candidatura para recibir una Bandera Azul costaba 450 euros para los municipios, aunque ADEAC también recibe aportaciones de comunidades autónomas y subvenciones, lo que puede hacer que el coste final no recaiga siempre igual sobre cada ayuntamiento. La propia web de Bandera Azul indica que las candidaturas se presentan por plataforma y que ADEAC debe haber visitado la playa el verano anterior si se presenta por primera vez, pero no muestra en esa página una tarifa pública actual de playas https://bit.ly/4cQY6xt  

Ecoplayas parece ser la opción más barata en coste directo. En la convocatoria de Bandera Ecoplayas 2025 se indica un coste de inscripción de 140 euros más IVA por playa, lo que coincide prácticamente con los 168 euros por bandera mencionados en el pleno de Llanes https://bit.ly/4dqDo7G

Por tanto, si se comparan solo los pagos directos conocidos, el orden económico sería: Q de Calidad Turística, la más cara; Bandera Azul, en una posición intermedia; y Ecoplayas, la más barata. En la situación de Llanes, la afirmación más sólida es que mantener la Q de Calidad supone un coste anual claramente superior al de Ecoplayas y, según las cifras publicadas sobre Bandera Azul, también superior al coste ordinario de presentar una candidatura a Bandera Azul. Lo que no podemos afirmar fehacientemente es el coste real que tiene cada distintivo sin ver el presupuesto municipal completo del coste real de adaptar cada playa a cada distintivo, porque ahí entrarían servicios como limpieza, accesibilidad, socorrismo, equipamientos, señalización o mejoras concretas que pueden existir ya o requerir inversión adicional. Lo que parece cierto viendo los datos, es que la cabezonería del gobierno ultra de imponer su criterio contra los llaniscos es que renunciaron el distintivo que proporciona una mayor proyección turística como es la Bandera Azul por un distintivo más técnico y caro que no tiene la repercusión turística que tiene la Bandera Azul.

Una de las cuestiones que llama la atención viendo el mapa de donde se obtienen dichas banderas azules es que desde el municipio de Villaviciosa hasta Ribadedeva no hay ni una sola Bandera Azul.  Es curioso que en 121  km de costa asturiana que comprende a los municipios de: Caravia, Ribadesella, Llanes y Ribadedeva no hay ni una sola Bandera Azul. Pero si vemos que gobiernos municipales tienen la explicación es comprensible, son de la derecha extrema del PP y Foro y la ultraderecha de VecinosxLlanes y JuntosxRibadedeva. Pese a ser concejos que viven eminentemente del turismo, dichos gobiernos han hecho la vista gorda para los miles de trabajadores que tiene dicho sector turístico en Asturias. ¿Qué lectura tendrían que hacer los vecinos de todos estos municipios ante el abandono de dichos gobiernos municipales?

 

La lectura más rigurosa que deberían hacer los vecinos del oriente de Asturias es que la ausencia de banderas azules en ese tramo de la costa oriental asturiana debe entenderse, ante todo, como un problema de gestión pública y de rendición de cuentas municipal, no como una prueba automática de que las playas sean malas.

El dato objetivo es que en el año 2026 Asturias tiene 16 playas con bandera azul. En la relación publicada no aparecen playas de Colunga, Caravia, Ribadesella, Llanes ni Ribadedeva. Por tanto, desde el límite de Villaviciosa hasta Ribadedeva existe efectivamente un vacío de banderas azules en una zona de enorme peso turístico. EFE recoge que las playas asturianas galardonadas se reparten entre Castrillón, Castropol, Tapia de Casariego, Cudillero, El Franco, Muros del Nalón, Navia, Valdés y Villaviciosa, sin incluir esos concejos orientales https://bit.ly/4tRW0mS  

También conviene precisar el dato territorial. Los 121 km son una cifra razonable si se incluye Colunga junto a Caravia, Ribadesella, Llanes y Ribadedeva. Si se habla solo de los cuatro concejos costeros de la comarca oriental —Caravia, Ribadesella, Llanes y Ribadedeva—, la fuente del Grupo de Acción Local de Pesca del Oriente de Asturias habla de aproximadamente 108 km de costa y destaca además que ese territorio tiene una actividad turística relevante https://bit.ly/3RmDhBt

La clave es que la Bandera Azul no se concede automáticamente a todas las playas con buena calidad natural. Es un distintivo que exige cumplir criterios concretos en cuatro grandes bloques: información y educación ambiental, calidad del agua, gestión ambiental, seguridad y servicios. Entre otros requisitos, la playa debe tener agua de baño excelente, limpieza, gestión de residuos, baños públicos, accesos seguros, primeros auxilios y socorrismo adecuado. Por eso, cuando un concejo turístico no tiene ninguna bandera azul, la pregunta vecinal no debería limitarse a “por qué no la tenemos”, sino a algo más concreto: si el Ayuntamiento la solicitó, para qué playas, qué requisitos se cumplieron, cuáles no, qué coste tenía obtenerla y qué plan existe para mejorar o recuperar ese reconocimiento. Y si no la solicito, la cuestión es todavía mas grave, desidia y abandono de un gobierno que no merece gobernar.

En Llanes, la explicación está documentada: el Ayuntamiento decidió en 2018 no solicitar más el distintivo para sus playas, alegando discrepancias con ADEAC y con su metodología de concesión e inspección. Hasta entonces se pedía para arenales como Toró, Sablón, Barro y Palombina. El propio comunicado municipal, según la información publicada entonces, defendía que los servicios de playa no se verían afectados y que el concejo mantendría otros galardones como la Q de Calidad Turística. En ese caso, por tanto, la lectura vecinal puede ser clara: no se trata de una pérdida accidental, sino de una decisión política consciente y sostenida de no concurrir a la Bandera Azul, que ha salido mucho más cara para el contribuyente de Llanes y que tiene una repercusión en el sector turístico mucho menor. 

Municipios asturianos con costa que pueden obtener la bandera azul para sus playas

En el resto de concejos, la lectura debe hacerse con prudencia, pero sin obviar la responsabilidad política de sus gobiernos municipales. Caravia está gobernada por el PP, que obtuvo 5 de los 7 concejales en las elecciones municipales de 2023; Ribadesella tiene como alcalde a Paulo García, del PP, investido con el respaldo de Foro; Llanes está gobernado por Enrique Riestra, de VecinosxLlanes, con apoyo del PP; y Ribadedeva tiene como alcalde a Jorge Martínez, de JuntosxRibadedeva, formación que gobierna en minoría con apoyos puntuales. En todos estos casos, la ausencia de un distintivo turístico de amplia proyección como la Bandera Azul supone una responsabilidad política que debe ser explicada públicamente, especialmente en concejos donde el turismo tiene un peso económico fundamental. La falta de este reconocimiento puede perjudicar la imagen promocional del litoral oriental y afectar indirectamente a los intereses de vecinos, trabajadores y negocios vinculados al sector turístico.

La lectura que deberían hacer los vecinos, especialmente en concejos que viven mucho del turismo, es que la ausencia de banderas azules supone una pérdida de visibilidad promocional frente a otros municipios asturianos que sí aparecen cada año en el mapa regional, nacional e internacional del distintivo. No significa necesariamente que las playas sean peores, pero sí que esos ayuntamientos no están aprovechando —o no han conseguido aprovechar— una herramienta de promoción muy reconocible para visitantes, hostelería, alojamientos, comercio local y empleo estacional.

La exigencia vecinal razonable sería pedir explicaciones públicas en los plenos municipales: si se han presentado candidaturas a Bandera Azul en 2026, si no se han presentado por decisión política, qué informes técnicos lo justifican, cuánto costaría optar al distintivo, qué playas podrían cumplir los requisitos, qué inversiones serían necesarias en accesibilidad, limpieza, socorrismo, baños, señalización o educación ambiental, y por qué se considera preferible apostar por otros sellos como Q de Calidad o Ecoplayas. En Llanes, además, los vecinos pueden exigir que se compare de forma transparente la estrategia actual con la renuncia a la Bandera Azul, porque esa renuncia está reconocida públicamente desde 2018.

Por tanto, la lectura más sólida no es que la ausencia de banderas azules pruebe por sí sola un abandono total, sino que muestra una falta de resultados visibles en una materia estratégica para concejos turísticos. Y cuando un gobierno municipal no obtiene, no solicita o no explica por qué renuncia a un reconocimiento de promoción turística, los vecinos tienen motivos para exigir responsabilidades políticas, datos, planes y plazos. En una zona donde la playa es parte central de la economía local, no basta con decir que existen otros sellos o que el entorno natural ya es atractivo: los gobiernos municipales deberían demostrar con hechos que su política de playas protege el medio ambiente, mejora los servicios, fortalece la imagen turística y beneficia a quienes viven del sector.

Para terminar el post quiero manifestar que el resultado deja una conclusión difícil de esquivar: el oriente de Asturias no puede permitirse gobiernos municipales que renuncien a herramientas útiles para defender su principal motor económico, el sector turístico. En concejos donde el turismo sostiene a miles de trabajadores, autónomos, pequeñas empresas, alojamientos, hostelería y comercio local, la ausencia de la Bandera Azul no es un detalle menor ni una simple anécdota administrativa. Esta es la prueba del algodón, de una falta de ambición política de los gobiernos municipales del oriente de Asturias y de una preocupante incapacidad para situar los intereses de los vecinos por encima de su comodidad.

Cuando un ayuntamiento decide no pelear por un distintivo turístico de amplia proyección, o cuando ni siquiera ofrece explicaciones claras sobre su ausencia, está fallando a quienes representa. No se trata solo de una bandera en una playa, sino de promoción, reputación, visibilidad, confianza y competitividad para territorios que viven en buena parte de su imagen exterior. Renunciar a esa oportunidad, o gestionarla con desinterés, supone dejar al sector turístico sin una herramienta que otros municipios sí aprovechan.

Por eso, los vecinos de estos concejos tienen motivos para exigir responsabilidades. El oriente asturiano no necesita gobiernos conformistas, encerrados en excusas o incapaces de defender con eficacia los intereses de su gente. Necesita representantes que trabajen, que rindan cuentas y que entiendan que cada decisión municipal tiene consecuencias reales sobre la economía local. Y cuando esos gobiernos demuestran que no están a la altura, es hora de que la ciudadanía les pase el cepillo en las urnas por su incapacidad para gobernar mirando por quienes dicen representar.

Final del formulario

Ya lo dijo José Mújica: “El poder no cambia a las personas, solo revela quiénes son.”

 

 


 

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