LLANES SE HUNDE EN LA MISERIA MIENTRAS EL GOBIERNO MUNICIPAL SE ESCONDE

 

El día 29 de abril hubo un pleno extraordinario en el Ayuntamiento de Llanes, que nos mostró a los llaniscos de forma concisa y reveladora en manos de que gobierno estamos, unos indocumentados que tienen la suerte de tener una oposición socialista que no atisba a arrastrarlos por los suelos, ya que a todo lo que proponen como de costumbre votan a favor. Los llaniscos pudimos oír por voz de Enrique Riestra (VxLl) y Juan Carlos Armas (PP) que la deuda de Llanes es de algo más de 700.000 € porque el crédito que pidieron para un tramo de la macro traída de Posada y la rehabilitación del Cinemar como no han dispuesto del mismo, no lo deben. La pregunta que me hago es, ¿Para qué lo pidieron a los bancos si no lo necesitaban?, ¿Acaso por dicho crédito no están pagando unos intereses sin necesidad ya que como dijo Armas tienen tesorería? Hablan de deuda testimonial del gobierno municipal de la ultraderecha de Llanes, pero el detalle es que están pagando dos créditos apuntados en los bancos que ha pedido por importe de  6.620.000 euros. El desglose es el siguiente:

·         900.000 euros para la compra del edificio del Cinemar. La operación de compra se cerró finalmente en 897.000 euros, financiada con préstamo bancario https://bit.ly/4tsJdqN

·         5.720.000 euros para la rehabilitación del Cinemar y la macro traída de Posada: 4.600.000 euros para el Cinemar y 1.120.000 euros para la macro traída de Posada https://bit.ly/3P1tArq

El análisis que debemos hacer de las cuentas del gobierno municipal de Llanes debe partir de una distinción que el propio gobierno está utilizando a su favor de forma torticera y engañosa para los llaniscos: una cosa es la deuda viva oficialmente computada y otra cosa son los créditos aprobados, contratados o previstos para financiar inversiones. El Ministerio de Hacienda define la deuda viva como las obligaciones pendientes a final de año, elaboradas con información remitida por el Banco de España, y publica esos datos a 31 de diciembre de cada ejercicio. En ese sentido estricto, es cierto que la deuda viva de Llanes aparece baja: en el año 2024 figuraba en 812.580 euros, con una bajada del 9,71% respecto al año anterior, según datos de Hacienda recogidos por EPData https://bit.ly/4ujpcmB  

Pero esa cifra no cuenta toda la historia financiera del concejo. La deuda viva refleja lo que está dispuesto y pendiente en un momento concreto, no necesariamente todo el endeudamiento autorizado o toda la carga financiera futura asociada a créditos aprobados para inversiones. Ahí está el punto central del debate: cuando el gobierno local habla de deuda “testimonial” o muy baja, está usando una lectura contable favorable, pero deja fuera del relato político el hecho de que el Ayuntamiento ha acudido o ha previsto acudir a financiación bancaria para proyectos de gran volumen.

El primer caso es el de la compra del Cinemar. En el año 2020 ya se planteó una operación de préstamo de 900.000 euros para adquirir el edificio, con previsión de diez años más dos de carencia en la devolución del principal. La compra se cerró después por 897.000 euros y se informó de que sería financiada mediante préstamo bancario. Por tanto, no se trata de una cuestión opinable: el Cinemar entró en la política municipal asociado a endeudamiento bancario desde su adquisición https://bit.ly/48BTx7H

El segundo caso es más importante por volumen. En julio del año 2024 el pleno aprobó un expediente de endeudamiento por 5.720.000 euros para dos actuaciones: la rehabilitación del Cinemar, con unos 4,6 millones, y la macrotraída de agua de Posada, con alrededor de 1,1 millones de euros. En aquel debate, el PSOE pidió utilizar el remanente de tesorería, superior a 5,2 millones de euros, en vez de recurrir a deuda, y se advirtió de que el endeudamiento suponía un riesgo recogido en el informe de Tesorería. La propuesta salió adelante con los votos del gobierno local y la abstención de los ocho concejales socialistas, no con voto favorable socialista en ese expediente concreto pero tampoco se opusieron https://bit.ly/48DrPrc  

Por eso, decir que Llanes solo debe algo más de 700.000 euros puede ser formalmente correcto si se habla únicamente de deuda viva dispuesta en una fecha concreta, pero resulta incompleto si se presenta como imagen total de la situación financiera municipal. El ciudadano de Llanes no solo necesita saber cuánto se debe hoy; necesita saber cuánto crédito se ha aprobado, cuánto se ha contratado, cuánto se ha dispuesto, cuánto falta por disponer, qué comisiones o intereses genera cada operación, qué calendario de amortización existe y qué inversiones quedan vinculadas a esa financiación… De eso ni Riestra ni Armas hablan, se han quedado mudos.

La cuestión de la tesorería es especialmente relevante. El propio gobierno municipal de la ultraderecha ha defendido que Llanes cerró 2025 con superávit, baja deuda y un remanente de tesorería para gastos generales de 7.119.700,68 euros, con más de 4,5 millones disponibles sin comprometer. Ese dato puede presentarse como fortaleza financiera, pero también abre una pregunta legítima: si existe liquidez elevada, por qué se opta por crédito bancario para actuaciones como el Cinemar o la macrotraída. La respuesta oficial ha sido que el remanente se reserva para otras obras necesarias, pero esa explicación no elimina la obligación política de detallar el coste real de pedir dinero a los bancos mientras se mantiene dinero en caja https://bit.ly/42FMHue

Lo que no podemos afirmar sin ver los contratos bancarios es que el Ayuntamiento esté pagando intereses por dinero no dispuesto. Eso depende de las condiciones concretas de cada operación: puede haber intereses sobre cantidades dispuestas, comisiones de apertura, comisiones de disponibilidad u otros costes financieros, pero sin los contratos no se puede afirmar con rigor cuánto se está pagando ni por qué concepto, la cuestión grave es que esos datos el gobierno municipal ultra que abandera la transparencia esconde los mismos a los llaniscos. Lo que sí está acreditado es que los créditos existen como instrumento aprobado para financiar inversiones y que el relato de “deuda mínima” no basta para explicar el conjunto de compromisos financieros.

A esa lectura se añade otro dato que el gobierno municipal omite reiteradamente cuando presume de liquidez: Llanes aparece entre los municipios asturianos con mayor recaudación local por habitante. El informe de IEE y FADE sitúa a Llanes en 724 euros por habitante de recaudación por impuestos locales en 2024, solo por detrás de Carreño entre los 25 municipios asturianos más poblados analizados, y señala que Llanes supera en un 53% la media nacional en ese indicador. Pagamos más que nadie y recibimos unos servicios africanos https://bit.ly/4di88rp

Esto cambia el enfoque del debate. Un ayuntamiento puede presumir de baja deuda y alta liquidez, pero si esa posición se apoya en una recaudación fiscal local muy elevada por habitante, el mérito de la “buena salud financiera” debe compartirse con los vecinos que soportan esa carga. La caja municipal no se llena sola: procede de impuestos, tasas, transferencias y recursos que, directa o indirectamente, salen de los ciudadanos o de otras administraciones públicas.

También pesa la ejecución presupuestaria. Frente al balance optimista del gobierno local, el PSOE de Llanes ha cuestionado que la liquidación de 2025 refleje una ejecución inversora de solo el 26,36%, con 3,69 millones ejecutados sobre unos 14 millones presupuestados, dejando más de 10,3 millones sin utilizar. Esa crítica conecta con un problema de fondo: tener dinero en bancos o remanentes no equivale necesariamente a gestionar bien si las obras, servicios o inversiones previstas no llegan a ejecutarse https://bit.ly/3OZPlb3

La situación política se entiende mejor teniendo en cuenta que Enrique Riestra llegó a la alcaldía en el año 2015 y ha continuado al frente del Ayuntamiento desde entonces, con distintos apoyos y acuerdos, incluidos los pactos con una tránsfuga, Priscila Alonso y el pacto de VecinosxLlanes con el PP en la etapa actual. Por tanto, no se está juzgando una gestión recién llegada, sino un ciclo municipal largo, de más de una década, en el que ya no basta con culpar a herencias anteriores ni con exhibir balances contables favorables como hacen de forma reiterada para intentar tapar su calamitosa gestión https://bit.ly/3QLdKSi  

El engaño, en términos políticos y no penales, consiste en reducir la explicación pública a una cifra cómoda: “debemos poco”. Esa frase puede ser compatible con la contabilidad oficial, pero no informa suficientemente a los llaniscos sobre la totalidad de la política financiera municipal. La realidad documentada es más compleja: hay baja deuda viva registrada, sí; pero también hay créditos aprobados para inversiones millonarias, liquidez elevada, presión fiscal local alta, remanentes importantes y críticas por baja ejecución inversora.

Por eso, el debate serio no debería centrarse solo en si la deuda viva son algo más de 700.000, 800.000 o una cantidad similar. La pregunta correcta es otra: qué coste financiero total asume Llanes, qué inversiones se ejecutan realmente, qué parte de la liquidez procede de una presión fiscal elevada y por qué se recurre a deuda bancaria mientras existen remanentes millonarios. Esa es la información que permitiría a los llaniscos valorar con claridad la gestión municipal. Sin esa explicación completa, el mensaje oficial de deuda testimonial funciona más como propaganda contable que como rendición de cuentas https://bit.ly/4eWo57T

Por otro lado, la situación descrita en la noticia de LA NUEVA ESPAÑA sobre la suspensión cautelar de la adjudicación de la zona ORA de Llanes vuelve a colocar al gobierno municipal de la ultraderecha de Llanes ante un problema de gestión que no puede despacharse solo con declaraciones triunfalistas. El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales ha suspendido cautelarmente la tramitación del contrato de regulación del aparcamiento en superficie, la zona azul o zona ORA, tras el recurso presentado contra los pliegos por una empresa. La suspensión no supone todavía una anulación definitiva del contrato, pero sí impide continuar con la adjudicación hasta que el tribunal resuelva el fondo del asunto. El contrato no es menor. Se trata de una concesión de diez años para gestionar el estacionamiento regulado en la villa de Llanes y las zonas de servicio para autocaravanas. La licitación aparece publicada como contrato del Ayuntamiento de Llanes, con un valor estimado de 4.524.648,10 euros, una duración de 10 años y plazo de presentación de ofertas cerrado el 15 de abril de 2026 https://bit.ly/3QZ25PT Por tanto, no hablamos de una gestión ordinaria o irrelevante, sino de un servicio que afecta al espacio público, a la movilidad, a residentes, trabajadores, visitantes y actividad turística.

El gobierno municipal ha intentado presentar la existencia de ofertas elevadas como una prueba de éxito político. Según la noticia, una empresa habría ofrecido 420.000 euros anuales durante diez años, es decir, 4,2 millones de euros, y el alcalde Enrique Riestra lo interpretó como dinero disponible para invertir en movilidad. Pero esa lectura resulta incompleta: que haya ofertas económicas altas no elimina el hecho de que los pliegos hayan sido recurridos y que el órgano competente haya visto razones suficientes para suspender cautelarmente el procedimiento. En una contratación de esta importancia, el dato relevante no es solo cuánto se ofrece, sino si el expediente está técnicamente bien armado y jurídicamente protegido.

Además, la ORA que se pretende implantar o ampliar no es una simple prolongación de la zona azul anterior. La nueva regulación prevé 1.547 plazas, con zona azul y zona verde, funcionamiento desde el 1 de marzo hasta el primer domingo de noviembre, prioridad para residentes en determinadas condiciones y regulación específica de autocaravanas https://bit.ly/4cXMQy5  El Fielato también recoge que la zona verde incorporaría 1.373 plazas para residentes, residentes temporales y trabajadores, junto a 174 plazas de zona azul. Esa dimensión exige especial cuidado administrativo, porque cualquier error en los pliegos o en la tramitación puede terminar retrasando el servicio, encareciendo la gestión o generando nuevos conflictos.

El problema de fondo es que este episodio no aparece aislado. En el pleno extraordinario del 30 de agosto de 2022, según la intervención que señalas de Miguel Polín, se denunció que entre 2017 y 2022 el gobierno municipal de VecinosxLlanes y PP habían destinado 969.000 euros a litigios y contenciosos, con cifras concretas de 273.000 euros en 2020 y 246.000 euros en 2021. Si a esas cantidades se suman las partidas que indicas para ejercicios posteriores, 758.000 euros en 2024 y 200.000 euros en 2025, el resultado no son exactamente dos millones, sino 1.927.000 euros, es decir, una cantidad muy próxima a los dos millones de euros.

Esa cifra debe manejarse con precisión: no es lo mismo dinero presupuestado que dinero finalmente gastado, y habría que acudir a la liquidación de cada ejercicio para conocer la ejecución exacta. Pero incluso con esa cautela, el volumen es políticamente muy serio. Que un ayuntamiento de las dimensiones de Llanes tenga que reservar o afrontar cantidades tan elevadas en litigios y contenciosos revela una gestión sometida a una fuerte conflictividad administrativa y judicial. Y eso no se arregla atribuyendo todos los problemas a herencias anteriores o a expedientes concretos, porque las partidas se prolongan durante años bajo el mismo ciclo de gobierno municipal.

La explicación ofrecida en su día por Riestra, vinculando parte del gasto a indemnizaciones relacionadas con la educación infantil, queda debilitada si en ejercicios posteriores vuelven a aparecer partidas relevantes para litigios. Puede haber asuntos distintos, sentencias pendientes o procedimientos acumulados, pero precisamente por eso la obligación del gobierno local sería explicar con detalle qué cantidades corresponden a cada caso, qué origen tienen, qué administración política las provocó y qué medidas se han adoptado para evitar que la factura siga creciendo.

En resumen, la suspensión cautelar del contrato de la ORA es un nuevo síntoma de una forma de gobernar que, como mínimo, merece una crítica severa: grandes anuncios, cifras económicas presentadas como éxito, pero con expedientes que acaban recurridos, servicios estratégicos paralizados y una factura acumulada en litigios que ronda los dos millones según las cifras aportadas. Sin necesidad de añadir suposiciones, los datos dibujan un problema de gestión pública: Llanes no solo necesita dinero para movilidad o inversiones; necesita expedientes sólidos, transparencia en los costes jurídicos y una rendición de cuentas clara sobre por qué tantos asuntos municipales terminan en recursos, pleitos o suspensiones.

El mismo día 30 de abril se ponía en conocimiento de los llaniscos otra noticia del desastre de gestión del gobierno ultra con los llaniscos. Se publicaba en la prensa asturiana la triste realidad que hoy vive el municipio de Llanes con un gobierno de inútiles e incompetentes con los interese de los llaniscos. La Voz de Asturias recoge que las cuencas mineras asturianas han registrado un aumento de población en el último año, según los datos del censo anual del Instituto Nacional de Estadística con referencia de 2025 frente a 2024. Este incremento supone un cambio relevante para unos territorios que durante décadas habían estado marcados por la pérdida de vecinos, el envejecimiento y el desplazamiento de población hacia la costa y el área central de Asturias.

El crecimiento se aprecia en varios concejos vinculados históricamente a la minería y a la industria pesada. Langreo es el caso más destacado, al pasar de 38.265 a 38.615 habitantes, lo que supone 350 residentes más. Mieres también aumenta su población, de 36.118 a 36.368 vecinos, con una subida de 250 habitantes. San Martín del Rey Aurelio suma 131 residentes y alcanza los 15.526, mientras que Lena gana 119 vecinos y se sitúa en 10.411. Laviana incorpora 74 habitantes, hasta llegar a 12.393, y Aller también cierra el año en positivo, con 17 vecinos más y un total de 10.007.

La noticia subraya que la importancia de estos datos no está solo en las cifras concretas, sino en que el repunte se produce de manera conjunta en varios municipios de las antiguas cuencas mineras. Después de años de descensos continuados, el hecho de que Langreo, Mieres, Laviana, San Martín del Rey Aurelio, Lena y Aller ganen población al mismo tiempo tiene un valor simbólico y marca una fotografía demográfica distinta a la habitual en estas comarcas.

Fuera de las cuencas, el crecimiento poblacional se concentra especialmente en el eje central de Asturias. Oviedo registra uno de los mayores aumentos absolutos, al pasar de 220.027 a 223.576 habitantes, con 3.549 vecinos más. Gijón también crece y alcanza los 271.259 habitantes tras sumar 1.040 residentes. Avilés añade 252 vecinos y llega a 75.915, mientras que Siero gana 483 habitantes y se aproxima a los 53.000. También presentan balances positivos Corvera, Noreña, Ribadedeva, Llanera, Llanes y Villaviciosa.

En contraste, la noticia señala que buena parte del occidente asturiano y del interior rural continúan perdiendo población y la oveja “negra” del oriente de Asturias, Llanes.  Cangas del Narcea baja en 149 habitantes, Castrillón pierde 130, Valdés desciende en 119 y Navia resta 75 vecinos y Llanes pierde 63 habitantes. También retroceden concejos como Tineo, Teverga, Cudillero, Salas, Ribadesella o Riosa, junto a pequeños municipios de montaña y del occidente interior como Ibias, Illano, San Tirso de Abres o Taramundi.

El balance general que presenta la noticia es el de una Asturias con comportamientos demográficos diferentes según las zonas. Mientras el eje central y las cuencas mineras muestran incrementos de población, varios territorios rurales y del occidente y oriente siguen en descenso. Aun así, el texto también apunta que algunos municipios pequeños, como Coaña, Morcín, Pravia, Proaza, Ribadedeva o Vegadeo, resisten o incluso crecen, lo que refleja un mapa demográfico con contrastes dentro de la comunidad.

Desde la llegada del gobierno de la ultraderecha a Llanes, el municipio ha perdido en once años 208 habitantes, tras once años tirados a la basura con políticas letales para el crecimiento demográfico en el municipio.

Para terminar el post quiero manifestar que el dato demográfico de Llanes no admite demasiados adornos. Mientras una parte significativa de Asturias, incluidas las cuencas mineras, empieza a mostrar signos de recuperación poblacional, Llanes vuelve a aparecer en negativo. El municipio pasa de 13.549 habitantes en 2024 a 13.486 en 2025, es decir, pierde 63 vecinos en el último año. Y si se toma como referencia la evolución desde 2015, cuando Llanes tenía 13.694 habitantes, el saldo es de 208 vecinos menos. Ese es el balance real: menos población, menos capacidad de fijar residentes y menos fuerza demográfica en un concejo que, por ubicación, atractivo turístico, patrimonio natural y potencial económico, debería estar en condiciones mucho mejores.

El problema no está solo en que Llanes pierda habitantes. El problema está en el contraste entre la realidad y el relato que el gobierno municipal intenta construir. Se presume de liquidez, de proyectos, de grandes anuncios y de supuestas oportunidades futuras, pero los datos terminan devolviendo una imagen mucho más incómoda. Llanes no crece. Llanes no fija población. Llanes no convierte su atractivo turístico en estabilidad residencial. Llanes no consigue transformar sus recursos en un proyecto de municipio capaz de retener vecinos y atraer nuevos habitantes de manera sostenida.

Ahí es donde el gobierno ultra de VecinosxLlanes y PP juega con la verdad: no necesariamente mintiendo siempre de forma frontal, sino seleccionando los datos que le convienen y dejando fuera aquellos que retratan el deterioro. Hablar de remanentes, de deuda baja, de futuras inversiones o de ingresos previstos puede servir para llenar titulares, pero no tapa que el concejo ha perdido población bajo su mandato. Tampoco tapa los problemas de gestión, los contratos recurridos, las partidas destinadas a litigios, la baja ejecución inversora denunciada por la oposición y la sensación de que Llanes lleva demasiados años administrado más desde la propaganda que desde una planificación seria.

La pérdida de población es especialmente grave porque no se produce en un municipio aislado, envejecido y sin recursos. Llanes tiene costa, turismo, nombre, comunicaciones, patrimonio, actividad hostelera, suelo residencial y una marca reconocida dentro y fuera de Asturias. Precisamente por eso el dato resulta más duro. Si con todas esas ventajas el concejo pierde habitantes, la responsabilidad política no puede esconderse detrás de excusas genéricas ni de comparaciones interesadas. Otros municipios asturianos, incluso territorios que partían de situaciones históricamente más difíciles, han logrado crecer en el último año. Llanes, no.

También resulta preocupante el papel de una oposición socialista, que se limita demasiadas veces a acompañar con su voto las propuestas del gobierno municipal. Una oposición que no fiscaliza con firmeza, que no arrincona políticamente las contradicciones del gobierno y que no convierte los datos en una exigencia constante de responsabilidades termina funcionando como una validación indirecta de la misma gestión que dice cuestionar. En un municipio con pérdida de población, conflictos administrativos y dudas sobre la eficacia inversora, la oposición no debería limitarse a matizar: debería ejercer un control político claro, exigente y sostenido más allá de los plenos municipales una vez al mes.

Los hechos son contundentes. Llanes tenía 13.694 habitantes en 2015 y tiene 13.486 en 2025. En el último año ha perdido 63 vecinos. Mientras tanto, el gobierno municipal insiste en vender gestión, solvencia y futuro. Pero los datos demográficos son una forma de auditoría política: muestran si un municipio resulta atractivo para vivir, si ofrece expectativas, si retiene población y si convierte sus recursos en bienestar estable. Y en esa auditoría, Llanes sale mal parado.

Por mucho que el gobierno municipal ultra intente esconder los efectos de su gestión bajo anuncios, cifras parciales y discursos triunfalistas, la realidad termina apareciendo. Aparece en los censos, aparece en los contratos paralizados, aparece en las partidas de litigios, aparece en la ejecución de inversiones y aparece en la vida diaria de los vecinos. Llanes no necesita más propaganda para distraer a los llaniscos; necesita una gestión que deje de maquillar los problemas y empiece a corregirlos. Porque después de tantos años (11), la pregunta ya no es qué prometen hacer, sino qué resultados reales dejan tras más de una década al frente del Ayuntamiento.

Ya lo dijo Séneca: “Un pueblo no cae de golpe: se desgasta cuando quienes gobiernan confunden el poder con la impunidad.”


 

LLANES SE HUNDE EN LA MISERIA MIENTRAS EL GOBIERNO MUNICIPAL SE ESCONDE

  El día 29 de abril hubo un pleno extraordinario en el Ayuntamiento de Llanes, que nos mostró a los llaniscos de forma concisa y revelado...