Llanes atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente en materia de vivienda, un problema que se ve agravado por el contexto regional y nacional y por la falta de respuestas políticas efectivas a nivel local con un gobierno de la ultraderecha de, VecinosxLlanes (sicarios de la asociación de enemigos de Llaners AVALL) y su socio del PP.
El concejo de Llanes cerró el año 2025 con un nuevo máximo histórico en el precio de la vivienda, situándose en una media de 2.378 euros por metro cuadrado. Esta cifra supone un incremento mensual del 2,4 % y un aumento interanual del 17,43 %, confirmando una escalada sostenida que, según los expertos inmobiliarios, no solo continuará en los próximos meses, sino que se intensificará con la llegada del verano. En comparación con el verano de 2012, la vivienda en Llanes es hoy un 62 % más cara, según los datos del portal Idealista.
Foto: el alcalde fascista, Enrique Riestra con el sicario Álvaro Queipo y la "mentira andante", Juan Carlos Armas
Este nivel de precios coloca a Llanes como el segundo concejo más caro de Asturias, solo por detrás de Gijón, donde el precio medio alcanza los 2.529 euros/m², curiosamente con un gobierno municipal de la derecha extrema de Foro Asturias y el socio de todas las salsas del PP. La situación es aún más extrema en la villa de Llanes, donde el metro cuadrado se paga ya a 3.190 euros, superando incluso a todos los distritos de Oviedo, incluidos el centro y el casco histórico, y quedando únicamente por debajo del centro de Gijón (3.298 €/m²). En otros distritos del concejo, como Posada, Niembru y Barru, el precio medio se sitúa en 2.398 €/m², con una subida anual del 19 %, mientras que la zona interior (Vibañu, Ardisana y Caldueñu) presenta cifras mucho más bajas, 952 €/m², aunque también con una evolución irregular.
Este encarecimiento contrasta con la media asturiana, que se sitúa en 1.413 euros/m², un 39 % por debajo de Llanes, aunque también con una fuerte subida interanual del 16 %. A nivel nacional, el precio medio alcanza los 2.639 euros/m², un 16,2 % más que hace un año bit.ly/3YAVN9V
El problema del acceso a la vivienda se ve agravado por un profundo desequilibrio económico entre propietarios e inquilinos, según un informe reciente del Ministerio de Derechos Sociales. En Asturias, la renta mediana de los caseros duplica la de los inquilinos, una brecha que alcanza el 100 %, situando a la región entre las más desiguales de España en este aspecto. A nivel estatal, los propietarios perciben 52.449 euros brutos anuales, frente a los 28.810 euros de los arrendatarios. El informe advierte además de que, si los contratos firmados en 2021 y 2022 se renuevan a precios de mercado en 2026 y 2027, la brecha seguirá ampliándose bit.ly/45E9zwc
Este análisis se conoció tras el anuncio del Gobierno de una bonificación del 100 % del IRPF para propietarios que congelen los alquileres, una medida duramente criticada por el Ministerio y por Sumar, que la consideran injusta e ineficaz.
En este contexto, el Ayuntamiento de Llanes celebrará pleno ordinario el próximo 15 de enero, en el que el PSOE ha presentado varias mociones, entre ellas una centrada en la vivienda. Los socialistas reclaman políticas públicas urgentes para la creación de vivienda asequible, proponiendo la cesión de suelo público al Principado para la construcción de vivienda pública. Recuerdan que el Ayuntamiento dispone de terrenos en Barro, Posada y más de 25.000 metros cuadrados entre Llanes y Poo, que podrían destinarse a este fin. Sin embargo, su portavoz en el Ayuntamiento de Llanes, se mostró pesimista ante su aprobación, denunciando la falta de voluntad política del actual equipo de gobierno, que ha rechazado la mayoría de las mociones presentadas en la legislatura. El PSOE también propone la creación de una mesa de trabajo por la vivienda, que implique a partidos y sectores sociales, y aborda el problema de la ocupación ilegal de viviendas sociales en Nueva, defendiendo una reforma legal que garantice el acceso a quienes realmente las necesitan bit.ly/4qhQSGR
En conjunto, las informaciones dibujan un escenario crítico en el municipio de Llanes, donde el encarecimiento descontrolado de la vivienda, la desigualdad entre propietarios e inquilinos y la falta de políticas públicas efectivas desde el gobierno municipal amenazan con cronificar un problema que ya condiciona el presente y el futuro del concejo.
La situación de la vivienda en Llanes no puede entenderse únicamente como el resultado de una dinámica de mercado al alza o de una presión turística creciente. Los datos son claros, persistentes y estructurales, y señalan con nitidez hacia un fracaso político prolongado del gobierno municipal, sostenido durante más de una década por una coalición formada por VecinosxLlanes y el PP incapaz —o directamente reacia— a intervenir en defensa del interés general de los llaniscos.
El concejo cerró el año 2025 con un precio medio por metro cuadrado que es récord histórico, que no es coyuntural, sino la culminación de una escalada sostenida: subidas mensuales, incrementos interanuales del 17,43 % y un encarecimiento acumulado del 62 % desde 2012. Estas cifras no solo sitúan a Llanes como el segundo concejo más caro de Asturias, sino que expulsan progresivamente a la población local del acceso a una vivienda digna, especialmente a jóvenes, familias trabajadoras y personas con rentas medias o bajas. Ese es uno de los objetivos principales del “apartheid urbanístico” que hoy comente este gobierno municipal fascista que gobierna, el objetivo es expulsar de Llanes a los llaniscos mediante un dificultad insalvable como es el precio de la vivienda… Y si son ciudadanos detractores de sus políticas de mierda mejor, cuanto más lejos se encuentren mejor.
El dato más revelador del fracaso municipal no es solo el precio, sino la ausencia total de políticas correctoras. Mientras otros ayuntamientos, incluso en contextos turísticos, han intentado regular el uso del suelo, fomentar la vivienda pública o limitar la especulación como por ejemplo el municipio de Villaviciosa gobernado por el PSOE, el gobierno de VecinosxLlanes y PP ha optado por la inacción sistemática. El Ayuntamiento dispone de suelo público en Barro, Posada y más de 25.000 metros cuadrados entre Llanes y Poo, pero no ha promovido su recalificación ni su cesión para vivienda pública. No se trata de una imposibilidad técnica, sino de falta de voluntad política, reiteradamente denunciada por la oposición.
El contraste con otros territorios refuerza esta conclusión. Llanes supera en precio a todos los distritos de Oviedo, incluidos el centro y el casco histórico, y se acerca peligrosamente a los valores del centro de Gijón, otro municipio con políticas municipales claramente alineadas con los intereses del mercado inmobiliario y no con los de la ciudadanía. Su alcaldesa, Carmen Moriyon ejerce de representante de Asprocom en el municipio, la prueba más evidente la pudimos ver con el Plan Llave y su interlocución con el Gobierno del Principado para que subiera el precio del metro cuadrado de la vivienda para que los promotores realizasen un mejor negocio con las parcelas municipales. Que los dos concejos más caros de Asturias compartan gobiernos de derechas no es una casualidad estadística, sino un patrón político. Este patrón tiene un nexo común, la estafa, el engaño pero por encima de todo el mantener bajo control los intereses de una mayoría para el servicio de unos pocos.
A esta realidad se suma un contexto social profundamente desigual. En Asturias, los propietarios duplican la renta de los inquilinos, una brecha del 100 % que convierte el acceso a la vivienda en un factor de exclusión social. Frente a este diagnóstico, el gobierno municipal de Llanes no solo carece de una estrategia propia, sino que tampoco ha presionado al Principado ni ha impulsado acuerdos institucionales para mitigar el problema. Desde el gobierno municipal solo tienen un objetivo, cobrar del erario público lo que no ganan en la vida civil en sus profesiones, muchos de ellos porque son parados o con ocupaciones ocasionales, un buen ejemplo lo tenemos en el alcalde Riestra, el concejal de Urbanismo Armas, la concejal de servicios sociales Priscila, etc. Frente a esta realidad fascista tenemos un PSOE en la oposición de Llanes que hace oposición a tiempo parcial, cuando hay plenos y poco más. Su mansedumbre sofoca a cualquier vecino que observa como estos sicarios del mal que hoy gobiernan, salen indemnes de todo tipo de atropello. Le falta dentadura y constancia a la hora morder y sacarles los hígados por la boca fuera del ámbito político municipal, como es el ámbito de denuncia constante en redes sociales y con acciones de información de todos los documentos que reciben del gobierno municipal. Si el gobierno municipal una parte importante de su estrategia de gobierno se basa en la opacidad y oscurantismo de lo que hace, tenemos una oposición que les “bailan el agua”, tampoco publican nada en Internet pese a tener los papeles que por obligación les facilita el gobierno municipal.
El resultado de este gestión política ultra con la vivienda es una fotografía demoledora: Llanes es un concejo con precios de la vivienda propios de capitales urbanas, sin salarios acordes, sin parque público de vivienda, con viviendas sociales ocupadas ilegalmente por falta de soluciones estructurales y con un Ayuntamiento que se limita a gestionar la inercia del mercado. Tras más de diez años de gobierno, ya no es creíble hablar de herencias recibidas ni de falta de tiempo: lo que existe es una responsabilidad política directa.
En definitiva, el gobierno municipal ultra de VecinosxLlanes y PP ha demostrado ser incapaces de afrontar el principal problema social de Llanes, el acceso a la vivienda. Su modelo, basado en la pasividad, la complacencia con la especulación y el rechazo sistemático a las políticas públicas, está hipotecando el futuro del concejo y condenando a sus vecinos a vivir en su propio territorio como si fueran extranjeros. El precio de la vivienda no es solo una cifra: es el síntoma más visible de un fracaso de gobierno que ya está teniendo consecuencias irreversibles para los llaniscos.
La denuncia de la situación que vive Llanes queda atrapada en un juego de reproches políticos que, lejos de servir a los llaniscos, evidencia una profunda incoherencia entre discurso y responsabilidad. El PP, que gobierna el concejo junto al partido fascista, VecinosxLlanes, ha optado por una estrategia cómoda: desplazar el foco del problema hacia fuera, evitando cualquier autocrítica sobre su gestión municipal. En lugar de movilizar a sus diputados regionales para exigir soluciones estructurales a la crisis de la vivienda o para presionar por inversiones concretas, el PP reduce su discurso a acusar al presidente del Principado, Adrián Barbón, de marginar a Llanes en los presupuestos autonómicos y de actuar con sectarismo político.
Este planteamiento incurre en una contradicción evidente: señalar la paja en el ojo ajeno mientras se ignora la viga en el propio. El principal problema de Llanes —el encarecimiento extremo de la vivienda y la ausencia de políticas públicas locales— no nace en Oviedo ni en el presupuesto autonómico, sino en la inacción deliberada del gobierno municipal, que dispone de suelo público, competencias urbanísticas y capacidad de iniciativa, pero no las utiliza. Culpar al Principado funciona como coartada política, pero no como solución real para los llaniscos.
Al mismo tiempo, el gobierno autonómico y, en particular, el PSOE en el Ayuntamiento de Llanes afrontan también sus propias limitaciones. Existe un déficit claro de estrategia y de contundencia política frente a un ejecutivo local que gobierna atrincherado y que ha normalizado el rechazo sistemático a las propuestas de la oposición. Las buenas formas, el tono institucional y la apelación constante al consenso, sin una acción política más firme, corren el riesgo de convertirse en un blanqueamiento involuntario de una gestión que está causando un daño social profundo.
En un contexto tan grave, la neutralidad aparente no es equilibrio, sino ventaja para quien gobierna. Cuando el acceso a la vivienda se convierte en un privilegio y no en un derecho, la falta de confrontación política efectiva equivale a complicidad por omisión. Llanes no sufre solo un problema de precios desbocados: sufre un bloqueo político, donde el gobierno municipal evade responsabilidades y la oposición no logra todavía articular una ofensiva capaz de desmontar un modelo que expulsa a los vecinos de su propio concejo.
Para terminar el post quiero manifestar que lo que hoy sucede en Llanes no es una anomalía pasajera ni una mala racha coyuntural: es la consecuencia lógica de un modelo político agotado, sostenido en el tiempo por la inacción, la opacidad y el desprecio sistemático al interés general. Cuando un gobierno municipal convierte la vivienda —un derecho básico— en un filtro de exclusión social, deja de administrar un concejo para pasar a administrar una expulsión: la de sus propios vecinos.
La gravedad del momento no admite equidistancias ni silencios cómodos. Gobernar mirando hacia otro lado mientras el mercado hace su trabajo no es neutralidad, es tomar partido por los fuertes frente a los débiles. Y ejercer la oposición sin estrategia, sin persistencia y sin capacidad de incomodar al poder termina siendo, aunque no se pretenda, una forma de colaboración pasiva con el deterioro democrático. En Llanes, el conflicto no es ideológico en abstracto: es material, cotidiano y tangible. Se mide en alquileres imposibles, en jóvenes que se marchan, en familias que no pueden quedarse, en un territorio que se vacía de vida local mientras se llena de especulación.
La política municipal ha dejado de ser un instrumento para resolver problemas y se ha convertido en un muro que protege intereses minoritarios. Ese es el verdadero fracaso: no solo haber permitido que la vivienda se dispare, sino haber normalizado que no haya alternativas, ni debate real, ni voluntad de corregir el rumbo. La democracia local se empobrece cuando gobernar equivale a resistir el desgaste sin rendir cuentas, y cuando la crítica se diluye en formas educadas que no alteran el estado de las cosas.
Llanes está ante una disyuntiva histórica. O asume que el presente conduce a un futuro de exclusión, desigualdad y pérdida de identidad social, o rompe con la resignación y exige —con claridad, con firmeza y sin complejos— un cambio profundo en la forma de gobernar y de hacer oposición. Porque cuando la política deja de servir a la gente, no es la gente la que falla: es el poder el que ha dejado de cumplir su función. Y ese fracaso, hoy, tiene nombres (los que hoy representan a los llaniscos en el gobierno y la oposición), responsabilidades y consecuencias que ya no pueden seguir ocultándose bajo el ruido, la confrontación interesada o la indiferencia institucional.
Ya lo dijo Thomas Jefferson: “Cuando la injusticia se convierte en ley, la resistencia se convierte en deber”.
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