El crecimiento de la inversión inmobiliaria en España empieza a reflejarse también en operaciones de carácter local, como el interés de varios grupos empresariales por los terrenos del Club Hípico Astur de Gijón, situado en Viesques. Una promotora de la ciudad ha presentado una oferta de 15 millones de euros por los aproximadamente 40.000 metros cuadrados ocupados por el club y por otros 20.000 metros cuadrados de una parcela colindante perteneciente a tres de sus socios.
La propuesta pretende destinar el suelo a usos distintos de los deportivos, aunque el gobierno de la derecha extrema del Ayuntamiento de Gijón, Foro, PP y un tránsfuga, ha advertido de que cualquier actuación deberá respetar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Según el gobierno municipal, los terrenos están clasificados como suelo dotacional y no pueden utilizarse para construir nuevas viviendas.
El planeamiento urbanístico identifica la parcela como un sistema local de equipamiento deportivo privado. No obstante, el uso podría modificarse, con la aprobación del Pleno municipal, para permitir otros equipamientos privados relacionados con el ocio, la educación, la sanidad, la asistencia social, la administración, el transporte, la seguridad o las actividades religiosas. El Ayuntamiento descarta, sin embargo, impulsar una recalificación residencial en una de las zonas más atractivas de Gijón.
El interés por el suelo del Club Hípico Astur se produce en un momento especialmente activo para el mercado inmobiliario español. La inversión alcanzó los 10.166 millones de euros durante el primer semestre del año, un 36,1 % más que en el mismo periodo anterior y el mejor resultado semestral de la serie histórica, según los datos recogidos en la información sobre el récord de inversión inmobiliaria en España.
Los fondos de inversión continúan siendo los principales actores del mercado, seguidos por las sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria. El capital nacional representa ya la mitad del volumen invertido, mientras que el otro 50% procede de inversores extranjeros. Estados Unidos ocupa el primer lugar entre los países de origen del capital internacional, por delante del Reino Unido, Francia y Alemania.
La vivienda ha sido el sector más destacado, con más de 3.000 millones de euros invertidos y un crecimiento del 140%. Las operaciones se han concentrado en promociones destinadas al alquiler, alojamientos de corta y media estancia y proyectos de vivienda asequible. Entre las mayores transacciones se encuentra la compra por Brookfield de una cartera de 5.000 viviendas propiedad de Blackstone por 1.050 millones de euros.
El dinamismo también se ha extendido a las oficinas, los hoteles, la logística, los centros comerciales y las residencias de estudiantes. La inversión en oficinas alcanzó los 1.768 millones de euros, mientras que el sector hotelero acumuló 2.216 millones de euros. Asturias aparece entre los territorios que comienzan a despertar un mayor interés, junto con Madrid, Barcelona, Baleares, Canarias, Málaga, Alicante, Bilbao, Galicia y Santander.
En este contexto de abundancia de capital y búsqueda de nuevos activos, la oferta presentada por los terrenos del Chas no es la única iniciativa existente. Un representante de un fondo internacional también ha contactado con la sociedad propietaria del club para interesarse por una posible operación. Además, la cadena de centros deportivos GOfit estudia hacerse cargo de las instalaciones deportivas no hípicas y un grupo hostelero gijonés valora desarrollar un proyecto de restauración en la sede del club, según la noticia sobre el futuro de los terrenos del Club Hípico Astur.
La primera opción del Chas continúa siendo permanecer en Viesques y conseguir la cesión temporal de Las Mestas para desarrollar un circuito hípico en el norte de España. El club plantea utilizar estas instalaciones durante seis meses al año o, al menos, desde finales de mayo o principios de junio hasta septiembre, respetando las fechas del Concurso Hípico Internacional organizado por el Ayuntamiento.
El área municipal de Deportes descarta ceder Las Mestas durante julio y agosto, aunque mantiene abierta la posibilidad de permitir su uso en otros meses con menor afluencia turística. El gobierno local considera que el Chas y la sociedad que lo gestiona son entidades privadas y que corresponde a sus socios decidir si permanecen en su emplazamiento actual o venden los terrenos y trasladan la actividad.
Ante la posibilidad de una venta, ya se han estudiado ubicaciones alternativas en Mareo y Porceyo. Entre ellas figura la finca de La Marruca, propiedad del Sporting de Gijón, aunque el club rojiblanco ha indicado que todavía no ha recibido ninguna oferta. En caso de trasladarse, los responsables del Chas prefieren recibir unas instalaciones nuevas, modernas y con mayor superficie antes que limitar la operación a una compensación económica.
El caso del Club Hípico Astur muestra cómo el auge de la inversión inmobiliaria nacional se extiende a terrenos deportivos y activos con posibilidades de transformación. No obstante, el futuro de la parcela de Viesques estará condicionado por el planeamiento urbanístico y por la negativa municipal a permitir la construcción de nuevas viviendas.
Estos datos demuestran que no existe falta de interés económico por el suelo ni ausencia de capacidad inversora. Según la información sobre el futuro de los terrenos del Club Hípico Astur, una promotora ha ofrecido 15 millones de euros por la superficie ocupada por el Chas y una parcela colindante, mientras otros grupos empresariales también han mostrado interés por las instalaciones. El problema consiste en decidir hacia dónde se dirige esa inversión, qué modelo de ciudad se pretende construir y qué contraprestación obtiene Gijón de unas operaciones que afectan a terrenos de gran valor.
Cuando una parcela de estas dimensiones despierta el interés de promotoras, fondos internacionales, cadenas deportivas y grupos hosteleros, el Ayuntamiento no debería limitarse a contemplar una negociación entre entidades privadas, especialmente cuando el acceso a la vivienda se ha convertido en una necesidad cada vez más difícil de atender para una parte importante de la población. La existencia de un Registro Municipal de Demandantes de Vivienda evidencia que hay personas que buscan acceder a viviendas sometidas a algún régimen de protección, tanto en alquiler como en compraventa.
La actuación del gobierno de Carmen Moriyón resulta todavía más difícil de comprender si se compara con su defensa del desarrollo de EcoJove, donde podrían construirse cerca de 1.900 viviendas protegidas. El proyecto se encuentra en Jove, dentro de la zona oeste de Gijón, Moriyón reclamó al Gobierno del Principado públicamente que se realizasen las modificaciones necesarias para desbloquear ese ámbito residencial.
Si el ejecutivo municipal de Moriyón considera necesario promover una actuación residencial de gran magnitud y con vivienda pública en la zona oeste, debería explicar por qué descarta estudiar una alternativa semejante, aunque sea parcial, en los terrenos del Club Hípico Astur de Viesques. La comparación no significa que ambos ámbitos tengan las mismas condiciones jurídicas y urbanísticas, pero sí permite preguntar por qué la modificación del planeamiento se defiende activamente en un caso para impulsar vivienda pública y, en cambio, se rechaza como posibilidad en el otro.
La cuestión no es enfrentar a los barrios del oeste con Viesques ni rechazar la construcción de vivienda protegida en Jove, La Calzada o cualquier otra parte de la ciudad. La vivienda pública es necesaria en todo Gijón y cualquier ampliación del parque asequible debe valorarse positivamente. La contradicción aparece cuando el gobierno municipal presenta la transformación urbanística como una herramienta válida para promover vivienda en una zona, mientras en otra se aferra a la calificación actual del suelo y descarta de antemano abrir un debate sobre su posible destino residencial.
Las normas urbanísticas del Plan General de Ordenación de Gijón obligan a que las actuaciones desarrolladas en el municipio se ajusten a sus determinaciones. Los terrenos del Chas están clasificados actualmente como equipamiento deportivo privado, por lo que no se puede construir vivienda en ellos sin tramitar previamente una modificación urbanística. Sin embargo, el propio Ayuntamiento admite que el uso podría modificarse para autorizar otros equipamientos privados relacionados con el ocio, la sanidad, la educación, la asistencia social, la administración, el transporte, la seguridad o determinadas actividades económicas. Por tanto, el planeamiento no se considera completamente inamovible. Puede cambiarse siempre que exista una mayoría política, se sigan los procedimientos legales, se obtengan los informes necesarios y se justifique adecuadamente el interés de la actuación.
Si esa posibilidad existe para facilitar nuevos equipamientos o negocios privados, el gobierno de Moriyón debería aclarar por qué no encarga también estudios técnicos, urbanísticos y económicos sobre la viabilidad de destinar una parte de la parcela a vivienda pública o protegida. Puede haber razones relacionadas con la movilidad, la disponibilidad de servicios, el coste de adquisición, la densidad edificatoria, las infraestructuras, las características del terreno o la necesidad de conservar equipamientos deportivos, pero esas razones deben exponerse públicamente y estar respaldadas por informes.
Lo que no resulta suficiente es cerrar el debate mediante una referencia a la calificación vigente y, al mismo tiempo, admitir que esa calificación puede modificarse para otros usos. La ciudadanía tiene derecho a conocer por qué el gobierno municipal de la derecha extrema de, Foro y PP, considera apropiado impulsar un elevado número de viviendas protegidas en EcoJove, pero no contempla públicamente una solución equivalente o complementaria en Viesques, una de las zonas con mayor valor inmobiliario de Gijón.
El gobierno municipal de Gijón ha presentado además el Plan Llave para promover 500 viviendas protegidas, utilizando parcelas municipales y fórmulas de colaboración con promotores privados. Esta iniciativa demuestra que el gobierno local considera válidas tanto la movilización de suelo como la cooperación con la iniciativa privada para incrementar la oferta residencial. Sin embargo, la negativa a estudiar una solución semejante en los terrenos del Club Hípico Astur de Viesques introduce una evidente contradicción territorial. La vivienda pública parece impulsarse con mayor facilidad en determinadas zonas, especialmente en barrios con menor renta o tradicionalmente vinculados a la vivienda obrera, mientras que en áreas de mayor valor inmobiliario, como Viesques, ni siquiera se plantea públicamente analizar una reserva parcial de suelo con ese destino. Esta diferencia de criterio exige una explicación clara del gobierno municipal de la derecha extrma que encabeza Moriyón, porque la vivienda protegida debe contribuir a equilibrar la ciudad y no quedar concentrada únicamente en los barrios menos favorecidos.
Precisamente por ello, debe explicar por qué esos instrumentos no se analizan también ante una posible transformación de los terrenos del Chas. El hecho de que sean privados y tengan un uso deportivo dificulta una operación pública, pero no impide estudiar una adquisición, una permuta, un convenio urbanístico o un desarrollo mixto que conserve equipamientos y reserve parte del suelo para vivienda protegida.
También debe aclararse qué papel desempeña el Partido Popular, que participa en el gobierno municipal de Gijón y comparte la responsabilidad sobre las políticas urbanísticas y de vivienda. El PP no puede considerarse un actor ajeno a unas decisiones adoptadas por el ejecutivo del que forma parte.
No puede presentarse la vivienda asequible como una prioridad general mientras las actuaciones se concentran en determinadas zonas y se excluye su estudio en otras sin ofrecer una explicación técnica y política suficientemente detallada. La distribución territorial de la vivienda protegida también forma parte del modelo de ciudad y condiciona el acceso a los servicios, las oportunidades y la integración social. Preguntar por esta diferencia de criterio no implica afirmar que el gobierno municipal esté ocultando intereses o actuaciones irregulares, porque no existen datos que permitan sostener esa acusación. Sin embargo, la falta de una explicación completa alimenta legítimamente las dudas. Corresponde al gobierno de Moriyón disiparlas mediante transparencia, informes públicos y un debate abierto sobre las alternativas posibles para los terrenos del Chas.
El Principado ha manifestado que dispone de capacidad técnica y financiera para promover 300 nuevas viviendas públicas en Gijón si el Ayuntamiento facilita suelo, además de las actuaciones ya iniciadas en otros ámbitos de la ciudad. Esta propuesta refuerza la necesidad de que las administraciones expliquen qué terrenos pueden movilizarse y con qué criterios se seleccionan.
La pregunta que debe responder el Ayuntamiento es clara: ¿por qué la vivienda protegida se considera una solución adecuada y prioritaria en EcoJove, pero no se estudia con el mismo interés en Viesques? Mientras no exista una respuesta documentada, la política municipal de Gijón seguirá transmitiendo la impresión de que el reparto de la vivienda pública no responde únicamente a las necesidades generales de Gijón, sino también a una selección territorial de prioridades que el gobierno local todavía no ha explicado de forma convincente.
Para terminar el post quiero manifestar que cuando un gobierno municipal como el de Gijón sustituye la vivienda, los servicios públicos y los problemas cotidianos por banderas, ceremonias y gestos grandilocuentes, no está gobernando: está decorando su fracaso. Foro, PP y el concejal no adscrito parecen confiar en que el ruido del patriotismo tape la falta de soluciones, pero ningún mástil oculta una ciudad donde acceder a una vivienda digna es cada vez más difícil.
Cuando el poder recurre a la patria para evitar rendir cuentas, la ciudadanía ya ha empezado a perder. Porque una bandera puede ondear muy alto, pero no da techo, no paga alquileres y no construye futuro. El patriotismo vacío es el último refugio de quienes no tienen una política útil que ofrecer
Ya lo dijo Miguel de Unamuno: «Venceréis, pero no convenceréis.»


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