MATONES POLÍTICOS: VECINOSXLLANES Y PP IMPONEN LA ORA A ESPALDAS DE LOS LLANISCOS

 

Hoy nos encontramos en la prensa regional con la noticia de la implantación de la zona azul de aparcamiento (ORA) en Llanes durante la Semana Santa, esto ha generado un notable malestar entre los vecinos, que combinan sorpresa e indignación ante la forma en que se ha aplicado la medida. Aunque este sistema de regulación del estacionamiento es habitual en periodos de alta afluencia turística, como ocurre cada año en estas fechas, en esta ocasión la polémica no gira tanto en torno a su existencia como a la manera en que se ha comunicado y ejecutado.

El Ayuntamiento informó de la entrada en vigor de la ORA con menos de 24 horas de antelación y únicamente a través de su página web, lo que ha sido duramente criticado por los residentes. Muchos conductores, al no haber tenido conocimiento previo de la medida, se encontraron con sanciones al regresar a sus vehículos. Esta falta de información ha sido percibida como un fallo grave, ya que no se utilizaron otros canales más accesibles como bandos municipales, señalización reforzada o avisos directos.

  Foto: los concejales "matones" de VecinosxLlanes en el Ayuntamiento de Llanes

A este problema se suma el endurecimiento de las sanciones. Mientras que en años anteriores el olvido del ticket podía resolverse con un pago reducido de unos 4 euros, ahora la penalización asciende a 30 euros si se abona en menos de 24 horas, o hasta 100 euros si se supera ese plazo. Este incremento ha sido calificado por los vecinos como desproporcionado, especialmente teniendo en cuenta que muchos alegan desconocimiento de la normativa.

Además, la regulación de este año introduce cambios que eliminan ciertas ventajas previas. El horario de pago se amplía de forma continua de 9:00 a 20:00 horas, incluyendo domingos y festivos, y desaparecen tanto la gratuidad en la franja de 14:00 a 16:00 como la primera media hora gratuita (otro éxito en “negro” del gobierno fascista de VecinosxLlanes y PP). Estas modificaciones hacen que estacionar resulte más restrictivo y costoso, lo que ha incrementado el descontento.

El malestar vecinal también se ha visto alimentado por la ausencia de una ordenanza municipal que, según recuerdan los residentes, debía haber entrado en vigor el 1 de marzo e incluía la creación de una zona verde gratuita para residentes. La falta de aplicación de esta medida ha generado la sensación real de que se prioriza la recaudación frente a los intereses de los vecinos (hay que pagar a 9 nueve mangantes que viven del presupuesto municipal, 8 concejales y un asesor del alcalde puesto a dedo).

En paralelo, otros medios destacan que el objetivo del Ayuntamiento con la ORA es facilitar la rotación de vehículos y mejorar el acceso al centro urbano en periodos de gran afluencia turística, con tarifas relativamente bajas por hora. Asimismo, señalan que el consistorio trabaja en una reforma más amplia del sistema de estacionamiento, que incluiría zonas verdes y una reorganización del aparcamiento en el municipio. Sin embargo, la percepción general entre los vecinos es que estas mejoras aún no se han materializado, mientras que las restricciones y sanciones sí se han aplicado de forma inmediata.

La tensión generada por esta situación ha tenido incluso consecuencias visibles, como actos vandálicos en parquímetros, que aparecieron pintados. En conjunto, el conflicto refleja un problema de gestión y comunicación que ha provocado que una medida habitual se convierta en un foco de fuerte controversia social por obra y gracia del fascismo descarnado que lleva gobernando Llanes desde el año 2015 https://bit.ly/4t8T6JD

La información disponible sobre la aprobación de la ordenanza municipal de aparcamiento (ORA) en Llanes permite reconstruir con bastante claridad cómo se tramitó y en qué contexto político se aprobó, así como el grado de participación existente. La nueva ordenanza de la ORA forma parte de un proceso más amplio de reforma del sistema de estacionamiento en el municipio, impulsado por el equipo de gobierno municipal con el objetivo de ampliar la zona azul, introducir una zona verde para residentes y regular también otros usos del espacio público, como el estacionamiento de autocaravanas.

Según las informaciones publicadas, la ordenanza fue aprobada en un pleno municipal extraordinario del 29 de enero del 2026 https://bit.ly/4bN6QTq , fue aprobada por 9 votos a favor del gobierno municipal y 7 abstenciones del PSOE. La norma era muy mal según los socialistas, pero los socialistas se pusieron de perfil en lugar de votar en contra, pese a criticar el enfoque de la norma, calificándola de tener un carácter recaudatorio. Posteriormente el 6 de marzo fue aprobado en el pleno municipal en el punto 4 de dicho pleno el estudio de viabilidad por parte del gobierno fascista. Las alegaciones que presentó el PSOE fueron rechazadas porque fue presentado al estudio de viabilidad y no a la alegación. Los socialistas no presentaron otro estudio de viabilidad nuevo que pudiese tumbar la basura presentada del gobierno fascista. Esta fue aprobada con los 9 votos del gobierno fascista y con la abstención de los 8 concejales socialistas. Posteriormente se debatió el estudio de costes de la ORA, el cual fue aprobado con los 9 votos del gobierno fascista y la abstención colaboracionista de los 8 concejales de la oposición socialista https://bit.ly/4uNGyJo  

El conflicto generado en el municipio de Llanes con la implantación de la zona azul durante la Semana Santa no puede entenderse únicamente como una reacción puntual al pago por estacionar, sino como el resultado de una forma de gestión que ha combinado falta de previsión, escasa comunicación y ausencia de participación vecinal. Lo ocurrido estos días refleja un problema más profundo en la manera en que se toman y aplican determinadas decisiones públicas en el municipio desde el gobierno municipal, donde se aplica el dicho “donde pago yo cago”.

La cronología breve y ordenada, es la siguiente:

  • 29 enero 2026 aprobación en pleno
  • 6 marzo 2026 estudio de viabilidad
  • Semana Santa aplicación efectiva sin aviso suficiente

La cronología de los hechos resulta especialmente significativa. La ordenanza que da cobertura al sistema fue aprobada en pleno extraordinario el 29 de enero de 2026, con los votos favorables del equipo de gobierno y la abstención del grupo socialista, que pese a mostrar críticas hacia el carácter de la norma optó por no votar en contra. Posteriormente, el 6 de marzo se aprobaron el estudio de viabilidad y el estudio de costes, nuevamente con el respaldo del gobierno municipal y la abstención de la comparsa socialista. Es decir, se trataba de una medida planificada con semanas de antelación, lo que contrasta claramente con la forma en que se ha trasladado a la ciudadanía.


Foto: los "matones" concejales del PP en el Ayuntamiento de Llanes con el gran sacerdote de la derecha extrema, Álvaro Queipo 

La aplicación práctica de la ORA en Semana Santa se comunicó con menos de 24 horas de margen y únicamente a través de la página web municipal, un canal que no garantiza en absoluto que la información llegue a la mayoría de los vecinos o visitantes. Esta falta de difusión ha tenido consecuencias directas, ya que numerosos conductores se han encontrado con sanciones sin haber tenido conocimiento previo de la entrada en vigor del sistema. Desde el punto de vista de la gestión pública, esta situación plantea dudas razonables sobre el respeto a principios básicos como la seguridad jurídica y la adecuada información al ciudadano.

A ello se suma el endurecimiento de las sanciones, que han pasado de importes reducidos en años anteriores a cantidades significativamente más elevadas, alcanzando los 30 euros en caso de pronto pago y hasta 100 euros en caso contrario. Este cambio, unido a la eliminación de medidas como la media hora gratuita o la franja sin coste a mediodía, refuerza entre los vecinos la percepción de que se ha priorizado el componente sancionador y recaudador frente a una política equilibrada de movilidad.

Otro elemento clave en el malestar de los llaniscos es la ausencia de la anunciada zona verde para residentes, prevista en la propia reforma del sistema y que debía haber entrado en vigor con anterioridad. Mientras que las medidas restrictivas y sancionadoras sí se han aplicado de forma inmediata, las que estaban orientadas a beneficiar a los vecinos no se han materializado, generando una evidente sensación de desequilibrio.

Asimismo, no consta que se haya desarrollado un proceso real de participación o consulta con colectivos vecinales como es por ejemplo acudiendo a las parroquias como Posada de Llanes y Nueva para que los vecinos aportasen sus inquietudes antes de la aprobación y aplicación de la norma. Más allá de los cauces administrativos habituales, como la exposición pública, no se han identificado mecanismos de diálogo efectivo que permitieran incorporar las preocupaciones de los residentes en una cuestión que afecta directamente a su vida diaria.

Las consecuencias de esta forma de actuar del gobierno fascista de Vecinos y PP han sido visibles desde el primer día: confusión generalizada, acumulación de sanciones y un clima de tensión que incluso ha derivado en actos vandálicos contra los parquímetros. Todo ello evidencia que no se trata únicamente de una cuestión técnica sobre el estacionamiento, sino de un problema de gestión y de relación entre la administración local y la ciudadanía llanisca.

En definitiva, lo ocurrido con la ORA en Llanes pone de manifiesto que una medida que podría considerarse habitual en contextos turísticos se convierte en un foco de conflicto cuando falla la planificación, la comunicación y el consenso. La eficacia de una política pública no depende solo de su contenido, sino también de cómo se explica, se aplica y se comparte con la sociedad a la que afecta.

Para terminar el post quiero manifestar que lo sucedido con la ORA en Llanes no puede despacharse como un simple error puntual o un problema de comunicación aislado. Es la expresión clara de una forma de gobernar en la que las decisiones se toman desde arriba, sin contar con la ciudadanía, y se aplican sin el mínimo respeto por quienes deben cumplirlas. Cuando una medida que afecta directamente al día a día de los vecinos se impone sin información suficiente, sin participación real y con un evidente sesgo sancionador, lo que se transmite no es autoridad, sino desprecio hacia los derechos y la inteligencia de los llaniscos, resumidamente se llama… Fascismo.

El fascismo es una ideología política autoritaria que surgió en Europa en el siglo XX, especialmente en Italia bajo el liderazgo de Benito Mussolini. Se basa en la concentración del poder en un líder fuerte y en la subordinación de la sociedad al Estado, rechazando la democracia liberal, el pluralismo político y la existencia de una oposición efectiva. En un sistema fascista, el gobierno ejerce un control muy amplio sobre la vida pública y, en muchos casos, también sobre la vida privada, promoviendo un fuerte nacionalismo y recurriendo a la propaganda y a la represión para mantener el orden y evitar la disidencia. En esencia, se trata de un modelo en el que el poder no se comparte ni se somete al control ciudadano, sino que se impone de forma vertical, limitando libertades y derechos.

El equipo de gobierno ha demostrado de forma insistente que el fascismo es su ideología, bendecido desde Oviedo por Álvaro Queipo y sus secuaces, que entiende la gestión pública como un ejercicio de imposición, donde lo importante no es convencer ni explicar, sino ejecutar y recaudar. Se aprueban normas, se desarrollan estudios y, llegado el momento de aplicarlas, se hace de la peor manera posible, sin previsión y sin empatía, como si los vecinos fueran un elemento secundario en su propio municipio. Esa desconexión entre administración y ciudadanía es lo que ha encendido el malestar que hoy reflejan tanto la calle como la prensa.

Pero si cuestionable es la forma de gobernar, no lo es menos el papel de la oposición. El grupo socialista de Llanes que hoy hace de oposición ha optado por una actitud que difícilmente puede calificarse de alternativa real. Critican en los plenos, señalan defectos en la norma y denuncian su carácter recaudatorio, pero a la hora de la verdad se abstienen, se colocan en una posición cómoda y permiten que las decisiones salgan adelante sin asumir el coste político de oponerse con claridad. Esa incoherencia debilita cualquier discurso crítico y transmite una imagen de falta de firmeza y de incapacidad para defender con determinación los intereses de los llaniscos. Desconozco que está haciendo la FSA con esta situación, quizás mirando para otro lado mientras los llaniscos se cuecen en la salsa fascista de la derecha extrema y la ultraderecha. Llevan once años en la oposición y no han aprendido nada, parecen “parvulitos” en el mundo político, les falta colmillo y les sobra fotogenia para la foto.

Una oposición que denuncia pero no actúa, que señala pero no bloquea cuando puede hacerlo, acaba convirtiéndose en parte del problema. Porque la arbitrariedad no solo se combate con palabras, sino con votos, con propuestas alternativas y con una posición clara en los momentos decisivos. Cuando eso no ocurre, lo que queda es una sensación de resignación política en la que el gobierno impone y la oposición observa.

En este contexto, lo ocurrido con la ORA de Llanes no es un episodio aislado, sino un síntoma de un modelo de gestión agotado, en el que falla tanto quien gobierna como quien debería ejercer control desde la oposición. Y mientras esa dinámica no cambie, los vecinos seguirán siendo los principales perjudicados de una política que, lejos de servirles, se les impone sin vergüenza, sin escuchar a aquellos que pagan sus nóminas.

Ya lo dijo Ernest Hemingway: “El fascismo es una mentira dicha por matones.”

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