La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, ha relevado al concejal tránsfuga Oliver Suárez de la presidencia de Divertia, la empresa municipal encargada de la gestión de festejos y actividades culturales, después de que se detectara la firma de al menos dos contratos que no habían sido sometidos previamente a la aprobación de su Consejo de Administración. Las contrataciones afectadas corresponden a los conciertos de Alejandro Sanz y Lola Índigo celebrados en el parque de los Hermanos Castro. Según la información comunicada por Alcaldía, los expedientes fueron tramitados de manera unilateral desde la Presidencia de Divertia, sin seguir el procedimiento ordinario y ejerciendo atribuciones que no correspondían al cargo para operaciones de esa naturaleza.
Foto: Carmen Moriyón y Óliver Suarez, los patrocinadores de la doble moral politica en las instituciones
Moriyón considera que esta actuación vulneró el procedimiento establecido para la contratación y privó a los miembros del Consejo de Administración de la información y de la capacidad de supervisión necesarias. El 13 de julio, Alcaldía encargó un informe para examinar las posibles deficiencias en la tramitación y coordinar su subsanación. El Ayuntamiento anunció que las medidas necesarias para corregir los expedientes serían adoptadas de manera inmediata. Los detalles iniciales del relevo fueron recogidos en la información publicada sobre la salida de Oliver Suárez de Divertia.
La Presidencia de la empresa municipal será asumida por, Jesús Martínez Salvador, actual concejal de Festejos y portavoz del Gobierno municipal. Martínez Salvador ya estuvo al frente de Divertia entre 2015 y 2019, durante el anterior mandato de Carmen Moriyón como alcaldesa. Oliver Suárez aceptó públicamente su relevo mediante un comunicado difundido a través de Divertia y con el membrete de la empresa municipal. En el documento reconoció que los contratos de los conciertos de Alejandro Sanz y Lola Índigo deberían haber sido aprobados previamente por el Consejo de Administración. Suárez explicó que, durante una revisión de la actividad de la empresa, se había detectado “un error formal” relacionado con la firma de los dos contratos y con los límites establecidos para sus competencias. Admitió que se trató de “una actuación incorrecta desde el punto de vista procedimental” y aseguró que asumía “íntegramente” la responsabilidad.
El hasta ahora presidente de Divertia subrayó, no obstante, que no existía ningún cuestionamiento sobre el objeto de los contratos ni sobre los servicios prestados. También destacó que los dos conciertos se habían celebrado y que, en su opinión, ambos habían sido un éxito. En relación con su salida, Suárez afirmó que no había entrado en política “para agarrarse a un cargo” ni “para vivir de esto”. Según señaló, tanto él como la alcaldesa consideraron que el relevo era la decisión adecuada para actuar de manera consecuente con sus principios y con sus anteriores manifestaciones públicas. Suárez agradeció el trabajo realizado por el equipo de Divertia, el Consejo de Administración y las personas que habían colaborado con la empresa durante sus tres años de presidencia. También se declaró orgulloso de la programación desarrollada y de haber contribuido, según sus palabras, a proporcionar estabilidad a la ciudad.
El relevo no implica la renuncia de Oliver Suárez a su acta municipal. El edil anunció que continuará trabajando por Gijón “desde el puesto que ahora” le corresponde, por lo que seguirá formando parte del Ayuntamiento como concejal no adscrito (tránsfuga).
Su permanencia en el Pleno tiene importancia por la evolución política del actual mandato. Suárez concurrió a las elecciones municipales del 28 de mayo de 2023 como candidato de Vox junto con Sara Álvarez Rouco (la sobrinísima). Los dos concejales obtenidos por esta formación permitieron ampliar el acuerdo alcanzado inicialmente entre Foro Asturias y el Partido Popular, dando lugar a un gobierno tripartito de la derecha extrema (Foro y PP) y la ultraderecha (Vox) después de afirmar Carmen Moriyon en campaña que no pactaría con los extremos. Álvarez Rouco asumió las competencias de Festejos y Suárez fue nombrado presidente de Divertia.
La situación cambió en octubre de 2023, después de que Álvarez Rouco anunciara modificaciones relevantes en el Festival Internacional de Cine de Gijón. Carmen Moriyón reaccionó públicamente y la concejala de Vox fue apartada de sus responsabilidades en el Gobierno municipal. Suárez decidió entonces mercadear con su acta con el beneplácito de Moriyón, y ponerse al frente de Divertia, abandonó Vox y pasó a ser concejal tránsfuga. Cuando Oliver Suárez pasó a ser concejal no adscrito, el 12 de octubre de 2023, tenía asignada una retribución de 52.342,46 euros brutos anuales. El Ayuntamiento la registra como retribución por su condición de concejal https://tinyurl.com/4a4mjc88
La cantidad equivalía aproximadamente a:
- 3.738,75 euros brutos por paga, en catorce pagas.
- Una dedicación parcial del 80 %, ya que la retribución anual de un concejal con dedicación exclusiva era entonces de 65.428,08 euros; el 80 % de esa cifra son 52.342,46 euros https://tinyurl.com/2ctcfaxz
El 17 de julio de 2021, Carmen Moriyón se pronunciaba con absoluta contundencia sobre los concejales que abandonaban un partido sin renunciar al acta obtenida bajo sus siglas. En unas declaraciones publicadas por un diario del oriente de Asturias, afirmaba:
«Quienes no se sientan identificados con el proyecto deben dejar los cargos que cogieron en nombre de Foro. Si vas con estos colores y ahora no te sientes identificado con ellos, lo normal es retirarse y dedicarse a otra cosa. Hay que ser decente y retirarse».
Tres años después, aquellas palabras contrastan con la actuación de la propia Moriyón respecto al tránsfuga Oliver Suárez. El concejal abandonó Vox, conservó su acta y pasó a la condición de no adscrito, pero continuó presidiendo Divertia y dando apoyo al Gobierno municipal formado por Foro y el Partido Popular.
Desde el momento en que Suárez puso su voto al servicio de Moriyón y de sus socios del PP, el Ejecutivo local pudo mantener una mayoría suficiente para aprobar sus principales iniciativas, incluidos los presupuestos municipales. Mientras ese respaldo resultó necesario para garantizar la estabilidad del Gobierno, la alcaldesa le permitió permanecer durante cerca de tres años al frente de la empresa municipal cobrando del presupuesto municipal.
La situación evidencia la distancia entre el discurso sostenido por Moriyón en el año 2021 y su comportamiento posterior. Entonces reclamaba “decencia” y la devolución del acta a quienes abandonaban el partido por el que habían sido elegidos. Sin embargo, cuando el voto de un concejal tránsfuga resultó imprescindible para gobernar cómodamente, esas exigencias quedaron relegadas.
Todo ello ocurrió con la complicidad política del Partido Popular, que ha mantenido un llamativo silencio mientras su socio de gobierno se apoyaba en el voto de Suárez. El PP ha aceptado esta situación mientras conservaba sus responsabilidades institucionales, sus cargos y su presencia en el Gobierno municipal. Este es el abc de su ideario político, gobernar a cualquier precio sin importar la decencia política.
Tras su relevo como presidente de Divertia, Oliver Suárez conserva el acta de concejal y no ha anunciado ningún cambio en su posición dentro del Pleno. Por tanto, aunque ha perdido la presidencia de la empresa municipal, su voto puede seguir siendo determinante para la mayoría formada por Foro y PP. Su evolución política durante el mandato, desde su elección como concejal de Vox hasta su paso a la condición de no adscrito, se recoge en esta información sobre la trayectoria de Oliver Suárez en el Ayuntamiento de Gijón.
La conclusión política resulta difícil de ignorar: para Carmen Moriyón, abandonar un partido conservando el acta parecía una conducta indecente cuando afectaba a Foro, pero dejó de ser un impedimento cuando el voto del concejal no adscrito servía para sostener su gobierno.
La decisión de la alcaldesa provocó críticas de los grupos municipales de la oposición. El Partido Popular, socio de gobierno de Foro Asturias, no realizó declaraciones públicas sobre el relevo, se tapo la nariz y que corra el aire mientras pise moqueta.
Para el incombustible “vividor” del secretario general del PSOE de Gijón, Monchu García, afirmó que “la situación nació viciada desde el inicio” y responsabilizó políticamente a Carmen Moriyón, a quien acusó de conocer que el exconcejal de Vox no era la persona adecuada para gestionar una empresa como Divertia.
Para la “sobrinísima” de Vox, Sara Álvarez Rouco, afirmó que Suárez se había convertido finalmente en “un simple tránsfuga sin la presidencia de Divertia como premio”. La portavoz sostuvo que su salida del partido había sido recompensada con un cargo que había ocupado durante tres años y señaló que el relevo mostraba, a su juicio, la existencia de irregularidades, personalismo y falta de control en los procedimientos. Álvarez Rouco también reprochó a Suárez su alianza con Foro y calificó a sus antiguos socios políticos de “trileros”, aunque añadió que consideraba al propio concejal no adscrito parte de esa misma forma de actuar.
El portavoz de Izquierda Unida, Javier Suárez Llana, criticó que Moriyón hubiera relevado a Suárez del mismo modo en que lo había nombrado, sin ofrecer, según dijo, explicaciones públicas suficientes ni asumir responsabilidades políticas. Suárez Llana reclamó que se aclarase si la firma de los dos contratos había sido un hecho puntual o si se había producido una práctica continuada durante los años en los que Oliver Suárez presidió Divertia. También acusó a la empresa municipal de haberse convertido en un “agujero negro” de la gestión local y cuestionó que el incremento de los recursos públicos hubiera servido para reforzar la programación municipal.
La portavoz de Podemos, Olaya Suárez, aseguró que su formación había advertido desde el principio de que Oliver Suárez no debía estar al frente de una empresa pública debido a su trayectoria y a su ideología. También preguntó si los dos contratos eran realmente el único motivo de la destitución.
El partido Podemos reclamó información sobre el momento en el que se detectaron las irregularidades, sobre quién inició la revisión de la actividad de Divertia y sobre las circunstancias que permitieron que Suárez firmara contratos para los que no tenía atribuciones suficientes. Olaya Suárez expresó además sus dudas sobre la posibilidad de que el relevo supusiera un cambio en el modelo de gestión de los festejos municipales. Las declaraciones completas de los grupos de la oposición y la ausencia de una valoración pública por parte del Partido Popular fueron recogidas en la información sobre las reacciones políticas al relevo en Divertia.
El relevo afecta exclusivamente a la Presidencia de Divertia. Oliver Suárez continuará, por el momento, como concejal no adscrito en el Ayuntamiento de Gijón, mientras el Consistorio revisa y subsana la tramitación de los contratos cuestionados.
Foto: Álvaro Queipo y Ángela Pumariega, los mudos de esta película "berlanguiana" en la que se convertido el Ayuntamiento de Gijón
El 18 de junio del año 2024, la prensa regional informó de que el Tribunal de Cuentas había condenado a Foro Asturias a reintegrar 31.314,29 euros, más los intereses legales, por diversos pagos irregulares realizados con fondos del grupo municipal de Gijón entre 2017 y 2019. Entre ellos figuraban dietas abonadas a Carmen Moriyón y a un cargo de confianza, gastos con una tarjeta de crédito, servicios jurídicos y un desplazamiento al funicular de Bulnes para un acto electoral. La Fiscalía consideró que la actuación de Moriyón fue antijurídica y gravemente negligente, y que causó un perjuicio a los fondos municipales. Moriyón se allanó a la demanda y fue declarada responsable contable directa como presidenta de Foro. El partido aseguró que la cantidad ya había sido devuelta y atribuyó lo sucedido a un error contable, según la información publicada por La Nueva España. La explicación atribuida a fuentes de Foro Asturias fue que se trataba de «un error contable» y que el partido ya había devuelto íntegramente los 31.314,29 euros. Según esas fuentes: «Quizás algunos no estén habituados a que un partido que comete un error contable devuelva la cantidad íntegra de ese error», tal y como recoge la información publicada por La Nueva España el 18 de junio de 2024.
Resulta difícil explicar la coherencia del Gobierno municipal de Foro y Partido Popular cuando se comparan las consecuencias políticas aplicadas a Oliver Suárez y a Carmen Moriyón.
En el caso de Suárez, la firma de dos contratos para los conciertos de Alejandro Sanz y Lola Índigo sin la aprobación previa del Consejo de Administración de Divertia fue calificada como un “error formal” y una actuación incorrecta desde el punto de vista procedimental. El concejal asumió la responsabilidad y fue apartado inmediatamente de la Presidencia de la empresa municipal, aunque conservó su acta como edil no adscrito.
La rapidez con la que Carmen Moriyón exigió su salida de Divertia contrasta con su comportamiento cuando la responsabilidad la afectó directamente. En junio de 2024 se conoció una resolución del Tribunal de Cuentas que la declaró responsable contable directa, como presidenta de Foro Asturias, por el uso irregular de fondos procedentes del grupo municipal de Gijón entre 2017 y 2019. La condena obligó a reintegrar 31.314,29 euros, más los intereses legales correspondientes.
Entre los gastos examinados figuraban dietas abonadas a Moriyón, pagos realizados mediante una tarjeta de crédito a su nombre, dietas de un cargo de confianza, servicios jurídicos y el coste de un desplazamiento al funicular de Bulnes para un acto electoral. La Fiscalía consideró que su actuación había sido antijurídica, gravemente negligente y perjudicial para los fondos municipales. Moriyón se allanó a la demanda y Foro justificó lo sucedido como un simple “error contable”, asegurando que el dinero ya había sido devuelto.
Sin embargo, aquella declaración de responsabilidad contable directa no provocó la dimisión de Carmen Moriyón como alcaldesa ni como presidenta de Foro. Tampoco el Partido Popular, su socio de gobierno, exigió responsabilidades políticas comparables a las que ahora se aplican al expresidente de Divertia. La incongruencia resulta evidente. Cuando el error es cometido por un concejal no adscrito (tránsfuga) cuya permanencia en un cargo ya no resulta conveniente, la responsabilidad exige su relevo inmediato. Cuando el Tribunal de Cuentas atribuye directamente a la alcaldesa una actuación gravemente negligente que ocasionó un daño a los fondos municipales, la explicación se reduce a hablar de un “error contable”, devolver el dinero y continuar ocupando los mismos cargos.
No se trata de afirmar que ambos procedimientos sean jurídicamente idénticos, sino de preguntarse, ¿por qué el criterio político sobre la responsabilidad cambia de manera tan drástica dependiendo de quién sea el protagonista? En un caso se invocan los principios, la ejemplaridad y la necesidad de abandonar el puesto; en el otro, basta con reintegrar el dinero y dar el asunto por cerrado.
La vara de medir utilizada por el Gobierno de Foro y PP parece depender menos de la gravedad de los hechos que de las necesidades políticas de cada momento. Oliver Suárez fue útil durante cerca de tres años porque su voto permitía sostener la mayoría municipal y aprobar los presupuestos. Cuando dejó de resultar conveniente mantenerlo al frente de Divertia, el “error formal” justificó su destitución, más allá del hecho de la irregularidad cometida. Carmen Moriyón, en cambio, continúa al frente del Ayuntamiento pese a haber sido declarada responsable contable directa por el Tribunal de Cuentas.
La pregunta, por tanto, sigue sin respuesta: ¿por qué un error procedimental obliga a un subordinado a abandonar su cargo, mientras una resolución que declara responsable directa a la alcaldesa por un perjuicio a los fondos públicos no tiene ninguna consecuencia política para ella? Esa diferencia de trato proyecta la imagen de un gobierno que exige responsabilidades a los demás, pero rebaja el nivel de exigencia cuando debe aplicárselo a sí mismo… La ley del embudo.
La trayectoria política del concejal tránsfuga, Oliver Suárez, constituye un ejemplo difícil de defender desde el punto de vista de la coherencia, la lealtad electoral y la responsabilidad pública. Fue elegido concejal en las listas de Vox, abandonó posteriormente el partido, conservó el acta obtenida bajo esas siglas y pasó a ser concejal no adscrito (tránsfuga). Desde esa posición mantuvo su apoyo al Gobierno municipal de Carmen Moriyón y del Partido Popular, permitiéndole conservar una mayoría suficiente para aprobar presupuestos y otras iniciativas fundamentales.
Suárez no se limitó a mantener el acta. Continuó durante cerca de tres años al frente de Divertia, una empresa municipal, mientras percibía una retribución pública como concejal. Su permanencia resultó políticamente útil para Foro y PP porque su voto garantizaba la estabilidad del Gobierno. La ruptura con el partido por el que había sido elegido no tuvo, por tanto, consecuencias inmediatas sobre sus responsabilidades ni sobre su posición institucional. El propio Suárez reconoció que se trató de una actuación incorrecta desde el punto de vista procedimental y afirmó que asumía íntegramente la responsabilidad. Sin embargo, esa responsabilidad se ha limitado a abandonar la presidencia de la empresa municipal, no el acta de concejal.
Suárez conserva el acta de concejal y continúa formando parte del Pleno. Por eso, su afirmación de que no entró en política para aferrarse a un cargo queda sometida a la prueba de sus propios actos. Ha perdido la presidencia de Divertia, pero no ha renunciado al escaño que obtuvo en una candidatura que decidió abandonar. Tampoco ha anunciado que dejará de sostener con su voto al Gobierno de Carmen Moriyón cuando sea necesario aprobar los próximos presupuestos o cualquier otra iniciativa municipal.
Decir que seguirá “trabajando por Gijón” no resuelve la contradicción. Trabajar por una ciudad no consiste únicamente en conservar un puesto institucional y votar las propuestas del Gobierno. También exige respetar el mandato recibido de los electores, actuar con transparencia, cumplir los procedimientos de las empresas públicas y asumir responsabilidades políticas completas cuando se cometen actuaciones que obligan a abandonar un cargo.
Los hechos conocidos muestran una trayectoria marcada por el abandono de las siglas con las que obtuvo representación, la conservación del acta, el apoyo continuado a un gobierno distinto y la permanencia en puestos remunerados con fondos públicos. Todo ello permite formular una crítica política muy severa. Lo que no puede afirmarse sin pruebas es que su única motivación personal sea económica, pero sí puede constatarse que su cambio de posición política no supuso su salida de las instituciones ni la pérdida inmediata de sus retribuciones y responsabilidades públicas.
También resulta especialmente grave la actitud de Carmen Moriyón. En el año 2021 exigía a quienes abandonaban Foro que devolvieran sus actas y afirmaba que lo decente era retirarse. Sin embargo, cuando Oliver Suárez abandonó Vox y su voto pasó a ser necesario para sostener al Gobierno municipal, esas exigencias desaparecieron. El concejal no adscrito dejó de representar un problema moral y se convirtió en una pieza útil para conservar la mayoría.
La responsabilidad política de esta situación no corresponde únicamente a Suárez. Foro le mantuvo al frente de Divertia y el Partido Popular aceptó su apoyo sin plantear públicamente objeciones sobre el origen de su acta. Durante casi tres años, los tres actores se beneficiaron de un equilibrio institucional basado en el voto de un concejal elegido por un partido al que posteriormente abandonó.
La trayectoria de Oliver Suárez puede resumirse mediante hechos concretos: obtuvo el acta en las listas de Vox, abandonó la formación, conservó el escaño, apoyó a Foro y PP, presidió Divertia, reconoció una actuación procedimental incorrecta y, pese a ser relevado de esa presidencia, continúa como concejal. No hacen falta insultos ni especulaciones para cuestionar duramente esa conducta. Los propios hechos describen una forma de hacer política en la que la lealtad electoral, la ejemplaridad y la asunción real de responsabilidades quedan subordinadas a la conservación del poder y de los cargos públicos.
Por otro lado, tampoco puede descartarse que el relevo de Oliver Suárez responda, al menos en parte, a un cálculo electoral de Carmen Moriyón de cara a las elecciones municipales de mayo de 2027. No existe, por ahora, ninguna prueba pública de una negociación con Vox ni de un acuerdo en preparación, pero el precedente de esta legislatura permite considerar esa posibilidad como verosímil.
Moriyón ya pactó con Vox en el año 2023 para alcanzar la Alcaldía y formar gobierno. Después, cuando la coalición se rompió, mantuvo la mayoría gracias al voto de Oliver Suárez, que abandonó Vox, conservó el acta y continuó sosteniendo al Ejecutivo de Foro y PP. Apartarlo ahora de la Presidencia de Divertia podría reducir uno de los principales motivos de enfrentamiento con su antigua formación y facilitar, llegado el caso, una futura aproximación.
La hipótesis sería que Moriyón pretende llegar a 2027 con las manos libres para volver a negociar con Vox si los resultados electorales le impiden gobernar con el apoyo exclusivo del Partido Popular. No puede afirmarse que esa sea la finalidad real del relevo, pero tampoco sería una maniobra ajena a su trayectoria: cuando la aritmética municipal lo ha exigido, ya ha demostrado que está dispuesta a apoyarse en la ultraderecha para conservar la Alcaldía. La incógnita no es, por tanto, si sería capaz de repetir ese pacto, sino si está empezando a despejar desde ahora los obstáculos que podrían dificultarlo.
Para terminar el post quiero manifestar Oliver Suárez y Carmen Moriyón han protagonizado una política de gestos, contradicciones y responsabilidades a la carta. Él abandonó el partido con el que obtuvo el acta, conservó el escaño, sostuvo al Gobierno municipal y solo dejó Divertia cuando su continuidad se hizo insostenible. Ella condenaba públicamente a quienes se aferraban a un acta después de abandonar sus siglas, pero amparó esa misma conducta mientras le garantizó la mayoría.
Los dos han mostrado una concepción de la responsabilidad política subordinada a la conveniencia: los principios se proclaman cuando afectan al adversario y se olvidan cuando sirven para conservar el poder. Foro, PP y Vox han dejado durante esta legislatura hechos suficientes para que la ciudadanía juzgue sin necesidad de disfraces ni propaganda. Los hechos son contumaces: por mucho que se maquillen, la incoherencia, el transfuguismo tolerado y la doble vara de medir terminan quedando a la vista.
Ya lo dijo Juan Luís Magdaleno Alegría: «Un partido político que utiliza en beneficio propio la traición de unos tránsfugas es un partido indigno».



No hay comentarios:
Publicar un comentario