GIJÓN Y LLANES: LA VIVIENDA POR LAS NUBES, LOS PROBLEMAS EN LA CALLE Y LA POLÍTICA BUSCANDO LA FOTO

El mercado de la vivienda mantiene su tendencia al alza en España y Asturias no es ajena a este encarecimiento, con una evolución que sitúa al Principado entre las comunidades con incrementos de dos dígitos y con importantes diferencias de precios entre sus concejos, especialmente en lugares como Gijón y Llanes.

Según los datos de Fotocasa publicados el 29 de agosto de 2026 (noticia original), el precio de la vivienda de segunda mano en España aumentó un 0,4% durante agosto respecto a julio y un 15,6% en términos interanuales, hasta alcanzar los 3.166 euros por metro cuadrado. Con este nuevo incremento, el mercado nacional acumulaba 70 meses consecutivos de subidas interanuales desde noviembre de 2020. Como referencia de la magnitud del encarecimiento, una vivienda de 80 metros cuadrados habría pasado de un precio medio de 219.020 euros en agosto de 2025 a 253.270 euros en agosto de 2026.

Foto: los miembros de la cofradía de pescadores de Llanes, tienen que soportar a la peste política municipal que buscan la foto con la que tapar su putrefacta gestión municipal.

Dentro de esta evolución nacional, Asturias registró una subida interanual del 14,4%, apenas 1,2 puntos por debajo del incremento medio español. El Principado se encontraba así entre las trece comunidades autónomas donde el encarecimiento superaba el 10%. Murcia encabezaba las subidas, con un 28,8%, seguida por Cantabria, con un 18,5%; Comunidad Valenciana, con un 17,1%; Navarra, con un 17%; La Rioja, con un 15,9%, y, a continuación, Asturias, con ese 14,4%.

En términos de precio, la vivienda de segunda mano alcanzaba en Asturias los 2.427 euros por metro cuadrado, por debajo de los 3.166 euros de la media española. Baleares y Madrid encabezaban la clasificación nacional con 5.443 y 5.431 euros por metro cuadrado, respectivamente, mientras que Asturias se situaba por debajo de comunidades de la cornisa cantábrica como el País Vasco, con 4.045 euros, y Cantabria, con 2.792 euros por metro cuadrado.

A esta fotografía del mercado se incorporaron el 1 de septiembre de 2026 nuevos datos centrados en las operaciones realmente formalizadas ante notario (noticia original). Las cifras proceden del portal estadístico del Consejo General del Notariado y recogen las compraventas firmadas entre julio de 2025 y julio de 2026. Esta estadística permite observar con mayor detalle las diferencias existentes dentro de Asturias y muestra una posición especialmente destacada de Gijón y Llanes.

En el conjunto de Asturias, el precio medio registrado por el Notariado fue de 1.402 euros por metro cuadrado, pero las diferencias entre concejos fueron considerables. Entre las tres principales ciudades asturianas, Gijón se situó claramente por encima de Oviedo y Avilés. En la villa de Jovellanos se formalizaron 3.523 operaciones durante los doce meses analizados, con un precio medio de 2.087 euros por metro cuadrado, frente a los 1.692 euros de Oviedo y los 1.350 euros de Avilés. El precio gijonés fue además un 5,7% superior a la media española de 1.973 euros por metro cuadrado que recoge esta misma estadística notarial.
Dentro de Gijón, los precios presentan diferencias todavía más pronunciadas. Cimavilla registró el precio medio más elevado, con 3.115 euros por metro cuadrado, un 39% por encima de la media del municipio. En esta zona se formalizaron 149 compraventas. La inmensa mayoría, 140, correspondieron a vivienda de segunda mano, cuyo precio medio alcanzó los 2.969 euros por metro cuadrado, frente a los 2.202 euros registrados para la vivienda usada en el conjunto de Gijón. Los inmuebles vendidos en Cimavilla tuvieron una superficie media de 105 metros cuadrados y un importe medio de 310.285 euros, frente a los 192.257 euros del conjunto de la ciudad.

Las cifras fueron todavía mayores en la vivienda nueva de Cimavilla, aunque el número de operaciones fue muy reducido: solamente nueve compraventas, con un precio medio de 5.663 euros por metro cuadrado, una superficie media de 101 metros cuadrados y un importe medio de venta de 572.688 euros.

Por detrás de Cimavilla se situó el área correspondiente al código postal 33206, que comprende parte del centro y la zona de Fomento hasta el Museo del Ferrocarril. Allí el precio medio alcanzó los 3.038 euros por metro cuadrado. Se contabilizaron 191 operaciones, con un importe medio de 275.753 euros y una superficie media de 91 metros cuadrados. Las viviendas nuevas alcanzaron los 3.380 euros por metro cuadrado, mientras que las de segunda mano registraron una media de 2.856 euros.

Muy cerca de esas cifras aparece La Arena, con un precio medio de 3.017 euros por metro cuadrado, un 36% superior a la media de Gijón. Las 191 compraventas contabilizadas tuvieron un importe medio de 272.101 euros. De ellas, 158 correspondieron a vivienda de segunda mano, con un precio medio de 2.966 euros por metro cuadrado y un importe medio por vivienda de 269.477 euros. Los datos utilizados por el Notariado corresponden al código postal 33202 y, como precisa la propia información, su delimitación no coincide exactamente con la zona declarada tensionada por el Gobierno del Principado.

Las diferencias también son relevantes según la tipología de los inmuebles. En Gijón, las viviendas unifamiliares vendidas durante el periodo analizado registraron un precio medio de 1.431 euros por metro cuadrado, frente a los 2.201 euros de los pisos, una diferencia de 770 euros. En total se formalizaron 227 compraventas de casas y 3.296 de pisos. De estos últimos, 2.987 fueron de segunda mano y 309 de obra nueva. En el caso de los pisos nuevos, el precio medio alcanzó los 2.852 euros por metro cuadrado.

Sin embargo, pese a los precios alcanzados en Gijón, la ciudad no encabezó la clasificación asturiana. Caravia fue el concejo con el precio medio más elevado, con 3.360 euros por metro cuadrado, 1.273 euros por encima de Gijón. Y entre los datos más destacados aparece también Llanes, donde el precio medio se situó en 2.086 euros por metro cuadrado, tan solo un euro por debajo de los 2.087 euros registrados en Gijón.

La cifra de Llanes resulta especialmente significativa dentro del oriente de Asturias al compararla con los concejos de su entorno recogidos en la misma estadística. Frente a sus 2.086 euros por metro cuadrado, Ribadesella registró 1.800 euros; Ribadedeva, 1.370; Peñamellera Baja, 1.223; Cabrales, 1.042; Cangas de Onís, 985; Peñamellera Alta, 675, y Onís, 546 euros por metro cuadrado. Llanes se situó además muy por encima de la media asturiana de 1.402 euros por metro cuadrado.

La comparación con otras comunidades próximas aporta otra referencia. Según los datos notariales, la media de Asturias, de 1.402 euros por metro cuadrado, superaba los 1.203 euros de Galicia y los 1.008 de Castilla y León, aunque quedaba por debajo de los 1.825 euros de Cantabria. Entre algunas ciudades de la cornisa cantábrica, Gijón, con 2.087 euros, presentaba un precio muy próximo al de Vigo, con 2.059 euros, mientras que Santander alcanzaba los 2.809 y A Coruña los 2.703 euros por metro cuadrado.

Las dos noticias ofrecen, por tanto, dos referencias estadísticas diferentes que no deben confundirse. Los datos de Fotocasa publicados el 29 de agosto de 2026 sitúan el precio de oferta de la vivienda de segunda mano en Asturias en 2.427 euros por metro cuadrado, después de una subida interanual del 14,4%. Por su parte, los datos del Consejo General del Notariado publicados el 1 de septiembre, correspondientes a compraventas efectivamente formalizadas entre julio de 2025 y julio de 2026, sitúan la media asturiana en 1.402 euros por metro cuadrado y permiten apreciar las grandes diferencias territoriales existentes dentro del Principado.

En esta última estadística sobresalen especialmente Caravia, con 3.360 euros por metro cuadrado; Gijón, con 2.087 euros, y Llanes, con 2.086 euros. El dato de Llanes lo coloca prácticamente al mismo nivel que Gijón y claramente por encima de los concejos de su entorno oriental, mientras que en la ciudad gijonesa el análisis por zonas muestra precios todavía superiores, con 3.115 euros por metro cuadrado en Cimavilla, 3.038 en parte del centro y Fomento y 3.017 en La Arena. Son cifras que, junto con el 14,4% de incremento interanual registrado por la vivienda de segunda mano en Asturias, permiten observar tanto la evolución general de los precios en el Principado como las importantes diferencias existentes entre sus distintos mercados inmobiliarios.

Y es precisamente ante estas cifras donde la política deja de poder esconderse detrás de los discursos. Asturias registra una subida interanual del 14,4% en el precio de la vivienda de segunda mano y los datos notariales colocan a Gijón en 2.087 euros por metro cuadrado y a Llanes en 2.086, prácticamente empatados y muy por encima de los 1.402 euros de media asturiana. En Gijón, además, Cimavilla alcanza los 3.115 euros por metro cuadrado y La Arena los 3.017 euros.

Frente a una realidad que golpea especialmente a quienes dependen de un salario para acceder a una vivienda, resulta legítimo preguntarse por las prioridades de los gobiernos municipales. Y en Gijón hay un hecho especialmente difícil de ignorar: cuando el Principado declaró Cimavilla y La Arena zonas de mercado residencial tensionado, el gobierno municipal de la derecha extrema de Foro y PP decidió combatir esa declaración en los tribunales. El Ayuntamiento anunció el 10 de junio de 2026 un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias y la petición de medidas cautelares para impedir su aplicación mientras se resolviese el procedimiento.

No estamos hablando de una declaración meramente retórica. La resolución del Principado de 14 de mayo de 2026, publicada en el BOPA el 21 de mayo y posteriormente recogida oficialmente por el Estado, declaró La Arena y Cimavilla zonas de mercado residencial tensionado durante tres años. Precisamente son dos de los lugares donde los datos notariales muestran algunos de los precios más elevados de la ciudad: 3.115 euros por metro cuadrado en Cimavilla y 3.017 en La Arena.
La decisión política quedó todavía más clara en agosto. Una iniciativa de IU y Podemos para que el Ayuntamiento retirase el recurso fue rechazada con los votos de Foro, PP, Vox y el concejal tránsfuga con el gobierna Moriyón, mientras PSOE, IU y Podemos votaron a favor de retirarlo. La alcaldesa Carmen Moriyón defendió entonces la oposición de su gobierno a la intervención del mercado inmobiliario.

Esto no significa que pueda afirmarse que el Ayuntamiento de Gijón no haya hecho absolutamente nada en materia de vivienda. Sería falso. EMVISA cuenta en 2026 con un presupuesto de 7,63 millones de euros, un 9,16% más que en 2025, y existen programas municipales de ayudas al alquiler y actuaciones para ampliar el parque público. El propio Ayuntamiento elevó en julio hasta 600 euros el alquiler máximo susceptible de recibir determinadas ayudas y puso en marcha un procedimiento para adquirir viviendas destinadas al parque municipal de alquiler social.

Pero precisamente esos datos permiten hacer una crítica política mucho más concreta que acusar al gobierno de no haber hecho nada: las medidas adoptadas no han impedido que Gijón se encuentre entre los mercados más caros de Asturias y que algunos de sus barrios superen ampliamente los 3.000 euros por metro cuadrado. Uno de los programas municipales destinados a captar vivienda privada para el alquiler había conseguido incorporar una sola vivienda durante sus dos primeros meses de funcionamiento, un resultado que el propio concejal de Vivienda calificó de «decepcionante».

Y mientras esa es la situación de la vivienda, el Ayuntamiento mantiene también una importante política de promoción festiva. En mayo de 2026, el gobierno gijonés aprobó incrementar de 150.000 a 170.000 euros las subvenciones destinadas a fiestas de barrios y parroquias, elevando además de 4.000 a 4.500 euros la ayuda máxima por celebración. Que un ayuntamiento financie fiestas populares no constituye por sí mismo ningún problema: forman parte de la vida cultural y social de una ciudad. La cuestión política es qué lugar ocupa cada prioridad cuando acceder a una vivienda se está convirtiendo en uno de los principales problemas económicos de sus vecinos.

En Llanes, los 2.086 euros por metro cuadrado registrados por el Notariado colocan al concejo prácticamente a la altura de Gijón y muy lejos de buena parte del oriente asturiano: Ribadesella registra 1.800 euros; Ribadedeva, 1.370; Peñamellera Baja, 1.223; Cabrales, 1.042; Cangas de Onís, 985; Peñamellera Alta, 675, y Onís, 546.

Tampoco sería correcto afirmar que el gobierno de Llanes no ha adoptado ninguna medida. El Ayuntamiento, gobernado por VecinosXLlanes y PP, según su propia composición municipal, aprobó inicialmente en octubre de 2025 un Plan Especial de Usos Turísticos que prolongó la suspensión de nuevas autorizaciones de viviendas vacacionales y viviendas de uso turístico en los núcleos considerados saturados y fijó como referencia un máximo del 5% de este tipo de alojamientos. El propio gobierno municipal justificó la medida como un intento de frenar la compra especulativa y aumentar la oferta de alquiler permanente.

El problema es que, a septiembre de 2026, el resultado que muestran los precios continúa siendo extremadamente exigente para quien necesita comprar una vivienda: Llanes alcanza los 2.086 euros por metro cuadrado, frente a una media asturiana de 1.402. Las restricciones a la vivienda turística existen y deben reconocerse; otra cuestión completamente distinta es si resultan suficientes ante semejante nivel de precios.

También en Llanes las fiestas reciben apoyo público. El Ayuntamiento mantiene líneas específicas de subvenciones para entidades organizadoras de fiestas populares y festejos, incluidos los tradicionales bandos de la villa. De nuevo, el problema no son las fiestas. Convertirlas en el enemigo sería simplificar el debate. El problema aparece cuando la política del espectáculo, del festejo y del acontecimiento ocupa mucho espacio en la conversación pública mientras una necesidad elemental como la vivienda exige resultados que todavía no se reflejan en los precios.

Por eso tampoco hace falta recurrir a exageraciones para formular una crítica severa. Los números son suficientemente duros por sí mismos. Asturias ve crecer un 14,4% el precio de la vivienda usada; Gijón alcanza los 2.087 euros por metro cuadrado y Llanes los 2.086; Cimavilla llega a 3.115 y La Arena a 3.017. Y precisamente cuando estos dos últimos barrios han sido declarados oficialmente zonas tensionadas, el gobierno gijonés ha dedicado recursos políticos y jurídicos a intentar frenar esa declaración.

Es ahí donde puede situarse la responsabilidad política. Gobernar no consiste únicamente en organizar una ciudad atractiva, financiar celebraciones, llenar calendarios de acontecimientos o confiar en que el mercado termine corrigiéndose. Gobernar también significa garantizar que quienes trabajan en una ciudad o en un concejo puedan aspirar a seguir viviendo en él. Cuando el precio de un derecho básico avanza mucho más deprisa que la capacidad económica de buena parte de la población, las administraciones tienen la obligación política de utilizar con eficacia las competencias y herramientas de las que disponen.

La crítica más difícil de rebatir a estos gobiernos es la siguiente: mientras Gijón y Llanes se encuentran entre los mercados inmobiliarios más caros de Asturias, los resultados de las políticas aplicadas hasta ahora no han conseguido revertir esa situación y, en el caso concreto de Gijón, su gobierno ha decidido además acudir a los tribunales contra una de las herramientas previstas legalmente para intervenir en dos de los barrios donde los precios son más elevados.

Fiestas, cultura y celebraciones pueden y deben tener su espacio. La vivienda también. La diferencia es que una vivienda no es entretenimiento ni decorado urbano: es la condición material que permite a una persona permanecer en su barrio, independizarse, formar una familia o sencillamente vivir sin dedicar una parte insoportable de sus ingresos a conservar un techo. Y ante precios como los que hoy presentan Gijón y Llanes, la eficacia de cualquier gobierno municipal debería medirse también por su capacidad para responder a esa realidad, no por la cantidad de acontecimientos que consiga colocar en el calendario.

 

Mucho ruido y demasiados problemas sin resolver en Llanes

Ayer, 31 de agosto, el Ayuntamiento de Llanes volvió a celebrar un pleno municipal de apenas 25 minutos. Otra sesión fugaz para una administración que gobierna un concejo cuyos problemas difícilmente pueden despacharse con la misma rapidez. Y, una vez más, las modificaciones presupuestarias forman parte de una manera de gestionar en la que resulta legítimo preguntarse cuáles son realmente las prioridades.

No hablamos de una cuestión menor. El BOPA publicaba el pasado 25 de agosto de 2026, por ejemplo, la aprobación definitiva de otra modificación de crédito del Ayuntamiento de Llanes, financiada con remanente de tesorería, que destinaba 400.000 euros a maquinaria, instalaciones técnicas y utillaje del Cinemar y otros 30.000 euros a Cultura. Son decisiones políticas perfectamente legítimas, pero también perfectamente criticables cuando se confrontan con las necesidades que tiene el concejo.

Y hoy, 1 de septiembre, Llanes ha recibido una magnífica noticia: la Cofradía de Pescadores de Santa Ana ha sido reconocida con el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2026. Es un reconocimiento del que pueden sentirse orgullosos los pescadores, sus familias y el conjunto de la sociedad llanisca. Un premio que pertenece a quienes han conservado durante generaciones una forma de vida, una cultura y una vinculación con la mar que forman parte de la identidad de Llanes. Noticia sobre el reconocimiento a la Cofradía de Pescadores de Santa Ana.

Otra cosa muy distinta es la velocidad con la que el poder político intenta colocarse delante de los focos cuando llega una buena noticia. El reconocimiento es de la Cofradía, de sus hombres y mujeres y de una tradición pesquera construida durante generaciones. No es un premio a la gestión municipal ni puede convertirse en una cortina detrás de la que desaparezcan los problemas cotidianos de Llanes.

Porque las fotografías duran un día. Los problemas permanecen.

Y uno de ellos es particularmente grave: la vivienda.

Los datos conocidos precisamente este 1 de septiembre de 2026 deberían preocupar mucho más que cualquier titular favorable. Las estadísticas del Consejo General del Notariado correspondientes a las compraventas realizadas entre julio de 2025 y julio de 2026 colocan a Llanes en 2.086 euros por metro cuadrado, prácticamente empatado con Gijón, que alcanza los 2.087 euros, y muy por encima de la media asturiana de 1.402 euros.

La comparación con el resto del oriente asturiano resulta todavía más elocuente. Frente a los 2.086 euros por metro cuadrado de Llanes, Ribadesella registra 1.800; Ribadedeva, 1.370; Peñamellera Baja, 1.223; Cabrales, 1.042; Cangas de Onís, 985; Peñamellera Alta, 675, y Onís, 546 euros por metro cuadrado.

No es propaganda. Son compraventas firmadas ante notario.

Y esos datos se conocen mientras gobierna Llanes una coalición ultra formada por VecinosXLlanes y Partido Popular, con Enrique Riestra como alcalde. La propia información institucional del Ayuntamiento confirma que VecinosXLlanes dispone actualmente de seis concejales y el PP de tres, frente a los ocho del PSOE. Riestra, además, lleva en la Alcaldía desde 2015, y desde las elecciones de 2023 gobierna junto al PP.

Después de más de once años de Enrique Riestra al frente del Ayuntamiento, ya no resulta suficiente explicar permanentemente qué se pretende hacer. Una gestión tan prolongada permite y exige juzgar resultados.

Y los resultados en vivienda tienen delante una cifra difícil de esquivar: 2.086 euros por metro cuadrado.

Por supuesto, el Ayuntamiento ha adoptado algunas decisiones relacionadas con el mercado residencial y turístico y sería falso decir que durante estos años no se ha hecho absolutamente nada. Pero reconocerlo no impide formular la pregunta fundamental: ¿son suficientes las políticas aplicadas cuando comprar una vivienda en Llanes cuesta prácticamente lo mismo por metro cuadrado que hacerlo en Gijón y alrededor de un 49% más que la media asturiana registrada por el Notariado?

Ese es el debate que merece Llanes.

Porque vivienda no es el único asunto sobre la mesa. Movilidad, saneamiento, abastecimiento de agua, servicios sociales, atención a la dependencia, fiscalidad municipal y mantenimiento de servicios e infraestructuras forman parte de las preocupaciones sobre las que un gobierno con más de una década de trayectoria debe rendir cuentas con resultados concretos.

Sin embargo, existe una política mucho más cómoda: la política del acontecimiento. La inauguración, la fiesta, el escenario, el anuncio, el titular, la fotografía y la apropiación comunicativa de cualquier buena noticia que suceda en el concejo. Todo eso proporciona una rentabilidad inmediata que arreglar una red de saneamiento, facilitar vivienda asequible o afrontar problemas estructurales difícilmente ofrece.

Y conviene decirlo claramente: las fiestas, la cultura o el Cinemar no son el problema. Llanes necesita cultura, celebraciones y actividad social. La cuestión es otra: qué proporción de esfuerzo político, económico y comunicativo recibe cada cosa y cuáles son los resultados obtenidos en aquello que determina realmente la vida cotidiana de los vecinos.

Resulta significativo que una modificación presupuestaria pueda destinar 400.000 euros al equipamiento del Cinemar, además de otros 30.000 euros para Cultura, como recoge oficialmente el BOPA. El debate no consiste en decidir si Llanes debe tener cultura o vivienda. Esa sería una disyuntiva absurda. La pregunta es si después de once años gobernando se ha demostrado la misma capacidad, urgencia y determinación para afrontar el acceso a la vivienda que para sacar adelante otros proyectos.

Porque para salir en una fotografía hacen falta segundos. Para transformar un concejo hacen falta políticas.

El reconocimiento concedido a la Cofradía de Pescadores de Santa Ana merece toda la celebración. Precisamente por eso debería respetarse como lo que es: un reconocimiento a una comunidad y a una tradición llanisca, no una oportunidad para que quienes gobiernan conviertan el mérito colectivo en propaganda propia.

Mientras llegan los titulares y las fotografías, permanece otro Llanes. El Llanes en el que una vivienda alcanza los 2.086 euros por metro cuadrado; el Llanes en el que muchos jóvenes encuentran enormes dificultades para establecer su proyecto de vida en el concejo; el Llanes que necesita respuestas sobre movilidad, agua, saneamiento y servicios públicos; el Llanes cuyos vecinos pagan impuestos y tienen derecho a exigir que once años de gobierno produzcan algo más que comunicación política.

El Ayuntamiento no necesita generar más ruido. Necesita resolver problemas.

Después de más de once años, tampoco resulta convincente presentarse permanentemente como quien acaba de llegar y todavía necesita tiempo. Enrique Riestra gobierna Llanes desde 2015. VecinosXLlanes y PP tienen hoy nueve de los diecisiete concejales y, por tanto, la mayoría necesaria para gobernar. Tienen alcalde, tienen mayoría y tienen capacidad política para tomar decisiones.

También tienen, por tanto, responsabilidad sobre sus prioridades y obligación de rendir cuentas por sus resultados.

Llanes puede celebrar orgullosamente que la Cofradía de Pescadores de Santa Ana sea Pueblo Ejemplar y, al mismo tiempo, preguntarse qué municipio se está construyendo para quienes quieren seguir viviendo aquí. Una cosa no elimina la otra.

Porque un pueblo ejemplar no debería convertirse en el decorado perfecto para esconder un concejo con problemas pendientes. Y gobernar Llanes significa algo bastante más difícil que llegar el primero cuando aparecen las cámaras: significa estar también cuando hay que enfrentarse a la vivienda, al saneamiento, al agua, a la movilidad y a los problemas cotidianos que no conceden premios ni producen fotografías.

Los reconocimientos pertenecen a quienes se los ganan. Los problemas pertenecen a quienes tienen la responsabilidad de resolverlos. Y después de once años en la Alcaldía, ya no queda demasiado espacio para escudarse en la herencia recibida, en la oposición o en el próximo anuncio. A un gobierno tan longevo se le juzga por lo que deja detrás. Y Llanes tiene derecho a exigir mucho más.

 

 

GIJÓN Y LLANES: LA VIVIENDA POR LAS NUBES, LOS PROBLEMAS EN LA CALLE Y LA POLÍTICA BUSCANDO LA FOTO

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