GIJÓN NO VIVE EN NARNIA: EL TRIUNFALISMO FATUO DEL GOBIERNO MUNICIPAL NO TAPA LA FALTA DE VIVIENDA NI LA CONTAMINACIÓN

 

Ayer se publicaba en la prensa regional dos noticias que reflejaban de forma nítida el mundo de Narnia en el que vive la derecha extrema que hoy gobierna en el Ayuntamiento de Gijon, Foro Asturias y PP y un tránsfuga.

Según las declaraciones del portacoz de Carmen Moriyón, Jesús Martínez Salvador, con el problema de la vivienda afirmó el gobierno municipal considera que uno de los principales problemas de Gijón es la falta de vivienda asequible, pero sostiene que la solución pasa por aumentar la oferta mediante nueva construcción. En este sentido, destacó la reactivación del Plan Llave para impulsar entre 160 y 180 viviendas en el entorno de Nuevo Gijón y defendió la necesidad de desarrollar otros proyectos como Ecojove. Martínez Salvador criticó al Gobierno del Principado por limitarse, a su juicio, a la promoción directa de vivienda pública y por no aprovechar todas las líneas de financiación previstas en el plan estatal de vivienda. También reclamó una actualización de los módulos de vivienda protegida y la utilización de fondos públicos para cubrir las diferencias de costes de construcción y que sus “amigos” de Asprocon ganen lo máximo posible. Además, anunció que el Ayuntamiento recurrirá judicialmente la declaración de zonas tensionadas y solicitará medidas cautelares, argumentando que estas políticas reducen la oferta de alquiler sin resolver el problema del acceso a la vivienda https://tinyurl.com/3mr22hxn

                      Foto: Jesús Martínez Salvador y Pablo González

Respecto a las posiciones expresadas por cargos públicos del Partido Popular en Grado y Asturias, el senador Pablo González calificó la vivienda como una “emergencia nacional” y atribuyó la situación a la escasez de oferta, denunciando el incumplimiento de los anuncios de vivienda pública realizados por el Gobierno central. El diputado autonómico José Cuervas-Mons criticó la política de vivienda del Gobierno asturiano, acusándolo de no haber desarrollado actuaciones significativas en los últimos años y de impulsar medidas que, en su opinión, aumentan la burocracia, la intervención pública y las dificultades para incrementar la oferta residencial. Defendió, en cambio, la colaboración público-privada y mayores garantías para los propietarios https://tinyurl.com/4a3edt7z

Con respecto a la primera noticia de las declaraciones de Martínez Salvador, este atribuye al gobierno de Moriyón una valoración muy positiva del mandato y sostuvo que Gijón ha experimentado en tres años un crecimiento que otras ciudades tardarían una década en alcanzar. Entre los avances que destacó figuran el desarrollo de Naval Azul, la ampliación del Parque Científico, la recuperación de Tabacalera, la creación y ampliación de zonas verdes, la futura residencia artística de Contrueces, la adquisición de la finca de La Isla para ampliar las capacidades del Jardín Botánico, la puesta en marcha de la Playa Verde, el impulso de la Universidad Europea, la compra de los terrenos de Flex, la recuperación de equipamientos como el Hogar de Ceares y el pabellón de La Calzada, así como diversas actuaciones en los barrios. También subrayó la buena relación de gobierno entre Foro y el Partido Popular, considerando que la estabilidad de la coalición ha permitido materializar numerosos proyectos urbanos y equipamientos para la ciudad.

Las declaraciones de Jesús Martínez Salvador dibujan un balance claramente triunfalista de la gestión del gobierno de Moriyón. Como portavoz del mismo presenta una ciudad en crecimiento acelerado, con grandes proyectos en marcha y con una coalición que, según afirma, atraviesa uno de sus mejores momentos. Sin embargo, esa lectura positiva contrasta con una realidad mucho más incómoda para muchos gijoneses: los problemas que afectan de forma directa a su vida diaria siguen sin resolverse y permanecen atrapados en una gestión marcada por la confrontación con otras administraciones.

El discurso del gobierno municipal se apoya en grandes anuncios urbanísticos, en proyectos de futuro y en actuaciones que se presentan como símbolos de transformación de la ciudad. Naval Azul, La Isla, la Playa Verde, la Universidad Europea, la Ería del Piles o Tabacalera aparecen en el relato oficial como pruebas de avance. Pero esos proyectos no pueden servir para tapar las carencias de una gestión que no ha sido capaz de dar respuesta eficaz a problemas urgentes, presentes y cotidianos.

La vivienda es uno de los ejemplos más claros. Martínez Salvador insiste en culpar al Principado y al Gobierno de España, reclama más financiación, critica las zonas tensionadas y anuncia recursos judiciales. Sin embargo, más allá de esa estrategia de confrontación, la realidad es que el acceso a la vivienda sigue siendo un problema real para los gijoneses. El propio portavoz reconoce que iniciativas como el Plan Llave siguen pendientes de cerrar pliegos y fechas, mientras Ecojove continúa bloqueado entre reproches administrativos. El resultado práctico es que las soluciones siguen sin llegar.

Esa misma dinámica se aprecia en otros asuntos de ciudad. La gestión municipal parece más centrada en atribuir responsabilidades externas que en ofrecer respuestas concretas. La confrontación institucional puede servir como argumento político, pero no resuelve los problemas de quienes padecen sus consecuencias. El caso del vial de Jove resume bien esta situación: 40.000 vecinos continúan afectados por una contaminación grave mientras el problema permanece en un limbo de gestión, gracias a la gestión nefasta de Moriyón y su portavoz con las dos visitas que realizaron al ministerio, donde se reunieron con José Antonio Santano. Para esos gijoneses, los grandes proyectos anunciados no compensan la falta de soluciones en aquello que condiciona su salud, su entorno y su calidad de vida.

Por eso, el balance triunfalista de Martínez Salvador resulta parcial. Puede haber actuaciones en marcha y proyectos relevantes, pero una ciudad no se mide solo por los grandes desarrollos que vende su gobierno, sino por la capacidad de resolver los problemas que deterioran el día a día de sus vecinos. Y en ese terreno, la gestión de Moriyón muestra carencias evidentes: demasiados asuntos pendientes, demasiada dependencia del anuncio y demasiada tendencia a convertir los bloqueos administrativos en excusa política para justificar su impotencia a la hora de resolver los problemas. Piénsese que esa impotencia viene de una forma de gobernar donde se aplica la técnica de “suma cero”, o sea toda para mí y nada para la otra parte que negocia conmigo.

El gobierno municipal intenta presentar Gijón como una ciudad que avanza a gran velocidad, pero ese relato pierde fuerza cuando se confronta con las necesidades reales de la ciudadanía. La vivienda, la contaminación, la movilidad, los barrios y los servicios cotidianos no pueden quedar subordinados a una agenda de grandes proyectos. La política municipal debería medirse por su capacidad para mejorar la vida diaria de los gijoneses, no solo por la enumeración de actuaciones urbanísticas que todavía están en desarrollo, pendientes de otras administraciones o sin resultados tangibles para la mayoría social.

En definitiva, las declaraciones de Martínez Salvador reflejan más una estrategia de autobombo en un momento de debilidad, que se constata por el hecho de haber consumido tres años de legislatura y no haber otorgado ni una sola vivienda pública a la enorme demanda que hoy tiene Gijón, un balance desolador de la realidad gijonesa. Los grandes proyectos pueden formar parte del futuro de la ciudad, pero no deben utilizarse para empañar ni ocultar los problemas que hoy siguen penalizando gravemente a los vecinos. La gestión de Moriyón queda así marcada por una contradicción evidente: mientras presume de transformación, muchos gijoneses siguen esperando soluciones concretas a problemas que afectan directamente a su vida cotidiana.

Hay una incongruencia evidente en las declaraciones de Pablo González califique el problema de la vivienda como una “emergencia nacional” mientras el PP forma parte del gobierno municipal de Gijón, donde en tres años no se han materializado soluciones suficientes frente a ese mismo problema. El balances es cero viviendas de protección pública pese a la enorme demanda que existe en dicho municipio.

La contradicción no está en reconocer la gravedad de la situación, porque el acceso a la vivienda es efectivamente uno de los grandes problemas sociales. La contradicción está en hacerlo desde una posición política que también tiene responsabilidades de gobierno. El PP no habla en Gijón como una fuerza ajena a la gestión municipal, sino como parte del ejecutivo local que sostiene al gobierno de Carmen Moriyón. Por eso resulta difícil separar la crítica general al Gobierno central o autonómico de la falta de resultados concretos en el Ayuntamiento.

Si la vivienda es una “emergencia nacional” como afirmó, debería haber ocupado un lugar central en la acción municipal desde el inicio del mandato. Sin embargo, según las propias declaraciones recogidas, las principales iniciativas siguen pendientes: el Plan Llave aún no tiene fecha exacta, Ecojove continúa bloqueado y el debate sobre las zonas tensionadas se encamina a los tribunales. Es decir, hay discurso, reproches y confrontación institucional, pero no soluciones tangibles para los gijoneses.

Por eso produce sonrojo que se denuncie la emergencia desde un acto político mientras en la ciudad de la que procede el propio senador no se ha dado una respuesta eficaz desde el gobierno del que su partido forma parte. La vivienda no puede utilizarse solo como argumento contra otras administraciones. También exige asumir la parte de responsabilidad propia.

La incongruencia, por tanto, está en convertir la vivienda en una bandera política para hacer demagogia fuera de Gijón mientras dentro de la ciudad el balance del gobierno municipal del que forma parte el PP sigue siendo lamentable. Si el problema es tan grave como afirma Pablo González, la pregunta inevitable es: ¿por qué su partido no ha impulsado desde el Ayuntamiento medidas reales, visibles y efectivas durante estos tres años de gobierno?

La contradicción resulta aún más evidente cuando el propio gobierno de Carmen Moriyón ha anunciado un recurso contra la declaración de zonas tensionadas y la solicitud de medidas cautelares para paralizar su aplicación. Es decir, mientras se denuncia públicamente una supuesta “emergencia nacional” en materia de vivienda, se combate judicialmente una de las herramientas que otras administraciones han decidido poner en marcha para intentar intervenir en un mercado claramente tensionado. Se puede discrepar de la eficacia de estas medidas, pero resulta difícil sostener un discurso de máxima alarma social y, al mismo tiempo, dedicar los esfuerzos políticos a bloquear iniciativas orientadas, precisamente, a actuar sobre ese problema.

La consecuencia es una sensación de incoherencia permanente: se proclama la gravedad de la situación, pero las soluciones siguen sin llegar; se exige actuación a otras administraciones, pero se cuestionan o recurren las medidas que estas adoptan; se habla de emergencia habitacional, pero el balance municipal continúa siendo de cero viviendas públicas entregadas durante el mandato. Una incongruencia que acompaña al gobierno de Moriyón desde el principio hasta el final y que refleja una forma de gobernar más centrada en la confrontación política que en la obtención de resultados efectivos para los ciudadanos.

Muchos ciudadanos asturianos tienen ya su propia respuesta. Resulta difícil no concluir que, para determinados responsables políticos, la vivienda constituye más un instrumento de confrontación partidista que una auténtica prioridad de gestión. Mientras se suceden los discursos alarmistas sobre la "emergencia habitacional", la realidad es que las soluciones siguen sin llegar y los problemas se agravan. Tampoco ayuda a disipar las dudas la estrecha relación histórica entre el PP y determinados intereses del sector de la construcción, una cuestión que ha sido objeto de información y debate público en numerosas ocasiones. Por ello, no pocos ciudadanos se preguntan si la falta de avances responde realmente a la incapacidad de gestión o a la ausencia de incentivos para impulsar medidas que no encajan en determinados intereses económicos y políticos https://tinyurl.com/78v8fb8r , https://tinyurl.com/59j9yshy , https://tinyurl.com/3u53nes3


Para terminar el post quiero manifestar que al final, lo verdaderamente revelador de ambas noticias no es lo que dicen, sino lo que ponen de manifiesto. Por un lado, un gobierno municipal de la derecha extrema instalado en un relato triunfalista que presenta Gijón como una ciudad en plena transformación mientras siguen sin resolverse problemas tan graves como la vivienda, la contaminación derivada del tráfico portuario, la movilidad o la pérdida de oportunidades para muchos jóvenes. Por otro, un Partido Popular que denuncia una supuesta “emergencia nacional” en materia de vivienda mientras forma parte de un gobierno local incapaz de presentar un solo resultado tangible en este ámbito después de tres años de mandato.

La política no se mide por los anuncios, las infografías o las ruedas de prensa. Se mide por los resultados. Y la realidad es tozuda: miles de gijoneses siguen teniendo dificultades para acceder a una vivienda asequible, decenas de miles continúan soportando problemas ambientales sin solución y muchos de los proyectos que hoy se exhiben como grandes éxitos siguen siendo promesas, trámites o actuaciones pendientes de culminar. Por mucho que Moriyón y Martínez Salvador intenten vender la imagen de una ciudad que avanza a velocidad de crucero, la experiencia cotidiana de muchos vecinos sigue estando muy lejos de esa particular Narnia política en la que parece haberse instalado el gobierno municipal.

Ya lo dijo John Adams: “Los hechos son tercos; es imposible resistirse a ellos por mucho que se los ignore”.

 

 

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