SIERO AVANZA Y LLANES RETROCEDE: ONCE AÑOS DE PROPAGANDA Y 208 VECINOS MENOS EN EL CENSO

Ayer se publicaba en la prensa regional que el municipio de Siero ha alcanzado por primera vez en su historia los 54.000 habitantes y cerró marzo de 2026 con 54.071 vecinos empadronados, según los datos del padrón municipal. La cifra supone un aumento de 164 residentes respecto al cierre de 2025 y consolida una tendencia de crecimiento sostenido que, desde el año 2015, ha permitido al concejo ganar 2.020 habitantes. El alcalde, valoró este dato como “sumamente positivo” y lo vinculó al objetivo de convertir Siero en un municipio atractivo para vivir, subrayando además que el aumento de población permite mejorar la eficiencia de los servicios públicos y aprovechar mejor los recursos municipales.


 
Foto: el filonazi Enrique Riestra Rozas. Algo más de once años de oprobio y afrenta contra los llaniscos sin una sola asuncion de responsabilidades políticas.

El crecimiento se concentra sobre todo en los principales núcleos urbanos. Lugones continúa siendo la localidad más poblada del concejo, con 13.681 habitantes, 57 más que a finales de 2025, mientras que La Pola alcanza los 13.094, tras sumar 33 nuevos vecinos. También destacan Viella, donde se incluye La Fresneda, con 6.219 habitantes; La Carrera, que integra El Berrón, con 5.173; y aumentos reseñables en parroquias como Santa Marta, Santiago de Arenas, Hevia o Valdesoto. En conjunto, la mayoría de las parroquias presentan saldo positivo y solo unas pocas registran ligeros descensos, siendo Collao la que más pierde, con diez habitantes menos.

Las noticias coinciden en señalar que el Ayuntamiento interpreta este crecimiento como el resultado de las políticas impulsadas desde 2015 y de la expansión urbanística en marcha. El alcalde destacó especialmente dos grandes ejes de población: Lugones y Viella-La Fresneda, que rozan los 20.000 habitantes, y La Pola junto con La Carrera-El Berrón, que superan los 18.000. Según el regidor, estos ámbitos urbanos permiten planificar mejor las conexiones, los servicios y las futuras promociones residenciales. En ese contexto se enmarcan proyectos como la transformación de la N-634 para reforzar la conexión entre La Pola y El Berrón, o el desarrollo del bulevar de Lugones, vinculado a nuevas viviendas. El gobierno local confía en que esta evolución continúe durante 2026 y permita cerrar el año con un nuevo récord de población https://bit.ly/4sRQikE

Llanes tenía 13.694 habitantes a 1 de enero de 2015 y el último dato oficial del padrón, correspondiente a 1 de enero de 2025, sitúa la población en 13.486 habitantes. El balance de esta década es, por tanto, una pérdida de 208 vecinos. Mientras Siero ha ganado 2.020 habitantes desde 2015, Llanes retrocede en población. Hoy el gobierno municipal filonazi de, VecinosxLlanes y PP, está encabezado por Enrique Riestra y lo integran Priscila Alonso, Mónica Remis, Miguel Ángel Alonso, María del Mar García, Xuan Valladares, Juan Carlos Armas, José Ramón Amor y Aurora Aguilar… Ha condenado a todos los llaniscos que residen en el municipio.

Tomando los datos oficiales del INE, Siero tenía 52.191 habitantes a 1 de enero de 2015 y 53.049 a 1 de enero de 2025; además, el Ayuntamiento comunicó 54.071 empadronados en marzo de 2026. Llanes, por su parte, pasó de 13.694 habitantes en 2015 a 13.486 en 2025. La Ley de Bases del Régimen Local vincula una parte esencial de los servicios mínimos obligatorios al tamaño de la población municipal.

En Siero, el primer beneficio objetivo del crecimiento es financiero. Para los municipios no capitales y con menos de 75.000 habitantes, la participación en los tributos del Estado se distribuye con un 75 % en función de la población del último padrón vigente, ponderada por coeficientes: 1,40 para municipios de más de 50.000 habitantes, 1,30 para los de 20.001 a 50.000 y 1,17 para los de 5.001 a 20.000 como Llanes. Eso significa que un municipio del tamaño de Siero parte con una posición relativa más favorable en la variable principal del reparto que un municipio del tamaño de Llanes.

El segundo beneficio es de escala y capacidad de prestación. Todos los municipios deben sostener, como mínimo, alumbrado, agua, alcantarillado, recogida de residuos, limpieza viaria, cementerio, acceso a núcleos y pavimentación; por encima de 5.000 habitantes, además, parque público, biblioteca, mercado y tratamiento de residuos; por encima de 20.000, también protección civil, servicios sociales, prevención y extinción de incendios e instalaciones deportivas; y por encima de 50.000, transporte colectivo urbano y protección del medio ambiente. Cuando crece la población empadronada, ese entramado de redes, equipamientos y funciones administrativas básicas se reparte entre más vecinos. En Siero, al estar ya por encima de 50.000 habitantes le da masa crítica para sostener servicios de un rango superior, aunque también eleva su nivel de exigencia legal.

En Llanes el problema es el contrario. Con 13.486 habitantes, sigue en el tramo de más de 5.000 y menos de 20.000, de modo que no pierde hoy obligaciones mínimas del artículo 26: debe seguir prestando los servicios básicos y los del escalón de más de 5.000 habitantes. Los vecinos, además, conservan el derecho a exigir la prestación de los servicios obligatorios. Por eso, la pérdida de población no alivia automáticamente la carga municipal: la misma obligación legal y la misma estructura básica de funcionamiento deben sostenerse con una base demográfica menor y con menores contribuyentes (desgraciadamente los llaniscos soportan la segunda presión fiscal municipal mas elevada de Asturias como puso hace poco tiempo de manifiesto FADE y IEE https://bit.ly/4cacD5H)

La propia ley prevé asistencia supramunicipal para garantizar la prestación integral y adecuada de los servicios municipales y para mejorar su eficacia y economicidad; en las comunidades autónomas uniprovinciales, como Asturias, esas funciones provinciales las asume la propia comunidad autónoma. Además, la cooperación económica del Estado a las inversiones locales da prioridad a las obras necesarias para prestar los servicios obligatorios. En términos estrictos, el crecimiento de Siero mejora su escala, su posición financiera relativa y su capacidad para sostener servicios más complejos; la pérdida de población en un municipio como Llanes reduce esa base financiera y organizativa sin reducir, por ahora, el núcleo de servicios que la ley obliga a mantener.

El gobierno municipal de Llanes no está consiguiendo convertir su indudable atractivo en residencia estable. El municipio mantiene tirón exterior, pero su estructura demográfica es más envejecida que la de un concejo expansivo como Siero. En el censo anual de 2025, Llanes figuraba con 13.529 residentes, una edad media de 49,0 años, un 28,4 % de población de 65 y más años y un 7,0 % de población extranjera; Siero, en cambio, aparecía con 52.997 residentes, 46,7 años de edad media y un 24,2 % de mayores de 65 años. La diferencia relevante no es solo de tamaño, sino de capacidad de reproducción demográfica y de retención de población en edades activas y familiares.

La primera crítica objetiva es, por tanto, demográfica. Llanes parte de una posición estructuralmente más débil para crecer porque necesita ganar población por migración solo para compensar el envejecimiento y el saldo natural negativo. En los indicadores demográficos municipales de SADEI, Llanes ya mostraba en el año 2020 una tasa bruta de natalidad de 5,23‰, una tasa bruta de mortalidad de 15,07‰ y una tasa de saldo vegetativo de -9,84‰. A escala regional, Asturias registró en el año 2024 un saldo vegetativo de -8.574 personas. Traducido políticamente: en un concejo así, no basta con “aguantar”; hay que atraer y fijar población nueva de forma sostenida, y los resultados no muestran que eso se haya conseguido.

La segunda crítica rigurosa es residencial. El INE situó a Llanes entre los municipios españoles de más de 2.000 habitantes con mayor porcentaje de viviendas de uso esporádico, con un 20,8 % en el Censo del año 2021. Además, el propio Ayuntamiento aprobó un Plan Especial de Usos Turísticos y, en octubre del año 2025, amplió la suspensión de nuevas licencias turísticas a todos los núcleos del concejo, una decisión que solo se entiende en un contexto de presión real sobre el uso residencial del suelo y de la vivienda. Y SADEI contabilizaba en el año 2025 17.232 plazas turísticas en Llanes, una cifra superior a su población residente anual. La crítica seria aquí no es estar contra el turismo, sino señalar que no se ha equilibrado bien la relación entre economía turística y vivienda habitual: el municipio genera estancias, pero no las convierte con la misma eficacia en vecinos permanentes.

La tercera crítica es de modelo de crecimiento. Un concejo con fuerte capacidad turística, notoriedad exterior y presencia apreciable de población extranjera debería tener más facilidad para ganar padrón que otros municipios asturianos menos visibles. Sin embargo, Llanes no consolida ese potencial en crecimiento estable. Eso permite sostener una crítica política muy concreta: se ha gestionado bien la atracción del territorio como destino, pero no suficientemente como lugar de residencia permanente. Dicho de otro modo, el mercado parece responder mejor para el uso estacional, la segunda residencia o la actividad turística que para la fijación de población todo el año. Esa es una crítica fundada en la combinación de datos demográficos y de vivienda, no en una consigna.

La cuarta crítica es fiscal y de gestión de servicios. El informe del IEE para FADE sitúa a Llanes entre los concejos asturianos con mayor recaudación tributaria local por habitante y señala que está un 53 % por encima de la media nacional (los fascistas del gobierno municipal tienen que cobrar lo que no ganan en la vida civil en sus profesiones). Al mismo tiempo, la Ley de Bases del Régimen Local obliga a un municipio del tamaño de Llanes a sostener todos los servicios mínimos del tramo de más de 5.000 habitantes: alumbrado, agua, alcantarillado, residuos, limpieza, pavimentación, parque público, biblioteca, mercado y tratamiento de residuos, entre otros. Por eso, si la población no crece y además envejece, el problema político es doble: la base demográfica sobre la que se reparten los costes no se ensancha y la presión sobre los servicios no desaparece. La crítica, formulada limpiamente, sería esta: se soporta una fiscalidad local muy alta en términos de recaudación por habitante sin que eso se traduzca en un avance demográfico suficiente.  


Foto: la oposicion socialista de Llanes, "el pupas" ante un gobierno fascista que ni sabe, ni puede hacer nada más que salir en la foto. Bien sea en una inaguracion que en una misa... Todo vale para el credo socialista de Llanes

La quinta crítica aparece al comparar con municipios que sí están ampliando su base social. Siero también sufre el problema general asturiano del crecimiento natural negativo: el portal estadístico le atribuye -350 personas en el año 2024 por crecimiento natural. Sin embargo, aun con ese lastre, aumenta población y presenta una estructura algo más joven, con 24,2 % de mayores de 65 años y 12,4 % de menores de 16. Eso demuestra que en Asturias el envejecimiento no impide por sí solo crecer; puede compensarse con vivienda accesible, centralidad funcional, continuidad urbana y servicios capaces de fijar vecinos. Desde ese contraste, la crítica más fuerte a Llanes no es que envejezca, porque eso le ocurre a buena parte de Asturias, sino que no ha sabido neutralizar ese proceso pese a tener un atractivo territorial extraordinario.

En una formulación final, la crítica más sólida sería esta: el gobierno fascista de Llanes de Vecinos y PP no ha conseguido que un municipio muy deseado para visitar, invertir o tener segunda residencia sea también un municipio eficaz para vivir de forma permanente. No ha revertido el envejecimiento, no ha corregido suficientemente el desequilibrio entre vivienda habitual y uso estacional o turístico, y no ha transformado su capacidad de atracción en crecimiento estable del padrón. Esa es la objeción más seria porque se apoya en demografía, vivienda, fiscalidad y prestación de servicios.

Para terminar el post quiero manifestar que el contraste entre ambos concejos, Siero y Llanes, es ya demasiado claro como para disimularlo. Siero partía de 52.191 habitantes en 2015, llegó a 53.049 en 2025 según el INE y el Ayuntamiento comunicó 54.071 empadronados en marzo de 2026; Llanes, en cambio, pasó de 13.694 habitantes en 2015 a 13.486 en 2025. Es decir: mientras un municipio amplía base vecinal, gana escala y refuerza su posición para sostener más y mejores servicios, el otro no logra transformar su atractivo en residencia estable. Y eso tiene consecuencias directas: la Ley de Bases del Régimen Local mantiene para Llanes las obligaciones propias de los municipios de más de 5.000 habitantes, de modo que la pérdida de población no reduce la carga estructural de los servicios, pero sí estrecha la base sobre la que se financian.

Por eso Siero hoy funciona como ejemplo político y administrativo: no porque esté libre de problemas, sino porque los datos muestran una dirección de avance. Llanes, por el contrario, ofrece la imagen opuesta: un concejo con enorme potencia territorial, turística y residencial que, sin embargo, no consigue convertir esa ventaja en crecimiento demográfico estable. Cuando un municipio muy demandado para visitar o invertir pierde vecinos en el balance de una década, el problema ya no puede ocultarse detrás del relato oficial. La propaganda puede ocupar redes sociales y titulares, pero no altera el padrón, no rejuvenece la estructura demográfica y no corrige por sí sola el desequilibrio entre vivienda habitual, presión turística y capacidad real de fijar población.

En definitiva, el dato decisivo no es el discurso, sino el resultado. Siero exhibe crecimiento, masa crítica y una posición más fuerte para prestar servicios y planificar futuro. Llanes, después de más de una década de gobierno, sigue sin ofrecer una respuesta eficaz al retroceso del padrón. Y cuando un municipio pierde población pese a sus ventajas objetivas, la conclusión es tan simple como dura: no falta promoción; falta gestión capaz de convertir ese potencial en vecinos, estabilidad y futuro. 

Ya lo dijo Francis Bacon: “La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad.”

 

 

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